Año V
La Habana
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de 2007

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LEONARDO GARCÍA A GUITARRA LIMPIA

De paso por el sol: poesía de la cotidianidad

María Fernanda Ferrer • La Habana
Fotos: Alain Gutierrez


“En la zona central de Cuba la trova tiene una fuerza, una creatividad y una presencia realmente impresionantes”, recordó el poeta y cineasta Víctor Casaus, director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, al presentar el pasado sábado 31 de marzo el concierto A guitarra limpia titulado De paso por el sol de Leonardo (Leo) García (Cienfuegos, 17 de junio, 1975).

Este concierto, aseguró Casaus, da continuidad a la presencia de los jóvenes trovadores de Villa Clara, provincia ubicada en la zona central del país, en A guitarra limpia, lo que demuestra la vocación del Centro Pablo de no ser un espacio habanero sino que abarque otras regiones de la Isla.  

Elogió “la gran movilidad geográfica” que en los últimos meses ha tenido la joven trova cubana: “acaban de regresar de Guatemala Yamira Díaz, Ariel Barreiro y Yunior Navarrete, quienes se presentaron en lugares donde hay médicos y maestros cubanos que prestan ayuda solidaria en ese país” y recordó que, próximamente, partirán hacia Bolivia los también trovadores Samuell Águila, Diego Cano, Ihosvany Bernal, Silvio Alejandro, Inti Santana y Fernando Bécquer. Es una forma, dijo, “de extender a esos sitios, muchas veces recónditos de la geografía americana, la voz renovada de la nueva trova cubana”.

Finalmente informó Casaus que en la segunda quincena de abril se festejará en el Centro Pablo el cumpleaños 60 de El plátano —menos conocido como Luis Hernández—, popular fotógrafo que ha acompañado a los músicos cubanos desde el propio nacimiento del llamado Movimiento de la Nueva Trova Cubana, hace ya más de cuatro décadas. Ese cumpleaños se celebrará con un exposición personal titulada El Plátano digital en el Centro, en la que, según Casaus, se mostrarán “algunas fotos históricas que captó con su vieja cámara Zenit y otras más recientes hechas con técnicas digitales”.

“Solo quiero ver” fue el tema escogido por Leo para comenzar el recital e inmediatamente dio la clave de lo que sería De paso por el sol: “estoy muy nervioso porque hacía mucho tiempo que no realizaba un concierto tan pretencioso y la guitarra no va a ser tan limpia”.

Y, sinceramente, no creo que la guitarra no fuera tan limpia. Lo que sucede es que estuvo (¡y para bien!) acompañada de otros instrumentos —como el fagot, el tres, el laúd y el cajón— que complementaron el sonido para que fuera, quizás, más total, más redondo. En ese sentido, en el de la guitarra, quiero insistir en que Leo es graduado, en 1990, de nivel elemental en la especialidad de guitarra en la Escuela Vocacional de Arte Olga González y, creo, esa formación académica hace que al inicio de algunos temas se sientan técnicas de la guitarra puramente clásica. 

De paso por el sol continuó con “De casa en casa” y “Emigro”, tema de hondo lirismo y tremendamente estremecedor al igual que “Niño mío”, texto del poeta Yamil Díaz, inspirado en su hijo recién nacido. 

“37 versos para una mujer”, es una suerte de reciclaje en el que Leo va enlazando algunos versos del apóstol cubano, José Martí, con los propios para tejer su peculiar telaraña imaginativa… Esta canción se escuchó por primera vez en La Habana durante el concierto A guitarra limpia que protagonizaron, en el 2006, los también jóvenes trovadores villaclareños Alain Garrido y Diego Gutiérrez.

Continuó con “El genio de la lámpara”, “Mi primer bolero” y “El demagogo”, tema jocoso y con matices críticos. “De paso por el sol”, fue compartido con Inti Santana, otro trovador invitado, quien –desde la sinceridad y la emoción— dijo: “estoy muy feliz y muy orgulloso”, en franca alusión a la merecida presencia de Leo en A guitarra limpia. 

Siguieron por orden los temas “Días corriendo”, “Entre la luna y yo” y “Alerta” (estrenada en el concierto), “Pobre gente” y “El ron”, dedicada a los amigos “que están cuando más se necesitan y a los que, incluso, no están”.

“Hipertensito” -según confesó Leo “la única canción que he hecho por encargo”- es un divertimento que juega con elementos pueriles de la canción infantil matizada con gran jocosidad ¿adulta?

“Detrás del tilo”, “Bailando en la telaraña” y “El cocodrilo”, fueron los últimos tres temas del concierto. No obstante Leo, a insistencia del concurrido público, tuvo que interpretar dos más con los que se puso punto final a la presentación.

De paso por el sol estuvo arropado por el Trío de cuerdas Alter ego (Diego Santiago, Abdel Almeida y Esther Martínez), Yaíma Orozco (voz), Niurvis Moreno, (fagot), David Hernández (percusión) y los trovadores Alaín Garrido, Inti Santana y Samuell Águila.

Leo dedicó el concierto a “tres músicos que respeta y admira”: Frank Delgado y Gerardo Alfonso (ambos presentes en el patio de las yagrumas) y a Faustino Oramas, El guayabero, legendario músico cubano fallecido la pasada semana a los 95 años de edad.  

Finalmente agradeció al Centro Pablo y al Martín Luther King Jr. “todo el apoyo” y al Centro Provincial de la Música y a la Biblioteca Provincial de Villa Clara, “la confianza y la paciencia”.

Igualmente a Jaime Canfux —sonidista del Centro Pablo y responsable de las grabaciones de los conciertos A guitarra limpia que, posteriormente, se convierten en Cds—, que al decir de Leo practica la “cultura del deber”. Y ciertamente Jaime Canfux practica la “cultura del deber”: no por gusto está nominado para el Cubadisco, la Feria Internacional del Disco Cubano, en la categoría de grabación in situ por el CD Trovarroco, del 2006.

También agradeció a Agustín Bejarano, importante y destacado artista de la plástica, que estuvo presente en el concierto con tres óleos sobre tela que constituyeron el respaldo visual a De paso por el sol. Pero Bejarano no se limitó a facilitar su obra sino que asistió al concierto y, según le comentó a esta redactora, “estoy muy feliz de que mi obra esté presente en espacios necesarios para la cultura cubana”.     

Antes de iniciarse De paso por el sol, supe que incluiría dieciocho temas: ¡un concierto largo!, pensé. Sin embargo se deslizó con tremenda rapidez y bajo el signo —según Leo— de que “compartir la música es lo que más me gusta”.

Así es. Compartir es lo mejor; ya sea el sol o la poesía de la cotidianidad: algo de lo que está llena la obra de Leonardo García.
 
 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2007.
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