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“En la zona central de Cuba la trova
tiene una fuerza, una creatividad y una
presencia realmente impresionantes”,
recordó el poeta y cineasta Víctor
Casaus, director del Centro Cultural
Pablo de la Torriente Brau, al
presentar el pasado sábado 31 de marzo
el concierto A guitarra limpia
titulado De paso por el sol de
Leonardo (Leo) García
(Cienfuegos, 17 de junio, 1975).
Este
concierto, aseguró Casaus, da
continuidad a la presencia de los
jóvenes trovadores de Villa Clara,
provincia ubicada en la zona central del
país, en A guitarra limpia, lo
que demuestra la vocación del Centro
Pablo de no ser un espacio habanero
sino que abarque otras regiones de la
Isla.
Elogió “la gran movilidad geográfica”
que en los últimos meses ha tenido la
joven trova cubana: “acaban de regresar
de Guatemala Yamira Díaz, Ariel Barreiro
y Yunior Navarrete, quienes se
presentaron en lugares donde hay médicos
y maestros cubanos que prestan ayuda
solidaria en ese país” y recordó que,
próximamente, partirán hacia Bolivia los
también trovadores Samuell Águila, Diego
Cano, Ihosvany Bernal, Silvio Alejandro,
Inti Santana y Fernando Bécquer. Es una
forma, dijo, “de extender a esos sitios,
muchas veces recónditos de la geografía
americana, la voz renovada de la nueva
trova cubana”.
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Finalmente informó Casaus que en la
segunda quincena de abril se festejará
en el Centro Pablo el cumpleaños
60 de El plátano —menos conocido
como Luis Hernández—, popular fotógrafo
que ha acompañado a los músicos cubanos
desde el propio nacimiento del llamado
Movimiento de la Nueva Trova Cubana,
hace ya más de cuatro décadas. Ese
cumpleaños se celebrará con un
exposición personal titulada El
Plátano digital en el Centro, en la
que, según Casaus, se mostrarán “algunas
fotos históricas que captó con su vieja
cámara Zenit y otras más
recientes hechas con técnicas
digitales”.
“Solo
quiero ver” fue el tema escogido por
Leo para comenzar el recital e
inmediatamente dio la clave de lo que
sería De paso por el sol: “estoy
muy nervioso porque hacía mucho tiempo
que no realizaba un concierto tan
pretencioso y la guitarra no va a ser
tan limpia”.
Y,
sinceramente, no creo que la guitarra no
fuera tan limpia. Lo que sucede es que
estuvo (¡y para bien!) acompañada de
otros instrumentos —como el fagot, el
tres, el laúd y el cajón— que
complementaron el sonido para que fuera,
quizás, más total, más redondo. En ese
sentido, en el de la guitarra, quiero
insistir en que Leo es graduado,
en 1990, de nivel elemental en la
especialidad de guitarra en la Escuela
Vocacional de Arte Olga González
y, creo, esa formación académica hace
que al inicio de algunos temas se
sientan técnicas de la guitarra
puramente clásica.
De
paso por el sol
continuó con “De casa en casa” y
“Emigro”, tema de hondo lirismo y
tremendamente estremecedor al igual que
“Niño mío”, texto del poeta Yamil Díaz,
inspirado en su hijo recién nacido.
“37
versos para una mujer”, es una suerte de
reciclaje en el que Leo va
enlazando algunos versos del apóstol
cubano, José Martí, con los propios para
tejer su peculiar telaraña imaginativa…
Esta canción se escuchó por primera vez
en La Habana durante el concierto A
guitarra limpia que protagonizaron,
en el 2006, los también jóvenes
trovadores villaclareños Alain Garrido y
Diego Gutiérrez.
Continuó con “El genio de la lámpara”,
“Mi primer bolero” y “El demagogo”, tema
jocoso y con matices críticos. “De paso
por el sol”, fue compartido con Inti
Santana, otro trovador invitado, quien
–desde la sinceridad y la emoción— dijo:
“estoy muy feliz y muy orgulloso”, en
franca alusión a la merecida presencia
de Leo en A guitarra limpia.
Siguieron por orden los temas “Días
corriendo”, “Entre la luna y yo” y
“Alerta” (estrenada en el concierto),
“Pobre gente” y “El ron”, dedicada a los
amigos “que están cuando más se
necesitan y a los que, incluso, no
están”.
“Hipertensito” -según confesó Leo
“la única canción que he hecho por
encargo”- es un divertimento que juega
con elementos pueriles de la canción
infantil matizada con gran jocosidad
¿adulta?
“Detrás del tilo”, “Bailando en la
telaraña” y “El cocodrilo”, fueron los
últimos tres temas del concierto. No
obstante Leo, a insistencia del
concurrido público, tuvo que interpretar
dos más con los que se puso punto final
a la presentación.
De
paso por el sol
estuvo arropado por el Trío de cuerdas
Alter ego (Diego Santiago, Abdel
Almeida y Esther Martínez), Yaíma Orozco
(voz), Niurvis Moreno, (fagot), David
Hernández (percusión) y los trovadores
Alaín Garrido, Inti Santana y Samuell
Águila.
Leo
dedicó el concierto a “tres
músicos que respeta y admira”: Frank
Delgado y Gerardo Alfonso (ambos
presentes en el patio de las yagrumas) y
a Faustino Oramas, El guayabero,
legendario músico cubano fallecido la
pasada semana a los 95 años de edad.
Finalmente agradeció al Centro Pablo y
al Martín Luther King Jr. “todo
el apoyo” y al Centro Provincial de la
Música y a la Biblioteca Provincial de
Villa Clara, “la confianza y la
paciencia”.
Igualmente a Jaime Canfux —sonidista del
Centro Pablo y responsable de las
grabaciones de los conciertos A
guitarra limpia que, posteriormente,
se convierten en Cds—, que al decir de
Leo practica la “cultura del
deber”. Y ciertamente Jaime Canfux
practica la “cultura del deber”: no por
gusto está nominado para el Cubadisco,
la Feria Internacional del Disco
Cubano, en la categoría de grabación
in situ por el CD Trovarroco,
del 2006.
También agradeció a Agustín Bejarano,
importante y destacado artista de la
plástica, que estuvo presente en el
concierto con tres óleos sobre tela que
constituyeron el respaldo visual a De
paso por el sol. Pero Bejarano no se
limitó a facilitar su obra sino que
asistió al concierto y, según le comentó
a esta redactora, “estoy muy feliz de
que mi obra esté presente en espacios
necesarios para la cultura cubana”.
Antes
de iniciarse De paso por el sol,
supe que incluiría dieciocho temas: ¡un
concierto largo!, pensé. Sin embargo se
deslizó con tremenda rapidez y bajo el
signo —según Leo— de que
“compartir la música es lo que más me
gusta”.
Así es. Compartir es lo mejor; ya sea el
sol o la poesía de la cotidianidad: algo
de lo que está llena la obra de Leonardo
García. |