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Bajo el llamado de “Unamos nuestras
voces en un canto fraternal” dio inicio
por primera vez en Cuba el Festival
Coral Internacional América Cantat V, el
pasado 30 de marzo. Los pasillos de su
sede, el Palacio de las Convenciones de
La Habana, han vibrado los últimos siete
días con el sonido armonioso de las
voces que se filtran por las puertas de
sus salones, dedicados en esta especial
ocasión a talleres de trabajo en los que
se preparan obras corales. Y es que el
Festival ha sido fiel a su lema y no
solo ha organizado conciertos de los
coros invitados en las más importantes
salas de la capital, sino que ha
convertido en su principal propósito el
intercambio de conocimientos y
experiencias entre los numerosos
participantes, aquellos que provienen de
nuestro continente y los representantes
de otras latitudes, además de relevantes
figuras internacionales como Steen
Lindholm, director ejecutivo del
Simposio Mundial de Música Coral de
Copenhagen, o Lupwishi Mbuyamba,
presidente de la Federación
Internacional de Música Coral.
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Importantes compositores y directores de
coro de Canadá, Argentina, Chile,
Venezuela, Brasil, Suecia y, por
supuesto, Cuba han impartido dichos
talleres a niños, jóvenes y adultos de
diferentes agrupaciones corales y
países, con temas tan variados como la
música del Caribe y las Antillas, la
música folclórica sudamericana, la
música contemporánea norteamericana y
muchos más, un método de trabajo que
promueve la unidad a la vez que, no
menos importante, el respeto por la
diversidad.
Esta
edición cubana del América Cantat ha
estado marcada desde su primer día por
la voluntad de integración, no solo
entre los movimientos corales
latinoamericanos y del mundo, sino
también entre la música coral y su
entorno social, fuente de público y a la
vez cantera imprescindible para este
arte colectivo del canto.
Sobre
los logros del Festival comenta su
presidenta, la Mtra. Digna Guerra,
Premio Nacional de Música 2006 y actual
presidenta de la Asociación Cubana de
Coros:
¿Qué ha significado para Cuba y para la
música coral cubana que nuestro país sea
sede por primera vez de un evento
internacional de la envergadura del
América Cantat V?
Ante
todo ha significado mucho el
reconocimiento a este nivel del
movimiento coral cubano. Después, traer
a todos los coros y personas
individuales inscritas a intercambiar
experiencias con nosotros. Y a la vez
aprender nosotros también de ellos. Hay
maestros muy capacitados al frente de
cada taller. Todos están muy
interesantes y plantean nuevos retos
musicales. Sobre todo ha sido muy lindo
el contacto humano entre todos los
participantes.
¿Existe contacto regular entre los
movimientos corales de América, o
festivales como estos son una ocasión
excepcional?
En
América Latina está siempre conspirando
el factor económico para participar en
cada evento que se produce en nuestro
continente y fuera de él. Siempre
América Latina está en desventaja en
relación con los traslados hacia otros
países de grupos corales integrados por
un número determinado de personas.
Cuando es posible, entonces nos
encontramos con nuestros colegas de
otras naciones latinoamericanas, pero
siempre la proporción entre latinos y
europeos, por ejemplo, es muy
desventajosa para los latinos.
Por
eso cobra tanta importancia un evento
como este, en el que tenemos, creo que
por primera vez en muchos años, una
cantidad superior representando a
América Latina que al viejo continente y
otras latitudes. Creo que este Festival
hecho en Cuba ha sido excepcional en
participación.
¿Cómo ha sido la interacción de los
compositores, directores y coros cubanos
con sus semejantes de otros países que
han participado en América Cantat?
Ha
sido muy estrecha. De hecho se van a
interpretar obras de algunos
compositores que están presentes en el
evento, así como también de arreglos
corales de muchos de los presentes. La
interacción entre todos estos factores
ha sido muy buena.
¿Está satisfecha con lo que está
logrando esta edición cubana del América
Cantat?
Hasta
el momento el evento ha transcurrido
sobre ruedas. Los logros son de altísimo
nivel, tanto los talleres de preparación
de obras, como los conciertos efectuados
en todas las principales salas de
conciertos del centro histórico de La
Habana Vieja, así como también los
conciertos de gala presentados en el
teatro Amadeo Roldán.
Hay
que destacar el concierto muy emotivo
del Songbridge, que es un
concierto interpretado por coros de
niños de diferentes países, en donde
verdaderamente se mostró una calidad muy
alta en cada una de las interpretaciones
de estos coros infantiles, para después
unirse en varias obras que fueron
cantadas por todos sus participantes,
incluyendo la obra final que fue muy
emocionante, donde todos los niños se
tomaban de los brazos para cantar la
ronda de los niños de nuestra querida
Tania Castellanos.
¿Qué lugar ha ganado la música coral
cubana en el ámbito internacional?
La
música coral cubana ya tiene un lugar en
el mundo de esta especialidad, pues el
nivel demostrado por nuestras
agrupaciones en cada salida a cualquier
escenario del patio o fuera de nuestra
patria, no deja dudas de que Cuba ocupa
un lugar de primera línea entre los
coros del mundo.
Un
punto de discusión en el transcurso del
evento ha sido la influencia positiva
que puede tener la música coral en la
sociedad y la comunidad. ¿Contribuye un
festival como este a fortalecer esas
influencias?
Por supuesto que sí, de hecho se efectuó
una mesa redonda en donde participaron
muchos de los presentes en el evento y
en donde se trató el tema del papel del
coro en la sociedad, que sin dudas
contribuye a la mejor integración del
hombre, a su engrandecimiento
espiritual, a salvar a muchos niños y
jóvenes, y, por qué no, a adultos de
cualquier tipo de situación personal.
Les ayuda a pensar en colectivo, hace de
su tiempo libre un espacio útil y a
través del canto reciben una información
cultural que enriquecerá sus
conocimientos. |