Año V
La Habana

7 al 13 de ABRIL
de 2007

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El periplo latinoamericano de Marx en el Soho

Sofía Grandés • La Habana

 

Decir que Marx en el Soho de Howard Zinn es una obra con amplia vida internacional es ya una verdad de Perogrullo; en los propios Estados Unidos ha sido representada en casi todas las universidades y además en prestigiosos espacios profesionales como Broadway. También en Europa muchos han sido los escenarios que han acogido la segunda obra de teatro del destacado politólogo norteamericano. Sin embargo, no fue hasta el año 2004 que Marx en el Soho llegó a América Latina y lo hizo de la mano del actor cubano Michaelis Cué. Como es lógico, esta primera función –a la que asistió el propio Howard Zinn- y muchas de las posteriores se realizaron en la Isla, pero no conforme con la vida cubana, el Marx… de Michaelis Cué ha tenido un periplo latinoamericano que ha dejado importantes huellas en el panorama teatral del continente. Perú, Chile, Costa Rica, México y Venezuela han sido los países que hasta ahora han acogido este espectáculo al que se le reconoce por la solidez del texto dramático pero también por la excelencia de la interpretación dramática del actor cubano.

En Venezuela Juan Martins desde su espacio en Teatro Mundial cuenta: “La experiencia de Marx en el Soho, de Howard Zinn  y dirigida y representada por Michaelis Cué en el rol de Marx nos mostró una capacidad actoral integrada a un marco de lo ideológico y el nivel pragmático del lenguaje, puesto que el mundo de las ideas se arriesga a que tome lugar en el escenario, a que se vaya (des)construyendo en el espacio teatral. Sobre todo cuando se trata de un autor cuyo oficio de escritura es el ensayo político. Ahora bien, el actor le otorga a esta pieza esos niveles de interpretación que se necesitan para que se desarrolle el espacio escénico y, por consiguiente, la representación actoral.”

Según Ernesto Raéz Mendiola, Michaelis Cué ofreció en el II Festival Internacional de Teatro Unipersonal de Perú: “una fluida e intensa interpretación de un Marx desmitificado”, “la composición del personaje de Michaelis, permitió ratificar que el teatro es el actor y su público, y que es su enlace comunicativo el que sostiene la profundidad de un espectáculo teatral.”

Un periodista de Chile afirma en una crónica titulada Heterodoxia en el Soho aparecida en la página web del festival Temporales Teatrales: “
Cuba me vuelve a sorprender con un trabajo de muy alta calidad y siempre con el fin de reflexionar y pensar profundamente sobre temas relevantes de nuestra vida. Al igual que el año pasado, un muy buen montaje, guión, historia, me dejan en la más absoluta convicción, de que gracias al arte, aun queda la esperanza de construir un mundo mejor.

La belleza del arte es capaz de resucitar a Marx y traerlo hasta nuestras presencia, para entender y dar a conocer más, sobre el tan estigmatizado e incomprendido comunismo.”

Desde Costa Rica, adonde Marx en el Soho se presentó como parte del Festival de las Artes, el periodista y diseñador gráfico Cristian Cambronero narra en su blog Fusil de chispas: “El texto es riquísimo, con la capacidad de enganchar al espectador desde el principio; y está muy bien interpretado por Cué, que no sobreactúa pero tampoco deja caer a su Karl Marx en más que un necio trámite.

Tampoco se trata de un panfleto intragable. Los destellos de humor, varios y la mayoría muy finos, le dan fluidez y endulzan los momentos más densos del guión.

Una reflexión aparecida en el diario La Nación de ese mismo país asevera: “Con hitos de humor fino, este texto, en manos de cualquiera, no pasaría de ser una mera enunciación política o un panfleto escénico, pero en el favorecido talento del actor cubano Michaelis Cué es documento vitalista y, sobre todo, un registro sobre el amor y el calor humanos.

Con cada signo actoral, con creatividad escénica, cara al público si es necesario, con sabio aprovechamiento de las luces, el actor Michaelis Cué enhebra y deshebra un trabajo escénico aplastante e inolvidable.  Es la suma entre el don natural y su rigurosa fermentación.

Con gran energía y en jornada escénica unipersonal, este actor diseña y encarna a un personaje, Marx,  que es energía colectiva como intelectual, filósofo, economista y político (...).

Al final de la obra, los aplausos desbordados de un teatro lleno fueron el gran reconocimiento para un eximio trabajo teatral.  Fue privilegio verlo y es privilegio escribir de él.” 

 

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La Habana, Cuba. 2007.
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