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En
1953 contaba yo con diez años de edad,
entre mis lecturas se encontraban las
obras del Apóstol José Martí y eran
frecuentes las visitas a la Fragua
Martiana con mis compañeros de la
Escuela Pública de Casablanca, al igual
que la visita a los Veteranos de la
Guerra de Independencia que se
encontraban en el Asilo de la Carretera
de Triscornia y a los que le llevábamos
dulces y revistas. Así fui conociendo la
historia de mi Patria, aquellos hombres
con sus Medallas eran la realidad de mis
sueños y la alegría que le dábamos a
ellos con nuestras visitas eran para mí
algo sagrado, como un deber, no
olvidarlos, que siempre estuvieran
presentes, y durante toda mi vida nunca
he dejado de pensar y sentir como cubano
comprometido con nuestra identidad.
Al
triunfar la Revolución me incorporé a
todas sus tareas y a través de mis
pinturas y grabados he tratado de
reflejar momentos, lugares, hechos
importantes, porque siempre fui, soy y
seré un revolucionario convencido de que
el arma con la que puedo ayudar a la
Revolución y a nuestros ideales es con
mi arte.
Cuando leí La historia me absolverá
comenzó a bullir en mi interior la idea
de llevar a las planchas de linóleo todo
la información, la denuncia de los males
de la República, el programa de los
Jóvenes del Centenario y la realidad de
la Revolución. Este proyecto fue posible
por la ayuda de muchos compañeros porque
con la información que me brindaron en
los lugares, las anécdotas, unas pocas
fotos y el estudio del libro, fui
creando estas imágenes divididas en tres
momentos:
- Lo
que sucedía en nuestra patria en la
Seudo-República y la figura de Fidel
como ejemplo de las luchas de los
jóvenes cubanos en contra de estos
males.
- Los
preparativos y el asalto a los cuarteles
Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, las
crueldades de la dictadura con los
asaltantes prisioneros.
- El
desembarco del Granma, la lucha en la
Sierra, el triunfo del 1ro de enero y el
cumplimiento del Programa del Moncada.
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Canet y
Celia de la Serna, 1968. |
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Todo
esto lo plasmé siempre con la visión de
que una ha sido nuestra lucha y Martí y
Fidel exponentes de esta continuidad
histórica. Cuando dedico el libro al
pueblo de Cuba lo hago pensando en
nuestros antepasados más remotos, en los
mambises, en la larga tradición cultural
y revolucionaria de la que se nutrió la
Generación del Centenario para iniciar
nuestra última etapa en la lucha por la
verdadera independencia y en todo el
legado que de ellos obtuvimos mi
generación, y que ha continuado hasta la
actual.
De un
simple interés o placer personal como
artista de llevar al grabado una parte
de nuestra historia, considero que hoy
esta obra puede ser utilizada para
brindarle a las nuevas generaciones la
historia a través del arte, que si bien
no es una réplica de fotos y documentos,
es la visión de un artista que se
considera deudor de la Revolución,
comprometido con ella y que luchará
hasta el final de sus días por divulgar
nuestros valores históricos y sociales y
que jamás sentirá otras cosa que no sea
agradecimiento eterno al compañero Fidel
y a todos los cubanos que posibilitaron
que alguien humilde haya podido ser
artista y mantuviera siempre la
confianza en que este libro en algún
momento vería la luz.
En
forma de exposición fue presentado el
pasado año en México y continuará por
otros países de nuestra América y
Europa. En todo momento daré las gracias
a la Revolución por lo que soy, por las
oportunidades que he tenido como ser
humano y como artista, porque esta
realidad no hubiera sido posible de no
existir el pueblo cubano y la Generación
del Centenario.
Muchas gracias a todos los que me
acompañan hoy.
Palabras para la presentación del libro
Fidel y el Moncada visto por Canet.
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