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En su
sexta edición, el Premio Iberoamericano
de Cuento Julio Cortázar sigue dando
muestras de su poder de convocatoria
internacional. En esta ocasión con una
abundante participación procedente de 17
países de América, Europa y Asia;
aunque, como es habitual, el prestigio
de este Premio en nuestro país, su sede
y lugar de nacimiento, provoca una
masiva respuesta entre los narradores de
la Isla tanto noveles, como ya
reconocidos, en homenaje anual al
recordado escritor argentino cuya
notable influencia aún se extiende por
el género en nuestra lengua.
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El
jurado, formado por los escritores
Alberto Garrandés y Jesús David Curbelo
y la investigadora Cira Romero, otorgó
el Premio en acuerdo unánime al narrador
cubano Rogelio Riverón por su cuento
"Los gatos de Estambul". En el acta, se
reconocieron entre sus cualidades "las
mezclas culturales, ciertos fetiches del
erotismo, la astuta sutilidad del
lenguaje y determinadas presunciones de
la identidad (…) que se emulsionan en
una trama de dramatismo y vigor muy
singulares". Riverón, quien además ha
incursionado en la poesía, la crítica
literaria y el periodismo, ha recibido
varios premios con anterioridad, entre
ellos el Nacional de Periodismo Cultural
en 1997, dos veces el Premio UNEAC de
Cuentos: en 1999 con "Buenos días Zenón"
y en 2001 con "Otras versiones del
miedo", y fue mención del Premio Casa de
las Américas en el año 2000.
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Los
escritores cubanos también fueron
mayoría entre las menciones del Premio
Julio Cortázar. Merecieron tal
reconocimiento Gina Picart, Primera
Mención, con “El príncipe de los
lirios”; Rafael de Águila con “Wagner y
los cabrones”, Orlando Luis Pardo con
“Todas las noches la noche” y Eugenio
Marrón con “En un reino de achicorias”.
Recibieron asimismo menciones el
escritor español Juan Jacinto Muñoz con
“Las distancias subterráneas”, y la
escritora argentina Marina Porcelli con
“El mundo será para mí”.
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La
premiación, días después de ser
anunciados los resultados, tuvo lugar en
el Centro Cultural Dulce María Loynaz de
La Habana el pasado 29 de agosto. Motivo
especial de la ceremonia resultó ser la
intervención de César López, Premio
Nacional de Literatura. El poeta
santiaguero deleitó a los presentes con
recuerdos de su amistad con Cortázar y
de la
primera vez que se publicó al escritor
argentino en la Isla; precisamente
en
una de las publicaciones antológicas de
la cultura cubana, la revista Ciclón.
Desde
su fundación en 2002 se ha concedido el
Premio cada año bajo el auspicio de la Casa
de las Américas, el Instituto Cubano del
Libro y la Fundación ALIA de Francia,
siempre por los días del natalicio del
autor de La noche boca arriba, el
26 de agosto.
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El
Premio Iberoamericano de Cuento fue
creado en 2001 gracias a la gestión de
la traductora, editora y diplomática
lituana
Ugnè
Karvelis, compañera de Julio Cortázar
durante 14 años hasta la muerte de este,
a quien conoció precisamente en La
Habana en 1967. Miguel Barnet, uno de
los coordinadores de su gestación,
rememoraba al respecto: "Julio nos quiso
mucho y no dejó de venir a Cuba, aún en
momentos difíciles. Su relación con Cuba
fue fraternal. Aquí tuvo muchos amigos,
quizá al que más quiso y visitó fue a
Lezama Lima, con quien estableció desde
antes de su primera visita a Cuba una
suculenta correspondencia. Se despidió
de nosotros semanas antes de morir en
1983 en casa de Pablo Armando Fernández.
Cuba tenía que homenajearlo con este
certamen."
En su primera edición en 2002 también
correspondió a un cubano el máximo
galardón: el escritor Ernesto Pérez
Chang con "Los fantasmas de Sade". Desde
entonces el Premio se ha consolidado año
tras año en prestigio y participación,
un justo resultado para un certamen que
lleva el nombre de uno de los grandes
maestros de la cuentística, de quien
innovó con su obra la narrativa
Iberoamericana. |