"El jazz es como un pájaro que migra o emigra o
inmigra o transmigra, saltabarreras, burlaaduanas, algo que corre y se difunde
(…) es inevitable, es la lluvia y el pan y la sal, algo absolutamente
indiferente a los ritos nacionales, a las tradiciones inviolables, al idioma y
al folklore: una nube sin fronteras, un espía del aire y del agua, una forma
arquetípica, algo de antes, de abajo (…) , y que un hombre es siempre más que un
hombre y siempre menos que un hombre, más que un hombre porque encierra eso que
el jazz alude y soslaya y hasta anticipa, y menos que un hombre porque de esa
libertad ha hecho un juego estético o moral, un tablero de ajedrez donde se
reserva ser el alfil o el caballo, una definición de libertad que se enseña en
las escuelas, precisamente en las escuelas donde jamás se ha enseñado y jamás se
enseñará a los niños el primer compás de un ragtime y la primera frase de un
blues, etc., etc.”.
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Fragmento del capítulo XVII de Rayuela de Julio Cortazar. Las fotos muestran al cuarteto cubano Oriental Jazz