ENCARGO
No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa
cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil, no
seas caricia ni guante;
tállame como un sílex, desespérame.
Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu
pelo. Dalos.
Ven a mí con tu cólera seca de fósforo y
escamas.
Grita. Vomítame arena en la boca,
rómpeme las fauces.
No me importa ignorarte en pleno día,
saber que juegas cara al sol y al
hombre.
Compártelo.
Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
lo que nadie te pide: las espinas
hasta el hueso. Arráncame esta cara
infame,
oblígame a gritar al fin mi verdadero
nombre.
EL HÉROE
Con los ojos muy abiertos,
el corazón entre las manos
y los bolsillos llenos de palomas
mira el fondo del tiempo.
Ve su propio deseo,luces altas,
guirnaldas, flechas verdes, torres
de donde caen cabelleras
y nacen las espléndidas batallas.
Corre, el fervor lo embiste,
es su antorcha y su propio palafrén,
busca la entrada a la ciudad,
enarbola el futuro, clama como los
vientos
Todv está ahí, la calle abierta
y a la distancia el espejeo,
la inexplicable cercanía de lo que no
alcanza
y cree alcanzar, y corre.
No es necesario un tropezón ni una
estocada
los cuerpos caen por su propio peso,
los ojos reconocen un momento
la verdad de la sombra.
Todavía se yergue,
todavía en su puño late el halcón de
acero.
En las piedras rebota la clamante
pregunta
del hombre por fin solo a la llegada.
Después es titubeo,
sospecha de que el fin no es el
comienzo;
y al fondo de la calle
que parecía tan hermosa
no hay más que un árbol seco
un abanico roto.
A UN DIOS DESCONOCIDO
Quienquiera seas
no vengas ya.
Los dientes del tigre se han mezclado a
la semilla,
llueve un fuego contiuuo sobre los
cascos protectores,
ya no se sabe cuándo acabarán las
muecas,
el desgaste de un tiempo hecho pedazos.
Obedeciéndote hemos caído.
-La torre subía enhiesta, las mujeres
llevaban cascabeles en las piernas, se
gustaba
un vino fuerte, perfumado. Nuevas rutas
se abrían como muslos a la alegre
codicia,
a las carenas insaciables. !Gloria!
La torre desafiaba las medidas
prudentes,
tal una fiesta de estrategos
era su propia guirnalda.
El oro, el tiempo, los destinos,
el pensar, la violenta caricia, los
tratados,
las agonías, las carreras, los tributos,
rodaban como dados, con sus puntos de
fuego.
Quienquiera seas, no vengas ya.
La crónica es la fábula para estos ojos
tímidos
de cristales focales y bifocales,
polaroid, antihalo
para estas manos con escamas dé
cold-cream.
Obedeciéndote hemos caído.
-Los profesores obstinados hacen gestos
de rata,
vomitan Gorgias, patesís, anfictionías
Duns Scoto,
concilios, cánones, jeringas, skaldas,
trébedes,
qué descansada vida, los derechos del
hombre, Ossian,
Raimundo Lulio, Pico, Farinata, Mío Cid,
el peine
para que Melisendra peine sus cabellos.
Es así: preservar los legados, adorarte
en tus obras,
eternizarte, a ti el relámpago.
Hacer de tu viviente rabia un apotegma,
codificar tu libre carcajada.
Quienquiera seas
no vengas ya.
-La ficcion cara de haina, cómo se
cuelga de su mono
el reloj que puntual nos saca de la
cama.
Venga usted a laa dos, venga a las
cuatro,
desgraciadamente tenemos tantos
compromisos.
Quién mató a Cock Robín? Por no usar
los antisudorales, sí señora.
Por lo demás la bomba H, el peine con
música,
los detergentes, el violín eléctrico,
alivian el pasaje de la hora. No es tan
mala
la sala de la espera: tapizada.
-Consuelos, joven antropólogo? Surtidos:
usted los ve, los prueba y se los lleva.
La torre subía enhiesta,
pero aquí hay Dramamina.
Quienquiera seas no vengas ya.
Te escupiríamos, basura, fabricado
a nuestra imagen
de nilón y de orlón, Iahvé, Dios mío.
EL ALEJADO
Su flecha el leve ayer ya no dispara
si una vez más la corza del verano
se alza ceñida de agua y avellano
y con la frente sombra y luz separa.
EI cielo, gruta vegetal, ampara
la breve flor y el pájaro liviano;
bajo el simple pretexto de la mano
la barca de la nube corre clara.
Y no duele estar triste en el instante
que es ya pasaje, el hilo que alimenta
por el aire su plata a la deriva,
aunque en la ardida imagen del amante
yazga el amor, oh nada donde alienta
la clara muerte de la siempreviva.
BOLERO
Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la
dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.
Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.
Por ahí un papelito
que solamente dice:
Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que
mirarte.
Y este fragmento:
La lenta máquina del desamor
los engranajes del reflujo
los cuerpos que abandonan las almohadas
las sábanas los besos
y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo
ya no mirándose entre ellos
ya no desnudos para el otro
ya no te amo,
mi amor.
EL SIMULACRO
Cada vez que te encuentro en el recuerdo
y canta en plena noche el gallo grana,
una sed de combate y de campana
me lanza al sacrificio en que te pierdo.
Quién sabe dónde estás, ya ni me acuerdo
si eran tus ojos de oro o de avellana,
pero mi sangre es esa luz que mana
y en la dulce manzana otra vez muerdo.
¡Oh balbuceo en la tiniebla, duelo
de musgo y de leopardo y de gemido,
desesperada imitación de cielo!
Luego es ceniza y sórdida alborada,
el derrotado sueño, el pozo herido
de una sola cabeza en una almohada.
ESTA TERNURA
Esta ternura y estas manos libres,
¿a quién darlas bajo el viento? Tanto
arroz
para la zorra, y en medio del llamado
la ansiedad de esa puerta abierta para
nadie.
Hicimos pan tan blanco
para bocas ya muertas que aceptaban
solamente una luna de colmillo, el té
frío de la vela del alba.
Tocamos instrumentos para la ciega
cólera
de sombras y sombreros olvidados. Nos
quedamos
con los presentes ordenados de en una
mesa inútil,
y fue preciso beber la
sidra caliente
en la vergüenza de la medianoche.
Entonces, ¿nadie quiere esto,
nadie?
ENCANTACIÓN
No más que por la sombra y el perfume
que son tu nombre, por el desencanto
no más de toda cosa en ti, por tanto
que cinerariamente te resume,
volvería como Usher o Ulalume
vuelven por los espejos del espanto
a proponer el turbio trueque, el canto
que encarnara el horror que nos consume.
Pero si pienso, lamia, en lo que puede
la mera niebla de tu inexistencia
no más que en tu perfume y en tu sombra,
mi voluntad a su fantasma cede
y prefiere anegarse en tanta ausencia
donde una nada a esa otra nada nombra.
NOCTURNO
Tengo esta noche las manos negras, el
corazón sudado
como después de luchar hasta el olvido
con los ciempiés del humo.
Todo ha quedado allá, las botellas, el
barco,
no sé si me querían, y si esperaban
verme.
En el diario tirado sobre la cama dice
encuentros diplomáticos,
una sangría exploratoria lo batió
alegremente en cuatro sets.
Un bosque altísimo rodea esta casa en el
centro de la ciudad,
yo sé, siento que un ciego está
muriéndose en las cercanías.
Mi mujer sube y baja una pequeña
escalera
como un capitán de navío que desconfía
de las estrellas.
Hay una taza de leche, papeles, las once
de la noche.
Afuera parece como si multitudes de
caballos se acercaran
a la ventana que tengo a mi espalda.
(esto de los caballos me recuerda a
cierto relato)
PARA LEER EN FORMA INTERROGATIVA
Has visto
verdaderamente has visto
la nieve los astros los pasos afelpados
de la brisa
Has tocado
de verdad has tocado
el plato el pan la cara de esa mujer que
tanto amàs
Has vivido
como un golpe en la frente
el instante el jadeo la caìda la fuga
Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos tus manos tu sexo tu blando
corazón
había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.
EL INTERROGADOR
No pregunto por las glorias ni las
nieves,
quiero saber dónde se van juntando
las golondrinas muertas,
adónde van las cajas de fósforos
usadas.
Por grande que sea el mundo
hay los recortes de uñas, las pelusas,
los sobres fatigados, las pestañas que
caen.
¿Adonde van las nieblas, la borra del
café,
los almanaques de otro tiempo?
Pregunto por la nada que nos mueve;
en esos cementerios conjeturo que crece
poco a poco el miedo,
y que allí empolla el Roc.
ESTA TERNURA
Esta ternura y estas manos libres,
¿a quién darlas bajo el viento? Tanto
arroz
para la zorra, y en medio del llamado
la ansiedad de esa puerta abierta para
nadie.
Hicimos pan tan blanco
para bocas ya muertas que aceptaban
solamente una luna de colmillo, el té
frío de la vela la alba.
Tocamos instrumentos para la ciega
cólera
de sombras y sombreros olvidados. Nos
quedamos
con los presentes ordenados en una mesa
inútil,
y fue preciso beber la sidra caliente
en la vergüenza de la medianoche.
Entonces, ¿nadie quiere esto,
nadie?
TALA
Llévese estos ojos, piedritas de
colores,
esta nariz de tótem, estos labios que
saben
todas la tablas de multiplicar y las
poesías más selectas.
Le doy la cara entera, con la lengua y
el pelo,
me quito las uñas y dientes y le
completo el peso.
No sirve
esa manera de sentir. Qué ojos ni qué
dedos.
Ni esa comida recalentada, la memoria,
ni la atención, como una cotorrita
perniciosa.
Tome las inducciones y las perchas
donde cuelgan las palabras lavadas y
planchadas.
Arree con la casa, fuera de todo,
déjeme como un hueco, o una estaca.
Tal vez entonces, cuando no me valga
la generosidad de Dios, eso boy scout,
y esté igual que la alfombra que ha
aguantado
su lenta lluvia de zapatos ochenta años
y es urdimbre nomás, claro esqueleto
donde
se borraron los ricos pavorreales de
plata,
puede ser que sin vos diga tu nombre
cierto
puede ocurrir que alcance sin manos tu
cintura.
A UN GENERAL
Región de manos sucias de pinceles sin
pelos
de niños boca abajo de cepillos de
dientes
Zona donde la rata se ennoblece
y hay banderas innúmeras y cantan himnos
y alguien te prende, hijo de puta,
una medalla sobre el pecho
Y te pudres lo mismo.
SONETO
Esto es amor, oh caracol que aloja
la analecta sonora del pasado
y astuto en su recinto ensimismado
reitera azul de mar y rosa roja.
El eco, ya una flor que se deshoja
en perfume y color multiplicado-
Esto es amor, de nuevo marchitado
con la reiteración de cada hoja.
Y nunca menos solo y más seguro
por oscuro, por solo y asumido,
-fidelidad del lirio a su color-
estatua leal, de espaldas al futuro
con un nombre infinito y repetido
de piedra y sueño y nada, esto es amor.
Julio Cortázar: Cuentista, novelista y
poeta. Nació en Bruselas, Bélgica, el 26
de agosto de 1914 y murió el 12 de
Febrero de 1984 en París, Francia. Es
uno de los escritores latinoamericanos
más reconocidos, sobre todo por su
novelística, en la que sobresalen
títulos como Los premios (1960),
Rayuela (1963), 62/Modelo para
armar (1968), Libro de Manuel
(1973). Su
obra poética es menos conocida pero no
por ello menos valiosa.
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