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Desde que íbamos subiendo por 23 y cortamos por la calle K, empecé a
sospechar que la cosa sería en grande;
vamos caminando y pasa un grupo y otro
en la misma dirección, a paso muy
rápido, como ansioso, entre bromas y
risas: sientes como que la atmósfera se
carga. En efecto, cuando llegamos al
costado de la Universidad ya era un
torrente de jóvenes que no dejaba acceso
ni siquiera a la calle L. Dimos la
vuelta por el fondo, atravesamos las
columnas de la Colina y al expandir la
vista desde el Alma Mater, escalinata
abajo, fue una imagen impresionante: se
perdía el río humano San Lázaro abajo.
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Nos
recibieron, ya eufóricos, músicos y trovadores como Ray Fernández,
Fernando Bécquer, Mauricio Figueiral,
Eric Méndez, Diego Cano, Paul Prieto…
todos con lo mismo: —“Cómo llegas ahora,
¿por qué no viniste por la tarde?,
¡tremendo descargón! La gente de la FEU
nos llamó y hemos estado guitarreando
hasta ahora, ha pasado por aquí malanga
y su puesto de vianda, no se sabe la
cantidad de trovadores que han cantado
aquí hoy, ¡esto fue la vida!”
Sobre las 10 y 15 minutos de la noche, cuando la expectación estaba a
tope, salió a escena Edgar, (rapero de
Doble Filo y conductor del programa
televisivo “Cuerda viva”) presentando el
concierto por el inicio del curso
escolar.
Un rugido desde la multitud recibió a David Torrens, que, emocionado,
aludiendo a su primer tema saludó a la
juventud:
“No parece, será”, y es cierto que la FEU está cumpliendo señores 85
años; qué abuelo, qué abuelo con tanta
energía; 85 años es suficiente para
ganar experiencia y la FEU no se va a
acabar nunca. Felicidades a todos los
universitarios. Gracias por invitarme a
una fiesta tan maravillosa como es
celebrar que vamos a empezar a quemarnos
las pestañas.”
Tras cantarle a “una mujer que pinta mi orgullo de macho/ con su afán
descarrilado de desobediencia”, a otra
que “le dio solo su número telefónico y
ya, o más, pues me dio esta canción”,
llegó un inesperado apagón producto de
una sobrecarga eléctrica. El público con
paciencia y disciplina impresionantes se
mantuvo unos 35 minutos en espera.
Volvió, con las luces, Edgar a ofrecer disculpas y a agradecer el
esfuerzo de todos por mantener el
espíritu de amor colectivo, en medio de
un espectacular guitarreo de Elmer
Ferrer. David Torrens retomó su canto en
medio de la energía multiplicada.
Contento de vivir una experiencia única bromeó con acento mexicano:
—“Con dinero y sin dinero hago siempre
lo que quiero y mi palabra es la
ley…bueno, a veces (risa)” y en
interacción con el público, ya suyo,
invitó a escena al rapero Kumar, quien
levantó la marea con su funky.
Intenté aprovechar la salida de escena
de David para que me definiera ese
instante pero me contestó con una
evasiva, que fue la mejor y más
sintética respuesta:
—“No, ahora no, no puedo, estoy “haciendo el amor” (la frase es una
traducción de los términos mucho más
callejeros que empleó) estoy “haciendo
el amor”, cuando termine te digo.”
Uno y otro tema fueron fusionando
público y cantautores.
“Cuando la rosa muera —declamó David—/
cuando el amor se escarche, / cuando la
herida duela,
mi amor / (y todos gritaron a una voz)
yo te pongo el parche.
Sonrió el cantautor satisfecho: —Vamos a gozar más todavía, ahora.
Cuando yo dije ya es demasiado dos
horas, estoy sudando mucho, pero recordé
que quiero cantar esta noche una canción
con mi amigo… Kelvis Ochoa.
Una gran ovación recibió Kelvis, que enfrentó al público diciendo:
—“Felicidades, muchas felicidades a la
universidad. Encantadísimo de estar
aquí, gracias por invitarme a compartir
este concierto con David y otros
invitados que van a estar”.
Tras el júbilo de la conga de Juana que
puso a arrollar la noche, lo abordé,
grabadora en mano:
—Oye, Fide qué lindo compadre, estoy súper emocionado, de verdad que
sí. Después de haber visto un día a los
“monstruos” aquí, de aprender viendo
tocar canciones en este lugar a Silvio,
a Pablo, imagínate. Me han recibido
maravillosamente, tú has visto los
aplausos, la gente cantando las
canciones. Yo quisiera también hacer un
concierto aquí, ¿entiendes?, invitar a
David, a otros que estén conmigo, a
Descemer, a gente que esté conmigo
guarachando aquí, porque esto es una
cosa para no perderse. Maravilloso,
asere.
David Torrens, en escena, anuncia la banda: —Robertico Martínez en el
saxofón, Harbi en la trompeta, Andy en
el bajo, Ramsel en la batería,
percusiones Davicito, William en el
violín, y guitarra eléctrica Elmer
Ferrer. En plena algarabía mira hacia
atrás: —“¿Adónde tú vas, Rubio, acere?
No sabía si se podía decir acere en los
medios; pero vamos, señores. Rubio,
acere, cántale una canción a nuestros
universitarios, que se lo merecen: Raúl
Paz”.
Cercano a los bafles estaba Carlitos Lage, el presidente de la FEU y
uno de los que pone todo su entusiasmo a
favor de estos vuelos. Solo le pedí:
“Dime algo”. Y sin quitar la vista del
escenario soltó:
—“Ya ves cómo está esto; sin duda es un momento muy especial. Las
calles invadidas, y eso que desde donde
estamos no se abarca todo. Para la
izquierda, por L, hay como un recodo,
una zona que no se ve desde aquí,
repleta también. Es la juventud nuestra,
especialmente los universitarios,
celebrando con alegría y con el arte
joven. Y aquí hay disfrute, la
recreación que queremos, que necesitamos
y hay compromiso. Creo que ahí están,
como mejor demostración, las noches de
los libros, la de 23 y la de Prado, lo
que hicimos hace un tiempo con el Ballet
Nacional y que es un lazo desde la FEU
en los tiempos de José Antonio. Creo que
esta escalinata, con su historia, la que
se ha escrito y la que estamos en el
deber de hacer hoy, es un punto de
reencuentro.
Las universidades, el ámbito universitario, tiene que ir con la
vanguardia cultural. Esto recuerda
realmente aquellos encuentros con Silvio
y Pablo, con el grupo Moncada y, hasta
donde nos alcance la “bodega”,
apoyaremos este tipo de actividades. Ya
me llegó el run run de que Kelvis
está embullado… pues hacemos también su
concierto. Carlos Varela va a terminar
una gira por las universidades del país
aquí, en el Abrantes. A quienes andan
diciendo que la trova, que la canción de
pensamiento, esa que viene en nuestras
esencias, está en crisis, aquí tienen la
respuesta. Y esto es ya el clímax de una
descarga tremenda que están haciendo los
muchachos desde las dos de la tarde;
pasaron por aquí no sé cuántos
cantautores.
Creo que nunca antes hemos contado con tantos trovadores como hoy, y si
bien a veces no hemos sabido darles
resonancia, esos cantautores arrastran
su público y desde pequeñas plazas se
han ganado un lugar importante en el
pensamiento y el sentimiento de nuestra
juventud. La FEU ha estado con ellos,
aquí hemos hecho presentaciones y
conciertos en algunas facultades, con
Samuel Águila, Fernando Bécquer,
Ihosvany Bernal, Diego Cano, Ariel Díaz,
y muchos otros que están expresando
nuevas inquietudes, las de estos
tiempos. Por supuesto que también “los
grandes” tienen el espacio, aquí hicimos
un concierto de Silvio, bajo lluvia, que
fue un suceso de gran relevancia. Con el
buen arte, que es por esencia
revolucionario, tenemos todo el
compromiso, y debe ir de la mano de
nuestro estudiantado. Esta noche, es la
fiesta por los 85 años de la FEU y por
el nuevo curso escolar, ya ves cómo está
esto con David, con Kelvis, con Raúl
Paz, con Kumar, con Elmer. Estos son
nuestros estudiantes con su espíritu,
con su poesía abrazando a sus
músicos.”
La noche fue entrando en las primeras horas de la madrugada, la marea
humana crecía: —“Esto, gratuito, no se
da en ninguna otra parte del mundo.
Aprovéchenlo.” Dijo David y llamó a
escena a sus compañeros de aventura. El
público, rompiendo toda cordura, tomó
por asalto el escenario y la
compenetración ilimitada, como la de
entrañables amantes, tuvo una vez más la
nota simpática del trovador: —“Ustedes,
gocen y recuerden que mañana…a la
escuela hay que llegar puntual.” |