Año VI
La Habana

8 al 14
de SEPTIEMBRE
de 2007

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David en la honda del Alma Mater

Fidel Díaz • La Habana
Fotos: Alejandro Medina

 

Desde que íbamos subiendo por 23 y cortamos por la calle K, empecé a sospechar que la cosa sería en grande; vamos caminando y pasa un grupo y otro en la misma dirección, a paso muy rápido, como ansioso, entre bromas y risas: sientes como que la atmósfera se carga. En efecto, cuando llegamos al costado de la Universidad ya era un torrente de jóvenes que no dejaba acceso ni siquiera a la calle L. Dimos la vuelta por el fondo, atravesamos las columnas de la Colina y al expandir la vista desde el Alma Mater, escalinata abajo, fue una imagen impresionante: se perdía el río humano San Lázaro abajo.
 

 

Nos recibieron, ya eufóricos, músicos y trovadores como Ray Fernández, Fernando Bécquer, Mauricio Figueiral, Eric Méndez, Diego Cano, Paul Prieto… todos con lo mismo: —“Cómo llegas ahora, ¿por qué no viniste por la tarde?, ¡tremendo descargón! La gente de la FEU nos llamó y hemos estado guitarreando hasta ahora, ha pasado por aquí malanga y su puesto de vianda, no se sabe la cantidad de trovadores que han cantado aquí hoy, ¡esto fue la vida!” 

 

Sobre las 10 y 15 minutos de la noche, cuando la expectación estaba a tope, salió a escena Edgar, (rapero de Doble Filo y conductor del programa televisivo “Cuerda viva”) presentando el concierto por el inicio del curso escolar.

 

Un rugido desde la multitud recibió a David Torrens, que, emocionado, aludiendo a su primer tema saludó a la juventud:

 

“No parece, será”, y es cierto que la FEU está cumpliendo señores 85 años; qué abuelo, qué abuelo con tanta energía; 85 años es suficiente para ganar experiencia y la FEU no se va a acabar nunca. Felicidades a todos los universitarios. Gracias por invitarme a una fiesta tan maravillosa como es celebrar que vamos a empezar a quemarnos las pestañas.”

 

 

Tras cantarle a “una mujer que pinta mi orgullo de macho/ con su afán descarrilado de desobediencia”, a otra que “le dio solo su número telefónico y ya, o más, pues me dio esta canción”, llegó un inesperado apagón producto de una sobrecarga eléctrica. El público con paciencia y disciplina impresionantes se mantuvo unos 35 minutos en espera.

Volvió, con las luces, Edgar a ofrecer disculpas y a agradecer el esfuerzo de todos por mantener el espíritu de amor colectivo, en medio de un espectacular guitarreo de Elmer Ferrer. David Torrens retomó su canto en medio de la energía multiplicada.  

 

Contento de vivir una experiencia única bromeó con acento mexicano: —“Con dinero y sin dinero hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley…bueno, a veces (risa)” y en interacción con el público, ya suyo, invitó a escena al rapero Kumar, quien levantó la marea con su funky.   

Intenté aprovechar la salida de escena de David para que me definiera ese instante pero me contestó con una evasiva, que fue la mejor y más sintética respuesta:

 

—“No, ahora no, no puedo, estoy “haciendo el amor” (la frase es una traducción de los términos mucho más callejeros que empleó) estoy “haciendo el amor”, cuando termine te digo.”

 

Uno y otro tema fueron fusionando público y cantautores.  

“Cuando la rosa muera —declamó David—/ cuando el amor se escarche, / cuando la herida duela,

mi amor / (y todos gritaron a una voz) yo te pongo el parche.

 

Sonrió el cantautor satisfecho: —Vamos a gozar más todavía, ahora. Cuando yo dije ya es demasiado dos horas, estoy sudando mucho, pero recordé que quiero cantar esta noche una canción con mi amigo… Kelvis Ochoa.
 

 

Una gran ovación recibió Kelvis, que enfrentó al público diciendo: —“Felicidades, muchas felicidades a la universidad. Encantadísimo de estar aquí, gracias por invitarme a compartir este concierto con David y otros invitados que van a estar”.

 

Tras el júbilo de la conga de Juana que puso a arrollar la noche, lo abordé, grabadora en mano:

 

—Oye, Fide qué lindo compadre, estoy súper emocionado, de verdad que sí. Después de haber visto un día a los “monstruos” aquí, de aprender viendo tocar canciones en este lugar a Silvio, a Pablo, imagínate. Me han recibido maravillosamente, tú has visto los aplausos, la gente cantando las canciones. Yo quisiera también hacer un concierto aquí, ¿entiendes?, invitar a David, a otros que estén conmigo, a Descemer, a gente que esté conmigo guarachando aquí, porque esto es una cosa para no perderse. Maravilloso, asere.

 

David Torrens, en escena, anuncia la banda: —Robertico Martínez en el saxofón, Harbi en la trompeta, Andy en el bajo, Ramsel en la batería, percusiones Davicito, William en el violín, y guitarra eléctrica Elmer Ferrer. En plena algarabía mira hacia atrás: —“¿Adónde tú vas, Rubio, acere? No sabía si se podía decir acere en los medios; pero vamos, señores. Rubio, acere, cántale una canción a nuestros universitarios, que se lo merecen: Raúl Paz”.

 

Cercano a los bafles estaba Carlitos Lage, el presidente de la FEU y uno de los que pone todo su entusiasmo a favor de estos vuelos. Solo le pedí: “Dime algo”. Y sin quitar la vista del escenario soltó:

 

—“Ya ves cómo está esto; sin duda es un momento muy especial. Las calles invadidas, y eso que desde donde estamos no se abarca todo. Para la izquierda, por L, hay como un recodo, una zona que no se ve desde aquí, repleta también. Es la juventud nuestra, especialmente los universitarios, celebrando con alegría y con el arte joven. Y aquí hay disfrute, la recreación que queremos, que necesitamos y hay compromiso. Creo que ahí están, como mejor demostración, las noches de los libros, la de 23 y la de Prado, lo que hicimos hace un tiempo con el Ballet Nacional y que es un lazo desde la FEU en los tiempos de José Antonio. Creo que esta escalinata, con su historia, la que se ha escrito y la que estamos en el deber de hacer hoy, es un punto de reencuentro.

 

Las universidades, el ámbito universitario, tiene que ir con la vanguardia cultural. Esto recuerda realmente aquellos encuentros con Silvio y Pablo, con el grupo Moncada y, hasta donde nos alcance la “bodega”, apoyaremos este tipo de actividades. Ya me llegó el run run de que Kelvis está embullado… pues hacemos también su concierto. Carlos Varela va a terminar una gira por las universidades del país aquí, en el Abrantes. A quienes andan diciendo que la trova, que la canción de pensamiento, esa que viene en nuestras esencias, está en crisis, aquí tienen la respuesta. Y esto es ya el clímax de una descarga tremenda que están haciendo los muchachos desde las dos de la tarde; pasaron por aquí no sé cuántos cantautores.

 

Creo que nunca antes hemos contado con tantos trovadores como hoy, y si bien a veces no hemos sabido darles resonancia, esos cantautores arrastran su público y desde pequeñas plazas se han ganado un lugar importante en el pensamiento y el sentimiento de nuestra juventud. La FEU ha estado con ellos, aquí hemos hecho presentaciones y conciertos en algunas facultades, con Samuel Águila, Fernando Bécquer, Ihosvany Bernal, Diego Cano, Ariel Díaz, y muchos otros que están expresando nuevas inquietudes, las de estos tiempos. Por supuesto que también “los grandes” tienen el espacio, aquí hicimos un concierto de Silvio, bajo lluvia, que fue un suceso de gran relevancia. Con el buen arte, que es por esencia revolucionario, tenemos todo el compromiso, y debe ir de la mano de nuestro estudiantado. Esta noche, es la fiesta por los 85 años de la FEU y por el nuevo curso escolar, ya ves cómo está esto con David, con Kelvis, con Raúl Paz, con Kumar, con Elmer. Estos son nuestros estudiantes con su espíritu, con su poesía abrazando a sus músicos.”  

   

La noche fue entrando en las primeras horas de la madrugada, la marea humana crecía: —“Esto, gratuito, no se da en ninguna otra parte del mundo. Aprovéchenlo.” Dijo David y llamó a escena a sus compañeros de aventura. El público, rompiendo toda cordura, tomó por asalto el escenario y la compenetración ilimitada, como la de entrañables amantes, tuvo una vez más la nota simpática del trovador: —“Ustedes, gocen y recuerden que mañana…a la escuela hay que llegar puntual.”  

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2007.
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