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Eliades Acosta Matos: Nos encontramos en
Caracas, Venezuela, participando en el
Primer Encuentro Mundial de Artistas e
Intelectuales en Defensa de la
Humanidad. Ayer en la noche, el
presidente Hugo Chávez, en las palabras
inaugurales del encuentro, mencionó un
nombre y la acción de una persona que
estaba presente en el teatro y que al
levantarse fue ovacionada por los
participantes. Todos sentimos una
inmensa curiosidad por saber a qué se
debía ese amor del pueblo venezolano, de
las fuerzas progresistas y populares por
una abogada norteamericana llamada Eva
Golinger y nos interesó mucho saber cuál
había sido la acción que había provocado
ese reconocimiento. ¿Quién es Eva
Golinger?
Eva Golinger:
Bueno, gracias por tus palabras. Yo soy
abogada de Nueva York, también de
familia venezolana. Mi mamá es oriunda
de la región de los Andes, en Venezuela,
de apellido Calderón. Viví, por cierto,
cinco años en Mérida, aquí en Venezuela.
Me especialicé y trabajo en temas de
Inmigración y Derechos Humanos
Internacionales. Por cierto, participé
en la formación de la Corte Penal
Internacional. Estuve como Observadora
en la selección y nominación de los
jueces y del fiscal, algo que tuvo lugar
en Naciones Unidas, allá en Nueva York.
Y he estado trabajando sobre el caso de
Venezuela.
Bueno, ya cuando ganó el presidente
Chávez por primera vez en el año 98,
escribía para periódicos comunitarios y
medios alternativos de Estados Unidos y
después del golpe de estado de abril de
2002,
comencé un trabajo más fuerte a nivel
político primero, intentando construir
un movimiento de solidaridad en Nueva
York, para informar mejor sobre lo que
estaba pasando en Venezuela y, más que
todo, sobre el golpe de estado.
Luego, después de escuchar bastante los
rumores sobre alguna participación
estadounidense en el Golpe, decidí
buscar pruebas, ver si existían
evidencias. Porque, claro, el Golpe
tenía los rasgos y las características
de una participación estadounidense,
pero no teníamos pruebas, eran solo
rumores.
E.A.M.: Así fue como empezó a vincularse
con este tema. ¿Qué oportunidades
aprovechó en la legislación
norteamericana para poder hacer esto?
E.G.: Bueno, primero que todo debo
advertir que yo tengo una larga
experiencia anterior en la lucha por la
justicia social. O sea, esto no fue algo
nuevo para mí. Estudié bastante e
investigué bastante sobre otras
intervenciones estadounidenses en
América Latina. También investigué en la
universidad acerca de intervenciones
dentro del propio Estados Unidos, o sea,
sobre la manera en que destruyeron los
movimientos sociales en Estados Unidos,
en los años sesenta y setenta.
E.A.M.: En programas como Cointelpro
(Contraintelligent program).
E.G.:
Exactamente, eso ha sido siempre un tema
de interés para mí. Y cuando pasó aquí
en Venezuela, fue algo tan cercano
también a mi familia y a mis raíces, por
los dos lados, o sea, por Estados Unidos
y por Venezuela, que sentí el deber de
hacer algo. Yo no podía quedarme sin
hacer nada en vista de lo que estaba
pasando, tenía que buscar una manera de
colaborar. Usar los privilegios de estar
en Estados Unidos y tener acceso a las
herramientas de ser abogada de allá para
contribuir a este proceso.
E.A.M.: Ahora, le preguntaba
específicamente, ¿qué oportunidades usó
de la legislación para poder hacer el
trabajo?
E.G.:
Bajo la ley de Libertad de Información,
que se llama Freedom of Information Act,
los ciudadanos estadounidenses tienen el
derecho de solicitar información del
gobierno estadounidense, sus
agencias y sus departamentos, sobre el
uso de fondos públicos y sus acciones,
en general. Ahora, el gobierno
estadounidense y la Ley FOIA, que es
como se llama en inglés, impone
excepciones, por supuesto; ellos pueden
censurar, no entregar información que
clasifican dentro de los intereses de
seguridad nacional.
E.A.M.:
Es interesante que exista la ley de
Libertad de Acceso a la Información para
los ciudadanos norteamericanos. Pero yo
sospecho que a esa Ley no se llegó por
buena voluntad de los gobiernos
norteamericanos, ni de las agencias de
inteligencia, ni de las fuerzas que
actúan siempre en la sombra y que
detestan que la luz pública alumbre
sobre sus acciones. Sería interesante,
para entender exactamente cómo usó esa
oportunidad, que nos dijera cómo se
llegó a la aprobación de esa ley; por
qué existe esa ley en Estados Unidos,
que quizás ahora se muestre como una
ventaja o una superioridad del sistema y
que su origen demuestra posiblemente
todo lo contrario, que fue un logro de
luchas por poder tener acceso a la
información.
E.G.:
Sí, fue sobre todo la obra de
periodistas que buscaban el acceso a la
información, y salió después de los
setenta, del golpe en Chile, después que
el Congreso estadounidense realizara una
investigación bastante profunda llevada
a cabo por el Senador Frank Church y que
este sacara un informe, el famoso Church
Report, que detallaba una participación
bastante íntima del gobierno
estadounidense en el golpe en Chile.
Claro, siempre hay juegos y luchas
políticas dentro del propio Congreso
estadounidense. Eso no quiere decir que
los congresistas del lado demócrata
estén a favor de hacer pública toda la
información, sino que, en ese momento,
por lo menos, querían demostrar lo que
estaba haciendo el Gobierno Republicano
y publicaron información y promovieron e
hicieron posible que se aprobara esa
ley, porque después de aquello aprobaron
también una ley que le prohibía a la CIA
intervenir de esa manera en la sociedad
civil, sin la autorización previa del
Congreso estadounidense.
Eso no quiere decir que la CIA dejara de
hacerlo, porque de aquella investigación
que realizó el Congreso salieron muchas
cosas diferentes. Salió la Ley FOIA y
también nació el National Endowment for
Democracy, el Fondo Nacional para la
Democracia, establecido para realizar de
forma pública aquellas actividades que
antes realizaba la CIA de manera
clandestina, para intervenir en la
sociedad civil de una manera abierta y
con la autorización del Congreso y con
los fondos del Congreso. Buscaron la
manera de seguir haciendo las mismas
acciones, pero a través de otra forma.
Pero la ley era también una manera de
garantizar que las agencias
estadounidenses y el gobierno supieran
que sus actividades iban a estar sujetas
siempre a la luz pública, así, en
teoría, en principio, eso es lo que la
ley requiere y la ley dice....
E.A.M.:
Es el resultado de un rejuego político,
pero demuestra que el
establishment
no es una formación monolítica, que en
ella hay fracturas, divisiones,
escisiones, que fuerzas y figuras como
las que usted representa pueden moverse
en ese entorno y lograr un uso positivo
de la ley, del marco legal. Ya sabemos
cómo surgió FOIA, ya sabemos que un
ciudadano norteamericano, no sin
restricciones, puede hacer uso de la
misma para poder demostrar, o defender
una causa. ¿Cómo es el proceso?
E.G.:
Tampoco es así de fácil. Uno tiene
ese derecho, pero un periodista tiene
más derecho que el ciudadano común. O
sea, que hay varias excepciones para
periodistas, ellos pueden solicitar la
información sin tener que pagar para
recibirla, porque los demás tenemos que
pagar por página y por fotocopias.
También los periodistas pueden solicitar
la información de una manera más
oportuna, pueden exigir la información
más rápido, diciendo que es de interés
público
hacer conocer esa información porque
"tal asunto está pasando" y esa
información es pertinente al tema
político de su investigación.
El primer caso de uso de esa ley, el más
conocido, fue lo de Chile y la solicitud
que se hizo para desclasificar los
documentos que el Congreso había
elaborado para su investigación, y la
publicación de un volumen con el informe
de Church, pero existían muchos otros
documentos clasificados sobre el tema y
comenzó un movimiento para
desclasificarlos. Se logró bastante,
pero veinte, treinta años después, ya
cuando la mayoría de las personas que
había manejado el tema de Chile no
estaba en el gobierno.
E.A.M.:
Cuando la información ya no era
peligrosa.
E.G.:
Exacto. Aunque hay una parte que todavía
está sin desclasificar, y que
seguramente va a quedarse así, quién
sabe, durante muchos años más. Y hay
casos como el de Nicaragua también. O
sea, que hay otras intervenciones
estadounidenses, en lo referido al tema
de la CIA y a ese tipo de documento
secreto, clasificado, que normalmente no
se desclasifican sino veinte años
después.
E.A.M.:
Ahora, ¿el uso de ese derecho no acarrea
riesgos para el ciudadano, molestias
para el ciudadano, peligros para el
ciudadano?
E.G.:
Siempre hay un riesgo cuando uno está
buscando la verdad y la hace pública.
Realmente, yo creo que uno, si quiere
trabajar sobre el sistema, tiene que
asumir el riesgo. Y lo peor que pueden
hacer –bueno, no es lo peor que pueden
hacer, pero hablo en cuanto a trabajo–,
es impedir que llegue la información y
frustrar tu trabajo, hacerlo muy
difícil. Tienes que manejar una
burocracia muy grande y más en la
investigación que estoy realizando yo.
Yo no estoy pidiendo documentos de una
sola agencia, sino de todas las
agencias, departamentos, cualquier
organización vinculada con el gobierno,
que reciba fondos, o sea, es mucha
información y da bastante trabajo
manejar esa burocracia.
Veamos cómo funciona. Por lo menos vamos
a tomar el caso de la CIA. Dentro de la
CIA tienen una oficina, un despacho de
FOIA y ahí tienen a sus empleados que
solo trabajan con este tema y son
personas administrativas. Normalmente
esas personas, según lo que yo he
descubierto en esta investigación, son
jóvenes de
veintipico de años, progresistas, la
mayoría, es un trabajo, y uno puede
buscar la manera de manejarlos a ellos
para que entreguen más información.
Siempre hay maneras de hacerlo para que
uno salga ganando un poco más.
E.A.M.:
Ahora, en el caso concreto suyo, Eva,
¿ha sentido alguna presión aparte de
lidiar con la burocracia? Siempre es
difícil, las burocracias son complicadas
en todas partes del mundo y este tema de
la información es un tema alérgico para
las burocracias. No quieren compartir
información porque es compartir poder.
Pero, al margen de una mala respuesta,
al margen de una dilación innecesaria,
al margen de una mala cara, en un
momento dado, ¿qué otras presiones ha
sentido usted en este trabajo?
E.G.:
Bueno, he recibido muchas amenazas, pero
son fundamentalmente de venezolanos a
los que no les gusta el trabajo que
estoy haciendo. Del gobierno
estadounidense, absolutamente nada.
Ahora, yo he comprobado que por lo menos
mis vías comunicacionales, el teléfono
y el correo electrónico, están
intervenidos, pero creo que eso
simplemente es parte de este trabajo. Y
es que he podido llegar directamente a
los niveles más altos del gobierno
venezolano y que el propio presidente
Chávez ha reconocido la importancia de
los resultados de la investigación y ha
asumido también el trabajo como suyo y
lo ha anunciado al público. Ese vínculo
directo es lo que seguro ha iniciado la
intervención en...
E.A.M.:
Y esta intervención de su correo
electrónico, de su teléfono, ¿sobre qué
basamento legal puede hacerse en Estados
Unidos, con un ciudadano, y cuál es su
opinión sobre eso?
E.G.: Bueno, aunque yo creo que lo
hubiesen podido hacer antes del 11 de
septiembre de 2001, antes de que
aprobaran el Patriot Act, que realmente
quitó una cantidad de derechos a los
ciudadanos estadounidenses, uno de ellos
es el derecho de la privacidad y el
derecho a estar informado si te están
interviniendo, lo que se llama el
"Search Warrant", o vigilancia,
"surveillance". Y bajo el Acta
Patriótica, si encuentran un vínculo
aunque sea muy lejano –o sea, que yo
conozca a alguien, que conoce a alguien,
que conoce a alguien, etcétera, que está
vinculado con algún grupo, que de
repente tiene que ver algo con el
terrorismo, lo que Estados Unidos
clasifica como terrorismo–, tienen el
derecho de intervenir todo y vigilar y
monitorear todas las comunicaciones. En
mi caso, y según sus criterios, el
vínculo es bastante cercano. Yo tengo
una relación directa con el presidente
Chávez y ellos han acusado al presidente
Chávez de estar vinculado con las FARC y
el ELN de Colombia, que son dos
organizaciones en la lista de
terroristas que tiene Estados Unidos.
Entonces, bajo este hecho, pues tienen
"el derecho", entre comillas, de invadir
mi privacidad cuando quieran.
Mi opinión es que... yo no soy inocente,
conozco a ese gobierno, no me sorprende
y tampoco me afecta. No me gusta, pero
no me va a parar, para nada. Ellos lo
pueden hacer, además, realmente no me
importa. Ellos son los que me están
entregando la información. Ellos saben
lo que yo tengo. No saben lo que está en
mi cerebro, lo que yo estoy analizando,
ni lo que estoy viendo, ni lo que estoy
conversando con el gobierno venezolano,
a menos que me tengan implantado algo
que yo no sepa…
E.A.M.:
Pero es una prueba más de cómo se maneja
un doble lenguaje en la política del
gobierno norteamericano, que condena a
otros países por violar la libertad de
expresión, o el libre acceso a la
información, o acusa a otros de ser
sociedades "orwellianas", Cuba por
ejemplo, de ser una sociedad tipo
"1984". Sin embargo, lo que me cuenta es
precisamente una muestra de cómo
funciona el Acta Patriótica, no en vano
tantas fuerzas en Estados Unidos se
oponen, entre ellas, por ejemplo,
recuerdo ahora a los bibliotecarios que
han
librado una lucha larga contra el Acta
Patriótica, porque permite, según la
Sección 215, incluso vigilar los records
de lectura de las personas que asisten a
las bibliotecas. Todo lo que usted dice
es realmente muy elocuente.
E.G.:
Imagínate, que yo estaba haciendo un
posgrado cuando aprobaron esa ley, en
una universidad pública de Nueva York, y
como las universidades públicas reciben
fondos del estado, mandaron a decir que
no se podía criticar a Bush ni al
gobierno estadounidense en la
universidad pública. Es una gran mentira
que en Estados Unidos existe libertad de
expresión y una democracia, porque los
medios están también muy controlados por
el estado.
E.A.M.:
Hay un proyecto en la Universidad de
Sonoma, que se llama "Projects
Censores", que todos los años denuncia
cuáles fueron los veinticinco temas más
censurados en la prensa, y uno de los
grandes temas siempre es el de la
libertad de expresión, el del libre
acceso a la información; se ve cómo
censuran los temas que no le convienen
al gobierno. Pero, bueno, entrando ya de
lleno en el Caso de Venezuela. Ya
sabemos el marco legal, ya sabemos lo
que cuesta aprovechar el marco legal, ya
sabemos cómo funciona el sistema. Ahora,
se sintió motivada, hizo uso de sus
derechos como ciudadana de Estados
Unidos a la libertad de expresión, según
FOIA, empezó a pedir información a las
agencias del gobierno y, ¿qué descubrió?
E.G.:
Bueno, ha sido muy interesante, y más
rápido de lo que había pensado. Primero,
los documentos que me llegaron eran del
Fondo Nacional para la Democracia, la
National Endowment for Democracy, que
llamamos NED.
E.A.M.:
En Cuba la conocemos muy bien. La NED.
E.G.:
La NED me entregó unas dos mil páginas
de sus actividades aquí en Venezuela. Yo
creo que en el momento que me entregaron
la información no tenían idea de lo que
yo haría. Bueno, al comienzo me llamaron
la atención ciertas organizaciones que
reciben ese financiamiento de la NED;
ustedes ya conocen a esa organización y
ya mencioné que fue formada cuando el
Congreso estadounidense quiso limitar
las acciones de la CIA, para darles una
cara legal. La NED fue establecida por
una ley del Congreso estadounidense en
el año 83. Es financiada cien por ciento
por el Congreso.
E.A.M.:
En la era Reagan.
E.G.:
Tiene que reportar todos los años al
Congreso con un informe. Todo el
financiamiento que dan a grupos y
organizaciones en otros países, en el
exterior, todo lo que ellos hacen, está
sujeto a una autorización previa del
Departamento de Estado. A pesar de todo
eso, dicen que es una Organización No
Gubernamental y Privada.
E.A.M.:
Es una broma macabra.
E.G.:Entonces, aquí en Venezuela, estas dos
mil páginas de documentación demostraron
un esquema de financiamiento muy
interesante, que era exclusivamente al
sector de la oposición. Y lo que llamó
la atención a primera vista fue que una
de las organizaciones que recibía el
financiamiento era SÚMATE...
Yo recibí ese documento en febrero de
2004 y SÚMATE estaba jugando un papel
muy importante en Venezuela, en ese
momento, porque estaba haciendo la
campaña para el Referendo Revocatorio
contra el presidente Chávez. Entonces,
al ver que ellos recibían financiamiento
del gobierno estadounidense, me pareció
un tema de importancia para el gobierno
venezolano.
Sin leer todos esos otros documentos, le
hice llegar esa información al gobierno
y fue el presidente mismo, no me acuerdo
de la fecha exacta, creo que fue el 3 de
febrero, quien lo anunció en su programa
"Aló Presidente", el hecho de que era un
grupo financiado por el gobierno
estadounidense.
E.A.M.:
Una pregunta, para entender mejor. Usted
recibe la información legalmente del
gobierno norteamericano, como ciudadana
norteamericana, y lo que haga con la
información no le interesa al gobierno.
¿Puede compartir la información donde,
cuando y con quien lo decida?
E.G.:
No hay reglas diciendo lo que yo puedo
hacer con la información. Pero, sí les
interesa.
E.A.M.:
Bueno, sí, les interesa, incluso que
estemos sentados aquí conversando. Todo
les interesa, pero quería precisar que
con ese traspaso de información,
legalmente obtenida, usted no ha violado
ninguna ley escrita.
E.G.:
No. En lo absoluto. Incluso yo contrato
a un periodista para hacer las
solicitudes. Porque el periodista lo
obtiene gratis y más rápido. Y lo que
hice fue que antes de entregar los
documentos al gobierno venezolano, hice
una página en Internet y publiqué esos
mismos documentos. O sea, para evitar
cualquier acusación de que yo entregaba
información a un gobierno extranjero...
Una información que no se había
publicado antes a los estadounidenses y
al mundo. Hice la página en Internet,
publiqué los documentos e hice llegar
después la información al gobierno
venezolano. Cuando el presidente leyó el
documento que demostraba el
financiamiento de la NED a SÚMATE, ya
esa información estaba en Internet, para
que todo el mundo tuviera acceso a ella.
E.A.M.:
Quisiera saber su opinión sobre la
moralidad, no ya la legalidad, sino
sobre la moralidad de ese accionar de la
NED, que recibe inmensos presupuestos
para influir en la política en otros
países independientes y soberanos y
financiar en esos lugares "quintas
columnas" o fuerzas internas que
representan, qué casualidad, los
intereses del gobierno norteamericano.
E.G.:
Bueno, la NED supuestamente fue
establecida para promover la democracia
en el mundo. Su trabajo es en el
exterior, no en Estados Unidos, y es
interesante que en la legislación que
estableció la NED se especifica que no
puede financiar ni partidos políticos,
ni campañas políticas. Entonces, ¿qué se
inventaron? Porque la intención es,
precisamente, financiar partidos
políticos y campañas políticas. Pues
formaron cuatro grupos claves. Uno ya
existía, que era el de los sindicatos,
vinculado con el FLCIO, el sindicato más
grande de Estados Unidos y ellos tienen
una historia...
E.A.M.:
…terrible, vínculos con la mafia, con la
CIA, todo eso.
E.G.:
Ellos formaron parte de estos cuatro
grupos principales de la NED. Otro es el
Centro de Empresas Privadas
Internacionales (CIPE), otro es el
Instituto Republicano Internacional y el
otro es el Instituto Demócrata
Internacional. Son como brazos también
de los dos partidos políticos de Estados
Unidos. Y a través de esos grupos,
constituidos en la misma época, o sea en
el año 83, también con esa intención
–que sí pueden financiar partidos
políticos y campañas y son también
financiados completamente por el
gobierno estadounidense–, realizan sus
operaciones. O sea, que han buscado la
manera de filtrar el mismo dinero para
llegar a hacer lo que realmente quieren
hacer.
Ahora, el primer caso en que fue
implementado este nuevo sistema de
promover "democracia" a nivel mundial
fue en Nicaragua y ese caso es muy
importante para entender lo que está
pasando en Venezuela. La NED surge en
ese momento porque el gobierno
estadounidense no quería financiar más
las actividades armadas en Nicaragua. Y
es que Reagan ya había llegado al punto
de la desesperación y por eso empezó a
vender armas... por eso fue el escándalo
del Irán-Contra. Vendían armas para
financiar las actividades armadas en
Nicaragua.
Nació la NED para salvar todo y entonces
comienzan a construir un movimiento de
oposición en Nicaragua. Realmente, a
darle
forma, y es interesante que se llamara
la Coordinadora Democrática
Nicaragüense, una formación de empresas,
sindicatos, partidos políticos y
movimientos sociales que fueron
financiados por ellos. Más de un billón
de dólares entró en Nicaragua en los
años ochenta.
E.A.M.:
Y hubo no pocas fortunas particulares
fomentadas a partir del dinero que se
usaba aparentemente para la democracia,
dinero que terminó en cuentas
particulares.
E.G.:
Sí. También. Incluso en Venezuela. O
sea, ya para finales de los años
ochenta, cuando vienen en Nicaragua las
segundas elecciones. Es interesante,
porque Venezuela tuvo un papel muy
grande en eso. Carlos Andrés Pérez, que
era el presidente de Venezuela en esa
época, ofreció el país y sus fundaciones
para filtrar el dinero estadounidense de
la NED para Nicaragua, para que el
dinero pareciera que llegaba de un país
latinoamericano y que no fuera un dinero
estadounidense. O sea, a través de una
fundación aquí en Venezuela, filtraron
el dinero que financió a la Coordinadora
Democrática Nicaragüense, a la prensa,
sí...
E.A.M.:
A la señora Chamorro.
E.G.:
Y Carlos Andrés Pérez tenía una relación
con la familia Chamorro y con todos los
demás que estaban vinculados con esto.
Esa fue la época en que la NED comenzó a
trabajar también aquí en Venezuela. Y
bueno, lo que pasa en Venezuela puede
entenderse según el ejemplo de
Nicaragua, porque ellos trabajaron casi
diez años para sacar a los sandinistas y
lo lograron. Un billón de dólares.
Seguro que fue más, porque hay dinero de
la CIA y nunca se va a saber cuánto
dinero invirtieron allá. Pero en ningún
momento estaban buscando promover la
democracia, sino los intereses
estadounidenses. Nicaragua es un país
pequeño y pobre. Un billón de dólares y
una década de intervención fuerte para
salir de un gobierno que ya en el año 84
había ganado a través de elecciones,
certificadas por observadores
internacionales. O sea, que era un
gobierno democrático.
Entonces se ve que la NED no está
promoviendo democracia, está promoviendo
intereses estadounidenses. Y está
financiando actividades para asegurar
que existan gobiernos subordinados a los
intereses estadounidenses.
E.A.M.:
Porque quien paga ordena la música.
E.G.:
Exacto. Ellos traen sus condiciones.
E.A.M.:
Claro. Y eso explicaría también la
relación carnal de Carlos Andrés con los
intereses norteamericanos dentro de la
oposición venezolana.
Por lo que me dice, coincidimos en que
hay una gran mancha de inmoralidad y de
hipocresía en la forma en que se maneja
el dinero de la NED hacia el exterior,
que además está en contradicción con la
filosofía de la propia legislación
norteamericana, porque, en Estados
Unidos, si algún ciudadano
norteamericano representa los intereses
de un poder extranjero hostil y trata de
influir sobre la política
norteamericana, puede sufrir penas de
prisión de hasta diez años. Porque a
estos personajes en Venezuela, en
SÚMATE, o los grupúsculos de la
oposición contrarrevolucionaria en
Cuba, que reciben dinero de la NED a
través de muchas formas, igual que lo ha
explicado usted, no se les puede tocar
ni con el pétalo de una rosa, porque son
"grandes demócratas", incomprendidos en
sus países, pero que si hicieran lo
mismo en Estados Unidos, de la misma
forma, estarían probablemente ya en
prisión.
Ahora, usted recibió dos mil páginas de
documentos, encontró precisamente ahí
los nexos entre la NED y los movimientos
de oposición interna en Venezuela. ¿Qué
fue lo que más le llamó la atención –si
tuviera que resumir– de la documentación
estudiada hacia el interior de
Venezuela?
E.G.:
Bueno, estamos hablando solo de los
documentos de la NED. Porque yo tengo
mucho más. En el caso de la NED, lo más
llamativo era que del año 2000 al 2001,
aumentó la cantidad de dinero que
estaban entregando aquí a grupos
venezolanos, de 200 000 dólares para el
año 2000, a 877 000 dólares para el
2001. Cuatro veces más. ¿Qué pasó en esa
época? Entró el gobierno del presidente
George W. Bush, de 2000 a 2001 y cambió
la política completamente. La política
exterior y la política con Venezuela, y
bueno, en el 2001, después del 11 de
septiembre, porque el presidente Chávez
fue uno de los líderes que más condenó a
nivel público las acciones
estadounidenses en Afganistán y su
manera de responder al acto terrorista
en Estados Unidos, comenzaron a enfocar
más su mirada en Venezuela. Y entonces
se apreció un aumento de la inversión en
el movimiento de la oposición interna. Y
es
que exclusivamente financian a grupos
antichavistas. O sea, a grupos
totalmente vinculados con la oposición.
No hay ni un solo grupo que de alguna
manera esté vinculado al gobierno
venezolano, ni que sea, digamos,
neutral. Hasta la propia NED lo ha
admitido.
E.A.M.:
Ahora, ¿ha encontrado usted pruebas o
evidencias que le permitan pensar que
existe un nexo también con grupos
violentos terroristas internos en
Venezuela?
E.G.:
Bueno, muchos de esos grupos que
recibían el financiamiento antes del
golpe aquí, en 2002, fueron los que
promovieron el golpe de estado. Y si
solo ves esos documentos, uno podría
decir: "Bueno, de repente, la NED no
sabía que esos grupos estaban
planificando el golpe de estado." Pero
justamente después del golpe, en el
mismo mes, abril de 2002, el
Departamento de Estado de Estados Unidos
aprobó un fondo especial a la NED de un
millón de dólares para sus proyectos en
Venezuela. Special Venezuela Funds, se
llamaba. ¿Y qué hizo la NED? Entregó ese
dinero a los mismos grupos que habían
participado en el golpe de estado. O
sea, ellos no dijeron: "Bueno, vamos a
buscar grupos que trabajen dentro del
marco democrático en Venezuela para
financiarlos." Buscaron a los mismos
grupos y aumentaron la cantidad de sus
convenios y buscaron, incluso, a otros
grupos. Y en eso salió SÚMATE también,
porque SÚMATE nació después del golpe de
estado.
E.A.M.:
Le preguntaba sobre los grupos
violentos, terroristas, porque, por
ejemplo, ahí están los cinco cubanos que
guardan prisión en Estados Unidos por
oponerse al terrorismo, por tratar de
evitar que esos grupos violentos
realicen acciones terroristas en Cuba,
por tratar de evitar víctimas en Cuba y
en Estados Unidos. Y es interesante,
porque una acción como la de esos
hombres ha sido tergiversada hacia el
interior de la propia sociedad
norteamericana. Son presentados como
personas que trabajaban contra la
sociedad norteamericana, contra el
gobierno norteamericano. Me gustaría una
breve reflexión suya sobre ese tema.
E.G.:
Bueno, primero, casi nada se sabe sobre
el tema a nivel público en Estados
Unidos. O sea, hay que estar vinculado
con grupos que trabajan sobre el tema
para enterarse, o con movimientos de la
izquierda progresista.
Ellos
estaban realizando un trabajo que uno
justamente podría valorar en la misma
línea de los propios estadounidenses, de
combatir el terrorismo, por supuesto.
Pero puedo hacer el paralelo con el caso
venezolano. Porque ahorita en Miami hay
una concentración de venezolanos que no
solo se ha declarado en contra del
gobierno de Venezuela, sino que en
varias ocasiones ha pedido por
televisión el asesinato del presidente
Chávez.
Y,
por cierto, he estado recolectando
artículos e información sobre esos
grupos extremistas, el "Comando F4" y la
"Junta Patriótica Venezolana", hay uno
que se llama así. Tengo ya una
compilación de artículos aquí, de estos
personajes, por lo menos aquí hay una
foto de un venezolano entrenando para
derrocar a Chávez. En el Wall Street
Journal apareció un artículo sobre
esta gente. ¿Y cuál fue la reacción del
gobierno estadounidense? Dijeron que
eran actividades de recreo de fin de
semana.
E.A.M.:
Un campismo, o una especie de picnic.
Ahí seguramente va a saltarle el nombre
del Jefe de los Comandos F4.
E.G.:
Aquí está él.
E.A.M.:
De Frómeta, personaje siniestro que
también ha estado preso en Estados
Unidos, no precisamente por luchar
contra el terrorismo, sino por ser
terrorista. Lo cogieron en el momento en
que intentaba comprarle a un agente
encubierto del FBI, un cohete antiaéreo
para atentar contra Fidel.
E.G.:
Este es un volante de ellos que dice:
"Los Comandos F4 y la Alianza
Cívico-Militar y los grupos opositores
al régimen venezolano de Hugo Chávez,
hacen un enérgico llamamiento a nuestro
pueblo a reconquistar la libertad de
nuestra patria de la única forma
posible. La respuesta digna es la
insurrección." Y hay puras imágenes de
ellos apuntando sus armas.
E.A.M.:
Entrenando. Hay una lógica capitalista
detrás del sistema: unir a los grupos
terroristas cubanos y venezolanos,
porque se hace una sola inversión y se
obtiene un fruto. Por lo tanto, hay una
inversión rentabilizada. Estamos
hablando de que haya más dinero para
quienes se benefician. Estos comandos
podrían llamarse cómodamente, no F-4,
sino C-4, que es el explosivo utilizado
casualmente para asesinar al fiscal
Danilo Anderson, aquí en Venezuela.
Bueno, ha encontrado pruebas
interesantes, sumamente preocupantes,
sobre la marcha y la escalada de las
acciones del gobierno estadounidense
contra un presidente electo, refrendado
por la voluntad popular, como nunca en
la historia de América Latina,
refrendado por el apoyo de su pueblo,
reconocido por la comunidad
internacional, reconocido por el
gobierno norteamericano, que tiene una
embajada aquí. Me dice usted que no
solamente de la NED ha encontrado
documentación. ¿De qué otros aspectos de
la guerra sucia ya se puede hablar así?
E.G.:
Tengo muchos. Bueno, vamos a quedarnos
por un momento en el lado del
financiamiento. La otra agencia que
financia a los grupos opositores en
Venezuela es la Agencia Internacional
del Desarrollo de Estados Unidos, la
USAID. Ellos llegaron en junio de 2002.
Después del golpe, establecieron una
Oficina de Transición, así se llama, en
la embajada estadounidense en Caracas. Y
la intención de esta Oficina de
Transición es resolver el conflicto
político. Ellos no vienen con ningún
pretexto de que van a promover la
democracia, declaran abiertamente que
van a resolver la situación.
Llegaron en junio y tenían un
presupuesto de más de dos millones de
dólares, más de lo que estaba dando la
NED anualmente. Y eso, para seis meses.
En el año 2003 aumentó a seis millones
de dólares. En el año 2004, eran cinco,
un poco más de cinco y ya han pedido,
para el 2005, cinco millones más. Era un
proyecto, según lo que decían ellos en
esa época, para dos años. Eso quiere
decir que era del 2002 al 2004. Han
solicitado cinco millones para el 2005,
porque no han cumplido su objetivo aquí
en Venezuela.
Ahora, el trabajo de USAID es
interesante, tienen la Oficina de
Transición aquí en la embajada. También
ha contratado una empresa que se llama
Alternativas al Desarrollo Inc.,
Development Alternatives Inc.
E.A.M.:
¿Una empresa norteamericana?
E.G.:
Una empresa norteamericana que trabaja
con USAID, que está ahorita en Irak, en
Afganistán, en Bolivia, o sea, en los
puntos de interés.
E.A.M.:
En los puntos calientes.
E.G.:
Sí. Y la Oficina de Transición firmó un
contrato de 10 millones de dólares con
esta empresa estadounidense que está
ubicada aquí, en El Rosal, un sector
aquí de Caracas, para manejar y entregar
fondos y financiamiento a proyectos y
grupos aquí en Venezuela, para resolver
el conflicto político.
Ahora, ellos no me han entregado toda la
documentación sobre cómo ha sido
distribuido ese dinero. He recibido 67
convenios que son 2.3 millones de
dólares, pero esta vez tacharon todos
los nombres de las organizaciones que
recibían dinero. Pude ver, por lo menos
uno interesante, un documento en el que
aparece un nombre que se les olvidó
tachar: SÚMATE. Es interesante que
saliera ese documento en particular,
porque SÚMATE ahora es un tema de mucho
interés aquí. Pero se veía por los
nombres de los proyectos que casi todos
eran otra vez asuntos vinculados con la
oposición.
Estamos hablando ahora de más de 20
millones de dólares desde el año 2002. O
sea, en los últimos dos años. Y el año
pasado, de 2003 a 2004, dieron más de
dos millones específicamente para la
Campaña del Referendo Revocatorio.
Usaron también las mismas organizaciones
que trabajan con la NED: el Instituto
Republicano Internacional y el Instituto
Demócrata Nacional, para filtrar el
dinero.
E.A.M.:
O sea, 20 millones es una inmensa cifra.
Con 20 millones probablemente se logre
sacar de la pobreza a millones de
personas y mejorar su calidad de vida.
E.G.:
Y eso es dinero público de los
estadounidenses.
E.A.M.:
O sea, que cada norteamericano,
independientemente de su opinión sobre
el gobierno de Chávez, quiera o no, está
contribuyendo indirectamente, por
unilateral decisión de su gobierno, a
este tipo de acciones.
E.G.:
Yo estoy contribuyendo a mantener a la
oposición aquí.
E.A.M.:
Usted está contribuyendo. Esas son las
ironías de la forma en que se maneja la
política de la superpotencia y su
relación con los demás pueblos. Mucho
dinero en juego. Mucho dinero por vías
de difícil control. Porque esas
cantidades inmensas, es una especie de
oleoducto
que está bombeando constantemente
combustible para mover maquinarias de
subversión.
Cuando hay tanto dinero subterráneo,
cabe la tentación y ocurre y ha ocurrido
en Venezuela y ha ocurrido con la
contrarrevolución cubana, que es el
único "exilio patriótico", entre
comillas, del mundo, que se ha hecho
millonario en el exilio. Generalmente
los luchadores por la libertad son
personas muy humildes que terminan
sufriendo por sus ideas: Mandela,
Ghandi, etcétera. Sin embargo, estos se
han vuelto millonarios. ¿Le parece que
también eso ocurre en el escenario
venezolano?
E.G.:
Por supuesto, aquí hay mucha gente
viviendo del conflicto.
E.A.M.:
De la industria de la contrarrevolución.
E.G.:
Exacto. Les interesa también seguir así
con la campaña de desestabilización. A
pesar de que se ha reafirmado tantas
veces el mandato de este gobierno y que
ya se ha demostrado que la mayoría del
pueblo apoya al gobierno, hay muchas
personas que ya viven de estos millones
que están entrando de Estados Unidos
para financiar conflictos, y que reciben
sueldos. Yo tengo copias de sueldos, de
recibos de pago del gobierno
estadounidense a miembros de la
oposición.
E.A.M.:
Que su trabajo es ser miembro de la
oposición. Y a lo mejor algún día
reciben una jubilación por sus largos
servicios brindados por ser miembros de
la oposición. Ha descubierto, usted,
todos esos caminos, esos senderos que
intentan penetrar y atomizar a la
sociedad venezolana. Ha denunciado, con
pruebas contundentes, irrefutables, el
accionar del gobierno y también de los
grupos internos. ¿Sigue buscando? ¿Cuál
es la línea actual de investigación que
lleva?
E.G.:
Bueno, he solicitado muchísimos más
documentos. Ellos me llegan cada semana
de distintas agencias, de departamentos
diferentes. El dinero de USAID, una
parte va a financiar las actividades
políticas de la oposición ya
establecida, otra parte, y es lo más
preocupante, va a una inversión en la
formación política de la sociedad de
base. Encontré que seis convenios de
esos 2.3 millones, fueron invertidos en
proyectos de formación política.
Proyectos con nombre y apellidos, de
desarrollo político en un sector, en un
barrio de Caracas, Petare. Y había
alrededor de 300 mil dólares invertidos
en ese proyecto el pasado año, antes del
referendo. Y lo interesante fue ver
después los resultados del referendo, ya
que hubo una cantidad más alta de
personas votando, hubo un porcentaje
bastante alto que votó para revocar el
mandato de Chávez.
E.A.M.:
Donde se estaba invirtiendo ese dinero,
en el sector Petare, concretamente.
E.G.:
Exacto. Yo veo que es una intervención
sofisticada. Meterse en la base, en la
formación política de la base. O sea,
entran, dan talleres y proyectos, y
quién sabe qué más, para formar los
valores "democráticos", aquí en los
barrios, y buscan personas que bajo sus
términos no tienen una formación
política. No digo lo que yo creo, sino
lo que ellos piensan y deciden:
"Nosotros vamos a entrar en la base a
formar", cómo: "Vamos a hacer los textos
de la escuela." Así es como hacen en
Estados Unidos, por eso el pueblo es tan
ignorante, no sabe lo que pasa en el
mundo, porque los textos esconden la
historia.
E.A.M.:
Hay uno reciente, que salió publicado,
donde aparecía un mapa del Amazonas de
Brasil como si perteneciera a Estados
Unidos.
E.G.:
Yo me acuerdo, sí.
E.A.M.:
Y eso está formando la mentalidad de los
niños y de los jóvenes que serán líderes
políticos y ciudadanos del mañana. Y se
van acostumbrando a esa imagen, de forma
tal que dentro de seis o siete años, si
hay una intervención militar allí para
asegurar los recursos, esas personas lo
ven como lógico. Han sido formados en
esa imagen.
Eso que me dice de Petare es muy
interesante, porque puede estar dándoles
aliento a los especialistas y estrategas
de USAID, del National Endowment for
Democracy, de la CIA, en fin, a todos
los especialistas en guerras sicológicas
y de subversión, de las agencias de
inteligencia del gobierno
norteamericano. Les puede estar dando
estímulo para seguir accionando. ¿Usted
percibe que siguen accionando?
E.G.:
Oh, claro. El gobierno estadounidense
jamás va a aceptar al gobierno del
presidente Chávez. Eso es sin duda.
Ellos pueden hablar de mejorar las
relaciones, pero, por debajo, siguen
aumentando incluso sus actividades para
derrocarlo. Eso es sin duda. Yo creo que
la intervención en Petare y lo que está
haciendo USAID, en otras partes, seguro,
yo creo que fue como un experimento
exitoso... Ellos se dieron cuenta de que
hay que entrar a formar a la gente para
que no piensen así, para que no apoyen
al presidente, pero no porque les
estamos dando dinero, o les estamos
facilitando un golpe de estado, sino
porque estamos enseñándoles cómo pensar.
Por
eso yo creo que es muy importante
entender que el financiamiento no es
solo para pagar el sueldo, para que la
persona siga marchando en la calle,
entiendes, para salir de Chávez, sino
que es muy sofisticado. Va mucho más
allá de un simple financiamiento a
Primero Justicia, o a un partido.
E.A.M.:
Martí decía: "A un plan del enemigo, un
plan nuestro", y a un plan subversivo,
un plan de defensa de la Revolución. Yo
creo que en ese rejuego está el futuro
de la Revolución Bolivariana. ¿Cómo ve
el futuro de la Revolución Bolivariana?
E.G.:
Bueno, yo creo que hay muchísimo trabajo
por hacer y, como digo, estas
intervenciones no van a terminar aquí. O
sea, ya que se ha descubierto también la
participación, el conocimiento que tenía
la CIA del golpe de estado, en los
documentos que recibí hace poco, porque
desclasificaron documentos secretos de
bastante fuerza que han tenido un
impacto aquí en Venezuela y en Estados
Unidos. Así como muchísima otra
información que he recibido del
Departamento de Estado, que demuestra el
nivel de esa intervención. O sea, que
ellos están en todas partes. En varios
niveles distintos. Al lado del
financiamiento está la CIA, fomentando
conflictos. Existe una intervención en
las Fuerzas Armadas Venezolanas, pero
sumamente profunda. Me acaba de llegar
información, que ni siquiera he podido
analizar aún, pero es muy preocupante.
E.A.M.:
Usted ha llevado una lucha silenciosa
que va a ser un ejemplo para muchos
ciudadanos norteamericanos también, que
quieren la paz, la justicia; que quieren
el respeto y la convivencia; que quieren
que las mejores ideas triunfen y que no
está de acuerdo con este mundo tenebroso
que tratan de imponernos por métodos
inmorales, ilegales, como los que hemos
analizado.
De
todo lo que me dice, yo creo que
pudiéramos concluir diciendo que es tan
importante la lucha en el terreno de la
información, como la lucha en cualquier
otro terreno de defensa de las
conquistas de un pueblo y creo que ese
es el mensaje final que se puede
recibir.
E.G.:
Claro, estas son herramientas. Esta
información va a ayudar y a dar poder y
más fuerza para formular argumentos y
para seguir en esta batalla. O sea, esto
es como leer un libro. Hay que entender
y tener esa base de conocimientos para
poder salir con las ideas en la lucha.
E.A.M.:
Si Eva Golinger tuviera hoy que decidir
entre seguir haciendo esto –aunque le
tengan intervenido el teléfono, el
correo electrónico, y haya momentos
desagradables en el futuro– o volver a
hacer música de jazz en Nueva York, como
antes, música en español. ¿Qué haría?
E.G.:
Sin duda yo sigo con esta investigación
y esta batalla. Es mi deber, y, por
cierto, aunque quisiera no podría dejar
de hacerlo.
E.A.M.:
Muchas gracias, Eva.
Diciembre de 2004
Por la izquierda. Veintidós
testimonios a contracorriente.
Selección y prólogo de Enrique Ubieta
Gómez. Ediciones ICAIC-Editorial José
Martí, 2007
EVA GOLINGER:
Abogada estadounidense-venezolana.
Especialista en derechos humanos
internacionales y en derecho de
inmigración.
Participó en la formación de la Corte
Penal Internacional.
ELIADES ACOSTA MATOS
(Santiago de Cuba, 1959). Historiador,
ensayista y narrador. Director de la
Biblioteca Nacional entre 1997 y 2007 y
actualmente, jefe del Departamento de
Cultura del Comité Central del Partido
Comunista de Cuba. Entre sus libros más
recientes se encuentran: Los colores
secretos del Imperio (2002), El
Apocalipsis según San George (2005)
y De Valencia a Bagdad. Los
intelectuales y la defensa de la
humanidad (2006). Su novela Hotel
Tampa Bay ha sido publicada en Cuba
y España.
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