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Miguel Álvarez:
Vamos a comenzar hablando de libros.
Howard Zinn:
Está bien.
M.A.:
¿Por qué escribió La otra historia de
Estados Unidos?
H.Z.:
La escribí porque estaba dando clases de
Historia, clases de Historia
Norteamericana y estaba buscando un
libro que representara mi punto de
vista. Esto fue en los setenta, luego de
los movimientos sociales de los sesenta,
que crearon un deseo por un punto de
vista que fuese diferente del de los
libros tradicionales, ortodoxos. Fue
después del movimiento por los derechos
civiles, después de la Guerra de Viet
Nam que la gente se volvió más crítica
del gobierno de Estados Unidos, más
crítica de la política interna, de la
política exterior; pero no había libros
de Historia General de Estados Unidos
que reflejaran esa nueva idea, esa nueva
crítica. Entonces yo estaba buscando un
libro así, la gente me preguntaba si
conocía alguno así, gente que había
salido del movimiento de los sesenta me
pedía que le recomendara un libro que
tuviera un punto de vista radical y
dije, no, en realidad no sé de ninguno;
y entonces pensé: "Lo voy a escribir." A
veces por eso es que se escriben los
libros, se busca un libro, no está y se
escribe. Entonces lo escribí porque
quería contar la historia de Estados
Unidos, no desde el punto de vista de
los presidentes, ni del Tribunal
Supremo, ni del Congreso; esta era la
forma tradicional, la historia
tradicional... Mire, es que todo se basa
en los presidentes. Es irónico, porque
se supone que somos una democracia, no
se supone que debemos exaltar al líder
máximo; pero aquí los historiadores
decían: "Oh, debemos hablar sobre los
próceres, sobre George Washington, sobre
John Adams, debemos hablar acerca de
Jefferson y Lincoln, etcétera." ¿Y sobre
la gente común? Todos estos
historiadores ortodoxos cuentan la
historia del desarrollo económico
norteamericano y siempre desde el punto
de vista de los héroes de la industria:
Carnegie, Rockefeller, Morgan; ellos
fueron los que hicieron la grandeza de
Estados Unidos. Pero estos historiadores
no dicen nada sobre la gente que trabajó
en la refinería de petróleo de
Rockefeller, en las acerías de Carnegie,
en los ferrocarriles. Inmigrantes
irlandeses, inmigrantes chinos que
trabajaban muchas horas, con un salario
bajo y muchos murieron. Esta gente fue
omitida de la historia y yo me había
criado en una familia de clase humilde.
Empecé a trabajar a los dieciocho años
en un astillero. Normalmente, en
familias de clase media y, por supuesto,
en familias de clase alta, si tenías
dieciocho años, ibas a la universidad,
pero si pertenecías a una familia de
clase humilde, ibas a trabajar. Y yo fui
a trabajar en un astillero, comencé a
interesarme por la gente trabajadora,
por la lectura y empecé a organizar con
otros jóvenes a los trabajadores en el
astillero, así que tenía conciencia de
la gente trabajadora y estaba interesado
en el movimiento de los trabajadores. De
manera que quería escribir la historia
de Estados Unidos trayendo a la luz a
los trabajadores, las luchas obreras,
las huelgas... La mayoría de los jóvenes
que van a la escuela en Estados Unidos
no aprenden que hubo grandes huelgas,
que hubo luchas obreras que ganaron la
implantación de la jornada laboral de
ocho horas. Si no se conocen esas
huelgas, esas luchas, se pensaría que
esa jornada la estableció el Congreso,
el presidente o, a lo mejor, Dios. Pero
no, esta se ganó gracias a las luchas de
los trabajadores, así que quería
escribir sobre eso. Y también, la gente
negra fue omitida, porque se hablaba de
la esclavitud, pero no realmente desde
el punto de vista de los esclavos e,
incluso, todavía en los años treinta
salió un libro de texto famoso de
Historia Norteamericana, escrito por dos
profesores muy famosos de Harvard y
Columbia, en el que se decía que el
esclavismo fue útil porque preparó a los
negros para la libertad.
M.A.:
¿Quién es usted, Howard Zinn? ¿Es un
radical?
H.Z.:
Espero que sí; pero la palabra radical
es frecuentemente mal utilizada. En
Estados Unidos se tiene una idea muy
vaga de lo que es ser radical y a veces
usan la palabra radical como extremista;
pero para mí la palabra radical
significa llegar a la raíz del problema,
siendo más profundo que la crítica
común. Por ejemplo, esta es la
diferencia entre un punto de vista
liberal y un punto de vista radical...
M.A.:
¿Cuál es la diferencia?
H.Z.:
Le daré algunos ejemplos de la
diferencia: desde un punto de vista
liberal se diría: "Vamos a darle más
seguro de salud a más personas; vamos,
quizás, a dar más incentivos a los
empleadores para que faciliten más
beneficios de salud a sus empleados."
Desde un punto de vista radical diría:
"No vamos a ir más a través de los
empleadores ni de las compañías de
seguros, vamos a poner la salud gratis
para todos", ese es un punto de vista
radical. Ahora otro ejemplo de la
actualidad, tomemos un ejemplo de la
actualidad. Un punto de vista liberal
es: "Bueno, la Guerra de Iraq no está
yendo bien, hay una forma mejor de
pelear, vamos a involucrar más
países..."
M.A.:
Ese es el enfoque de Kerry.
H.Z.:
Exactamente, ese es el enfoque de Kerry,
ese es el enfoque de John Kerry: "Vamos
a involucrar a las Naciones Unidas." La
lógica es rara, si la guerra es inmoral,
vamos a dejar que más gente se una a
esta inmoralidad. Desde un punto de
vista radical, si la guerra es inmoral,
salgan de Iraq, detengan la guerra. Nos
enfrentamos a esa misma situación
durante la Guerra de Viet Nam...
M.A.:
Díganos algo sobre el período de Viet
Nam. ¿Qué significó para el pueblo
norteamericano?
H.Z.:
Bueno, para los norteamericanos, el
período de Viet Nam fue algo sin
precedentes en la historia
norteamericana. Nada como esto había
ocurrido antes, con lo que quiero decir
que nunca antes hubo un movimiento
contra una guerra que fuera tan amplio,
tan grande como en el período de Viet
Nam. En las guerras llevadas a cabo por
Estados Unidos, siempre tuvimos
disidentes, rebeldes que protestaron,
incluso en la guerra de independencia.
Todos dicen que fue una guerra
maravillosa, una buena guerra; pero
incluso ahí hubo muchos norteamericanos
que no creían que la guerra
revolucionaria fuese para ellos; los
negros no creían que fuese para ellos,
los indios tampoco. Los pobres que se
unieron al ejército revolucionario no
estaban seguros de que esta guerra los
beneficiaría porque sabían que había una
clase colonial rica y legal que
probablemente sería la más beneficiada.
Sí, hubo ideas y acciones disidentes
durante la guerra revolucionaria y es
así en todas las guerras. En la guerra
mexicana del 1846 al 48, en la que
Estados Unidos ocupó casi la mitad de
México, hubo soldados norteamericanos
que desertaron y se negaron a combatir,
y así sucesivamente. En la Primera
Guerra Mundial hubo una gran oposición;
incluso en la Segunda Guerra Mundial,
que es llamada "la guerra buena",
incluso en ella hubo gente que dijo que
la guerra no era la solución. Pero nunca
hubo un movimiento tan grande, tan
fuerte, contra una guerra, como el
movimiento en contra de la Guerra de Viet Nam. Empezó lento, empezó pequeño;
de hecho, al principio solo pequeñas
demostraciones se llevaron a cabo y la
gente decía: "Nunca vamos a ganar",
"nunca vamos a poder parar al gobierno
de Estados Unidos, el gobierno de
Estados Unidos es muy poderoso", "esta
es la
mayor misión militar en la Tierra, ¿cómo
vamos a detenerla?"; pero el movimiento
creció, creció y creció.
M.A.:
¿Por qué? ¿Porque los norteamericanos
estaban muriendo, estaban perdiendo
vidas? ¿Esa es la razón?
H.Z.:
Creo que había muchas razones. Sí,
porque los norteamericanos estaban
muriendo; pero no creo que fuera la
única razón, porque si hubiese sido la
única significaría que a los
norteamericanos no les importaba la
gente de Viet Nam. Y es cierto que al
gobierno de Estados Unidos no le
importaba lo que le ocurriera al pueblo
de Viet Nam, de hecho al gobierno no le
importaba lo que le ocurriera a los
norteamericanos; pero creo que sí, las
bajas, las crecientes bajas de los
norteamericanos en Viet Nam tuvieron un
gran efecto en el público
norteamericano. Pero había algo más, y
fue que el pueblo se volvió más y más
consciente de que Estados Unidos estaba
haciendo cosas terribles en Viet Nam.
Empezaron a ver en la televisión fotos
de los marines prendiendo fuego a las
chozas en las aldeas; veían a un marine
americano corpulento apuntar con una
pistola a una pequeña mujer vietnamita y
a sus hijos. Fue algo que conmovió a la
gente y entonces se enteraron de la
masacre de My Lai. Se enteraron un año
más tarde porque la prensa es siempre
más lenta para reportar esas cosas, pues
la masacre de My Lai ocurrió en 1968 y
fue solo en 1969 cuando salió en la
prensa norteamericana. Entonces el
pueblo norteamericano vio fotos
horribles de soldados norteamericanos
asesinando a cientos y cientos de
mujeres y niños vietnamitas. Así que las
vidas norteamericanas perdidas
contribuyeron al movimiento contra la
guerra y también el creciente
convencimiento de que lo que estaba
haciendo Estados Unidos en Viet Nam era
inhumano e incorrecto. Ahora que el
pueblo estaba conociendo más sobre la
guerra, sobre las razones de la guerra,
empezó a notar que les estaban
mintiendo. Muchas de estas cosas están
ocurriendo ahora con Iraq.
Por ejemplo, el incidente del Golfo de
Tonkin, que daría lugar a la guerra en
el verano de 1964, donde el gobierno
norteamericano dijo: "Viet Nam del Norte
ha disparado contra los destructores
norteamericanos", etcétera, "debemos ir
a la guerra". Bueno, nos enteramos de
que era mentira y se conocieron más
mentiras, una mentira típica como: "solo
estamos bombardeando puntos militares",
mentira típica. Entonces fue la
conciencia creciente del pueblo
norteamericano la que contribuyó a
forjar el movimiento contra la guerra y
sus líderes sacaron periódicos
alternativos, organizaron
concentraciones y conferencias; en otras
palabras, trataron de educar al pueblo
norteamericano con respecto a la guerra.
Pero incluso más importante que el
trabajo que se estaba realizando por los
líderes del movimiento contra la guerra,
más importante era la realidad de lo que
estaba sucediendo en Viet Nam, que
estaba llegando al pueblo
norteamericano.
M.A.:
Bueno, estábamos hablando de Viet Nam.
Me gustaría saber algo sobre los Papeles
del Pentágono, porque mi amigo Leonard
Weinglass me dijo que usted fue uno de
los testigos del juicio.
H.Z.:
Sí, lo admito, fui testigo. El caso de
los Papeles del Pentágono fue uno de los
episodios más interesantes de la Guerra
de Viet Nam, a lo mejor uno de los
episodios más interesantes de la
historia norteamericana, porque fue un
suceso raro. Alguien que tenía un alto
nivel en el gobierno de repente dio un
giro y expuso todos los secretos del
gobierno: Daniel Ellsberg, con la ayuda
de Tony Russo. Ambos trabajaban para la
RAND Corporation. RAND Corporation es lo
que llaman una consultoría, es un grupo
de intelectuales que tiene contratos con
el gobierno y trabaja para el gobierno.
Por ejemplo, el trabajo de Anthony Russo
en la RAND Corporation era interrogar
prisioneros del Viet Cong. Mientras lo
hacía aprendió algo muy importante que
cambió su idea sobre la guerra. Se dio
cuenta de que estas personas, que habían
sido soldados del Frente de Liberación
Nacional de Viet Nam, sabían por lo que
estaban luchando. Entendían de qué se
trataba la guerra, mientras que los
soldados del Ejército de Viet Nam del
Sur, que colaboraban con Estados Unidos,
no sabían de qué se trataba. Entonces,
esto lo hizo cambiar de idea. Daniel
Ellsberg era un graduado de Harvard,
tenía licenciaturas, había trabajado en
el Departamento de Estado y trabajó con
la RAND Corporation, con el Departamento
de Defensa; había sido un marine en Viet
Nam y cuando estuvo allí, vio cosas que
lo perturbaron, sobre lo que Estados
Unidos estaba haciendo en Viet Nam y
decidió que la guerra era incorrecta.
Cuando regresó a Estados Unidos la RAND
Corporation le dio un trabajo,
proporcionado por el Departamento de
Defensa, que consistía en reunir la
historia de la Guerra de Viet Nam, la
historia secreta, basada en documentos
del gobierno... y cuando leyó esos
documentos se convenció más que nunca de
que Estados Unidos estaba haciendo algo
incorrecto en Viet Nam. Leyó cosas como:
"El gobierno de Viet Nam del Sur no es
un gobierno independiente, es la
creación de Estados Unidos." Estados
Unidos decía que solo estaba
bombardeando puntos militares y encontró
evidencias de que estaban bombardeando
para destruir la moral de la población
civil. Entonces esa experiencia lo hizo
decidirse a tomar esos papeles secretos,
7 000 páginas, fotocopiarlas y
distribuirlas en la población. Así que
él y su amigo Anthony Russo hicieron
eso, en secreto.
M.A.:
¿Y cuál fue su papel en aquel momento?
H.Z.:
Bueno, yo era amigo de Daniel Ellsberg.
Él había dejado la RAND Corporation,
había dejado el gobierno, había
comenzado a hablar en mítines contra la
guerra. En uno de ellos lo conocí, nos
hicimos amigos, su esposa, mi esposa.
Ellos vivían en aquel tiempo en
Cambridge, en el área de Boston donde yo
vivía, y un día estábamos mi esposa y yo
en su apartamento en Cambridge y él
dijo: "Tengo algo que decirte, tengo
unos papeles y nadie lo sabe, ¿quieres
verlos?" Así que me dio un bulto de esos
papeles y los leí. Finalmente lo
arrestaron y lo acusaron de violar el
Acta de Espionaje, de violar el acta que
dice que no se debe dar información ni
documentos secretos al público, que
puedan dañar la defensa nacional. A él
lo arrestaron por eso, a él y a Anthony
Russo, y fue condenado a pasar 130 años
en prisión. Parece una locura, 130 años,
13 cargos de 10 años cada uno. Así que
lo llevaron a juicio en Los Ángeles y a
mí me llamaron como testigo de la
defensa porque yo había leído los
Papeles del Pentágono y yo tenía que
explicarle al jurado lo que decían esos
Papeles y estuve hablando con ellos unas
cinco horas, contándoles la historia de
la Guerra de Viet Nam. Esas personas
eran norteamericanos típicos, sabían muy
poco de la Guerra y yo les estaba
contando esta historia, gran parte de lo
que estaba escrito en esos Papeles. Mi
trabajo era contarle al jurado la
historia de la guerra y explicarles por
qué estos papeles no eran
dañinos para Estados Unidos, para el
pueblo de Estados Unidos; pero eran una
vergüenza para el gobierno y por eso el
gobierno los quería mantener en secreto.
M.A.:
Vamos a hablar del 11 de Septiembre.
¿Qué pasó después? ¿Qué cambió en
Estados Unidos?
H.Z.:
Como todos saben el 11 de Septiembre fue
un hecho catastrófico. Nada como eso
había sucedido antes en Estados Unidos,
nunca. Fue una sacudida para el pueblo
norteamericano, y claramente, sí, los
terroristas eran responsables, está
bien. Entonces Bush acababa de ser
elegido presidente, el nuevo presidente.
La pregunta era: ¿cómo va a reaccionar
Bush a esto? Inmediatamente dice: "Vamos
a declararnos en guerra contra el
terrorismo." ¿Cómo se puede entrar en
guerra con el terrorismo? El terrorismo
no es un país... No se puede decir: "Voy
a declararle la guerra a este lugar; lo
voy a bombardear y entonces los
terroristas serán vencidos." No, hay
terroristas en todas partes. De hecho,
el mismo gobierno de Estados Unidos
dijo: hay terroristas en muchos países
del mundo, en treinta, cuarenta lugares
diferentes del mundo.
M.A.:
Mencionaron más de sesenta.
H.Z.:
Más de sesenta. Es que cambian el número
todo el tiempo, pero el caso es que el
terrorismo no es algo que se pueda
combatir con una guerra. Entonces estaba
claro, no para el pueblo norteamericano,
que estaba aceptando..., o para la
prensa, que estaba aceptando esta idea
de la guerra contra el terrorismo;
estaba claro para muchos de nosotros que
esta guerra contra el terrorismo era
solo un mecanismo, un truco, para
propiciar que el gobierno de Estados
Unidos hiciera algo que se quería hacer
antes del 11 de septiembre, que era
mover más poder hacia el Medio Oriente.
Así que lo primero que hace Bush es
bombardear Afganistán. Miles de personas
murieron, miles de ciudadanos murieron,
cientos de miles de afganos tuvieron que
dejar sus hogares. Dice que está
buscando a Osama Bin Laden, que es la
cabeza del terrorismo; nunca lo
encuentra pero toda esta gente ya ha
muerto. Esta es la guerra contra el
terrorismo. La guerra contra el
terrorismo es absurda, porque si se
analiza inteligentemente, no se puede
luchar
contra el terrorismo bombardeando este u
otro país; la única forma de lidiar con
el terrorismo es formularse la pregunta:
¿cuáles son las causas del terrorismo,
las raíces del terrorismo? ¿Qué es lo
que motiva a estos terroristas? Después
de todo, esta no es la única experiencia
histórica con el terrorismo. Estaba el
IRA en Irlanda y ellos cometieron actos
terroristas y los británicos
respondieron a ellos de la misma forma
que Bush lo hizo, con la fuerza. Eso no
detuvo al IRA. Finalmente los ingleses
tienen que reconocer que hay algo detrás
de ese terrorismo. Hay un gran agravio
detrás del terrorismo, el agravio del
IRA es que los británicos están ocupando
su país. Tienen que hacer algo con
respecto a eso, si van a hacer algo con
respecto al terrorismo. Tomemos la
situación de Israel, terrorismo, bombas
suicidas. El gobierno israelita, Sharon,
responde a eso de la misma forma que
Bush, con la fuerza. ¿De qué sirve? ¿Eso
detiene las bombas suicidas? No;
aumentan. De la única forma que Israel
puede detener el terrorismo es pensando
que tienen que eliminar la causa del
terrorismo y esta causa es la ocupación
de los territorios palestinos. Solo eso
va a detener el terrorismo. Así que para
Estados Unidos la cuestión importante es
lo que mueve a estos terroristas, no es
difícil darse cuenta: la política
norteamericana en el Medio Oriente, los
ejércitos de ocupación
norteamericanos en el Medio Oriente,
el apoyo de Estados Unidos a Israel; que
es muy importante para todos en el Medio
Oriente y las sanciones que apoyaba
Estados Unidos en Iraq, que consistían
en matar a cientos de miles de personas.
Estos son agravios, agravios genuinos,
agravios justificados; así que, si en
realidad les preocupaba el terrorismo,
tenían que hacer algo con respecto a
estos agravios, pero Estados Unidos no
quiso hacer nada porque entonces hubiese
tenido que cambiar su política exterior
y hubiese tenido que ser un país
diferente y sacar a sus tropas del Medio
Oriente y dejar de apoyar a Israel.
Ellos no quieren hacer nada de esto. Así
que crean una distracción, la
distracción es la guerra contra el
terrorismo.
M.A.:
Usted estaba hablando de la política
exterior después del 11 de Septiembre;
pero ¿cuál es el significado para la
sociedad norteamericana? Me refiero, por
ejemplo, al Acta Patriótica, que
suprimió las conquistas ganadas por el
movimiento por los derechos civiles.
¿Hay alguna repercusión dentro de
Estados Unidos?
H.Z.:
Sí, lo que sucedió después del 11 de
Septiembre fue lo mismo que pasa cada
vez que se crea una crisis y Estados
Unidos va a la guerra. El gobierno le
dice al pueblo: "Estamos en una crisis,
esta es una situación especial, no
podemos tener las mismas libertades, la
misma libertad de expresión, la
Constitución tiene que ser puesta a un
lado, la Declaración de Derechos
Fundamentales tiene que ser puesta a un
lado porque esta es una emergencia."
Esto siempre ocurre, cada vez que hay
una emergencia el gobierno actúa para
suprimir la libertad de expresión. En la
Primera Guerra Mundial, Estados Unidos
apresó a unas mil personas, personas que
estaban opinando contra la guerra. Y
entonces ahora con el 11 de Septiembre,
con la guerra contra el terrorismo, con
esta crisis, que es casi irreal porque
hay terrorismo en todo el mundo, que es
artificial en un gran sentido,
magnificada, exagerada, el gobierno
comienza a actuar contra la
Constitución, apresa a personas sin
darles sus derechos constitucionales. La
Constitución norteamericana no permite
apresar a personas, recogerlas y que no
se oiga nunca más de ellas. Se supone
que tengan abogados, que tengan cargos y
que sepan cuáles son esos cargos; que
haya un juicio, una audiencia. No, solo
apresan a miles de personas y no les dan
ninguna audiencia, ningún abogado. El
Congreso aprobó lo que se llama el Acta
Patriótica. Es muy interesante, siempre
les dan a las leyes nombres que son
falsos, el "Acta Patriótica". El Acta
Patriótica le da más poder al FBI para
interferir en la opinión privada, en la
vida privada de la gente; le da al FBI
el derecho de revisar los antecedentes
de la gente, le da el derecho de ir a
bibliotecas y preguntar por los libros
que se han prestado que tienen que ver
con el Medio Oriente. Sí, hombres del
FBI han visitado bibliotecas preguntando
quién ha estado pidiendo prestados
libros sobre el Islam. ¿Qué significa
eso?, ¿que alguien que esté interesado
en el Islam es un terrorista potencial?
Es absurdo, pero es así. Lo que esto
hizo fue crear un ambiente de miedo,
especialmente entre los que no eran
ciudadanos, aquellos que viven en
Estados Unidos, pero que no tienen la
ciudadanía. Ellos están sujetos a todo
tipo de represiones, son más vulnerables
que los ciudadanos
norteamericanos. No tienen los mismos
derechos. Hay millones de personas en
Estados Unidos que no tienen la
ciudadanía, pero viven allí y pueden ser
expulsados así como así, con el
chasquido de los dedos del Fiscal
General, así que tienen que tener miedo.
M.A.:
Estábamos hablando antes del Período de
Viet Nam. ¿Cuál es su evaluación con
respecto a las diferencias y similitudes
entre Viet Nam e Iraq?
H.Z.:
Bueno, hay diferencias obvias. En el
caso de Viet Nam, Estados Unidos se
enfrentó no solo a un movimiento rebelde
organizado en el Sur sino también a un
gobierno real en el Norte que apoyaba al
movimiento rebelde en el Sur. En Iraq,
Estados Unidos se está enfrentando a
algo que en realidad se parece más a lo
que enfrentaba en Viet Nam del Sur, al
movimiento guerrillero de la
resistencia. En la Guerra de Viet Nam,
las bajas de Estados Unidos fueron
mayores. La escala de la lucha, de los
bombardeos, fue inmensa en Viet Nam. En
Viet Nam, Estados Unidos perdió más de
50 000 soldados; en Iraq ha perdido
hasta ahora casi 1 000 soldados. Hay
diferencias pero hay similitudes muy
serias. Hay una fundamental, que en Viet
Nam, Estados Unidos envió tropas en
aviones a la otra mitad del mundo para
atacar a un país pequeño que no estaba
amenazando a Estados Unidos; exactamente
lo mismo que en Iraq. Aquí está este
país gigante, Estados Unidos, con 280
millones de personas, que está enviando
un ejército a la otra mitad del mundo, a
Iraq, que tiene 25 millones de personas,
para bombardearlo e invadirlo e Iraq no
es amenaza para Estados Unidos, no es
amenaza para nadie, a lo mejor para su
propia gente, pero para más nadie. Así
que esa es la similitud fundamental
entre las dos situaciones. Hay otras
también: en ambos casos se podría decir
que se dijo mentiras muy serias al
pueblo norteamericano, sobre Viet Nam y
ahora sobre Iraq. También en la Guerra
de Viet Nam, el pueblo de Estados Unidos
empezó a darse cuenta lentamente de que
se le estaba mintiendo y también han
comenzado a darse cuenta de que el
límite de tiempo es diferente, el límite
de tiempo para Iraq es más intenso que
para Viet Nam. Cuando Viet Nam, pasaron
varios años para que la gente empezara a
pensar que la guerra era equivocada y
que todo lo que se le dijo era
engañoso, eso tomó tiempo. En la Guerra
de Iraq ha ocurrido más bien rápido.
Después de todo, solo hace un año que
Estados Unidos fue a la Guerra con Iraq
y ya el pueblo norteamericano conoce que
toda esta historia sobre armas de
destrucción masiva es mentira y el
movimiento contra la guerra en Estados
Unidos ha crecido más rápidamente en la
situación de Iraq, que en la de Viet
Nam.
M.A.:
Más rápido pero no en la misma potencia.
H.Z.:
No tan grande, ni tan ampliamente aún.
M.A.:
¿Todavía? ¿Por qué?
H.Z.:
Todavía. Es importante entender por qué
el pueblo norteamericano ha sido lento
para comprender lo que está ocurriendo
en Iraq; por qué todavía muchos
norteamericanos piensan que fueron
encontradas armas de destrucción masiva.
Algo totalmente falso. La razón es que
los medios de comunicación en Estados
Unidos están siendo más controlados
ahora que cuando la Guerra de Viet Nam.
Los canales de televisión, los
periódicos están ahora mucho más
concentrados en las manos de algunas
corporaciones poderosas... ¿Dónde buscan
los norteamericanos las noticias, la
información? La sacan de la televisión.
De hecho, recientemente hubo una
encuesta donde preguntan a los
norteamericanos qué canal de televisión
ven y qué creen sobre esto y aquello.
Encontraron que la mayoría de las
personas ven Fox News, el canal de la
derecha y el de mayor audiencia; y de
aquellos que veían Fox Television News,
el 80% aún creía que se había encontrado
armas de destrucción masiva en Iraq.
Esto muestra el poder que tienen los
medios de comunicación y esto es contra
lo que tenemos que luchar, nosotros y el
movimiento contra la guerra.
M.A.:
Hemos estado hablando sobre Viet Nam e
Iraq. La agresión militar de Estados
Unidos se ha llevado a cabo en nombre de
la democracia y la libertad. ¿Por qué?
H.Z.:
Sí. ¿Cómo se puede persuadir al pueblo
norteamericano de que se envíen tropas a
5 000 millas? ¿Cómo se puede persuadir
al pueblo norteamericano de que se
invada a una pequeña isla? Debes crear
consignas... Si se lee a George Orwell,
1984,
ves cómo para crear un estado
totalitario, usan palabras y frases que
abruman la mente. Entonces, el gobierno
dice que estamos luchando por la
libertad, por la democracia, e incluso
les da nombre a las guerras, las llama:
Operación Libertad, Operación
Preservación Libertad. Los
norteamericanos creen en la libertad y
la democracia. ¿Qué digo? Todo el mundo
cree en la libertad y la democracia. Y
les dicen a los norteamericanos que
están luchando por la libertad y la
democracia. Está bien. Aquí viene algo
más que creo que es importante: la
memoria de la Segunda Guerra Mundial,
todavía muy fuerte en Estados Unidos
porque es la guerra generalmente
aceptada como justa, que fue realmente
por la libertad y la justicia porque era
una guerra contra el fascismo. La verdad
es que la Segunda Guerra Mundial no fue
estricta y simplemente una guerra por la
democracia, después de todo, ¿quiénes
estaban luchando contra el fascismo? El
imperio británico, el imperio francés,
el imperio norteamericano, la Rusia de
Stalin. ¿Estaban más interesados en la
democracia y la libertad? No, tenían
otros intereses. Pero los intereses en
ese momento coincidían con los intereses
de la gente que quería librarse del
fascismo. La Segunda Guerra Mundial es
aún poderosa en Estados Unidos: le
llaman la Guerra Buena. Así que el
gobierno y la prensa hacen comparaciones
con la Segunda Guerra Mundial y dicen:
"En la Segunda Guerra Mundial luchamos
contra Hitler." Sadam Hussein es Hitler,
otro Hitler. En la Segunda Guerra
Mundial dijeron: "Debemos luchar por la
democracia." Aquí también. Y hacen estas
comparaciones y estas analogías para
tomar los elementos morales de la
Segunda Guerra Mundial y transplantarlos
a todas las guerras incorrectas e
injustas que hemos hecho desde el final
de aquella.
M.A.:
¿Y sobre Cuba? La política de Estados
Unidos, desde el principio, fue producir
un cambio de régimen en Cuba, ahora
están hablando abiertamente de hacerlo.
H.Z.:
Sí. Bueno, siempre han hablado de
cambios de régimen y es interesante, los
norteamericanos no aprenden de la
historia que se enseña en las escuelas.
Porque Estados Unidos tiene una historia
de cambios de régimen y la cuestión es:
cuando Estados Unidos
se involucra en un cambio de régimen,
¿cuál es el resultado? Podemos volver a
1898, podemos volver a esa guerra contra
España. Eso era un cambio de régimen:
Estados Unidos se deshizo de España. Eso
no le trajo libertad a Cuba; trajo el
poder norteamericano a Cuba. Y, por
supuesto, en la historia reciente
Estados Unidos ha tratado de cambiar los
regímenes en todo el mundo, incluyendo
regímenes democráticos electos en Chile
y Guatemala. Cambio de régimen, ¿cuál es
el resultado? Dictadura, muerte, pero el
pueblo norteamericano no conoce esta
historia. Entonces, Estados Unidos, como
usted dice, siempre ha querido cambiar
el régimen en Cuba. Pero cuando se ha
involucrado en un cambio de régimen,
¿qué ha estado detrás de eso? ¿La
libertad y la democracia? No, lo que ha
estado siempre detrás de eso es que
Estados Unidos quiere que el poder lo
tengan gobiernos que estén supeditados a
sus intereses. Durante la Guerra Fría
decía que quería derrocar gobiernos
comunistas, pero no solo a gobiernos
comunistas, porque Chile no tenía un
gobierno comunista, Guatemala tampoco.
No, a cualquier gobierno que no
cooperara con Estados Unidos. Así que el
problema con Cuba no es que Cuba sea
marxista, o comunista, o socialista; el
problema es que Cuba insiste en ser
independiente de Estados Unidos, insiste
en que no se va a supeditar, ese es el
problema con Cuba. Y el gobierno de
Estados Unidos no le dice al pueblo lo
que la Revolución Cubana ha hecho por
los cubanos, la salud, la educación, la
cultura; no le dice nada sobre eso y
crean la imagen de que Cuba tiene un
gobierno que debe ser derrocado. Y ahora
está más agresivo porque quiere
complacer a los cubanos en la Florida.
M.A.:
Pero antes, cuando los cubano-americanos
no votaban en las elecciones, el
gobierno de Estados Unidos ya tenía una
política de cambio de régimen en Cuba.
H.Z.:
Ciertamente, no es la única razón; pero
es la que se dio desde que comenzaron a
votar en la Florida.
M.A.:
Desde el territorio de Estados Unidos,
especialmente desde la Florida, se han
organizado actividades terroristas
contra Cuba, desde el principio. El
presidente Bush dice que aquellos que
abrigan a un terrorista son tan
culpables como el terrorista mismo…
H.Z.:
Sí, esa es una forma muy conveniente de
atacar a cualquier gobierno que Estados
Unidos quiera atacar, decir que abrigan
a terroristas. Entonces, si vas a atacar
a cualquier gobierno que abrigue
terroristas, hay que atacar a Estados
Unidos. Estados Unidos ha albergado
terroristas... y Estados Unidos ha
participado en actos terroristas. Esto
es algo que frecuentemente se olvida
cuando se habla de terrorismo.
Participaron, como dice, en actos
secretos de terrorismo contra Cuba,
actos secretos de terrorismo contra
Nicaragua. Durante el gobierno de Reagan
se realizó un acto secreto de terrorismo
en El Líbano, donde la CIA preparó
un coche bomba para que explotara en una
mezquita y que mató a ochenta personas.
Pero tengo que decir algo más sobre
esto: hay actos de terrorismo que se
cometen por individuos y grupos que se
fanatizan, pero los gobiernos que
cometen actividades terroristas lo hacen
en mayor escala porque tienen más
recursos, mucho más poder. Los actos
terroristas cometidos por los gobiernos
son mucho más costosos en vidas humanas
que los actos individuales de
terrorismo.
M.A.:
Bueno, hemos estado hablando sobre
historia, sobre política. ¿Por qué no
hablamos un poco sobre usted, como
escritor de obras de teatro? Marx en el
Soho. ¿Por qué?
H.Z.:
Cuando la Unión Soviética se derrumbó en
el 90, 91, en Estados Unidos todos
dijeron: "Ah, esto significa que el
socialismo ha muerto, es el final del
socialismo, esto prueba que el marxismo
es un fracaso." Bueno, yo no lo creí, no
lo creí, primero que todo porque no
consideraba que la Unión Soviética
representara el verdadero socialismo.
Había mucha dictadura, mucha burocracia,
mucha supresión de la libertad en la
Unión Soviética; así que para mí el
marxismo no estaba muerto ahora que la
Unión Soviética no existía. La idea del
socialismo para mí es muy importante y
es una idea que debía mantenerse viva,
así que pensé cómo poner eso en el
escenario. Había escrito algunas obras
de teatro antes, pero cómo podría poner
esta en escena. Bueno, voy a traer a
Marx,
para que hable, lo traeré de donde
quiera que esté. ¿Quién sabe dónde está?
Él vivía en el Soho de Londres pero la
gente que lo trae de regreso, quienes
fueran, un comité, supongo, comete un
error y en vez de mandarlo al Soho de
Londres, lo manda al Soho de Nueva York.
Bueno, es una obra de teatro para un
solo actor. Y aparece Carlos Marx
diciendo: "Estoy aquí para explicar lo
que es realmente el marxismo y les diré
por qué la Unión Soviética no era
realmente marxista y que las ideas
marxistas sobre el capitalismo son
válidas todavía porque ahora estoy en
Nueva York, y veo gente viviendo en la
calle y veo cómo las compañías controlan
al gobierno, y veo cómo la gente está
absolutamente controlada por la
televisión y la propaganda del gobierno,
y cómo todavía hay diferencias de clase.
Sí, las ideas marxistas están vivas
aún." Quiere decir que el derrumbe de la
Unión Soviética no significa el derrumbe
del socialismo, la idea del socialismo
sigue siendo una buena idea; que la
riqueza del mundo debería ser
distribuida equitativamente entre todos
y que el socialismo no significa
dictadura sino libertad, libertad de
expresión y Marx también quiere decir
que el capitalismo es absolutamente
desastroso para la mayoría de la gente y
para la sociedad y debe ser reemplazado
por una sociedad socialista que sea
verdaderamente democrática.
M.A.:
Bueno, ha sido un gran honor y un gran
placer estar aquí con usted. Gracias por
sus ideas, por sus respuestas, pero
sobre todo por estar aquí.
H.Z.:
Muchas gracias, para mí ha sido muy
estimulante estar en Cuba en este
momento.
Julio
de 2004
Por la izquierda.
Veintidós testimonios a contracorriente.
Selección y prólogo de Enrique Ubieta
Gómez. Ediciones ICAIC-Editorial José
Martí, 2007
HOWARD ZINN
(Estados Unidos, 1922). Historiador,
politólogo y dramaturgo. Profesor
emérito de la Universidad de Boston.
Figura muy destacada de los movimientos
por los derechos civiles y contra la
guerra. Autor de La otra historia de
los Estados Unidos, obra muy
conocida y apreciada que muestra por vez
primera la historia de los negros, los
indios, las mujeres y los trabajadores;
así como de la controvertida obra
teatral Marx en el Soho.
MIGUEL ÁLVAREZ SÁNCHEZ
(La Habana, 1946). Graduado de
Periodismo. Politólogo. Investigador
asociado del Centro de Información para
la Defensa en Cuba. Fue Miembro de la
Misión Permanente de Cuba ante la ONU
(1977-1983). Especialista de Estados
Unidos en el Ministerio de Relaciones
Exteriores. Actualmente se desempeña
como Asesor Principal del Presidente de
la Asamblea Nacional de la República de
Cuba. |