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Este libro es el complemento de otro
publicado por la misma editorial, con el
título Cicatrices en la memoria.
Ambos abordan igual tema, el terrorismo,
y lo hacen con perspectivas similares.
Pero mientras el anterior se ocupó de
algunas de las múltiples agresiones que
durante casi medio siglo ha padecido el
pueblo cubano, y han sido y son, directa
o indirectamente, fechorías de sucesivas
administraciones estadounidenses, el
presente volumen está centrado en cinco
jóvenes cubanos que, arriesgando sus
vidas, vigilaron a los grupos
contrarrevolucionarios radicados en la
Florida, con el objetivo de impedir
nuevas acciones contra nuestro país, y
eventualmente contra otros. Se trata,
pues, de cinco antiterroristas. Es
incalculable el número de vidas, no solo
cubanas, que salvaron gracias a su
valiente faena. Al conocer esa faena,
autoridades de los EE.UU., que
crearon y protegen aquellos grupos,
hicieron encarcelar en condiciones
durísimas a los antiterroristas, los
sometieron a una farsa judicial en la
ciudad de Miami, y los condenaron a
penas inverosímiles. En Cuba, por su
parte, la Asamblea Nacional del Poder
Popular acordó unánimemente, a
sugerencia del compañero Fidel,
otorgarles la condición de Héroes de la
República.
Es imprescindible que en primer lugar
los ciudadanos de los EE.UU., y
en general los hombres y mujeres de
buena voluntad de todo el plante, se
familiaricen con el caso de estos Cinco
héroes cubanos que, por combatir el
terrorismo, están aherrojados en
prisiones de aquel país, mientras sus
gobernantes han desatado una monstruosa
guerra ilimitada supuestamente para
combatir el terrorismo.
Con el fin de apreciar el temple de los
Cinco, nada mejor que leer los
extraordinarios alegatos, recogidos
aquí, que pronunciaron en vísperas de
darse a conocer los ominosos veredictos
contra ellos, así como sus opiniones,
también incluidas en el libro, emitidas
con posterioridad. Y no es ocioso tomar
en consideración igualmente algunas de
las obras de diversa naturaleza que han
creado en las durísimas condiciones a
que están sometidos. Pues estos hombres,
que con tanta dignidad sobrellevan el
trato mil veces injusto que padecen,
tiene, además de su valor a toda prueba,
talentos que no les han podido sofocar.
Desde el fondo sombrío de sus cárceles
traen a la luz producciones emocionadas
o incisivas en las cuales resplandecen
sus nobles espíritus.
Para el pueblo cubano, estos cinco
muchachos son otras tantas razones de
orgullo. No hay compatriota que no
quiera auxiliarlos de alguna manera, dar
una parte de sí a quienes con audacia y
abnegación nos evitaron nuevos dolores.
En lo que toca a este libro, escritores,
artistas plásticos, músicos, residentes
en el país, se han juntado para
ofrecerles obra suyas, y sobre todo
para que tales obras ayuden a que
llegue tan lejos como sea posible el
escandaloso caso de los Cinco. Glosando
una cita de Mario Benedetti que ya
mencioné en el prólogo del volumen
anterior a este, estamos frente a una
obra de emergencia. Algunas, sin duda,
sobrevivirán a la coyuntura. Pero todas
han nacido de esa coyuntura, con
voluntad de servicio. En la patria de
José Martí, nadie podrá sorprenderse de
esa voluntad ni del servicio que el
arte, en determinadas circunstancias,
puede prestar, sin dejar de reconocer
que hay mucho arte valioso nacido con
otros propósitos.
Es con justificada mezcla de modestia y
orgullo que escritores y artistas de
tareas reconocidas cumplen aquí uno de
los deberes más nobles que hoy tenemos
ante nosotros: contribuir a que se
difunda la monstruosa injusticia que se
está cometiendo contra cinco seres que
enaltecen no solo al país donde
nacieron, sino a la humanidad toda.
Cuando ello sea conocido en plenitud, se
hará realidad la certidumbre que nace de
lo más profundo de nuestro corazón:
¡volverán!
La Habana, 19 de abril de
2007.
Año 49 de la Revolución
Prólogo al libro Desde la
soledad y la esperanza.
Editorial Capitán San Luis, La Habana,
2007. |