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Uno de los principales y más reconocidos
directores del cine español en los
últimos treinta años, Fernando Trueba,
sostuvo fecundo diálogo con estudiantes
y profesores de la Escuela Internacional
de Cine y Televisión de San Antonio de
los Baños (EICTV). El autor de tantas
comedias excelentes reflexionó sobre el
cine como herramienta comunicativa y se
refirió a diversos momentos de su
filmografía y a sus muy atendibles
experiencias como realizador.
Invitado por la Fundación del Nuevo Cine
Latinoamericano y por la Escuela, el
realizador de la famosa y multipremiada
Belle Epoque (España, 1992)
también impartió un taller de una semana
a los estudiantes de la especialidad de
Dirección del curso regular del
prestigioso centro de estudios (en el
cual participaron importantes figuras de
la actuación en Cuba como Blanca Rosa
Blanco y Mario Guerra) y asistió a la
apertura de una muestra de sus
principales películas en la sala Glauber
Rocha, enclavada en la sede de la
Fundación.
En sus inicios, Trueba se inscribió en
la Facultad de Ciencias de la
Información para estudiar Imagen y
Sonido, y entre 1974 y 1979 fue crítico
cinematográfico para La Guía del Ocio
y El País. Durante su etapa de
crítico y estudiante realizó algunos
cortos entre 8 y 16 milímetros. Con
Fernando Colomo como productor consiguió
debutar con Ópera Prima (España,
1980), que fue un éxito comercial y de
crítica.
Interesado en cambiar constantemente de
registro, rueda un documental sobre la
vida de un bohemio maldito, Mientras
el cuerpo aguante (España, 1982)
seguido por las comedias Sal gorda
(España, 1983) y Sé infiel y no
mires con quién (España, 1985). Dio
un giro estilístico, y un primer
acercamiento al cine retro en El año
de las luces (España, 1985), Oso de
Plata en el Festival de Berlín.
“Voy a seguir haciendo comedias, porque
es maravilloso hacer reír a la gente, y
es el trabajo más difícil, porque al ser
un riesgo se sufre más, y siempre estás
haciendo piruetas sin red”, ha declarado
Trueba, quien recibió el Oscar por
Belle Epoque, en 1992, y luego rueda
en Miami Two Much, con Antonio
Banderas, hasta su segunda consagración
con los siete premios Goya de La niña
de tus ojos, en 1998.
En 2000 presenta el celebrado documental
Calle 54, en el cual expresa su
amor por el jazz latino. A lo
musical-documental regresará Trueba,
pues según confesó a su público en la
sala Glauber Rocha de la EICTV se
encuentra trabajando en estos momentos
en un documental sobre un pianista
brasileño desaparecido durante la
dictadura argentina. Además, es posible
que muy pronto su carrera vuelva a
experimentar uno de esos giros
sorprendentes pues piensa elaborar un
largo de animación.
Haciendo gala de su refinado humor,
Trueba escribió su graffiti en las
paredes centrales de la Escuela (al lado
de los testimonios de Steven Spielberg o
Costa Gavras). Su mensaje por escrito
dice: “La vida es una película mal
montada (y con un final de mierda),
firmado: Fernando Trueba, 14 de
septiembre de 2007”.
A principios de la semana que
compartimos con Trueba, pasó por la
Escuela una de las figuras cimeras de la
canción puertorriqueña y
latinoamericana, uno de los principales
creadores de la Cátedra Internacional de
las Artes, el boricua Danny Rivera,
quien estuvo de visita con el propósito
de establecer contacto, sentar las bases
para un acuerdo de colaboración,
apadrinar a un grupo de estudiantes de
primer año, y vincular los objetivos de
ambas instituciones, la Escuela de los
Tres Mundos y su Cátedra Internacional
de las Artes.
En esta primera visita, el célebre
cantante y promotor cultural fue
recibido por la directora de la Escuela,
Tanya Vallette, quien había inaugurado
pocas horas antes el nuevo curso
escolar. El artista se mostró
impresionado por la calidad de las
instalaciones de la escuela
internacional, en particular con el
estudio de sonido, el consultorio y
otras.
La Cátedra Internacional de las Artes,
con oficinas en Puerto Rico, República
Dominicana y Cuba, aspira a convertirse
en una escuela continental de las artes.
Sus primeros egresados procedían de
Bolivia, Brasil, Canadá, Ecuador, Haití,
México, Nicaragua, Puerto Rico y
República Dominicana y cursaron en Cuba
las especialidades de guitarra y
percusión. La Cátedra surgió durante el
Segundo Encuentro Hemisférico de la
lucha contra el ALCA, que se celebró en
La Habana en el 2002. Danny Rivera
representa a la Fundación Artes de Paz
para Nuestra América, que se propone la
defensa de la cultura e identidad de los
pueblos latinoamericanos, propósito afín
con la Escuela de San Antonio de los
Baños.
Entre las intenciones de Rivera en Cuba,
donde asegura sentirse “como en casa”,
se cuenta por supuesto la colaboración
con instituciones cubanas que trabajan
en la formación artística de los
jóvenes, como la EICTV y el Instituto
Superior de Arte. Además, quiso destacar
la búsqueda de material para un
documental sobre el legendario
compositor e intérprete boricua Daniel
Santos, cuya vida apasiona a Danny
Rivera, quien pretende ahondar en la
vinculación del llamado "Inquieto
Anacobero" con Cuba, en especial su
trabajo con la Sonora Matancera.
El popular intérprete del Vals de las
mariposas y Madrigal, entre
muchas otras canciones, conocido además
por su compromiso con diversas causas
sociales y políticas (por solo mencionar
algo reciente, encabezó manifestaciones
para solicitar que no envíen soldados
boricuas a las guerras de Afganistán e
Iraq), destacó a su paso por La Habana
la impronta de la música cubana y de sus
intérpretes, así como la fuerza de la
música caribeña en los proyectos de
integración regional, que impulsan Cuba
y otras naciones latinoamericanas. Ese
deseo de integración continental e
iberoamericana debe ser uno de los temas
que lo atrajeron, a él y a Trueba, a la
Escuela de San Antonio de los Baños. |