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Del 7
al 11 de septiembre del presente año se
efectuó en la provincia cienfueguera el
Tercer Encuentro de la Crítica Teatral,
dedicado en esta ocasión a la dirección
escénica. Este evento, organizado por la
UNEAC provincial en coordinación con la
Sección de Críticos e Investigadores,
constituye una experiencia única en el
país que ha encontrado en Cienfuegos
continuidad por el interés de sus
teatristas en compartir sus procesos
creativos y resultados artísticos con
los especialistas.
A
esta cita asistieron el crítico y
teatrólogo Eberto García Abreu, el
crítico, dramaturgo y editor de la
revista tablas Abel González Melo
y quien firma estas líneas. También
estuvo invitada Carmen Sotolongo Valiño,
filóloga y asesora del Guiñol de Santa
Clara. Juntos conformamos un equipo que
debatió con los creadores nuestras
apreciaciones de las propuestas
presentadas.
Aunque el Taller celebra su tercera
edición, nunca está de más reflexionar
sobre el sentido del mismo. Todos
conocemos que una de las limitaciones
que padece nuestro movimiento teatral en
provincia es el escaso diálogo –y en
ocasiones ausente– con la crítica
especializada. Los estrenos de los
grupos pasan inadvertidos en nuestros
órganos de difusión y análisis, y
durante sus procesos de trabajo los
teatristas no tienen la posibilidad de
confrontar con el criterio
especializado. Sólo en el marco de
festivales, eventos o giras sus
espectáculos logran interactuar con la
mirada de los críticos y de esta forma
conquistar las páginas impresas o
digitales de nuestros diferentes
espacios.
Y lo
anterior, es decir, aparecer registrado
en una publicación teatral, aunque sí es
un hecho que estimula, jerarquiza,
perpetúa, multiplica y enriquece la
práctica artística, no es exactamente el
meollo del asunto, lo fundamental radica
en que un movimiento teatral sin
intercambio con el pensamiento crítico
tiende a estancarse, a reciclar
problemáticas y deficiencias, a repetir
fórmulas, a sorprender cada vez menos en
un contexto donde no hay contrapartida o
discurso que cuestione, disienta,
complemente y enriquezca las diversas
poéticas y sus resultados artísticos.
Uno
de los objetivos del Taller Itinerante
de la Crítica es precisamente compensar
lo anterior. Por esto me extrañó la
tensión generada en los debates por
algunos creadores, el poco diálogo de
ellos hacia nosotros y la ausencia de
determinados directores (Compañía de
Danza Teatro Oxígeno y My Clown) que
privó al auditorio del análisis de sus
propuestas. Es válido señalar que el
Encuentro con la Crítica no es una
visita metodológica a provincia, ni un
equipo de expertos para aprobar lo que
se presenta en escena y lo que no, ni un
comité de selección, sino una
posibilidad de descifrar en conjunto las
principales interrogantes de los
teatristas, los mecanismos que
estructuran los montajes, su diálogo con
el público, las líneas ideoestéticas que
rigen los diferentes colectivos y su
tratamiento escénico. Todo en un tono
coloquial y con el objetivo de
perfeccionar lo alcanzado y lo venidero.
Por
ello es de vital importancia una madurez
ante estos debates. Madurez que consiste
primero en participar, en mostrar sin
retorcimientos sus espectáculos, en
asistir a las reflexiones que se
realicen por encima de cualquier
obstáculo, en estar presente cuando se
discute la obra del otro, en no sentirse
juzgados, destruidos o exaltados, ni
utilizar los criterios de los
especialistas para alimentar rencillas
internas. Pues lo anterior entorpece la
intención de la cita y su validez tanto
para los creadores como para los
críticos, que también salimos
privilegiados y aprendemos mucho en el
intercambio con la escena y sus
hacedores.
Amárrame la vida
y Emuná de la Compañía de Danza
Teatro Oxígeno, El secreto del rey
de Cañabrava, El túnel de
Proyecto Así, El dulce amargo de las
vaginas y La balada de la cárcel
de Reading de Velas Teatro,
Pareja abierta de My Clown y Los
pintores no tienen recuerdos de
Teatro de los Elementos fueron los
espectáculos que conformaron la
programación. El grupo titiritero
Retablo realizó un ensayo a puertas
abiertas de su próximo estreno La
mágica y probable historia del cuento
que se durmió.
En la
mayoría de los colectivos uno de los
problemas fundamentales que aparece es
la selección del texto y el trabajo con
el mismo. Ante la carencia de obras
dramáticas contemporáneas nacionales en
la provincia, los directores acuden a la
fuente literaria (dígase cuento o
novela) o a libretos teatrales que
versionan de forma muy ineficiente.
Lo anterior hace que los montajes
generalmente pequen de una excesiva
narratividad, acontece muy poco en
escena, mantienen intacto el discurso
narrativo y lo dinamizan con imágenes
mecánicamente construidas.
Esto
sucede en puestas como La balada de
la cárcel de Reading dirigida por
Javier Fernández y El secreto del rey
bajo la dirección de Enrique Poblet. La
primera es un espectáculo para adultos a
partir del texto de Oscar Wilde, donde
el director enfatiza el temor ante la
muerte, el encierro, el miedo, el dolor
humano. Sin embargo, lo hace a través de
la concepción de cuatro personajes,
presos, que cuentan durante un tiempo
excesivamente prolongado, la muerte de
un hombre que fue juzgado por matar lo
que amaba. Javier reparte entre los
cuatros actores el texto casi íntegro de
Oscar Wilde, sin atender a las
especificidades del discurso teatral y
al tratamiento de las nociones de
personajes, acción, conflicto, tiempo y
espacio. Algo similar le ocurre a la
propuesta de Poblet, en este caso para
niños. Una historia compuesta de muchas
tramas que se exponen pero no se
desarrollan, con un final que intenta, a
la fuerza, resolverlas todas.
Aunque en la contemporaneidad, según
Patrice Pavis, todo texto es susceptible
de una puesta en escena, este no se
puede asumir como una entidad fija, sino
que se deben crear mecanismos de lectura
y traducción de los enunciados textuales
a los escénicos, y más si las fuentes de
las que se parte no son ni siquiera
dramáticas. Y esto lo reafirmo para la
Compañía de Danza Teatro Oxígeno, que
aunque el programa de mano de sus
espectáculos defiende la creación de
“una técnica propia”, “una dramaturgia
escénica contemporánea y universal a
partir de la mezcla de varias fuentes
como el ballet, el teatro, la danza
contemporánea, el cine, la música, la
literatura y la plástica”, en ellos se
yuxtaponen todos los discursos
anteriores, desprovistos de una
coherencia interna. Arráncame la vida
lo ejemplifica, pues es una propuesta
llena de tensiones entre los distintos
referentes y lenguajes artísticos que
pretende “ensamblar” y termina por
agobiar al espectador, ya que ni
siquiera son interesantes las disímiles
y pequeñas unidades que la conforman.
El
nivel de síntesis fue otro de los
problemas presentados durante el taller.
Espectáculos muy largos, donde los
creadores quieren decirlo todo. Sus
enunciados temáticos se mueven en
códigos muy abstractos y reiterativos en
su tratamiento escénico (El dulce
amargo de las vaginas, Arráncame
la vida, Emuná, La balada de la
cárcel de Reading, El secreto del rey,
El túnel). También, asistimos a
puestas que tienen que perfilar sus
premisas ideoestéticas, pues rayan en la
frontera del teatro de aficionados como
es el caso de My Clown y su Pareja
abierta, simpático texto de Dario Fo,
que no despertó ni una sonrisa en el
público asistente.
De
todas las obras tallereadas tres
se destacan por la indagación y
rigurosidad con las que sus directores y
colectivos asumen el hecho artístico.
El túnel del emergente Proyecto Así,
dirigido por el titiritero Christian
Medina, es una puesta de títeres para
adultos que sorprende por el
extraordinario diseño de los muñecos y
las diferentes técnicas de manipulación
que de forma orgánica articula. Universo
grotesco que Christian explota desde su
visualidad y que agradecería
perfeccionar los conflictos, acciones y
diálogos que se tornan muy reiterativos.
La
mágica,
próximo estreno de Retablo, parte del
texto de Norge Espinosa La mágica y
probable historia del cuento que se
durmió. Un mundo de reyes,
príncipes, hadas y castillos, donde los
personajes luchan ante el agotamiento
del lector e intentan modernizar la
historia. Panait Villalvilla a través de
la concepción del retablo, el diseño y
manipulación de los muñecos ha releído
el verso de Norge desde los postulados
de una dramaturgia titiritera, que tiene
como primer reto traducir en términos de
acción las reflexiones estéticas
contenidas a nivel de lenguaje en la
obra del dramaturgo. Una fábula de alto
grado de comicidad en el trazado de los
personajes y que se relaciona con la
poética de Retablo en su juego y
distorsión de los cuentos clásicos.
Los pintores no tienen recuerdos,
farsa para clowns de Dario Fo versionada
y dirigida por Daysi Martínez,
desarrolla con maestría los resortes del
género y constituye una muestra de
teatro popular hecho a partir del buen
gusto, la contención y la síntesis. Un
trabajo que parte de una inquietud del
público de la comunidad y que su
directora ha resuelto en términos
artísticos. La nueva propuesta de Teatro
de los Elementos se destaca por el
desempeño de los actores, en especial la
interpretación de María de los Ángeles
Agüero y el estrecho diálogo que
establece con los espectadores a través
del regodeo en lo caricaturesco, lo
sexual, lo lúdico en todos los niveles
escénicos que estructuran el montaje.
El Tercer Encuentro de la Crítica
concluyó el martes 11 en los Jardines de
la UNEAC con el acto de clausura
moderado por Daysi Martínez,
organizadora principal del evento.
Críticos y creadores expresamos
preocupaciones, anhelos y sugerencias
para poner en práctica en futuras
ediciones. Agradecemos a la UNEAC y a
los teatristas cienfuegueros por
sostener este espacio de reflexión
colectiva que demanda más atención y
prioridad por parte del Consejo y el
Gobierno de la provincia. En lo
particular, apuesto por la
sistematicidad y valía de este tipo de
experiencia que ojalá fuera extensiva a
las restantes provincias del país. Por
el momento, en la Perla del Sur, ya se
dispone el camino para un nuevo
encuentro. |