Año VI
La Habana

29 de SEPTIEMBRE
al 5 de OCTUBRE
de 2007

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Soy lo que quieras que sea1

Píter Ortega Núñez • La Habana

 

He aprendido a nadar en seco
Resulta más ventajoso que hacerlo en el agua

Pepe, uno de los personajes de “El viaje”, de Virgilio Piñera, ha determinado permanecer el resto de sus días viajando al interior de una cazuela, impulsado por cientos de cocineras que se relevan las unas a las otras cada media hora, en una travesía que nunca termina. Al igual que en el relato de Virgilio, los personajes de “Tetrisciudad” jamás verán concluida su faena: la urbe no pasará de ser una quimera, una utopía eternamente irresuelta, porque justamente en su consumación radica el quebranto del juego constructivo. La elevación o alzamiento de la ciudad implica su fin. De igual forma que el autómata de sesgo oriental presentado en “Fénix” habita la perpetua angustia de la imposibilidad de su erección: el mismo acto del levantamiento presume la caída, el cíclico desplome… 

Soy lo que quieras que sea es una parábola del tiempo como tautología, como circularidad[1]. El devenir asumido en tanto condición alienante; el futuro como ascepcia carente de finalidad; el presente enfermo, inamovible, monacal. Los seres de Dalvis comulgan con el absurdo impenitente de la visión piñeriana del mundo. Su existencia está marcada por el sinsentido y el descreimiento. Son individuos que han cedido su singularidad a los designios de la masa, han optado por la estandarización inherente al comportamiento grupal. El accionar colectivo viene a ser su credo a la vez que su infortunio. De cierto modo esos hombrecillos esgrafiados con una estética mínimal y deudores a veces del manga pudieran interpretarse como especie de antihéroes que ambicionan a toda costa el camuflaje de la multitud, el resguardo de la muchedumbre.

Dalvis altera la relación habitual sujeto-objeto, nos dice que el segundo ha sometido la voluntad del primero, lo ha perturbado al punto de transmutar su estatus a la dimensión de lo corpóreo inanimado. Por ello es que en “A. Kalashnikov” importa más el artefacto guerrerista que los individuos capaces de activarlo. “Ya no es el sujeto el que representa al mundo, es el objeto el que refracta al sujeto y sutilmente, a través de los medios, a través de la tecnología, le impone su presencia, su forma aleatoria. Ya no es entonces el sujeto el que dirige el juego, pues parece que ha habido un vuelco en la relación”. Eso nos indica Jean Baudrillard en La ilusión y la desilusión estéticas, y es también ese un tópico básico de Soy lo que quieras que sea, muestra que dialoga con una de las mutaciones cardinales que operan en el campo de la metafísica occidental contemporánea.

Notas:

1 A propósito de la expo homónima de Dalvis Tuya inaugurada en la galería Servando el pasado 21 de octubre.

2 Noción esta esencial en buena parte de la filosofía del Oriente, sobre todo en las doctrinas del Budismo Zen.       

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2007.
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