Año VI
La Habana

29 de SEPTIEMBRE
al 5 de OCTUBRE
de 2007

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 

No un loco cualquiera

Paquita Armas Fonseca • La Habana

 

Para ser perpetuado en una escultura de hormigón, no se puede ser un loco cualquiera. Hay que tener además de locura —sana o no— popularidad y fijador. Así es El Loquito  personaje que apareció en el semanario humorístico Zig-Zag en febrero de 1957. Entonces su creador, René de la Nuez, tenía solo 20 años. Lustros después, junto a otro personaje, El bobo, también esculturizado, la estatua daría permanentemente la bienvenida a los visitantes a  la bien nombrada Villa del humor.

Nuez ha contado que la idea le nació en una de las miles de oportunidades que pasó frente al Hospital Psiquiátrico de La Habana, en los viajes que realizaba para asistir a clases desde su pueblo natal hasta la capital cubana.

El Loquito, al decir de su padre, tiene parentesco con El bobo, de Eduardo Abela: “Se parecen en su concepto de humor, no en el dibujo. Abela es como yo de San Antonio de los Baños, al sur de La Habana y yo oí mucho hablar de él, pero no lo conocí, nunca hablé con él. Pero sí reconozco que como oí hablar de Abela quise tener mi bobo particular y saqué mi loco”.

Es lógico que dos personajes emblemáticos del humor gráfico en Cuba hayan nacido a escasos kilómetros de distancia y con pocos años de diferencia entre uno y otro, porque en la tierra de Nuez y Abela han existido, por ejemplo, una barbería Ayúdame a vivir, una  mueblería El Comején y  un burdel La Batalla de Puerto Arturo. Y si en la forma de nombrar centros de actividad pública los ariguanabenses se gastaban sus chistes, ¿qué no hicieron por el humor grafico?   El Rápido, El Loco, El Zorro Viejo, y Punto y Coma son periódicos y revistas con un corte humorístico que circularon en la villa del humor. No por casualidad, allí en 1956 se celebró el I Salón de Humorismo Ariguanabense  que contó con artistas como Peroga, el gallego Posada (nacionalizado en San Antonio) y el propio Nuez. El primer forum de humorismo se celebró también y de su seno salió la propuesta de celebrar las Bienales Internacionales del Humor y Gráfica, que tuvieron su primera edición en 1979.

Fue en la revista Páginas de su terruño, donde Nuez en 1955, publicó su primer dibujo.  Desde entonces “todos los días lo primero que hago es dibujar”, ha dicho este autor que ha creado múltiples personajes e incursionado en la pintura y el cartel, aunque siempre partiendo del humor.

Nacido originalmente sin fines políticos, El Loquito devino muy rápido en 1957 un violador de la censura impuesta en Cuba por la tiranía de Fulgencio Batista. Creado a partir de tres triángulos,  con un gorro hecho de hojas de periódico, ojos estrábicos y pronunciando muy pocas palabras, es en apariencias un ingenuo que lograba decir, y más que ello publicar, mensajes que burlaban la censura y se insertaban  en las ansias que tenía el pueblo cubano por derrotar la tiranía.

En su libro Pintura cubana: temas y variaciones, la Dra. Adelaida de Juan, que cataloga a El Loquito como un símbolo,  afirma: “Hacerse el bobo (o el loco) representa coloquialmente al hombre inteligente que se ve obligado a enmascarar su ingenio. En esto se diferencian del primer símbolo republicano del pueblo, el Liborio, de Torriente”. La investigadora compara los personajes de Nuez y de Abela; con el Liborio, de Torriente, que circuló a principios del siglo XX en las publicaciones cubanas.

Este personaje le permitió a Nuez “aprender que la composición del dibujo es vital, es como una escena donde planteas todo” y también hacer de la ternura un don en las historias que insinuaba. Agrega que “esa viñetita,  muy reducida” le ayudó enormemente. Por él, en su opinión, se convirtió “en un dibujante que crea opinión y cuando a uno le pasa eso tiene que tener mucho cuidado. Pero también es lo máximo. Te identifican por la línea, y el dibujo que haces llega a su destino”.

Artista y hombre polémico, indudablemente que Nuez con El Loquito logró dibujos con una excelente composición que a la par de entendibles, y por tanto creíbles, son muestras acabadas como factura estética. Son piezas que si en muchos casos necesitan del contexto para ser decodificadas totalmente, por su trazo en el dibujo y aparente sencillez de la forma, tienen ese duende singular que habita en las obras de arte.

 El dibujante que junto a sus 70 años celebra los 50 de su primer personaje, reconoce influencias de tres autores cubanos: Rafael Blanco, por su economía de trazos y su limpieza como dibujante;  Eduardo Abela, por su gracia socarrona y cubanísima y Jesús de Armas, por su manera de construir el humor.

Al preguntarle acerca de las tres virtudes del humor gráfico en Cuba, Nuez argumentó: “El humor gráfico cubano actual creo que tiene más de tres virtudes. Sin embargo, si lo llevamos a tres, te diría que la primera  es existir como un arte vital y en desarrollo constante desde hace mucho tiempo convirtiéndose ya en una tradición gráfica de nuestro pensamiento nacional. El humor gráfico cubano ha llegado por la superación constante de sus creadores a convertirse en uno de los movimientos más interesantes de nuestra América, un continente que goza de una gráfica genuina y representativa. Que Cuba se inserte como está, entre los países en un movimiento de dibujo humorístico, ha requerido de un desarrollo intelectual y político y de una eficacia basada en convertir en arte toda la filosofía y el pensamiento que emana de una Revolución triunfante”.

Para el artista otra virtud “sería la calidad de nuestros humoristas y nuestro humorismo.  Cuba es mundialmente conocida por la frescura de la línea de sus artistas gráficos, siendo sus caricaturistas dibujantes de vanguardia en todo el mundo de la caricatura hispanoamericana. No pienso solo en la cantidad de premios internacionales recibidos por nuestros artistas, sino en lo que ya se puede considerar la Escuela Cubana de Humor Gráfico.  Esto como se comprende es producto de un esfuerzo extraordinario, pues en un país pequeño con tantas dificultades impuestas por nuestros enemigos es aún más difícil lograr la línea de nuestro trabajo, y cuando digo línea me refiero al aspecto gráfico y al aspecto ideológico. En tales circunstancias se exige más agudeza para poder llegar a todo el mundo y vencer los obstáculos que se nos imponen”.

No todo ha sido fácil, han existido y existen dificultades. Nuez en este sentido dice, “Como problema material el papel, artículos para dibujar y, sobre todo, hemos tenido que imponer la publicación de nuestra gráfica a base de calidad,  superando los tabúes y prejuicios a golpe de romper no solo el bloqueo, que todos conocemos y nos hace mucho daño y también algunos bloqueos mentales que los superamos con inteligencia, razón y perseverancia. Cada vez que un dibujo nuestro se publica en el exterior hace pedazos todas las manifestaciones de bloqueo y de aislamiento contra Cuba”.

Sobre la tercera virtud, señala “la eficacia de nuestra comunicación sin hacer concesiones de ningún tipo desde el punto de vista estético.  Nuestros mejores humoristas han logrado con una línea moderna, a la altura de los países más desarrollados en este género, transmitir las ideas de avanzada y la esencia de la ideología de nuestra Revolución a todas partes del mundo. Sentimientos como la solidaridad han sido y serán temática central en los dibujos de nuestros compañeros.  No por un camino fácil sino por el camino del arte, la cultura y la razón”.
 

Pero  Nuez enfatiza en más de tres virtudes “porque no solo es en cantidad sino en su calidad.  Por ejemplo, las nuevas generaciones que se han sucedido a través de nuestra historia revolucionaria, como son los jóvenes que han surgido en las promociones que se han venido suscitando en los diferentes centros culturales del país, así como en la UPEC con sus clases, seminarios, cursos y la Cátedra de Humor del Instituto Internacional de Periodismo José Martí. En los periódicos provinciales y nacionales de nuestra prensa, los nuevos caricaturistas tienen valores que han alcanzado logros dentro de nuestro país así como internacionalmente. Una temática novedosa surgida con los nuevos conceptos revolucionarios ha sido la creación de un movimiento espontáneo del caricaturista que ha utilizado su arte para colaborar en la Educación Formal de forma amena e instructiva, las instituciones y organizaciones han tenido un aliado en el humorismo gráfico para la educación y orientación en muchos aspectos importantes para niños y jóvenes”. 

Cincuenta años atrás, cuando dibujó y publicó El Loquito, seguro que Nuez no se imaginaría el futuro de su hijo, hoy  se puede afirmar que aún tendrá estudiosos y admiradores, hombres y mujeres del futuro que por este personaje y otros de numerosos artistas corroborarán la calidad del dibujo humorístico en la mayor de Las Antillas.

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2007.
IE-Firefox, 800x600