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No pido más que tú me
quieras tal y como soy,
Como he vivido, como canto
Tal y como voy…
Ireno García, Habanera
El trovador hace más de 30 años que hace
canciones. A él no le sirven esas líneas
gastadas para introducir una entrevista
o una simple nota periodística que
suelen decir a “Fulano no le hace falta
presentación porque bla, bla, bla…”.
Afortunado, pienso yo. Digo
bienaventurado porque al cabo de tantos
años no lo agasaja la popularidad pero
sí la calidad. Ireno García nunca ha
estado de moda. Las canciones que
siempre ha hecho las ha cantado para
lidiar con el paso del tiempo quizá sin
querer. Y sus canciones han traspasado
el tiempo -al
implacable, al que pasó.
Ireno acaba de grabar un nuevo
disco con el sello Colibrí,
Coraleando, que presentó la semana
pasada, en la sala de conciertos del
Teatro Nacional de Bellas Artes. Fue una
hermosa presentación donde tuvo la
oportunidad de tener algunos amigos y
amores con los que compartió este CD.
Además, demostró que cuando alguien se
expone a su timbre, a sus versos… queda
prendido de su arte.
Tal motivo me hizo salir
disparado para los camerinos al término
de la función y entre las felicitaciones
de familiares y amigos, concertar una
cita para hablar de este disco.
-Anota
mi teléfono y llámame sin problemas.
Encantado, converso todo lo que quieras
contigo -
me dijo y siguió repartiendo besos y
abrazos que le llegaban por todos lados.
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Me recibió unos días después, con
familiaridad, en su casa. Mientras me
instalaba me sirvió café. Él encendió un
cigarro. Nos escoltaban algunas
cerámicas y me llamó la atención un
póster rebueno que colgaba de la pared.
Era una parodia del cuadro La última
cena, de Da Vinci. Aquí aparecen en
la mesa Marilyn Monroe al centro
escoltada por los “apóstoles” Gary
Cooper, Humphrey Bogart, Chaplin, Elvis
Presley, El Gordo y El Flaco, entre
otros. Ya en la realidad y en otra mesa,
donde nos dispusimos a conversar,
percibo
su
carné de identidad entre otras cosas, su
número es 540929… ¡Caramba por estos
días estaba de cumpleaños! Sentados muy
cómodos sobre taburetes, pusimos el play
a una conversación:
Supongo que luego de tantos años sin
grabar y tantas canciones acumuladas le
fue un poco embarazoso conformar este
disco Coraleando…
Sí, fue difícil, pues imagínate que
después de
tantos
años
haciendo
canciones y
pocos discos, seleccionar de pronto
algunos temas para grabar, fue
complicado. Preferí entonces escoger
aquellas canciones que estaban más
arrimadas a mi familia “nueva”, aquellos
temas en su mayoría que había hecho
cerca de Coralia, después de haberme
casado con ella, con todas las altas y
bajas que tienen una pareja. Las otras
canciones, las más viejas, ya tendré
tiempo para tenerlas en un disco.
Coralia es Coralia Veloz con quien
Ireno
comparte desde hace ya bastante tiempo
amores,
escenarios, canciones, familia y a
María Fernanda, una nieta que “es como
comenzar a vivir de nuevo los hijos”; me
confiesa en un rasgo de ternura el
trovador. Coralita, como la conocen
todos, es muy popular entre el público
cubano. Dueña del nombre de este nuevo
disco y consagrada en la escena cubana.
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Sobre la historia de amor con Coralia,
el juglar
es
reservado: “Nos conocíamos de estar en el
medio artístico, pero todo comenzó en
una gala que yo actuaba y ella estaba
allí...” Bien, no indago más, solo
plasmo versos de una canción que Ireno
le hizo: Regálame esta noche alguna
estrella / un pacto de silencio, una
sonrisa / regálame esta noche una
guitarra / un puerto donde anudar las
amarras.
Pero volvamos al disco Coraleando.
Hablemos sobre la sonoridad del
material.
Hace un tiempo Silvio Rodríguez me había
sugerido que hiciera un disco lo más
acústico posible, como yo hacía las
cosas hace 20 ó 30 años atrás y me
pareció acertado. Es muy difícil hacer
un disco acústico y este salió muy bien.
Lo hicimos en un tiempo bastante corto
aunque tuve todo el tiempo y la calma
del mundo y eso gracias a la generosidad
inmensa de Silvio que me brindó los
estudios Ojalá. Allí todos los
trabajadores están pendientes de que
cada trabajo salga bien. Te respetan tu
aire, hasta tu temperamento.
La verdad es que grabar en Ojalá es
hacerlo en familia, y un disco así se
hace mejor, por supuesto.Por
ejemplo grabé
con Olimpia, una joven muy talentosa y
paciente, todo el tiempo está
rectificando cada detalle para que todo
quede bien.
Matizan este disco también la
intervención de otros amigos. Si tiene
un corte digamos un tanto intimista,
¿por qué estos invitados?
En principio a mí siempre me ha
gustado cantar con otras personas, es
algo que voy arrastrando para buena
suerte. Si miras un poco atrás tengo
dúos con el propio Silvio, con Miriam
Ramos, Amaury Pérez, Anabell López,
Xiomara Laugart, Santiago Feliú, en fin,
cuando sacas la cuenta notas que me
gusta eso del dúo ocasional.
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Me
pareció
que
el disco también
debía ser cómplice de algunas personas.
Por ejemplo, en el tema "Sueño no más"
interviene Polito Ibáñez. En una ocasión
él me dijo que si hacía un disco con
sus
diez canciones preferidas ponía este
tema mío. Cuando se enteró que la iba a
grabar me dijo: “Yo no puedo estar fuera
del disco”. Con Miguelito Núñez porque
me unen muchas cosas estéticas y
afectivas. Sentía que
"Soledad" requería de piano pero…
¿cuál piano? Porque pianistas buenos hay
muchos y no es un problema de buenos
sino de conceptos. Afortunadamente
dentro del enorme trabajo que tiene,
buscó siempre un espacio para mí. Y con
Carlos Varela porque la canción que
hicimos juntos tiene que ver con él: la
melodía, la armonía, la letra… "La
fábula de mayo" habla de un tipo raro y
Carlos tiene fama de serlo y no lo es,
quien lo conoce realmente se da cuenta
de que de raro no tiene nada: Un día
de mayo, cuando el sol caía / encendió
un cigarro y emprendió el camino.
También intervienen en el disco Pedro
Enrique Peña, un joven guitarrista
clásico que se adentra aquí un poco en
lo popular; Pepe Ordaz tocando el tres,
Martha Duarte, Néstor del Prado entre
otros amigos. De Coralia fue la
producción ejecutiva al igual que el
concierto y le salió muy bien. Entonces
así quedó Coraleando, que aunque
el título le pueda parecer cursi a
algunos, creo que más que cursi es
amoroso y afectivo.
En lo que va de entrevista
Ireno ha mencionado un nombre muy
importante para la historia de la
canción hispanoamericana y es el de
Silvio Rodríguez. Para regocijo de Ireno
uno de sus temas más grandiosos "Canción
para recordar a María" fue
interpretada
por
Silvio
en los años ochenta. Recientemente, en noviembre del
año pasado y por las seis décadas de
vidas del autor de "Te doy una canción",
60 trovadores se reunieron para
regalarle igual número de sus canciones. Ireno García cantó
"Esta canción".
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"Esta canción" podría ser su historia o
mejor, ¿tiene que ver con usted?
Esa es una canción muy hermosa, que
habla de principios humanos y que
hubiera querido hacer yo porque… sí, sí
tiene que ver mucho conmigo. Ella se
mueve dentro de mis parámetros de la
melodía, del decir… Es de esas canciones
que tienen tanto que ver con uno que a
veces me confunde porque toca lo mismo
que hubiese querido tocar yo. Y ya tú
ves, se me dio la oportunidad de
cantársela a Silvio.
Entonces Ireno, ya que lo calca este
tema ahora soy yo el que me apropio de
"Esta canción", o mejor, de un par de
versos para preguntarle y jugar un poco
con el sentido de las palabras que
conforman ese tema… por ejemplo, esos
que dicen: sin descubrirme / sin dar
conmigo. Al cabo de tantos años,
¿todavía se descubre?
Por suerte para mí sigo descubriéndome
cosas que nunca pensé encontrar. Trato
de alejarme de las influencias, aunque
me gustan mucho las canciones de otros
autores. De hecho les debo la vida a
muchos que hicieron canciones antes que
yo.
Como
dice un verso de una de mis canciones:
Tengo tanto de muchos soñadores.
Y el que dice: Esta canción es la
necesidad,…
Hay mejores músicos que yo pero no
todos los buenos músicos saben hacer
canciones.
Ireno no ha corrido con la
suerte de los discos, amén de que su
obra y su voz lo merecen. Por supuesto,
le interesa que sus canciones queden
grabadas, a fin de cuentas, estar
registradas es una manera de posible
perdurabilidad. Mas la suerte que corra
el disco una vez en el mercado, a estas
alturas, es lo que menos le preocupa.
“Además eso ya no depende de mí; y
claro, si se vende, mejor, pues gano
económicamente, pero lo realmente
importante es que quede una obra bien
hecha”.
De ahí quizá su afán por ocurrírsele
proyectos discográficos geniales y a la
vez casi imposibles, pero que prueban la
medida de su altura. Ireno García
canta a Eliseo Diego,
fonograma publicado por BisMusic en
1998, es un ejemplo. Ireno se embulló en
la musicalización de algunos de los
versos de uno de los poetas más grandes
de las letras hispanoamericanas, Premio
Nacional de Literatura y Premio Juan
Rulfo. Un proyecto al que los sellos
disqueros miraban con recelos pero que
un amigo común entre el poeta y el
trovador, Eusebio Leal, Historiador de
la Ciudad, confió desde los primeros
arpegios de guitarra. El disco resultó
ser —y es— una obra de arte de los
últimos años en materia discográfica en
la Isla. La interpretación y ejecución
guitarrística del propio Ireno, unido a
los teclados de Lucía Huergo, hicieron
merecedor al fonograma del Premio
Cubadisco en la Feria Internacional del
Disco Cubano.
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Ahora, más bien desde hace ya tiempo,
está atareado en unos de esos sueños
que, al parecer, solo él puede hacer
realidad.
"Trabajo en un disco
—cuenta—
donde hago dúos con Ramón Veloz.
Digitalicé sus grabaciones y entonces le
pongo en ocasiones una segunda voz, los
coros o simplemente canto el tema y
compagino con Ramón. Es una suerte de
disco-homenaje de la familia a ese
importantísimo exponente de la música
campesina cubana. En un primer momento
pensé involucrar directamente en la
grabación a la familia. O sea, que
cantaran Coralia Veloz (actriz), Tahimí
Alvariño Veloz, Ramón Fabián Veloz
(cantante) y Bárbaro Marín (actor), pero
es muy complicado y este trabajo lleva
mucho tiempo y también una tecnología
tremenda. Es muy difícil.
Al cabo de tanto tiempo, con tantos
proyectos, tal parece no aflojársele las
ganas de seguir trovando. Como todas las
personas tiene momentos en los que se
cansa, que hay días en los que amanece y
se dice: “he hecho bastante, hasta aquí
llegué, pero mentira, se me pasa”. Le
vienen grandes motivos para seguir
haciendo canciones: “hay siempre a
quienes les hacen bien mis canciones y
eso me hace sentir útil, entonces, es un
impulso suficiente para seguir”.
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