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A Walter Gómez Méndez, Oficial Mayor de
Culturas del Gobierno Municipal de La
Paz, lo vi por primera vez en Mallasa,
localidad enclavada en las afueras de la
capital boliviana, un frío y soleado
domingo de fines de septiembre. Allí, en
Mallasa, se desarrollaba el Festival de
las Flores.
La gente del Centro Cultural Pablo de la
Torriente Brau de La Habana improvisamos
para ese Festival —explosión de color y
(para nosotros) de rarezas vegetales—,
un stand y entre música trovadoresca,
fotos de Cuba y libros sobre la Isla se
nos acercó Walter: quedamos en volvernos
a ver.
Uno o dos días después, en el Cine Seis
de agosto, suerte de “cuartel general
del Primer Encuentro Internacional de
Artes Digitales”, evento al cual
asistimos, nuevamente coincidimos y
fijamos un día para la entrevista.
Nos recibió en su despacho ubicado en la
Avenida Mariscal Santa Cruz, frente a la
Iglesia de San Francisco, uno de los
puntos más céntricos de La Paz. Allí
sostuvimos este diálogo que más de una
vez fue interrumpido por llamadas
urgentes y problemas por solucionar,
pero concreto y certero.
¿Satisfecho de los resultados del Primer
Encuentro Internacional de Artes
Digitales?
Hemos querido dar una apertura a los
jóvenes tanto en formación como en la
manera alternativa de expresarse, es
decir, provocar a lo desconocido, a lo
poco tradicional.
Trabajamos estrecha y coordinadamente
con unos 300 jóvenes durante los últimos
seis meses y, al final de los talleres,
fueron seleccionados 60 que son los que
han interactuado en el Encuentro con los
invitados internacionales.
A esos jóvenes se les facilitó el acceso
a las nuevas tecnologías; han sido seis
meses de talleres gratuitos en los que
se han formado y se han relacionado con
otros artistas digitales. Uno de los
elementos centrales ha sido la formación
de los talentos locales y, también, la
participación de especialistas de otros
países que ha dado la posibilidad de
conocer lo que se está haciendo en
otros lugares. El hecho de que nuestros
actores culturales tengan acceso a lo
que está pasando en el mundo es,
esencialmente, importante.
Otro de los aspectos que se debe
resaltar es la gran aceptación que ha
tenido el evento dentro de la
ciudadanía; ha sido un espacio que ha
tenido verdadera convocatoria y los
encuentros han estado llenos. Por
ejemplo, el Cine Seis de agosto, que
tiene una capacidad de 600 lunetas, se
ha repletado cada noche.
Sin duda, el paceño se ha apropiado del
arte digital. Para ser la primera
experiencia, estamos muy contentos tanto
por la participación local como por la
presencia internacional.
Uno de los aspectos que me ha llamado
poderosamente la atención de La Paz es
la intensa vida cultural que posee. En
estos días hemos podido ver excelentes
espectáculos como por ejemplo el de
Robert “Tree” Cody y los bailarines
nativos de EE.UU., y también un grupo de
jazz de Alemania. ¿Estos esfuerzos son
resultado del acento especial que pone
la Oficialía Mayor de Culturas de La
Paz?
En la mayoría de los municipios, Cultura
está dentro de los proyectos de
Desarrollo Humano. La estructura de un
gobierno municipal —el Alcalde, las
Oficialías Mayores, las Direcciones— en
muchos municipios, Cultura es una
Dirección o forma una Unidad de Cultura,
pero en la ciudad de La Paz es una
Oficialía.
Es decir, que posee el mismo rango que
Desarrollo Humano, que la Técnica o que
Finanzas. La propia estructura del
Gobierno Municipal le concede el valor
que merece la cultura.
Somos un pueblo con una riqueza cultural
incalculable; tenemos una identidad
propia, un encuentro entre culturas, un
espacio de diálogo y de interacción.
Sales a la calle —eso nos distingue del
resto de Latinoamérica— y encuentras a
aimaras que, con gran orgullo, muestran
su vestimenta originaria; hay un
diálogo, una aceptación, entre
culturas.
Cuando aquí se desarrollan las Fiestas
del Gran Poder, que constituye la
mayor festividad folclórica del país y
en la que participan más de 20 mil
personas, uno se da cuenta de toda la
fuerza, el poder y la impronta que tiene
nuestra riqueza cultural.
Son 20 mil músicos, 50 mil bailarines y
además exhibiendo una gran diversidad.
No es, por ejemplo, como el Carnaval de
otros países. Si tomas como referencia
el Carnaval de Brasil, que es de una
tremenda majestuosidad de instalaciones,
de escenografías, de vestimentas, pero
es un solo ritmo el que bailan.
En cambio, aquí, hay una diversidad que
se ha cristalizado a partir de las
muchas influencias que hemos tenido y
son diferentes danzas, con diversos
ritmos, con disímiles colores,
coreografías… hay un caudal incalculable
de elementos de inspiración para los
actores culturales.
Por otro lado, la ciudad cuenta con la
infraestructura: hay teatros con
excelentes condiciones, salas de
exposiciones, bibliotecas distritales.
Ahora trabajamos de cara al 2009 para
mejorar algunos equipamientos; estamos
laborando en la construcción de cuatro
Cajas Distritales de Culturas, que van a
albergar espacios de formación y de
expresión de las diferentes
especialidades.
Sin duda, hay una apertura de parte de
la ciudadanía y del Gobierno Municipal
para apoyar lo cultural. Por eso, así
funcionan las cosas: cada noche tienes
tres, cuatro o más opciones de gran
calidad. Si repasas la Agenda Cultural
que editamos mensualmente te das cuenta
de que, durante toda la semana, hay
varias opciones para escoger.
Sinceramente nos sentimos orgullosos de
tener una tierra en la que se respira
cultura.
¿Cuál considera que es la causa o el
secreto para que los jóvenes se
involucren de manera masiva en lo que se
considera folclore? Por ejemplo, me he
quedado sorprendida al ver cómo los
jóvenes, en lugares disímiles y
públicos, bailan cueca o caporal, por
solo citar dos.
Creo que el valor de la riqueza cultural
que tenemos ha hecho de que los jóvenes
se reconozcan. Hay un sentido de
pertenencia con lo que es nuestra
identidad. Si vas a una discoteca, por
ejemplo, encontrarás gente bailando
caporales o morenadas… En los mismos
espacios de encuentros de los jóvenes
hay puntos de confluencias en los que se
rescatan, resisten y valoran la música
más auténticamente boliviana.
En los colegios, por ejemplo, tienen
como parte de los planes de estudio esos
aspectos. Acudes al aniversario del
colegio y cada curso baila una danza
distinta. Desde la niñez se está
trabajando para valorizar, rescatar y
reconocer que es necesario como parte de
nuestra identidad estar al tanto de
todos esos ritmos. Por otro lado, La Paz
es una ciudad joven: más del 60 % de la
población es menor de 30 años.
Independientemente de ese aspecto, que
es cierto, los países de América Latina,
incluyendo a Cuba, estamos sometidos a
una fuerte penetración cultural. Por
ejemplo, ritmos que nos son ajenos como
el reguetón parecen aquí encontrar como
un escudo, un parapeto…
Aquí también tenemos un aspecto negativo
que es la cumbia. No es que estemos en
contra de esa expresión cultural, lo que
sucede es que no es nuestra. Si te pones
a analizar las letras, el contenido de
los mensajes, un ritmo que no varía en
ningún momento y, tal vez, el folclore
está combatiendo y está logrando
vencer.
Nuestro folclore no solamente posee
riqueza cultural y diversidad sino que
está repleto de contenido; los
compositores contemporáneos se han
puesto a trabajar teniendo en cuenta no
solo una linda melodía sino en los
mensajes de las obras que están
entregando.
Estamos en el último trimestre del
presente 2007. Desde la cultura, ¿cuáles
son los momentos más significativos para
lo que resta del año?
Nos enfocamos en los próximos dos años.
En el 2009 hemos sido seleccionados como
Capital Iberoamericana de la Cultura y
cumplimos los primeros 200 años de
libertad, es decir, festejaremos los
Doscientos Años del Grito Libertario de
América, que se dio el 16 de julio de
1809 en la Ciudad de La Paz. Queremos
festejar esos dos siglos por todo lo
alto.
Tenemos una agenda muy fuerte: del 22 al
27 de octubre realizaremos reuniones con
la participación de todos los gestores y
productores culturales para trabajar
conjuntamente en la elaboración de un
programa 2008 - 2009.
Por otro lado, octubre es el mes de la
fundación de La Paz, que fue un 20 de
octubre de 1548, y tenemos muchas
actividades paralelas. También se
inaugurará el V Salón Internacional de
Arte el 18 de octubre y estará hasta
inicios de noviembre, muchos de nuestros
museos y galerías acogen al
FotoEncuentro que está siendo un
verdadero acontecimiento en la ciudad y
se ha convertido en un lugar de
confluencias de lo mejor de la
fotografía de todo el mundo. El
FotoEncuentro ha constituido un
verdadero esfuerzo en cuanto a recursos
y organización.
El 2 de noviembre tenemos una fecha muy
importante: la Festividad de Todos los
Santos, es el Día de los Fieles
Difuntos, pero con una cosmovisión muy
andina; habrá mesas/rituales en las que
se hace ofrendas a las ánimas.
Todos los domingos hacemos Ferias
culturales en diferentes barrios de la
ciudad; nuestros teatros trabajan los
siete días de la semana con una oferta
muy variada y que cubre todas las
manifestaciones de las artes.
Diciembre, mes de Navidad, le daremos
una fuerte difusión y un gran respaldo a
lo que consideramos que es nuestra
música navideña. En Bolivia contamos con
villancicos de gran calidad y ahora
pretendemos rescatar y valorizar esa
expresión que se cultiva en muchos
lugares del país. Para nosotros la
Navidad no es Papa Noel. No. Navidad es
El Niño Manolito y sus
villancicos. Tenemos nuestros propios
festejos que queremos potenciar y
desarrollar.
¿Cuáles son los ejes culturales en lo
que más se insistirá durante el 2008?
Hay un calendario de festividades que se
desarrolla todos los años; por ejemplo,
La Fiesta de Alasita, El Carnaval, la
Entrada Folclórica del Señor del Gran
Poder, La Entrada Folclórica
Universitaria, Las Fiestas de Julio, Las
Fiestas de Octubre… es una agenda que
comienza en enero y termina en diciembre
y no existe un mes en el que se pare la
actividad cultural.
En enero empezamos con La Fiesta de
Alasita y El Ekeko (ceremonia ritual),
que es la fiesta de la miniatura. Es una
tradición que muchos países están
tratando de apropiársela, de
arrebatárnosla, y esto sucede,
lamentablemente, por la falta de
promoción que hemos tenido en algunos
momentos y que ha impedido mostrar toda
nuestra riqueza cultural. La Fiesta de
Alasita es, sin duda, paceña y estamos
intentando difundir más allá de nuestras
fronteras lo que nos caracteriza e
identifica como pueblo, como nación.
¿Qué importancia le concede la Oficialía
Mayor de Culturas a la colaboración en
el terreno cultural?
Toda iniciativa cultural extranjera es
siempre muy bien recibida. Lo que nos
limita es el aspecto económico, pero
constantemente estamos buscando
contrapartes para poner a funcionar
cualquier idea.
Hay una apertura total hacia todas las
expresiones; damos la bienvenida sincera
a los artistas de todo el mundo y de
todas las manifestaciones y les
demostramos que en La Paz podemos hacer
efectivas muchas gestiones culturales.
Contamos con un Festival Internacional
de Teatro, con un Festival Internacional
de Jazz, tenemos el Festival
Internacional de Arte, el
FotoEncuentro, Andanzas, que
es un Festival Internacional de Danzas
Callejeras… La Paz es una ciudad con el
corazón abierto a todas las
manifestaciones culturales.
Queremos encontrar y propiciar un
diálogo cultural. No se trata de que
vengan artistas, muestren su obra y se
marchen. No. Queremos el encuentro y el
conocimiento mutuos. Lo lindo, lo
valioso es el reconocimiento de ambas
partes. Cada pueblo tiene su riqueza y
ese momento de choque, ese instante en
que se juntan las culturas y surge un
producto nuevo, distinto, es algo que
universaliza el arte.
En el caso de Cuba, ¿algún interés
particular?
Tenemos lindos recuerdos de la visita
aquí de los trovadores Liuba María Hevia,
Pablo Milanés, Vicente y Santiago Feliú…
ya son amigos. Aquí hay un movimiento
muy fuerte de reconocimiento de lo que
son los intérpretes de la llamada
canción de contenido. Aquí tenemos un
grupo numeroso de jóvenes que se dedican
cultivar este tipo de expresión.
Para nosotros, Cuba es el mayor
referente. Hay un montón de jóvenes
trovadores que están componiendo y
trabajando en torno a la canción social:
aquí reconocemos el legado de la nueva
trova cubana. Por otro lado, sabemos que
existen en la Isla músicos de
primerísimo nivel: el jazz cubano es
súper conocido en todo el mundo y se ha
convertido en icono y en referente.
En estos momentos el Centro Cultural
Pablo de la Torriente Brau es, sin duda,
la institución que más promueve la nueva
trova y también el arte digital como
manifestación naciente en el contexto
cubano. Ojalá que esta breve avanzada de
la gente del Centro Pablo sirva
para futuros proyectos conjuntos…
Tenemos una necesidad: reducir
fronteras. La cultura es la que rompe
límites y distancias. Abramos mutuamente
espacios para el intercambio cultural.
Tenemos el propósito de viabilizar las
cosas para que nuestros actores
culturales viajen a la Isla y así
nuestros pueblos se acercarán más.
Tenemos el mayor interés de reforzar
esta mutua relación y aspiramos a que el
2008 sea un espacio de marcada
presencia.
Quiero aprovechar esta conversación para
agradecerles porque no solo se han
dedicado a presentar sus obras, sino que
han estado interactuando y se han
ocupado para que en Cuba se conozcan las
expresiones que tenemos en Bolivia.
Generar ese espacio de diálogo, ese
puente que, seguramente, unirá a
nuestros pueblos es algo que compromete
a cubanos y a bolivianos. Queremos
trabajar de conjunto con el Centro Pablo
para organizar una agenda de
intercambios para el 2008 y que quede
fortalecida para el 2009.
(Con este trabajo
iniciamos un ciclo de entrevistas,
reportajes y crónicas sobre Bolivia,
país que entre sus muchas riquezas tiene
a la cultura como factor de resistencia:
es la multiculturalidad boliviana tan
sólida como su lago Titicaca, las altas
cumbres de la cordillera Real o el
nevado Illimani con 6 402 metros de
altitud) |