Año VI
La Habana

20 al 26
de OCTUBRE
de 2007

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Ambrosio Fornet: Convertir la cultura en creación
y derecho de todos

 La Habana
Fotos: Kaloian (La Jiribilla)

 

La sociedad humana ―los hombres― parece funcionar a través de símbolos. Pero dejemos eso a la semiótica. A mí lo que me parece es que a la hora de localizar dentro de la cultura un símbolo que represente a la raíz de todos los pueblos convertidos primero en colonias y luego en neocolonias, allá desde el fondo del nacimiento de la modernidad, desde la obra de Shakespeare, Caliban es un buen símbolo, de cómo nos ven y cómo nos reconocemos. Ya el Sr. Bush ―que dudo haya leído a los clásicos de la cultura universal― nos regaló una ubicación precisa para los actuales calibanes: oscuros lugares del planeta. Es decir, ellos son la luz y la cultura (Próspero y Ariel), nosotros para él, lo bajo e infernal. ¿Cómo lo considera usted?
(José Novoa Betancourt, Bariay)

No creo que el señor Bush esté en condiciones de ir más allá de los lugares comunes del racismo y la prepotencia. Vive en un lugar oscuro del planeta ―su oficina en la Casa Blanca― y no logra ver el mundo que hierve afuera ―o que padece sus mortales agresiones militares― más que en términos de ellos o nosotros. Pero todavía le esperan algunas sorpresas… creo yo.
 

¿Cómo se concibe en Cuba el papel del libro dentro de la cultura?
(Josefina Molina, Argentina)

Como un elemento clave, y en esto no nos diferenciamos de cualquier otro país del mundo. Lo que nos diferencia es que para nosotros el libro ―la lectura en general― es un bien que debe estar al alcance de todos.
 

El mundo celebra el 12 de octubre el encuentro entre culturas, cómo lo celebra Cuba? ¿Cómo deberíamos ver esa fecha entonces los Calibanes de América?
(Alexei Rojas)

Demasiadas veces se ha dicho que el "encuentro" resultó ser, en realidad, un encontronazo, para volver ahora sobre esa estremecedora idea. Encontronazo o no, lo cierto es que por primera vez el mundo se hizo mundo; y con ello ingresó a la historia la idea de una cultura mestiza ―o herida― como paradigma de la cultura universal.

En eso salimos ganando.

Los Calibanes de América no debiéramos hacer otra cosa que afirmar nuestra disposición a convertir el encontronazo ―cuyos efectos duran todavía― en un encuentro definitivo.

Compañeros: quiero pedir su opinión al respecto del siguiente tema: ¿latinoamericanos?

Una de las polémicas que más se suscitan entre grupos de avanzada y que tiene que ver con la falta de identidad cultural que cada día nos hace perder más autonomía y sentido de pertenencia, es que mientras sigamos hablando de “latinoamericanos” o “Latinoamérica”, no podremos hablar de apropiarnos de lo nuestro. Estos términos hacen que sigamos excluyendo a nuestros indios de América, que pese a no hablar lenguas latinas, ocupaban mucho antes estas tierras que les han sido arrebatas por siglos, precisamente por hablantes de otras lenguas, entre ellas las lenguas latinas. Además, llamarse latinoamericanos es cohonestar con la colonización a sangre y fuego, que hicieron los invasores a expensas de  los habitantes originarios de estas tierras. Utilizar las palabras “Latinoamérica” o “latinoamericano”, es faltar al respeto a los verdaderos dueños de estos territorios, que nada tienen de latinos.

¡Ojo con eso! Si vamos a hablar de un único continente americano, de “patria grande” como decía Simón Bolívar y de “nuestra América”, como decía José Martí, desde la Patagonia hasta Alaska, debemos empezar a incluir a los hablantes de otras lenguas, aun los de habla inglesa y francesa, habitantes en América, pues también entre ellos hay muchas víctimas del despiadado imperialismo y canibalismo. No podemos permitirles el uso exclusivo de la palabra “americano”, pues de esa manera se siguen apropiando cada día más de los recursos que el universo tiene destinado para todos los pobladores de nuestra América.

Debemos empezar a borrar los puntos y las rayas “que fueron trazadas para que mi hambre y la tuya estén siempre separadas”, como dice la canción de Soledad Bravo, para poder sentir el ser “americanos” de lo contrario seguiremos siendo extranjeros en “nuestra América”.
(Luz Stella Jiménez Velasco)

Sí, tiene usted razón, estamos atrapados en la cárcel del lenguaje y de los hábitos mentales que heredamos de una parte de nuestros ancestros. Tampoco el término Indoamérica sería una solución. Nuestro mestizaje, el carácter hibrido de nuestra naturaleza humana, social y cultural nos exigiría (como bien dice usted) mayor creatividad. Hablemos por el momento de Nuestra América ―la de todos― y no olvidemos que el factor esencial de nuestra unidad ―y nuestro futuro― no depende tanto de elementos terminológicos (que no dejan de ser importantes) sino de nuestra capacidad de transformación y nuestro sentido de la justicia. Veo, por sus comentarios, que usted sabe esto muy bien, y sabe expresarlo con lucidez y pasión.
 

¿El actual proceso venezolano puede ser una válida alternativa?
(Tiziana Fusillo, Italia)

Tengo la impresión de que millones de personas, en toda Venezuela, sienten que por primera vez se han hecho visibles y han podido incorporarse a un proceso político y social. De pronto, son personas, son ciudadanos, son ―permítame la expresión― seres humanos, que actúan con un proyecto de futuro. ¿No cree usted que eso bastaría para considerar válido ―y hasta envidiable― el movimiento bolivariano?
 

Si es verdad que en la época actual de globalización neoliberal la recepción y valoración de los productos culturales se realizan siempre o casi desde un consumidor hacia el cual la creación artística y sus resultados son inducidos como objetos de consumo, bienes de un mercado donde la diferencia y la especificidad del arte importan poco, entonces pregunto: ¿Qué hacer en términos de estrategia cultural para diferenciar esa recepción y para encontrar dentro del consumidor al lector, al espectador, al cinéfilo...?
(Edel Morales, Cuba)

Lamento tener que darle la más elemental de las respuestas: tenemos que volver a pensar en la escuela que necesitamos y en la televisión que nos merecemos. En otras palabras: tenemos que asegurar que nuestros hijos y nietos no se formen ―o deformen― como consumidores de cultura, sino como forjadores de su propia personalidad, a través de un diálogo permanente con los productos culturales.

Qué lindo pensamiento Ambrosio “volver a pensar la escuela” y qué difícil lograr “que nuestros hijos y nietos no se formen como consumidores de cultura”… en un mundo globalizado y donde el sistema se infiltra en todos los medios, cómo hacerle entender al hijo que ese programa no es bueno para su formación...si el sistema te conoce mejor a ti que tú mismo y atraviesa hasta tu propio discurso…pienso que Caliban es la representación de la fuerza originaria que todos tenemos adentro y produce cultura para compartir, para comunicar, no consumir.

Valió la pena de entrar en este foro, pues es la verdad que Caliban no conocía. Un saludo desde Bolivia.
(Gertrudis Contreras, Bolivia)

Gracias, Gertrudis. Participar en un diálogo contigo, aunque sea electrónico, es un privilegio que agradezco a este foro y que espero se repita.
 

Quisiera enfocar mi pregunta no desde la perspectiva kantiana del qué hacer, sino del cómo construir el socialismo del siglo XXI sin cometer los errores del socialismo del siglo XX, si esto es posible.
(W. Faulkner)

La pregunta me desborda y solo me atrevo a contestarla acudiendo a un esquema: la verdad es concreta, solo la práctica suministra el criterio necesario para conocer la verdad. Pero debo añadir que si esa práctica cuenta con el apoyo de la experiencia ―y ya tenemos alguna experiencia acumulada―, entonces aumentan las posibilidades de acertar.


Para usted la literatura es una especie de lapsus. Dice lo que los demás callan. ¿Qué revela entonces la literatura cubana hoy?
(Invitado al Foro)

Creo que la crítica cubana actual ha venido respondiendo bastante satisfactoriamente esa inquietud. Lo primero que me viene a la mente es la idea de la diversidad. La literatura cubana está haciendo hoy lo que debe y puede hacer toda literatura, y es dar una imagen que ofrezca diversidad de perspectivas, la convicción de que el universo individual y social que está expresando es inapresable desde un solo punto de vista. Me temo que esta respuesta puede parecer una evasión, pero le aseguro que no tengo otra que me parezca más convincente.
 

¿Cómo potenciar la cultura y expandirla entre los pueblos del mundo, para hacer de ella una herramienta de lucha contra la globalización imperialista?

Creando un grupo de países al estilo del acuerdo ALBA pero este centrado en la difusión de la cultura a precios populares  para que sea asequible por los pueblos?  Sé que existe la biblioteca popular, o el método Yo sí puedo, para luchar contra el analfabetismo.

Cultura, es el alma de un pueblo, sin ella muchos pueblos del mundo vagan errantes por la Historia.

Cuba es la reserva de la cultura universal.

La cultura ante la globalización imperialista.
(Carlos)

Sí, estamos reinventando, no la cultura, sino un tipo de humanismo capaz de convertirla en creación de todos y derecho de todos. Cada vez nos resulta más claro que lo opuesto a la cultura no es la incultura, sino el egoísmo letrado, una de las más feas expresiones de la barbarie.

Foro interactivo "Caliban ante la globalización", efectuado el 12 de octubre en el marco de Lecturas en el Prado.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2007.
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