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¿Cuál
sería el papel social y cultural del
intelectual latinoamericano frente al
fenómeno de la globalización?
(Nuria
B.)
El
papel del intelectual latinoamericano
frente al fenómeno de la globalización
es enorme. Porque tiene que encontrar
las opciones. Tiene que partir de un
referente cierto pero también de una
tradición deformada y de una experiencia
descaminada. Tiene que partir de
fracasos. De más fracasos que de
aciertos. Tiene que extremar el ingenio
y la sabiduría, el rigor y la
coherencia. La época exige a los que
realmente estén dispuestos a jugarlo
todo por un mundo mejor, el desafío de
devenir una intelectualidad de nuevo
tipo. No porque tenga que inventarlo
todo sino porque tiene que recuperar las
raíces y reinventar el socialismo. Este
es el reto del sociólogo, del
economista, del filósofo, del
politólogo, pero también es el reto del
poeta y del novelista, del músico y el
artista. Es el reto del científico. Es
el reto del empresario que corresponda a
una psicología del mundo mejor que nos
empeñemos en crear. Porque tiene que ser
el mundo del "hombre nuevo", el mundo
que forme en tanto es formado. Y nadie
escapa a tal desafío.
No
conozco la obra Caliban, pero me
gustaría que explicaran qué espacio
―si
lo tiene―
tendrían las minorías religiosas en este
análisis y qué lecturas pudiera hacerse
desde la Iglesia sobre esta obra. Otra
cosa, es Calibán o Caliban? Porque según
tengo entendido es originalmente Calibán
con la acentuación al final.
(Suez, católico protestante)
Suez,
empecemos con la cuestión de la
ortografía. Calibán responde a la
pronunciación en francés, como en
inglés, que sería lo original, sería
Cáliban. Si llevamos el término al
español, sin olvidar el anagrama caníbal/caliban
que subyace a la metáfora, lo correcto
es llamarle Caliban. De todos modos, no
se preocupe, se trata de la misma
persona en distintos idiomas. Lo que da
significado a la confrontación de la
lectura de la metáfora por Caliban o
contra Caliban, es la perspectiva social
y no la religiosa. La fe religiosa se
vive, como usted sabe, con una u otra
mirada social; ningún dogma religioso
obliga a una postura social, aunque las
instituciones (iglesias o
denominaciones) puedan aparecer más
comprometidas por sus jerarquías en una
u otra dirección. Por lo tanto, desde la
fe religiosa la perspectiva de un Caliban representante de los oprimidos y
eventualmente liberador es perfectamente
compatible. Para iglesias o
denominaciones es algo más
circunstancial.
Me
gustaría que el profesor Aurelio Alonso
reflexionara sobre el nuevo Pontificado,
las nuevas líneas de acción para América
Latina que emanan del Documento Final de
Aparecida y si guarda sintonía o no con
los retos del actual contexto
latinoamericano.
(Hans Castorp)
El
nuevo pontificado tiene muy poco tiempo
para una evaluación definitiva. Se trata
de un papa sumamente conservador, y esto
es sabido. Con un papel importante en la
represión de la Teología de la
Liberación y el compromiso de izquierda
desde la Iglesia. Su acceso al
pontificado fue vinculado con buenos
argumentos a la influencia del Opus Dei
y la derecha dentro de la curia romana.
Una vez asumido el papado ha tratado,
sin embargo, de mantener un balance. Ha
dado pasos muy retrógrados y a la vez ha
mostrado flexibilidad y respaldo a
posturas positivas en la solución de
diferendos generados en el nivel
diocesano. El documento de Aparecida
parece haber sido redactado con
aperturas a compromisos sociales más
coherentes, y que la revisión realizada
por el Vaticano antes de su aprobación
le limó las aristas más progresistas.
Habría que leer comparando las dos
versiones. En suma, que estamos ante un
papa más conservador que el anterior, o
al menos tanto como él, aunque menos
político y más doctrinario, cuya
proyección se refleja en acciones que
distancian cada vez más a la Iglesia del
espíritu de Vaticano II (lo que había
comenzado Juan Pablo II). Y que en
América Latina va a apoyar la
confrontación que se genere en sus
episcopados de derecha contra las
manifestaciones emergentes de poder
popular, sin tomar él la iniciativa de
una política orgánica.
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¿En
medio de este contexto qué rol ha
desempeñado y qué otros, a su juicio,
debería desempeñar la Compañía de Jesús?
(Hans Castorp)
Pienso que la Compañía de Jesús es el
factor que expresa mayor realismo en su
proyección social dentro del cuerpo
institucional católico. Digo realismo
porque no siempre izquierda y derecha
definen todo. En la Compañía desde los
tiempos de Pedro Arrupe como prepósito
general se logró arraigar un patrón
realista que dio amparo a un arco de
posiciones, frecuentemente polémicas
entre sí. Este patrón subsistió a la
"intervención" de la congregación por
Juan Pablo II y a la presencia de Arrupe.
Los documentos de las reuniones de los
jesuitas latinoamericanos para el
análisis de los problemas sociales del
continente merecen ser estudiados con
atención.
¿Esta
desconexión de los estamentos de la
jerarquía católica de los procesos
sociales que tienen lugar en el
continente qué efectos podría tener a
largo plazo sobre la influencia y
credibilidad de la Iglesia en la región?
(Hans Castorp)
La
credibilidad y la influencia de la
Iglesia (jerárquica) en América Latina
han sufrido ya una cuota de erosión
apreciable en las últimas décadas. A
través de dinámicas muy complejas,
polivalentes, pudiera decirse:
secularización de base liberal,
diversificación motivada por la
perspectiva social, reanimación a través
de conversión a movimientos
denominacionales no tradicionales
(mormones, testigos de Jehová,
pentecostalismo, Moon, y demasiados
otros para citar aquí), introducción de
Nueva Era como otra expresión de la
espiritualidad. La fuerza del
catolicismo como institución es también
su gran debilidad en el plano político:
su proyecto hegemónico se pretende
único. Por encima de los proyectos
hegemónicos terrenales. Esto hace que
sus alianzas decisivas acaben siempre
por el lado negro de la sociedad.
¿Cambiará esta tendencia a medida que la
historia haga que el deterioro del
modelo neoliberal sucumba (si tenemos
éxito en hacerlo sucumbir) en la América
Latina? Es una pregunta que sólo el
futuro podrá definir, pero recuerdo que
ha Iglesia (la católica) tiene
experiencias, capacidades y necesidades
apreciables de subsistencia como
institución.
¿Qué
podría aportar el catolicismo en el
continente a eso que llaman "el
socialismo del siglo XXI"? ¿Qué
tratamiento debería esperar la Iglesia
de este "nuevo socialismo"?
(Hans Castorp)
Creo
que primero hay que decir que el
catolicismo aportó ya, aporta ahora y
aportará en el futuro. CELAM II,
Populorum Progressio, que constituyeron
el clima en el seguimiento de Vaticano
II, dieron escenario doctrinal al
surgimiento de un movimiento cristiano
de base. No solo católico pero más
significativamente católico. Hoy ha
cambiado de formas de expresión pero
vemos al catolicismo, a gran parte del
clero, vinculado a los movimientos
sociales en América Latina. Por ejemplo,
el Movimiento Sin Tierra en Brasil. La
fe no solo puede ser opio, sino también
impulso para buscar en la tierra el
mundo de justicia y equidad. Creo que es
un componente esencial de la cultura.
La
fuerza mayor que sostiene el carácter
"natural" de la atmósfera globalizada
emerge, sostiene su avasalladora fuerza
y se transparenta, ocupando todo el
espacio, desde los medios de
comunicación. Construir el socialismo
del siglo XXI desde los medios para el
mundo, el Sierra Maestra de este siglo.
(Xiomara
Acuña R.)
Cierto Xiomara, Caliban no tiene otra
salida que construir una alternativa a
la globalización neoliberal. Una
globalización calibanística, que nos
ayude a romper el bloqueo que establecen
los medios masivos manipulados por la
reacción política en convivencia con el
capital transnacionalizado en ese pacto
implacable contra la humanidad. Caliban
tiene que convertirse en un agente
globalizador de las resistencias. Esa
Sierra Maestra de este siglo que tú tan
sentidamente reclamas y que tiene que
comenzar por la Sierra Maestra virtual;
por romper con la dominación del mundo
de la imagen que ha destruido el
pensamiento de tantas generaciones.
La
comunidad, el modo comunitario de
producción y de vida, es la más remota
tradición de las Américas, la más
americana de todas: pertenece a los
primeros tiempos y a las primeras
gentes, pero también pertenece a los
tiempos que vienen y presiente un nuevo
Nuevo Mundo. Porque nada hay menos
foráneo.
(Pedro Raúl Flores)
Tienes razón, Yuyo. La organización
comunitaria de nuestras sociedades
autóctonas a la altura del siglo XVI
debió seguir un curso de desarrollo que
fue obstruido por la colonización, y eso
lo sabemos de sobra. Pero el hecho es
que la organización comunitaria sigue
vigente en espacios muy vastos y ofrece
elementos sustantivos de un modelo de
producción indispensable como punto de
partida de nuevo para ciertos
desarrollos no sujetos a los esquemas
impuestos por el capital.
¿El
actual proceso venezolano puede ser una
válida alternativa?
(Tiziana
Fusillo, Italia)
Respondería sin vacilar que sí, que veo
en el proceso venezolano una alternativa
válida, Tiziana. Hablo de un camino,
distinto del que Cuba emprendió cuarenta
años antes, en contexto y en fórmulas,
que no es poca cosa, muy cercano en
ideales y metas concretas, que tampoco
es poca cosa. Hasta que apareció el
proyecto bolivariano no se había dado
otra ruta alternativa (prefiero no
hablar de "alternativa" como algo
acabado) que la cubana, cuya principal
virtud ha sido la doble misión
―doblemente
dura además―
de
subsistir y resistir en soledad (como
alternativa). Hoy los extremos a que la
acumulación de capital ha llevado a
nuestro continente han puesto sobre la
mesa la urgencia de poner en marcha
otras alternativas o de lo contrario
sucumbir.
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Si es
verdad que en la época actual de
globalización neoliberal la recepción y
valoración de los productos culturales
se realizan siempre o casi siempre desde
un consumidor hacia el cual la creación
artística y sus resultados son inducidos
como objetos de consumo, bienes de un
mercado donde la diferencia y la
especificidad del arte importan poco,
entonces pregunto: ¿Qué hacer en
términos de estrategia cultural para
diferenciar esa recepción y para
encontrar dentro del consumidor al
lector, al espectador, al cinéfilo...?
(Edel
Morales, Cuba)
Esto
es muy cierto, Edel. Vivimos en un
universo en el cual la creación ha sido
mercantilizada. Y este es uno de los
grandes retos para un futuro socialista
y comunista: el reto de desmercantilizar
la creación. Es un desafío difícil, y
por supuesto que se vincula con los
grados de avance y retroceso que se
alcancen en el desafío mayor de
humanizar la economía. No hay fórmulas
integrales a la vista, pero el propósito
de desmercantilizar se puede mantener
con claridad tanto de la perspectiva del
productor como la del consumidor de
bienes culturales. Es un tema muy largo.
Las gratuidades o la baratura del libro
son factores de importancia pero no lo
hacen todo.
En
esta época de globalización la lógica de
recepción de los productos culturales
parece realizarse siempre o mayormente
desde el consumidor. ¿Cómo diferenciar
en términos de estrategia cultural al
nuevo consumidor global del tradicional
lector, el espectador, el cinéfilo...?
(Edel
Morales, Cuba)
Edel,
me parece legítima tu preocupación, que
es la preocupación por la continuidad.
No todo en el socialismo del siglo XX es
desperdicio, por supuesto (perdona que
por el momento siga aferrado al "DE"), y
por eso pienso que estamos lejos de
haber agotado el estudio crítico de la
experiencia soviética. No solo por la
necesidad de comprender donde se erró y
la magnitud del error, donde las
decisiones coyunturales fueron
desastrosas para las estructuras, donde
la personalidad pervirtió el sentido de
la creatividad institucional,
etc.,etc.,etc. También para rescatar el
espíritu que hizo al pueblo resistir
desde el primer frente a la agresión
fascista, levantarse desde un país de
mujiks a la segunda potencia industrial
del mundo, construir el metro de Moscú
bajo los rigores de la guerra, y qué se
yo cuánto más. Lo único que te pediría
es que no pospongas la crítica y la
creatividad a la solución del dilema de
utilizar el "DE" o el "EN". Te confieso
que prefiero el "DE" porque también creo
que en el subrayado del corte debemos
acabar por pensar en modelo (no
prefabricado sino construido), o en
modelos, y la perspectiva modélica no me
resulta muy compatible don el "EN".
Quisiera enfocar mi pregunta no desde la
perspectiva kantiana del qué hacer, sino
del cómo construir el socialismo del
siglo XXI sin cometer los errores del
socialismo del siglo XX, si esto es
posible.
(W. Faulkner)
Lo
que sería imperdonable, amigo Gandalf,
que nos empeñáramos en construir el
socialismo del siglo XXI desde los
mismos errores que cometimos en la
construcción del socialismo del siglo XX.
Parece ingenuo, pero el peso de los
dogmas en la cabeza humana es enorme y
muchos volverían a recorrer con candidez
las mismas recetas pensando que unos u
otros retoques bastarían para el éxito.
Hay que precaver frente a la agresividad
del enemigo, frente a la tibieza de los
asustadizos, frente a la ingenuidad de
los doctrinarios, frente a los
oportunismos de muchos tipos... frente a
muchas cosas adversas. Y no pienso en el
enjuiciamiento de personas sino de los
vicios, porque a veces somos
susceptibles de debilidades y nos cuesta
darnos cuenta. La empresa socialista del
siglo XXI, no solo requiere de mucha
audacia, sino de inteligencia,
coherencia y aplomo. De muchas virtudes.
Foro interactivo "Caliban
ante la globalización", efectuado el 12
de octubre en el marco de Lecturas en el
Prado. |