Año VI
La Habana

20 al 26
de OCTUBRE
de 2007

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Aurelio Alonso: para globalizar las resistencias

La Habana
Fotos: Kaloian (La Jiribilla)

 

¿Cuál sería el papel social y cultural del intelectual latinoamericano frente al fenómeno de la globalización?
(Nuria B.) 

El papel del intelectual latinoamericano frente al fenómeno de la globalización es enorme. Porque tiene que encontrar las opciones. Tiene que partir de un referente cierto pero también de una tradición deformada y de una experiencia descaminada. Tiene que partir de fracasos. De más fracasos que de aciertos. Tiene que extremar el ingenio y la sabiduría, el rigor y la coherencia. La época exige a los que realmente estén dispuestos a jugarlo todo por un mundo mejor, el desafío de devenir una intelectualidad de nuevo tipo. No porque tenga que inventarlo todo sino porque tiene que recuperar las raíces y reinventar el socialismo. Este es el reto del sociólogo, del economista, del filósofo, del politólogo, pero también es el reto del poeta y del novelista, del músico y el artista. Es el reto del científico. Es el reto del empresario que corresponda a una psicología del mundo mejor que nos empeñemos en crear. Porque tiene que ser el mundo del "hombre nuevo", el mundo que forme en tanto es formado. Y nadie escapa a tal desafío.
 

No conozco la obra Caliban, pero me gustaría que explicaran qué espacio si lo tiene tendrían las minorías religiosas en este análisis y qué lecturas pudiera hacerse desde la Iglesia sobre esta obra. Otra cosa, es Calibán o Caliban? Porque según tengo entendido es originalmente Calibán con la acentuación al final.
(Suez, católico protestante)

Suez, empecemos con la cuestión de la ortografía. Calibán responde a la pronunciación en francés, como en inglés, que sería lo original, sería Cáliban. Si llevamos el término al español, sin olvidar el anagrama caníbal/caliban que subyace a la metáfora, lo correcto es llamarle Caliban. De todos modos, no se preocupe, se trata de la misma persona en distintos idiomas. Lo que da significado a la confrontación de la lectura de la metáfora por Caliban o contra Caliban, es la perspectiva social y no la religiosa. La fe religiosa se vive, como usted sabe, con una u otra mirada social; ningún dogma religioso obliga a una postura social, aunque las instituciones (iglesias o denominaciones) puedan aparecer más comprometidas por sus jerarquías en una u otra dirección. Por lo tanto, desde la fe religiosa la perspectiva de un Caliban representante de los oprimidos y eventualmente liberador es perfectamente compatible. Para iglesias o denominaciones es algo más circunstancial.
 

Me gustaría que el profesor Aurelio Alonso reflexionara sobre el nuevo Pontificado, las nuevas líneas de acción para América Latina que emanan del Documento Final de Aparecida y si guarda sintonía o no con los retos del actual contexto latinoamericano.
(Hans Castorp)
 

El nuevo pontificado tiene muy poco tiempo para una evaluación definitiva. Se trata de un papa sumamente conservador, y esto es sabido. Con un papel importante en la represión de la Teología de la Liberación y el compromiso de izquierda desde la Iglesia. Su acceso al pontificado fue vinculado con buenos argumentos a la influencia del Opus Dei y la derecha dentro de la curia romana. Una vez asumido el papado ha tratado, sin embargo, de mantener un balance. Ha dado pasos muy retrógrados y a la vez ha mostrado flexibilidad y respaldo a posturas positivas en la solución de diferendos generados en el nivel diocesano. El documento de Aparecida parece haber sido redactado con aperturas a compromisos sociales más coherentes, y que la revisión realizada por el Vaticano antes de su aprobación le limó las aristas más progresistas. Habría que leer comparando las dos versiones. En suma, que estamos ante un papa más conservador que el anterior, o al menos tanto como él, aunque menos político y más doctrinario, cuya proyección se refleja en acciones que distancian cada vez más a la Iglesia del espíritu de Vaticano II (lo que había comenzado Juan Pablo II). Y que en América Latina va a apoyar la confrontación que se genere en sus episcopados de derecha contra las manifestaciones emergentes de poder popular, sin tomar él la iniciativa de una política orgánica. 

¿En medio de este contexto qué rol ha desempeñado y qué otros, a su juicio, debería desempeñar la Compañía de Jesús?
(Hans Castorp)
 

Pienso que la Compañía de Jesús es el factor que expresa mayor realismo en su proyección social dentro del cuerpo institucional católico. Digo realismo porque no siempre izquierda y derecha definen todo. En la Compañía desde los tiempos de Pedro Arrupe como prepósito general se logró arraigar un patrón realista que dio amparo a un arco de posiciones, frecuentemente polémicas entre sí. Este patrón subsistió a la "intervención" de la congregación por Juan Pablo II y a la presencia de Arrupe. Los documentos de las reuniones de los jesuitas latinoamericanos para el análisis de los problemas sociales del continente merecen ser estudiados con atención. 

¿Esta desconexión de los estamentos de la jerarquía católica de los procesos sociales que tienen lugar en el continente qué efectos podría tener a largo plazo sobre la influencia y credibilidad de la Iglesia en la región?
(Hans Castorp) 

La credibilidad y la influencia de la Iglesia (jerárquica) en América Latina han sufrido ya una cuota de erosión apreciable en las últimas décadas. A través de dinámicas muy complejas, polivalentes, pudiera decirse: secularización de base liberal, diversificación motivada por la perspectiva social, reanimación a través de conversión a movimientos denominacionales no tradicionales (mormones, testigos de Jehová, pentecostalismo, Moon, y demasiados otros para citar aquí), introducción de Nueva Era como otra expresión de la espiritualidad. La fuerza del catolicismo como institución es también su gran debilidad en el plano político: su proyecto hegemónico se pretende único. Por encima de los proyectos hegemónicos terrenales. Esto hace que sus alianzas decisivas acaben siempre por el lado negro de la sociedad. ¿Cambiará esta tendencia a medida que la historia haga que el deterioro del modelo neoliberal sucumba (si tenemos éxito en hacerlo sucumbir) en la América Latina? Es una pregunta que sólo el futuro podrá definir, pero recuerdo que ha Iglesia (la católica) tiene experiencias, capacidades y necesidades apreciables de subsistencia como institución. 

¿Qué podría aportar el catolicismo en el continente a eso que llaman "el socialismo del siglo XXI"? ¿Qué tratamiento debería esperar  la Iglesia de este "nuevo socialismo"?
(Hans Castorp)
 

Creo que primero hay que decir que el catolicismo aportó ya, aporta ahora y aportará en el futuro. CELAM II, Populorum Progressio, que constituyeron el clima en el seguimiento de Vaticano II, dieron escenario doctrinal al surgimiento de un movimiento cristiano de base. No solo católico pero más significativamente católico. Hoy ha cambiado de formas de expresión pero vemos al catolicismo, a gran parte del clero, vinculado a los movimientos sociales en América Latina. Por ejemplo, el Movimiento Sin Tierra en Brasil. La fe no solo puede ser opio, sino también impulso para buscar en la tierra el mundo de justicia y equidad. Creo que es un componente esencial de la cultura.
 

La fuerza mayor que sostiene el carácter "natural" de la atmósfera globalizada emerge, sostiene su avasalladora fuerza y se transparenta, ocupando todo el espacio, desde los medios de comunicación. Construir el socialismo del siglo XXI desde los medios para el mundo, el Sierra Maestra de este siglo.
(Xiomara Acuña R.) 

Cierto Xiomara, Caliban no tiene otra salida que construir una alternativa a la globalización neoliberal. Una globalización calibanística, que nos ayude a romper el bloqueo que establecen los medios masivos manipulados por la reacción política en convivencia con el capital transnacionalizado en ese pacto implacable contra la humanidad. Caliban tiene que convertirse en un agente globalizador de las resistencias. Esa Sierra Maestra de este siglo que tú tan sentidamente reclamas y que tiene que comenzar por la Sierra Maestra virtual; por romper con la dominación del mundo de la imagen que ha destruido el pensamiento de tantas generaciones.
 

La comunidad, el modo comunitario de producción y de vida, es la más remota tradición de las Américas, la más americana de todas: pertenece a los primeros tiempos y a las primeras gentes, pero también pertenece a los tiempos que vienen y presiente un nuevo Nuevo Mundo. Porque nada hay menos foráneo.
(Pedro Raúl Flores)
 

Tienes razón, Yuyo. La organización comunitaria de nuestras sociedades autóctonas a la altura del siglo XVI debió seguir un curso de desarrollo que fue obstruido por la colonización, y eso lo sabemos de sobra. Pero el hecho es que la organización comunitaria sigue vigente en espacios muy vastos y ofrece elementos sustantivos de un modelo de producción indispensable como punto de partida de nuevo para ciertos desarrollos no sujetos a los esquemas impuestos por el capital.
 

¿El actual proceso venezolano puede ser una válida alternativa?
(Tiziana Fusillo, Italia)
 

Respondería sin vacilar que sí, que veo en el proceso venezolano una alternativa válida, Tiziana. Hablo de un camino, distinto del que Cuba emprendió cuarenta años antes, en contexto y en fórmulas, que no es poca cosa, muy cercano en ideales y metas concretas, que tampoco es poca cosa. Hasta que apareció el proyecto bolivariano no se había dado otra ruta alternativa (prefiero no hablar de "alternativa" como algo acabado) que la cubana, cuya principal virtud ha sido la doble misión doblemente dura además de subsistir y resistir en soledad (como alternativa). Hoy los extremos a que la acumulación de capital ha llevado a nuestro continente han puesto sobre la mesa la urgencia de poner en marcha otras alternativas o de lo contrario sucumbir.


 

Si es verdad que en la época actual de globalización neoliberal la recepción y valoración de los productos culturales se realizan siempre o casi siempre desde un consumidor hacia el cual la creación artística y sus resultados son inducidos como objetos de consumo, bienes de un mercado donde la diferencia y la especificidad del arte importan poco, entonces pregunto: ¿Qué hacer en términos de estrategia cultural para diferenciar esa recepción y para encontrar dentro del consumidor al lector, al espectador, al cinéfilo...?
(Edel Morales, Cuba)
 

Esto es muy cierto, Edel. Vivimos en un universo en el cual la creación ha sido mercantilizada. Y este es uno de los grandes retos para un futuro socialista y comunista: el reto de desmercantilizar la creación. Es un desafío difícil, y por supuesto que se vincula con los grados de avance y retroceso que se alcancen en el desafío mayor de humanizar la economía. No hay fórmulas integrales a la vista, pero el propósito de desmercantilizar se puede mantener con claridad tanto de la perspectiva del productor como la del consumidor de bienes culturales. Es un tema muy largo. Las gratuidades o la baratura del libro son factores de importancia pero no lo hacen todo. 

En esta época de globalización la lógica de recepción de los productos culturales parece realizarse siempre o mayormente desde el consumidor. ¿Cómo diferenciar en términos de estrategia cultural al nuevo consumidor global del tradicional lector, el espectador, el cinéfilo...?
(Edel Morales, Cuba)

Edel, me parece legítima tu preocupación, que es la preocupación por la continuidad. No todo en el socialismo del siglo XX es desperdicio, por supuesto (perdona que por el momento siga aferrado al "DE"), y por eso pienso que estamos lejos de haber agotado el estudio crítico de la experiencia soviética. No solo por la necesidad de comprender donde se erró y la magnitud del error, donde las decisiones coyunturales fueron desastrosas para las estructuras, donde la personalidad pervirtió el sentido de la creatividad institucional, etc.,etc.,etc. También para rescatar el espíritu que hizo al pueblo resistir desde el primer frente a la agresión fascista, levantarse desde un país de mujiks a la segunda potencia industrial del mundo, construir el metro de Moscú bajo los rigores de la guerra, y qué se yo cuánto más. Lo único que te pediría es que no pospongas la crítica y la creatividad a la solución del dilema de utilizar el "DE" o el "EN". Te confieso que prefiero el "DE" porque también creo que en el subrayado del corte debemos acabar por pensar en modelo (no prefabricado sino construido), o en modelos, y la perspectiva modélica no me resulta muy compatible don el "EN".
 

Quisiera enfocar mi pregunta no desde la perspectiva kantiana del qué hacer, sino del cómo construir el socialismo del siglo XXI sin cometer los errores del socialismo del siglo XX,  si esto es posible.
(W. Faulkner)

Lo que sería imperdonable, amigo Gandalf, que nos empeñáramos en construir el socialismo del siglo XXI desde los mismos errores que cometimos en la construcción del socialismo del siglo XX. Parece ingenuo, pero el peso de los dogmas en la cabeza humana es enorme y muchos volverían a recorrer con candidez las mismas recetas pensando que unos u otros retoques bastarían para el éxito. Hay que precaver frente a la agresividad del enemigo, frente a la tibieza de los asustadizos, frente a la ingenuidad de los doctrinarios, frente a los oportunismos de muchos tipos... frente a muchas cosas adversas. Y no pienso en el enjuiciamiento de personas sino de los vicios, porque a veces somos susceptibles de debilidades y nos cuesta darnos cuenta. La empresa socialista del siglo XXI, no solo requiere de mucha audacia, sino de inteligencia, coherencia y aplomo. De muchas virtudes.

Foro interactivo "Caliban ante la globalización", efectuado el 12 de octubre en el marco de Lecturas en el Prado.

 

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