Año VI
La Habana

20 al 26
de OCTUBRE
de 2007

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 

Si la cultura es el alma de la nación,
el artista es su verbo encarnado.

José Luis Serrano • La Habana
Fotos: Kaloian (La Jiribilla)

 

Se supone que el poeta es, entre los artistas, el más venturoso de los heraldos. Tal vez por eso se hayan solicitado mis palabras. Sin embargo, el poeta es el individuo menos indicado para hablar en nombre de otros. El idioma del poeta, por más explícito que parezca, siempre resulta intrincado y tangencial. 

¿Con qué vocablos expresar nuestra gratitud por un reconocimiento que nos rebasa? ¿Cómo evadir el inevitable lugar común? 

Ciertamente, nos resulta difícil aceptar esta condecoración. ¿Qué puede significar cualquier expresión de arte, frente al estoicismo de quien ha sido capaz de entregar su sangre por un enaltecedor credo? ¿Cuáles han sido nuestros sacrificios? ¿Dónde está nuestro Cuartel Moncada? 

Supongamos que el arte "literalmente" salva, que nuestros esfuerzos son "literalmente" imprescindibles. Algo que públicamente nos vemos en la necesidad de negar, aunque secretamente estemos convencidos de ello. Si la cultura es el alma de la nación, el artista es su verbo encarnado. Pero, aún así, ¿por qué nosotros?, ¿por qué, entre tantos artistas de igual o superior trayectoria, nosotros? 

Nos sería imposible aceptar esta distinción de una manera egocéntrica. Una condecoración es un símbolo y, como tal, solo puede ser admitida de manera simbólica. 

Esta pequeña avanzada constituye tan solo la punta del iceberg. Al premiarse nuestro accionar en diversos campos de la cultura, se está premiando a una generación de creadores que, contra viento y marea, ha preferido quedarse aquí y proyectarse, desde aquí, hacia el mundo. 

"¿Para qué poetas en estos tiempos de miseria?", se preguntaba Friedrich Hölderlin, el gran poeta germano, casi 100 años antes del holocausto fascista. 

"¿Para qué poetas en estos tiempos de miseria?" Hoy, en pleno siglo XXI, podríamos responder la escalofriante pregunta parafraseando el hermoso dístico final de "Canción del Elegido", inspirada por el héroe cuyo nombre ostenta la condecoración que nos honramos en recibir. 

¿Para qué poetas? ¿Para qué artistas? ¿Para qué intelectuales en estos tiempos de miseria? ¡Para continuar matando canallas con nuestro cañón de futuro! 

Muchas gracias.             

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2007.
IE-Firefox, 800x600