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En la
cercanía de los muchachos de San Juan |
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Bladimir Zamora Céspedes
• La Habana |
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Apenas dos meses después de conmemorarse
el aniversario 50 del asesinato de los
jóvenes revolucionarios Luis y Sergio
Saíz Montes de Oca, la organización de
jóvenes escritores y artistas que lleva
su nombre arriba a su 21 cumpleaños,
cada vez más empeñada en ser importante
protagonista del rico entramado cultural
que a diario es palpable en nuestra
Isla.
Los jóvenes integrantes de la Asociación
Hermanos Saíz siempre se han preocupado
por defender las nuevas formas de la
expresión artística, sin olvidar el
papel que en su formación han tenido
importantes creadores de anteriores
generaciones. Por ello el pasado 18 de
octubre en la mañana, fecha exacta de la
llegada a los 21 años, le confirieron la
distinción Maestro de Juventudes a
personalidades tan importantes como el
cantor Pablo Milanés y el artista de la
Plástica Pedro Pablo Oliva.
Por la tarde de ese mismo día un
numeroso grupo de asociados se reunió en
el Pabellón Cuba ―Sede Nacional de la
AHS―, para presenciar la reaparición de
Dédalo, órgano de la organización. En
sus palabras de presentación el poeta y
dramaturgo Norge Espinosa, destacó el
vigor provocativo de la publicación en
esta segunda etapa, muy coherente con lo
que cabe esperar de los más jóvenes y
talentosos artistas nuestros.
Después que cada cual tenía a buen
recaudo un ejemplar de Dédalo, arrancó
la descarga trovadoresca que cada jueves
convoca Mauricio Figueiral. Solo que
esta vez, por buenas razones, hubo que
salir del café, a un espacio abierto del
recinto. Además de Mauricio, cantaron
varias de sus más conocidas canciones
Fernando Bécquer y Samuel Águila.
En la medida en que avanzaba el fin de
semana, en la capital cubana se sucedían
convocatorias culturales, que previstas
o no para festejar el cumpleaños de la
AHS, forman parte de un conjunto de
evidencias que dan fe de la vitalidad y
hasta de la huella que ya para siempre
ha dejado esta organización en el
contexto general de la cultura cubana
generada en las últimas dos décadas. De
tal manera, el viernes 19 de octubre a
las cuatro de la tarde y en la tertulia
habitual de Marilyn Bobes en la Librería
Ateneo del Vedado, se celebraron los 20
años de la aparición del poema "Vestido
de novia", de Norge Espinosa, que, sin
duda, es un texto de redondez estética,
que abrió más amplios caminos a la
literatura cubana de condición
homoerótica. Además de un buen número de
jóvenes, acudieron importantes
escritores como Ambrosio Fornet, Rafael
Alcides y Senel Paz.
A las 11 de la mañana del sábado 20, sin
que cesara la fina y testaruda lluvia
sobre el cielo habanero, los portales
del Palacio del Segundo Cabo fueron
testigos de un Sábado del Libro muy
especial. Los presentes fuimos a buscar
la más reciente edición de Cuerpos que
yacen dormidos. Obras de los Hermanos
Saíz. Allí leyeron sus reflexiones sobre
la significación de la vida y obra de
los muchachos poetas de San Juan y
Martínez, el teatrista Jaime Gómez
Triana, Carlos Lage Codorniú ―presidente
de la Federación Estudiantil
Universitaria (FEU)― y el compilador del
libro, el escritor, pintor y profesor
universitario, Luis Figueroa. La sola
evocación de Luis y Sergio y la
impresionante vigencia de su
pensamiento, ya hubieran hecho de aquel
pedazo de mañana un momento imborrable.
No olvidar que el 20 de octubre es el
Día de la Cultura y por ello estaba allí
guitarra en ristre el entrañable Eduardo
Sosa, que nos levantó el espíritu con su
poderosa versión de “La Bayamesa”, de
Céspedes, Fornaris y Castillo Moreno.
También cantó versos de Martí y concluyó
con ese son suyo, que es, sin duda, una
declaración de principios: “A mí me
gusta, compay”.
Y como el pasado fue el tercer sábado de
octubre correspondía la presentación de
la sexta edición de Verdadero Complot en
el Centro Hispanoamericano de Cultura,
sin duda, el más importante proyecto en
defensa de la más reciente canción de
autor cubano, que con el auspicio
primordial de la AHS, coordina Pável
Poveda. Esta vez subió a cantar el
habanero Yolo Bonilla. Este médico que
después de un tenso forcejeo entre la
bata blanca y la guitarra, se decidió, a
partir de 2003, a optar por la canción.
Junto a una sólida banda de muy jóvenes
instrumentistas, puso sus canciones de
reflexión, sus canciones de amor y hasta
temas para mover al baile como “De
pelota”.
Esto fue parte solo de que ocurrió en La
Habana relacionado de alguna manera con
Sergio y Luis Montes de Oca. Otras
muchas acciones sucedieron en otras
partes del país. Es la evidencia de que
en lo mejor de nuestros jóvenes
creadores está la savia de ellos y
también de que sin tener que haber
fechas puntuales ―cuya celebración es
muy loable― la vida cultural cubana de a
diario está sembrada de múltiples y
constantes hechos creativos de la
Asociación Hermanos Saíz. |
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