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Declaración oficial del Gobierno de Cuba al discurso de
Bush |
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La palabra de orden en Cuba es:
¡Coraje! |
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Felipe Pérez Roque
• La Habana |
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Conferencia
de prensa concedida por Felipe Pérez
Roque, Ministro de Relaciones Exteriores
de Cuba, a la prensa nacional y
extranjera, efectuada en el MINREX, el
24 de octubre del 2007, "Año 49 de la
Revolución."
(Versiones Taquigráficas-Consejo de
Estado)
Karina Soto (Moderadora).—Muy buenas
tardes a todos. Tenemos aquí la
presencia de todos los medios de la
prensa nacional y de 61 corresponsales
de 45 medios de prensa de 17 países. Sin
más...
Felipe Pérez.—Buenas tardes.
Les agradecemos a todos los
corresponsales de la prensa nacional y
de la prensa extranjera, acreditada aquí
en La Habana, su presencia.
Los hemos convocado para dar respuesta,
a nombre del gobierno y del pueblo de
Cuba, a las declaraciones realizadas por
el presidente Bush, hace apenas un par
de horas.
Nosotros apreciamos que las palabras del
Presidente de Estados Unidos anuncian
una escalada sin precedente en la
política del gobierno de Estados Unidos
contra Cuba, de más bloqueo, más
subversión, más intento de aislamiento
de Cuba, y nuevos y renovados esfuerzos
para intentar rendir por hambre y
enfermedades al pueblo cubano.
Apreciamos las palabras del Presidente
como una confirmación de que la política
en vigor, en el régimen de Bush, es el
cambio de régimen en Cuba, incluso por
la fuerza. Sus palabras de hoy vienen a
confirmarlo.
Lo que el Presidente de Estados Unidos
ha llamado "acelerar el periodo de
transición", en el que según él está
Cuba, equivale —y quiero recordar aquí
las palabras de Fidel de hace apenas dos
días— a la reconquista de Cuba por la
fuerza. Ese es el plan que ha quedado
hoy mejor delineado y al desnudo ante la
opinión pública.
Quiero subrayar una frase del discurso
del Presidente de Estados Unidos, dijo:
"La palabra de orden en nuestros tratos
futuros con Cuba no es estabilidad, la
palabra de orden es libertad."
Cuba entiende estas palabras como un
acto irresponsable, que da una idea del
nivel de frustración, de desesperación y
de odio personal del presidente Bush
contra Cuba; una invocación a la
violencia, un llamado, incluso, al uso
de la fuerza para derrocar a la
Revolución Cubana e imponer sus
designios en Cuba.
Cuba rechaza categóricamente la
estimulación de la violencia, la
evocación, incluso, del uso de la
fuerza, que da razón todavía mayor a la
alerta de Fidel a la comunidad
internacional, a la opinión pública, que
refuerza nuestra razón y la veracidad de
nuestras palabras, cuando nos preparamos
continuamente reforzando nuestra
defensa, la preparación de nuestro
pueblo para enfrentar los planes más
aviesos y peligrosos de este régimen.
El Presidente, además de, en lenguaje
amenazante y altanero, delinear incluso
la opción del uso de la fuerza, el
escenario incluso de la ruptura de la
estabilidad en Cuba para dar paso a lo
que llamó la "libertad", que es el
cambio de régimen, que es el
derrocamiento de la Revolución y la
reconquista de Cuba por la fuerza; al
hacerlo, el Presidente de Estados Unidos
dejó abierta las opciones de si eso
sería el resultado de un hipotético y
fantasioso levantamiento interno en
Cuba, que Estados Unidos apoyaría, lo
cual cualquier persona medianamente bien
informada y con dos dedos de frente sabe
que no es políticamente posible, que la
Revolución Cubana tiene un apoyo
abrumador y mayoritario del pueblo; pero
dejó también abierta la idea de que esa
estabilidad pueda ser vulnerada desde
fuera, con una nueva guerra de conquista
y anexión, como la que lanzó contra
Iraq, y como la que amenazó con lanzar
contra 60 o más oscuros rincones del
planeta, entre los cuales, por supuesto,
estaba Cuba.
Debemos advertir que un escenario como
ese no solo significaría la ruptura de
la estabilidad de Cuba, sino también de
la estabilidad de Estados Unidos, y
pondría en peligro también al pueblo
norteamericano, cuyos hijos serían
enviados a matar y a morir en una guerra
en Cuba que duraría 100 años, y que no
terminaría sino con la victoria de
nuestro pueblo, a un costo tremendo, es
lógico, en vidas de sus hijos,
destrucción material; pero cuyo único
resultado posible es la preservación de
la independencia y la soberanía de Cuba.
Y debo decir que aquí la reacción es de
serenidad y firmeza.
La palabra de orden en Cuba no es ni la
estabilidad, ni nada de eso, la palabra
de orden en Cuba es: ¡Coraje! Y es
nuestra respuesta; serenidad absoluta y
confianza en nuestra fuerza y en la
solidaridad que el mundo dispensa hoy a
Cuba, y en la admiración que la
resistencia de Cuba levanta en el mundo.
Así que si el objetivo de las palabras
del Presidente de Estados Unidos es
intimidar al pueblo, asustar a su
Dirección, debo decirle desde ahora que
es un completo fracaso el resultado de
sus amenazas contra Cuba; pero hay, y
tomamos nota de ello, una evolución de
la agresividad del tono de su lenguaje
hacia Cuba.
En enero del 2004, el presidente Bush
había dicho que había que "trabajar por
una transición rápida y pacífica en
Cuba", eso fue en enero del 2004. En
febrero del 2004 repitió otra vez que el
objetivo de su política era "la
transición rápida y pacífica a una
democracia". En mayo del 2004 habló de
que había que "acelerar", ya no era
esperar o trabajar, sino "acelerar el
día en que Cuba sea un país libre",
dijo. Ya para octubre del 2004 decía que
"el pueblo cubano debería ser liberado",
cosa que nadie aquí le pidió, ni le
pide, ni le va a pedir, pero ya
evolucionó la idea, no de esperar o de
desear, sino a decir que ese pueblo
"debería ser liberado".
En agosto del 2006, prometiendo la
futura "liberación" de Cuba, aseguraba
que cuando eso suceda "los
cubano-americanos, decía, podrán lidiar
con el tema de la confiscación de
propiedades", es decir, "podrán
entonces, una vez que nosotros liberemos
a Cuba, ocuparse de recuperar allí sus
antiguas propiedades", los batistianos,
los torturadores, los asesinos, los
terratenientes ligados a la dictadura de
Batista, que retornarían aquí a
recuperar las propiedades, que es casi
siempre el leitmotiv de toda esta
política.
Sin embargo, ya para junio del 2007,
decía: "Continuaremos presionando por la
libertad de Cuba". En junio del 2007, a
una pregunta improvisada en un encuentro
con militares norteamericanos, dijo:
"Algunos dirán que el problema es la
estabilidad en Cuba. Yo considero que
tenemos que presionar duro por la
democracia." Fue una frase donde ya
enseñó la idea de que la estabilidad no
era lo más importante.
Bueno, ha continuado su catarata de
amenazas y frases contra Cuba, que ha
desembocado hoy en este nuevo paso, que
ya no es esperar, desear, sino asegurar
que la palabra de orden, en este
momento, no es estabilidad, que la
palabra de orden es libertad.
Nosotros estamos claros de qué significa
la "libertad" que el presidente Bush
promete a los cubanos, y nos tomamos en
serio la evocación de nuevos y renovados
esfuerzos del gobierno de Estados Unidos
para cumplir su política de cambio de
régimen en Cuba, que es, por demás,
ilegal; es una política violatoria del
derecho internacional. El Presidente de
Estados Unidos no tiene autoridad moral,
ni potestad legal para proponerse
cambiar el ordenamiento jurídico,
político, que los demás pueblos de la
Tierra, soberanamente, han decidido
darse. Es una violación de nuestros
derechos como pueblo independiente, como
nación soberana. Es una conculcación de
nuestro derecho a ejercer la libre
determinación.
Nosotros sabemos qué vendría detrás de
la "libertad" traída en los bombarderos
y las armas del ejército de Estados
Unidos: los grupos terroristas,
sedientos de sangre, que todavía hoy se
entrenan en Florida con total impunidad,
permitidos y tolerados por el gobierno
de Estados Unidos, con los cuales, hace
unos días, se reunió el presidente Bush
en Miami, para prometerles y conversar
con ellos sobre esta presentación, y
para recordar que él les prometió que
"él resolvería el tema de Cuba", él
sabía —dijo— cómo resolverlo; esos
grupos, uno de cuyos voceros dijo que lo
único que reclamarían al Presidente en
ese momento serían tres días de licencia
para matar en Cuba. Pero, bueno, hay que
saber que no van a encontrar aquí a un
pueblo poniendo otra mejilla; hay que
saber que encontrarán a millones de
combatientes, armados y entrenados, y a
un pueblo preparado y fogueado, después
de casi medio siglo de Revolución
victoriosa, en defender sus conquistas y
su derecho a la libertad y a la
independencia.
Entonces, en adición a este anuncio, a
este preludio de una escalada de más
bloqueo, a estas amenazas, en adición a
esto, el Presidente hizo una descripción
mentirosa y ridícula de la situación en
Cuba. Nunca vi a un político destilar
más odio y más frustración. Fue una cosa
patológica. Hizo una descripción de Cuba
que únicamente la ceguera, debido al
odio y la impotencia, puede llevar a
caer en esos extremos.
No voy, por supuesto, a emplear tiempo
en rebatir las mentiras; pero solo, como
botón de muestra, voy a comentar
algunas.
Dijo que en Cuba era ilegal reunirse más
de tres personas sin autorización,
nosotros que hemos visto a más de un
millón reunirse en la Plaza, por su
propia voluntad, para reclamar el
enjuiciamiento o la extradición a
Venezuela del terrorista Luis Posada
Carriles, o la liberación de nuestros
Cinco Héroes, o el cese del bloqueo
contra Cuba. Dijo que era ilegal cambiar
de trabajo en Cuba, que era ilegal
mudarse de casa.
No sé, quiénes le han preparado estos
discursos, estos párrafos, me imagino
que son de los viejos dinosaurios de
Miami que nunca más han tenido contacto
con la realidad cubana.
Dijo que Estados Unidos es el mayor
proveedor de ayuda humanitaria a Cuba y
que el año pasado fueron 270 millones de
dólares; que es el país que más ayuda,
dijo, a Cuba.
Estos extremos de hipocresía, de falta
de elemental respeto a la verdad,
realmente han sido escasos. Esto es un
nuevo récord, vamos a decir, de la
impudicia.
Averigüé, por curiosidad, sobre los 270
millones... El año pasado a Cuba
entraron desde Estados Unidos 5 millones
de dólares en materiales, donativos,
computadoras de uso, ómnibus de uso, lo
que han traído los Pastores por la Paz,
los grupos religiosos de Estados Unidos,
las organizaciones no gubernamentales,
en abierto desafío a las prohibiciones y
a la persecución del régimen de Bush. Es
lo que muchos de los mejores hijos del
pueblo norteamericano, a riesgo de
enfrentar penas de prisión, multas, la
persecución de su propio gobierno, han
hecho llegar a Cuba por vías disímiles;
5 millones, que nosotros apreciamos como
símbolo y expresión de los mejores
valores del pueblo norteamericano.
El Presidente de Estados Unidos dice
que, el año pasado, ellos son el
gobierno que más ha ayudado a Cuba; en
el año, precisamente, cuando más
bloqueo, más persecución ha habido,
cuando han multado a los grupos
religiosos que venían a Cuba, a las
instituciones religiosas, cuando han
llevado su persecución al punto de la
esquizofrenia.
Esas han sido algunas de sus palabras
para describir la realidad cubana, como
ya dije, en un discurso que provoca
realmente aversión de solo escuchar
estas frases.
Ha hecho, por otro lado, un llamado
desesperado a otros países para sumarse
al bloqueo y a la subversión contra
Cuba, para sumarse a esta política
fallida que nadie en el mundo comparte.
Cuba considera que las palabras de hoy
reconocen explícitamente que el gobierno
de Estados Unidos se encuentra solo en
su política hacia Cuba. Ha habido una
apelación reiterada y desesperada para
que otros gobiernos se sumen; incluso,
les ha dictado el decálogo de las cosas
que, a su juicio, deberían hacer esos
gobiernos, sus embajadas en La Habana.
Prueba de que no tienen apoyo ni
reconocimiento en el mundo, porque debo
recordar aquí, que se puede ser el más
poderoso, pero no el más respetado; se
puede tener la capacidad de destruir a
un país con un ataque nuclear, pero no
de levantar simpatía; se puede ser
temido, incluso, pero eso no quiere
decir que se sea querido o apoyado. Y lo
que ocurre es que el Presidente de
Estados Unidos choca con el hecho de que
la comunidad internacional no sigue su
política, de que hay un rechazo casi
universal al bloqueo genocida que impone
contra el pueblo de Cuba, que crece la
admiración y el reconocimiento a Cuba.
Aquí tengo una noticia de hoy, solo una.
Mientras el Presidente de Estados Unidos
leía la diatriba anticubana que allí le
prepararon, Cuba resultaba elegida en
París miembro del Consejo Ejecutivo de
la UNESCO, por 157 votos, de los 175
posibles; el país con más votación de
todo el Tercer Mundo para integrar el
Consejo Ejecutivo de la UNESCO; el país
que más votos obtuvo en el Hemisferio
Occidental, incluso, más votos que
Estados Unidos; como expresión del
reconocimiento a Cuba, que se eligió
miembro del Consejo de Derechos Humanos
con más de dos tercios de los votos, en
la misma elección a la que el gobierno
de Estados Unidos no concurrió por temor
a no ser elegido; el país que preside el
Movimiento de Países No Alineados, y
cuya batalla el año pasado fue apoyada
en Naciones Unidas nada más y nada menos
que por 183 de los 192 miembros de las
Naciones Unidas.
Está solo el Presidente de Estados
Unidos. Está furioso, además; está
desesperado. Es comprensible, prometió
resolver la situación de un plumazo a
aquellas mafias cubanas en Miami, que lo
llevaron a la presidencia de modo
fraudulento, que aplicaron las mismas
tácticas que aplicaban aquí antes del
triunfo de la Revolución, y que
permitieron que, después de una
controversial y polémica elección que
tuvo durante un mes al mundo viendo
aquel espectáculo deprimente, finalmente
fuera proclamado por la diferencia de un
voto en la Corte Suprema.
¿Con qué autoridad usted se erige en
juez de los derechos humanos y la
democracia en los otros países? Usted no
tiene autoridad moral, señor Presidente;
usted no tiene credibilidad. Dos tercios
de los norteamericanos sienten vergüenza
de usted. Usted tiene menos de 25% de
apoyo de la opinión pública de su país.
Usted está —como se dijo en estos días
por el compañero Alarcón— empacando para
irse. No lo subestimamos, por supuesto,
usted es peligroso, usted tiene poder;
pero usted no tiene apoyo, usted no
tiene credibilidad, usted no tiene
autoridad; nuestro pueblo lo sabe; ha
lidiado, además, antes de usted, con
otros nueve presidentes de Estados
Unidos, y está aquí y va a seguir aquí.
Entonces hay, además, una clara
frustración en las palabras del
Presidente de Estados Unidos. El hecho
de que Cuba ha derrotado todos sus
intentos, sus planes anunciados en estos
años, todas sus iniciativas, que la
Revolución sigue aquí, enhiesta y firme,
lo obsesiona. Estamos ante un Presidente
con una obsesión: la bandera que flamea
aquí victoriosa y que ellos no han
podido arriar ni van a poder.
La economía cubana se fortalece, los
esfuerzos de nuestro pueblo van
fructificando. La Revolución es ahora
más fuerte, ha resistido nuestro pueblo
con ejemplar madurez política y unidad
los duros años de periodo especial que
ha tenido que vivir.
El bloqueo está aislado, es más claro
que nunca para nosotros que es
insostenible esa política y que es una
cuestión de tiempo; es una política,
además, que no levanta simpatía dentro
de Estados Unidos, cuyos ciudadanos son
víctimas también de toda esa política de
persecución y agresiones contra Cuba.
Crece la unidad de nuestro pueblo; pero,
además, acabamos de tener una prueba:
unas elecciones ejemplares en su
transparencia, en su organización, en la
masividad de la asistencia popular, sin
que el voto fuera obligatorio. Más del
95% de asistencia, con más de 8 100 000
cubanos participando en esas elecciones,
en una muestra ejemplar de civismo, de
cultura política, donde no se dio un
escándalo, nada parecido a lo que
ocurrió en Miami cuando a usted lo
eligieron Presidente fraudulentamente.
Unas elecciones que cualquier observador
honesto tiene que reconocer que han
transcurrido en un ambiente de
normalidad y de participación popular;
en medio de un debate popular ejemplar,
en Cuba, sobre nuestras dificultades,
sobre nuestros problemas, estimulado por
la Dirección de nuestro Partido, a
partir de la discusión del discurso de
Raúl el pasado 26 de julio.
Nosotros entendemos esta reacción de
hoy, como otro acto fruto de esa
desesperación. El Presidente ve que se
le acaba el tiempo, que no puede cumplir
su promesa, y eso no lo hace menos
peligroso, por supuesto. Pero, además,
hay, en su discurso hoy, un intento vano
y ridículo de reclutar, para seguir su
política contra Cuba, a los militares
cubanos, a los integrantes de nuestras
Fuerzas Armadas Revolucionarias, del
Ministerio del Interior. Les promete
perdonarles la vida después que tome el
control de Cuba, si ahora, a tiempo, se
arrepienten de servir a su pueblo, de
defender la Revolución.
Oiga, un mensaje tengo para el
Presidente de Estados Unidos: Usted
delira, está delirando. Usted le está
hablando a un ejército libertador. Usted
olvida que en Cuba el ejército es el
pueblo uniformado. Usted olvida que más
de 350 000 cubanos vistieron
voluntariamente ese uniforme para ir a
enfrentar al régimen del apartheid que
Estados Unidos y otros países
occidentales apoyaban, y que hicieron
posible con su victoria la liberación de
Namibia, la preservación de la
integridad territorial de Angola, la
liberación de Mandela, la legalización
del ANC, el surgimiento de una Sudáfrica
sin apartheid. Usted olvida eso.
Usted les promete a los combatientes de
la seguridad cubana, si no reprimen el
alzamiento que dice usted que va a haber
en Cuba, perdón para el futuro. Usted
olvida que esos hombres y mujeres llevan
medio siglo derrotando los más de 600
planes que ustedes organizaron para
tratar de asesinar a Fidel, que
derrotaron la guerra sucia y las bandas
armadas que ustedes organizaron y
suministraron en las montañas de Cuba,
que han derrotado los planes de
terrorismo contra Cuba. Usted olvida que
los hombres y mujeres que llevan ese
uniforme son el pueblo en el poder,
porque aquí hay una Revolución
victoriosa que ustedes no han podido
derrotar. Usted se equivoca.
Les propone, les promete a los
funcionarios del gobierno que si
traicionan a su pueblo y se pasan de
bando y se presentan allí ante usted,
usted les perdonará en el futuro la
vida. Usted se equivoca, usted no conoce
a este pueblo. Usted cree que este
pueblo son gente de la categoría de los
mercenarios que ustedes pagan aquí.
Por cierto, que los mercenarios, pagados
aquí por los servicios especiales y el
gobierno de Estados Unidos, a quienes el
año pasado les dedicaron 9 millones,
pero en este año les van a dedicar 45
millones de dólares, esos estaban allí,
en la Sección de Intereses
norteamericana en La Habana, viendo en
vivo, junto a los diplomáticos
norteamericanos, el discurso del
presidente Bush, y aplaudiendo —puedo
imaginar— las amenazas proferidas contra
su pueblo. Por eso reivindicamos hoy
aquí el derecho de la Revolución a
defenderse y a emplear todos los
recursos a su disposición, dentro del
respeto a nuestras leyes, a nuestra
ética, para defender a nuestra Patria.
Por otro lado, ha habido el intento en
ese discurso de justificar su política
hacia Cuba en una supuesta defensa de la
democracia, de los derechos humanos, y
nosotros respondemos que el presidente
Bush no tiene autoridad moral para
dictarles a los cubanos lo que deben
hacer. Usted no es un libertador, señor
Bush; usted es un brutal represor. Su
régimen ha invadido, ha masacrado, ha
torturado en nombre de la libertad.
Usted avergüenza a sus compatriotas.
Usted autorizó la existencia de cárceles
secretas, de vuelos clandestinos. Usted
legalizó el uso de la tortura, del
vejamen a los prisioneros. Usted
mantiene el centro de torturas en la
Base Naval de Guantánamo, que ha sido
mundialmente repudiado. Usted autorizó
la invasión y la ocupación de Iraq que
ha costado más de medio millón de vidas
de civiles inocentes. ¿Con qué moral
usted puede venir a dictarles a los
cubanos pautas sobre su futuro, su
concepto de respeto a los derechos
humanos o su sistema democrático?
El Presidente anunció tres nuevas
iniciativas sobre Cuba, prueba ya de que
casi no queda nada que ensayar contra
Cuba; ya no queda prácticamente nada que
emplear. Dijo que estaba dispuesto a
considerar el otorgamiento de licencias
a organizaciones no gubernamentales y a
grupos religiosos para que suministren
computadoras a los jóvenes cubanos y al
pueblo cubano y acceso a Internet, si el
gobierno cubano les permite el acceso a
Internet. Un anuncio ridículo, que
movería a la risa si no estuviera
insertado en este recrudecimiento de la
política contra Cuba, en un país que,
pese al bloqueo y las prohibiciones y
haciendo enormes esfuerzos —porque no se
pueden comprar computadoras que tengan
componentes norteamericanos o de origen
norteamericano en el mercado
internacional para Cuba—, tiene ya más
de 500 000 computadoras instaladas, que
el año que viene instalará otras 150 000
y que a partir del año que viene podrá
ya ensamblar y producir aquí en nuestro
país 120 000 nuevas computadoras por
año; donde funcionan hoy 602 Joven Club
con más de 7 000 computadoras que dan
acceso gratuito a Internet a más de 2
millones de cubanos por año, que han
graduado 1 300 000 jóvenes cubanos en
estos años, que imparten 32 tipos
distintos de cursos de computación
gratuitamente, operando las 24 horas del
día, que incluyen programas especiales
para proveer acceso a la computación a
los ciegos, a las personas con
discapacidades, a los ancianos. Y usted
le ofrece unas computadoras que serían
traídas por unas ONG, que serían
organizaciones pantalla del gobierno de
Estados Unidos. Es una oferta ridícula
que nuestro país rechaza, lógicamente, y
no se toma en serio.
Además, anunció invitar a jóvenes
cubanos, hijos de sus
contrarrevolucionarios en Cuba y de sus
mercenarios, a un programa de becas que
han implementado para América Latina,
por tres años; a un país que tiene 65
universidades, donde se imparten 99
carreras universitarias y donde estudian
hoy 730 000 jóvenes cubanos, 69 de cada
100 jóvenes cubanos que están en la edad
de ir a la universidad, la más alta tasa
entre los países del Tercer Mundo, y que
compite favorablemente y, cuidado si no
somos, el país donde mayor proporción de
jóvenes en la edad de 18 a 24 años
pueden ir a la universidad. Un país que
tiene en este momento 30 000 jóvenes de
120 países del Tercer Mundo becados
gratuitamente en sus universidades, 23
000 de ellos estudiando la carrera de
Medicina.
Hablarle de unas becas a un país donde
estudian hoy 70 000 jóvenes cubanos
totalmente becados en las universidades,
no solo estos jóvenes de otros países,
sino también más de 40 000 jóvenes
cubanos, que reciben la alimentación, el
alojamiento, estipendio, libros,
atención médica gratuita; un país que ha
universalizado el acceso a la educación,
que tiene hoy 3 millones de estudiantes,
cuyos logros en esta materia son
reconocidos mundialmente.
El Presidente se aparece anunciando un
programita para formarle cuadros a la
contrarrevolución y a los grupos
mercenarios que ellos pagan. Incluso,
esos mismos familiares de los
mercenarios que ustedes pagan en Cuba
para que apoyen su política, para que
los ayuden a aplicar el bloqueo, no
tienen vedado su acceso ni a la
educación ni a la salud ni a los
servicios que Cuba garantiza a todos los
ciudadanos. Nadie les niega el ingreso,
incluso, aun siendo gente que no
comparta las ideas de la Revolución, los
sueños de justicia y libertad de su
pueblo.
Anunció la creación de un llamado Fondo
Internacional para la libertad de Cuba,
que dice que ayudaría a buscar no sé qué
créditos para Cuba, para que Cuba pague
no sé qué deuda y, sobre todo, con la
intención de que otros países pongan
dinero, porque él quiere derrocar a la
Revolución, pero que otro lo pague, y de
paso aprovecha para tratar de "pasar el
cepillo", como se dice en Cuba, y lograr
que otros pongan dinero, como vimos en
su guerra en Iraq y en otras guerras.
Esas son las tres medidas concretas que
adelantó, pero anunciando que ha
llegado, que está llegando ya el momento
en que él va a venir a liberar a los
cubanos.
Quisiera, finalmente, explicar lo que
nosotros creemos, realmente, que el
presidente Bush debería proponerse como
agenda para Cuba y que son estos 12
puntos que voy a decir ahora:
Primero: El gobierno de Estados Unidos
debe respetar el derecho de los cubanos
a su independencia y a su soberanía, el
derecho de los cubanos a la libre
determinación. Hay que respetar el
derecho de los cubanos a tener sus
instituciones, su sistema político, sus
leyes. No es competencia del gobierno de
Estados Unidos, por poderoso que sea.
Segundo: El gobierno de Estados Unidos
debe cesar de inmediato su política de
agresiones y amenazas contra Cuba, por
demás, inútiles. Se estrellan contra
nuestro coraje y nuestra determinación
de ser un pueblo libre.
Tercero: Debe dejar de intervenir
groseramente en los asuntos internos de
Cuba. Debe renunciar a la idea fallida
de fabricar una oposición interna en
Cuba con dinero de Estados Unidos. El
gobierno de Estados Unidos debe dejar de
financiar a sus grupos mercenarios en
Cuba.
Cuarto: El régimen de Bush debe poner
fin a las acciones subversivas contra
Cuba y a la guerra radial y televisiva
contra nuestro país. Debe desmontar las
mal llamadas Radio y Televisión "Martí",
que son una ofensa al pueblo cubano, que
ensucian el nombre del Héroe Nacional de
Cuba en trasmisiones de radio y
televisión que alientan la violencia, el
asesinato político, el sabotaje
económico.
Quinto: El Presidente de Estados Unidos
debe levantar de inmediato y sin
condiciones el bloqueo genocida contra
Cuba, para lo cual tiene que derogar
varias leyes y tiene que lograr que el
Congreso lo haga; porque hay que
recordar que, aunque él habló de que
podría tomar medidas para levantarle el
bloqueo a Cuba el día que haya derrotado
a la Revolución, según la ley
norteamericana, porque todo el bloqueo
está codificado, los Presidentes de
Estados Unidos no podrán levantar el
bloqueo a Cuba, y el Congreso no los
autorizará, hasta que no se devuelvan
todas las propiedades, no solo de los
que eran norteamericanos, y no tanto de
aquellos, como las de los batistianos,
los torturadores y los ladrones que se
fueron después y se hicieron ciudadanos
norteamericanos. Debe derogar la Ley
Helms-Burton, debe derogar la Ley
Torricelli y todas las demás leyes de
ese engendro que es el bloqueo de
Estados Unidos contra Cuba.
Sexto: Debe eliminar la prohibición de
los viajes a Cuba de los
norteamericanos, que es la violación de
un derecho plasmado en su Constitución,
y debe eliminar la prohibición de las
visitas familiares a los cubanos que
viven allí, a los cuales, usted, señor
Presidente, les impide venir a ver a sus
familias a Cuba, violando sus derechos.
Séptimo: El gobierno de Estados Unidos
debe dejar de estimular la emigración
ilegal desde Cuba. Debe eliminar la
criminal Ley de Ajuste Cubano y la
política de pies secos-pies mojados, que
estimulan el tráfico de personas, la
comisión de actos violentos con el fin
de emigrar.
Usted, señor Presidente, es el
responsable de los que todavía mueren en
el mar, incluidos niños, mujeres,
tratando de emigrar ilegalmente desde
Cuba; usted es el responsable del
tráfico de personas. Usted debe cumplir
los acuerdos migratorios. Usted debe
cumplir el número de visas, para que
puedan emigrar legalmente de Cuba las
personas, como ustedes se comprometieron
y como han incumplido este año. Y
ustedes deben cumplir su compromiso de
que a los que intercepten en el mar los
devuelvan a Cuba, para desestimular
estas prácticas.
Octavo: El gobierno de Estados Unidos
debe cesar las agresivas campañas de
propaganda sucia, de mentiras contra
Cuba, que emplean cuantiosos recursos,
como no hubo nunca antes dedicados a
esta actividad.
Noveno: Ustedes deben liberar a los
cinco luchadores antiterroristas
cubanos, presos políticos en las
cárceles norteamericanas.
Y me detengo aquí, para subrayar que se
encuentran hoy aquí especialmente
invitados por nosotros en la
Cancillería, la compañera Elizabeth
Palmeiro Casado, esposa del compañero
Ramón Labañino Salazar, Héroe de la
República de Cuba, preso político en las
cárceles de Estados Unidos, condenado a
cadena perpetua y 18 años por haber
luchado contra el terrorismo allí en
Estados Unidos. Te damos la bienvenida,
Elizabeth. Te reiteramos todo nuestro
apoyo y simpatía.
Está también la compañera Magali Llort
Ruiz, madre del compañero Fernando
González Llort, Héroe de la República de
Cuba, preso político en las cárceles de
Estados Unidos, condenado a 19 años de
prisión, cuyo único delito fue luchar
contra el terrorismo, prevenir planes
que, de haber sucedido, habrían también
asesinado a ciudadanos norteamericanos y
de otros países.
Está con nosotros también el compañero
Cándido René González Castillo, padre
del compañero René González Sehwerert,
Héroe de la República de Cuba, condenado
a 15 años de prisión, preso político en
las cárceles de Estados Unidos.
Recordamos aquí en este momento a Olga
Salanueva, la esposa de René, impedida
de visitarle durante más de nueve años,
a la que se le ha negado la posibilidad
siquiera de ver a su esposo en todos
estos largos años de cautiverio duro y
cruel.
Está con nosotros también el compañero
Roberto González Sehwerert, hermano de
René, y dedicado, como los otros
familiares, a hacer conciencia sobre
esta batalla por la liberación y el
retorno a su patria de nuestros Cinco
Héroes.
Y está con nosotros la compañera Isabel
Hernández Nordelo, hermana de Gerardo
Hernández Nordelo, Héroe de la República
de Cuba, preso político en las cárceles
de Estados Unidos, condenado a dos
cadenas perpetuas y 15 años.
Recordamos ahora a la compañera Adriana
Pérez O’Connor, esposa de Gerardo, a la
que el régimen de Bush impide también
ver a su esposo desde 1998, a quienes
impide, incluso, concebir un hijo, sueño
de su unión.
Recordamos también a Antonio Guerrero
Rodríguez, Héroe de la República de
Cuba, preso político en cárceles de
Estados Unidos, condenado a cadena
perpetua y 10 años.
A todos les damos nuestro mensaje de
aliento y de solidaridad y nuestra
certeza de que finalmente ellos volverán
y que todo el odio descargado sobre
ellos no doblegará su voluntad ni la
nuestra hasta que se haga justicia.
Décimo: El presidente Bush debe
extraditar a Venezuela o enjuiciar en
Estados Unidos al terrorista Luis Posada
Carriles, libre hoy por las
maquinaciones de las más altas
autoridades norteamericanas; que se
pasea libre en las calles de Miami,
llevando sobre su conciencia la muerte
de decenas de civiles inocentes cubanos
y de otros países; autor intelectual de
la voladura del avión cubano, junto a
otro terrorista, Orlando Bosch,
perdonado y dejado libre también en
Estados Unidos por el padre del actual
Presidente de Estados Unidos, ambos,
antiguos agentes de la CIA, terroristas
entrenados por la Agencia Central de
Inteligencia en los años en que el padre
del actual Presidente de Estados Unidos
era el Director de la CIA. El gobierno
de Estados Unidos protege a estos
terroristas porque teme que revelen los
secretos que conocen sobre los planes
contra Cuba y contra otros países, sobre
todo, lo que se hizo en la Operación
Cóndor.
El Presidente debe eliminar la impunidad
de los grupos terroristas, que todavía
hoy aparecen en los canales de
televisión de Miami entrenándose con
armas pesadas para el día en que vengan
a Cuba junto a las tropas
norteamericanas, o amenazando con actos
terroristas.
Undécimo: El Presidente de Estados
Unidos debe cerrar de inmediato el
centro de torturas que creó en la Base
Naval de Guantánamo y cuya existencia
defiende todavía hoy pese a la repulsa
mundial. El lugar donde se aplican las
prácticas ya prohibidas por convenciones
internacionales de tortura contra los
prisioneros, como el sometimiento de los
presos en los interrogatorios a altas
temperaturas o muy bajas temperaturas,
la simulación de la asfixia, los
castigos, los tratos crueles, inhumanos
y degradantes.
¿En nombre de qué derechos humanos usted
habla, cuando todo el mundo sabe que
usted lleva sobre sus hombros la muerte
y la tortura de presos muchas veces
inocentes? Usted debe devolverle a Cuba
el territorio que ocupan ilegalmente, en
contra de nuestra voluntad, en la Base
Naval de Guantánamo.
Duodécimo: Usted debe cesar las
presiones contra la comunidad
internacional para que apoyen la
política de su régimen contra Cuba.
Usted fracasará, usted no tendrá el
apoyo de la comunidad internacional.
Usted puede encontrar unos pocos aliados
que, por interés o por falta de valor,
lo secunden; pero usted no tiene apoyo
para esta política y usted va a
fracasar, se lo decimos hoy, y usted no
va a lograr sus designios de derrotar a
la Revolución Cubana y de reconquistar a
Cuba. Como dijo Fidel: ¡Ustedes a Cuba
no la tendrán!; ustedes tendrían que
exterminar a un pueblo entero. Y en Iraq
se ha probado, y en Viet Nam se probó,
que ningún ejército es invencible cuando
pelea contra un pueblo dispuesto a
defender su soberanía y que tiene causas
y razones fundadas para luchar por su
patria.
Sus planes van a estrellarse. Cuba,
señor Presidente, no negocia su
soberanía; Cuba no será puesta de
rodillas. Usted no va a rendirnos a
nosotros con su bloqueo y su intento de
rendirnos por hambre y enfermedades.
Usted se estrella contra nuestro coraje.
Cuba no podrá ser amedrentada ni nuestra
unidad podrá ser vulnerada. Nuestro
pueblo se une más ante la amenaza y la
prepotencia del imperio que no ha podido
doblegarlo.
Para el pueblo de Estados Unidos tenemos
también un mensaje. Para el pueblo de
Estados Unidos tenemos un mensaje de
respeto y de amistad. No los culpamos a
ustedes, al pueblo norteamericano, del
sufrimiento que el régimen que ustedes
también padecen causa a nuestro pueblo.
Nosotros estamos seguros de que un día
no habrá bloqueo, que un día ustedes
podrán tener relaciones normales con un
pequeño país vecino, cuyos médicos
estuvieron dispuestos a ir allí cuando
el huracán Katrina a llevar alivio y
cura a los enfermos, a los damnificados,
y este régimen que ahora amenaza otra
vez a Cuba lo impidió y los condenó,
porque eran negros y eran pobres, a
morir allí sin asistencia médica. Un día
eso no será así.
Nuestro mensaje también de aliento, de
condolencias a los ciudadanos de
California que están padeciendo en este
momento los incendios forestales. Un
día, cuando haya desastre natural, en
uno u otro país, se impondrá el ambiente
de cooperación, como ha actuado siempre
el pueblo cubano, que ha ido a cualquier
lugar adonde han sido necesarios sus
esfuerzos, su ayuda. Pero hoy el régimen
que gobierna a Estados Unidos impide que
eso ocurra.
Un mensaje tenemos para el pueblo de
Estados Unidos, de amistad. No nos
confundimos, somos un pueblo con cultura
política, somos un pueblo con principios
y decoro y sabemos que ustedes son
víctimas, como nosotros también, de esta
política, y sabemos que un día ustedes
también se van a librar de esta tiranía
que les ha sido impuesta, que manda a
sus hijos, por ser pobres, a luchar en
tierras lejanas, a matar y a morir, para
robarles a otros pueblos sus recursos
naturales, para favorecer los intereses
mezquinos de una oligarquía o una cúpula
de intereses, tras el petróleo y los
recursos naturales.
Nosotros reaccionamos con indignación;
pero con serenidad. No amenazamos, nos
preparamos. No alardeamos, no nos
jactamos, mantenemos nuestro rumbo. No
hay —y lo repito aquí hoy— fuerza humana
ni natural en el mundo capaz de hacer
desistir a los cubanos de sus sueños de
justicia, de libertad y de
independencia. Somos una Revolución
victoriosa, hay que respetarnos, nos
hemos ganado el respeto del mundo.
En estos días, en que se cumplen 45 años
de la Crisis de Octubre, y cuando
estamos a pocos días de la próxima
votación que habrá en la Asamblea
General de Naciones Unidas sobre el
bloqueo de Estados Unidos contra Cuba,
quiero subrayar que hay en este momento
en el pueblo cubano la misma serenidad,
la misma entereza, el mismo sentimiento
de unidad nacional y de orgullo patrio
que en aquellos días luminosos y
tristes, como los llamó el Che, en que
el pueblo cubano estuvo dispuesto a
enfrentar, incluso, el holocausto
nuclear antes que renunciar a sus
principios y a su soberanía, y esa es la
determinación que hay ahora en Cuba.
La Revolución Cubana no podrá ser
derrotada, y se lo decimos aquí al
Presidente del imperio que amenaza a
Cuba; tenemos el apoyo del pueblo, el
apoyo consciente, voluntario y libre de
un pueblo que sabe bien lo que se juega
en esta hora crucial de su historia y
que no podrá ser ni engañado, ni
comprado, ni amenazado, ni rendido.
Así que rechazamos, una por una, cada
palabra de amenaza y de chantaje contra
Cuba, cada frase llena de odio, y le
decimos al Presidente de Estados Unidos
que lo que está llegando es el día en
que el pueblo de Estados Unidos y el
mundo se libren de él, y lo que está
llegando es el día en que nosotros
logremos que se levante el bloqueo, y
que sus amenazas no nos sacarán de
nuestro curso de construcción de una
sociedad más justa, más humana, más
libre, de más socialismo y de más
Revolución en este país.
Ese es el mensaje que tenemos para el
Presidente imperial que amenaza con
guerras en las que él no va a
participar, que amenaza con invasiones
que él ordenará desde la retaguardia de
su confortable refugio; pero que
nosotros, si llega el momento,
enfrentaremos en la primera trinchera
junto a nuestro pueblo.
Muchas gracias (Aplausos).
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