Año V
La Habana
2007

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¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

Antón Arrufat
(Santiago de Cuba, 1935)
 


La fotografía

 

Cuando él se marcha deja su fotografía.
Ella la guarda en su cartera, en la mesa
de noche. Su rostro no puede envejecer.
Los días enemigos no lo alcanzan,
el azar y la duda.
Alguien por él pregunta y respondes:
-Es éste. Y es para siempre, contigo.
Apaga el velador. No faltan cuentas
que llenar. A tus pies solitarios
el collar de la muerte.
Si nada existe de su cuerpo en el tuyo,
si tus manos ansiosas no pudieron guardarlo,
queda la fotografía con las partes amadas.
Inventemos después la eternidad
para tener las cosas que perdimos.

 


 

Réquiem

Mi hermana y yo sabemos la noticia:
estás tendido en la estación del ferrocarril,
para siempre tendido, mirándote los pies.
Hacía cincuenta años que caminabas por esas calles
hasta el final del día,
cincuenta años que veías el crepúsculo,
que te afeitabas todas las mañanas,
cincuenta años viendo tu cara en el espejo del baño,
cincuenta años que hacías el amor.
Yo nací de esos éxtasis
o de esos hastíos
qe dejan colgar las manos al borde de la cama.
Cincuenta años que nadie podrá borrar,
y sin embargo
algo se aniquila en ellos,
algo está por perderse.
Ya estás tendido, para siempre tendido.
El viajante descansa en su ataúd gris
y sueña un mundo diferente.
La tierra te espera como una casa inmóvil.
Tus uñas están creciendo.
Tendrás una gran barba que el viento no podrá agitar.
Es inútil que ahora vayamos.
Es inútil, lo sabemos tú y yo, hermana mía.
Ya no es posible acompañarle a ningún sitio.
Su libro de cuentas ha quedado abierto sobre la mesa
y la cita que tenía no la puede cumplir.
Han venido a soplar tu rostro,
juntan todas las muertes.
La cita que tenías no la puedes cumplir.
Te señalarán tus nietos en el álbum de fotos.
La luz de los cirios crea el último sol.

 


 

En casa de Marcil
(Fragmentos)

ELLOS

Un día vendrán a buscarme,
lo aseguro.
Dos hombres vestidos de hombre
subirán la escalera, que la vecina
ha terminado de limpiar.
Los espero sentado en mi sillón
de siempre:donde escribo.
Me llamarán, saben mi nombre.
Después seré expulsado
de los cursos
y de la Historia.

LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES

A veces, no siempre, lo confieso,
uno descubre los escombros en su cama.
Larga ha sido la vida, ¿no es cierto?
Caramba, qué progreso incesante:
barrer los escombros cada mañana.

 


 

Al filo de la mañana 

 

En una cama en penumbras,

hay dos cuerpos tendidos.

Respiran y libremente fluyen

como el agua muy pura.

Uno al otro se vuelven, y vagan remotos

por sus propias llanuras.

Sin relojes ni prisas, habitantes de sueños

que no logran compartir,

y ambos sienten su lejanía, y al sentirla

se palpan con la mirada.

Luego acuden las manos buscadoras,

dos manos que en la cama forman algo distinto,

algo que no les pertenece, y abre

un espacio sin dueño, vivo organismo

latiendo desprendido en un enlace efímero.

Diez dedos como diez ojos quieren trazar un puente,

por el que nadie pasa ni pasar puede.

La luz del mundo duda todavía en comenzar,

y sólo es cierto, y quizá real,

el calor inseguro de sus cuerpos tendidos

 

 

Antón Arrufat (Santiago de Cuba, 14 de agosto de 1935). Graduado de Filología en la Universidad de La Habana. Poeta, narrador y dramaturgo, escribió sus seis primeras obras entre 1957 y 1964. Fue jefe de redacción de la revista Casa de las Américas (1960-1965). Colaborador en Ciclón, Lunes de Revolución, Cuba en la UNESCO, Unión, Casa de las Américas, La Gaceta de Cuba, etcétera. Trabajó como asesor literario de Teatro Estudio. Es autor, junto con Fausto Masó, del prólogo y la selección de Nuevos cuentistas cubanos (La Habana, Casa de las Américas, 1961), así como de la selección y el prólogo de Cuentos (La Habana, Casa de las Américas, 1964), de Julio Cortázar, y del Teatro (La Habana, Editorial Nacional de Cuba, 1964), de Augusto Strindberg. Ha sido jurado en los concursos más importantes del país. En los concursos "Casa de las Américas" obtuvo mención de teatro (1961) por El vivo al pollo y mención de poesía (1963) por Repaso final. Ganó el premio de teatro de la UNEAC (1968) por Los siete contra Tebas (teatro). Premio Nacional de Literatura 2000. Premio "Alejo Carpentier" Novela 2000.
 

 

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