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A
menudo se habla acerca del sentido de no
extraviar el apego a esas raíces que nos
definen como cubanos. Sin embargo, en
ocasiones esta valoración se mueve en el
terreno de lo que se da por sentado y
entonces pudiera no ser necesario
ahondar en ejemplos sobre el tema en
cuestión. Por tal motivo, el documental
Son para un sonero de la
realizadora Lourdes de los Santos,
constituye un documento imprescindible
para tocar con las manos del corazón la
raíz de nuestra cubanía.
Inspirado en la trayectoria del Sonero
Mayor Adalberto Álvarez, dicho
documental tuvo su premier en el Cine
Charles Chaplin en saludo al Día de la
Cultura Cubana y por los espontáneos
aplausos que provocó en distintos
momentos, se confirma la acertada
selección para exhibirlo en esta
significativa fecha. Como afirmara el
Maestro Frank Fernández quien tuvo a su
cargo las palabras de presentación, para
abarcar una extensa trayectoria de 35
años, solo se puede sintetizar a partir
de recrear la sencillez de su esencia
como creador. Cual llama que se aviva
paulatinamente hasta culminar en un
fuego que da vida, el talento de su
directora nos conduce por una historia
predestinada desde la misma cuna. Por la
excelente fotografía de Pérez Ureta
desfilan familiares, amigos y
personalidades que llevan de la mano al
joven Adalberto empeñado en consolidar
sus estudios musicales para llegar al
camino sin final de los artistas
consagrados.
Plasmar el complejo de condicionantes
que permiten a Adalberto el dominio
desenfadado de cómo convocar la
sabrosura del son para que defina su
sello, es una cuenta saldada por este
documental. Ser parte de la tradición es
comprometerse con vivencias permanentes
de una cultura que está impregnada en el
profundo amor de sus ciudadanos, como lo
evidencia su música: un valladar
infranqueable ante la oscuridad de la
mala querencia.
La
dimensión del documental
Son para un
sonero, de Lourdes de los
Santos, radica en que enaltecer la vida
y obra del Maestro Adalberto Álvarez es
llamar la lluvia bienhechora que hace
crecer en nuestras cubanas almas las
flores que embellecen al jardín de la
Patria. |