Año VI
La Habana
2007

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TE PONGA EL PLATO?

 
La (Sin)ingenuidad continúa

Del Open Studio al Cuarto Amarillo[1]

Andrés D. Abreu • La Habana
Fotos del autor del texto y cortesía del artista

 

Limonada con par de cojones

“el sentido de la vivencia como vivencia
nunca puede estar más allá de la vivencia”

G. Lukács, Heidelberger Ästhetik,

(Des)Provistos de la misma (sin)ingenuidad con que abordamos en la pasada Mirada los trazos de Peter Nadin pudiéramos acercarnos ahora al Open Studio que realizara en su casa Wilfredo Prieto luego de intervenir el ya conocido como Parque Lennon con una acción titulada Paseando al perro y comiendo mierda, incidente artístico al que hicimos breve  referencia  en el artículo que nos precede.  

Quienes supimos y acudimos al espacio público situado entre las calles 15, 17, 6 y 8 del Vedado habanero  para constatar en vivo las tres nuevas acciones[2] realizadas por el autor de la antológica  Apolítico —quien tras esta soberbia pieza no ha cejado de abrirse puertas en los más importantes espacios globales del arte desde la Bienal de La Habana hasta la Bienal de Venecia— quedamos más a la expectativa de ¿por qué Wilfredo nos hace esto? que suspendidos por los aparentemente ingenuos sucesos que ocurrieron allí. De las tres piezas construidas sobre el parque fue Limonada con un par de cojones la que consiguió una mayor atención de los pocos espectadores avisados sobre el acto e igualmente provocó más a los inconcientes  de la verdadera naturaleza del asunto.

Limonada con par de cojones
(Foto cortesía del artista)

Un poco de azúcar refino y dos limones dejados caer cerca de un charco de agua estancada  interrumpían un tanto el tránsito por uno de los paseos del parque. Visualmente el simulado accidente resultaba sugerente pero igualmente podía no superar la indiferencia del transeúnte a no ser de algún que otro (existió) paseante  que se viera seducido por tomar los dos bellos y extraviados frutos verdes.

Matemática pura, otra de las piezas, apelaba a la oposición estética y naturalista  entre la sofisticación del diseño industrial de artículos para la alimentación de caninos domésticos y el producto escatológico y biológicamente residual que resulta de este animal proceso. Pero igualmente  la acción se simuló como un quehacer cotidiano de cualquier habitante de los apartamentos que circundan la zona (como el mismo Wilfredo Prieto) que gusta de pasear pública y vistosamente su perro.

Aparentemente lo del Wilfre en el parque Lennon no pretendía superar la insignificancia de la elemental vivencia de acuerdo a sus más recientes teorías de trabajo. La elaboración de la acción jugaba a que solo encontraran en ella un hecho o verdad Arte quienes fueran capaces de activar los necesarios referentes para armar la posible trascendencia de la intervención y el resto aportara simplemente su presencia habitual en un espacio que obviamente fue registrado fotográficamente por el artista.

Sin título
(Foto cortesía del artista)

A partir de aquí y luego al adentrarnos en el Open Studio comenzó a trazarse la transformación esencial del proceso. Volvió entonces la procedencia y el fin del autor de los factos a desmontar parte de su propia tesis sociológica de partida: ingenuo todo sino se tratara de un connotado conceptualista, suspicaz hasta en la misma inocencia que transpira su personalidad. Como diría un buen cubano: ¿Qué lo compre quien no lo conozca?

Sin embargo resulta que la ironía y el cinismo del arte contemporáneo generado por buena parte de su generación ha alcanzado en él niveles muy sofisticados de perversa expresión minimalista hasta el punto que el artista nos condujo después a su casa convertida en Open Studio y allí, junto a otras de sus reconocidas o recientes obras, nos proyectó sobre  una pared de las habitaciones las gigantografías digitales que ya había tomado de su acción en el parque.

Las fotos seguro viajarán mucho más allá del Vedado y se venderán en cualquiera de las galerías que lo representan dentro del mainstream o élite artística que ha logrado penetrar a base de un ingenio sostenido, dialogando entre su postconceptual condición creadora y el situacionismo del entorno dónde interactúa. Solo que ahora le basta cada vez con menos esfuerzo para convencer a instituciones y coleccionistas de que cada acto suyo es un acontecimiento regido por un serio conocimiento del Arte y por tanto la interacción global con las fotos se desarrollará cada vez más tendiendo a un distanciamiento con la realidad y como una vivencia estética ponderada por la condición privilegiada de su autor que por su verdad factual, estética e interactiva inicial. De hecho en una de las gigantografías mostradas (no recibida como ilustración para este trabajo) el parque y su modernismo circundante parecían ser los verdaderos protagonistas del interés visual y los objetos que la intervinieron fueron dejados caer en la insignificancia de una esquina de la foto. ¡Coherentemente a sí misma! ¿Cierto? 

continuará

Matemática pura

 

NOTAS

 1 Espere a la próxima Mirada y conocerá que es el Cuarto Amarillo pero antes le recomiendo pasar por la galería La Casona y ver Variaciones GOLBERG, la expo de Duglas Arguelles.

 2 Paseando al perro y comiendo mierda incluyó las acciones Limonada con un par de cojones, Matemática pura y una pieza sin título, esta tercera obra por la falta de notoriedad comunicativa de una verdad estética que alcanzó para quien subscribe este texto ha sido exceptuada de comentario alguno.

 
 
 

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La Habana, Cuba. 2007.
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