Eran muchas
las voces que habían advertido
de los peligros para los
derechos ciudadanos y libertades
públicas que encerraba la última
reforma de la Ley de
Propiedad Intelectual. La
citada norma, a pesar de la
oposición de gran parte del
ciberespacio, fue aprobada
por todos los grupos
parlamentarios del parlamento
español, incluida Izquierda
Unida, excepto los grupos de
Esquerra Republicana de Cataluña
y del Partido Nacionalista
Vasco, que se abstuvieron.
La Ley fue duramente
criticada por transferir parte
de las rentas de la población a
las entidades de gestión y
grandes empresas editoras
mediante el canon por los
derechos de autor. Pero la
reforma no se limitó a aumentar
la recaudación, sino que, por
presiones del lobby de los
grandes medios de comunicación,
también se restringía
notablemente el derecho de
cita, regulado en el
artículo 32, y la difusión
de los trabajos sobre temas
de actualidad, desarrollado
en el artículo 33.
Como conocerán los lectores
de Rebelión, el diario
El País pretende
que el periodista Pascual
Serrano retire el artículo
"El País contra Chávez,
fuego a discreción" o que
pague los derechos de autor del
artículo “El comandante y el
Rey”, del escritor
neoliberal Vargas Llosa.
La misiva de la gerente
comercial de El País
Internacional, Irene Hes,
afirma que “TODOS los textos que
EL PAIS publica están protegidos
por el correspondiente
copyright. Tenemos los derechos
MUNDIALES de la columna de MARIO
VARGAS LLOSA, que
comercializamos en exclusiva por
país... Tienen dos opciones: O
lo quitan inmediatamente de su
página o bien pagan la tarifa de
derechos de reproducción.”
La abogada Virginia Díaz, en
representación de Pascual
Serrano, contestó que si se “lee
detenidamente el artículo de mi
cliente, podrá fácilmente darse
cuenta de que no reproduce el
artículo, sino que realiza una
cita del mismo amparado en el
artículo 32 de la Ley
Propiedad Intelectual, según
la representante del periodista
colaborador habitual de
Rebelión.org “no se ha procedido
a una ‘mera reproducción’ –como
afirman en El País- sino
a una reseña de la citada
columna (entre otros artículos
más) y, además, la actividad
tampoco se ha realizado con
fines comerciales.” Cualquiera
que conozca mínimamente la línea
editorial de Rebelion.org
sabe que no es precisamente
Vargas Llosa la firma que
tendríamos interés en
reproducir.
Casualmente, el artículo del
cual se pide la retirada por la
dirección de El País es
muy crítico con la línea
editorial de dicho medio de
comunicación, y ello por el modo
en que informa sobre la
revolución bolivariana. Es muy
esclarecedor que a quienes tanto
les preocupa la falta de
libertad de expresión en
Venezuela estén buscando
ahora la manera de silenciar a
un periodista contrario a su
línea editorial y a su forma de
entender el periodismo.
Y es que, en este caso, lo
que tratan de defender no es su
propiedad intelectual (de
hecho, hemos encontrado al menos
cinco medios en Internet que
reproducen el artículo de
marras, casualmente todos
ellos de derecha
1 ); por eso, la
misiva no cita en qué precepto
legal se basa su pretensión. Lo
que lo que están intentando
desde este diario es acabar con
la libertad de expresión de
aquellos que piensan de otro
modo. Si se generalizase la
teoría defendida por la
dirección de El País en
el caso que nos ocupa, sería
imposible opinar sobre cualquier
otro artículo, se acabaría con
el debate público y la
circulación del pensamiento.
Pensemos que cualquier texto
cuyo objeto sea rebatir las
ideas o los hechos descritos en
otro texto necesitará para ello
citar frases o párrafos del
artículo precedente. Bajo la
teoría del diario bandera del
Grupo Prisa no se podría
hacer nunca una crítica
literaria ni de ningún otro
tipo. El propio diario El
País publica a diario muchos
artículos en los que se cita o
critica textos provenientes de
otros medios. He hecho la
prueba, he abierto la página
principal de internet, he
pinchado la
primera noticia en portada
2 y en ella se cita un
texto aparecido en el semanario
Expresso.
En estos últimos tiempos el
grupo Prisa da signos de
agotamiento y convulsión,
mantiene desde hace años una
guerra ideológica con la radio
COPE y el diario El
Mundo y mantiene otra guerra
por los derechos del Fútbol con
el grupo Mediapro. En el
plano político, ha aumentado su
agresividad, si cabe, contra los
gobiernos de Cuba, Venezuela y
Bolivia e intenta tirar más
hacia la derecha al Gobierno de
Zapatero. El reciente escándalo
por su
editorial trufado de infamias
contra el Che Guevara
provocó la indignación de
intelectuales, lectores e
incluso de la plantilla de la
redacción. El País no
lo ha perdonado a rebelion.org
el papel que jugó en aquella
denuncia. Evidentemente, el
diario no puede reconocer que le
molesta y que no está dispuesto
apermitir ni siquiera las
modestas pero dignas críticas de
un medio alternativo a su modelo
de información; ha preferido
amenazar legalmente y exigir que
se quite un texto de Vargas
Llosa que no está reproducido en
Rebelión.org. En este
caso nos ha tocado a Pascual
Serrano y a Rebelión, pero no
nos vamos a amedrentar,
pues tanto la Ley de Propiedad
Intelectual como la Constitución
Española, tan criticadas por
nosotros, nos amparan en nuestro
derecho y una burda apelación a
la primera no puede servir para
proscribir la crítica. En
internet son centenares los
sitios que han reproducido
el artículo que se intenta
censurar pero, si hace falta,
estamos seguros de ganar esta
batalla jugando en su terreno:
los tribunales.