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Televisión
Antonio Gutiérrez Laborit (Elpidio):
Es
importante el esfuerzo que realiza la
Televisión cubana por llevar a la
pantalla la más alta cultura nacional.
Un país enfrascado en lograr una cultura
general integral para su pueblo no puede
hacer menos, máxime si en esa lucha esta
también en juego su unidad e identidad
nacional.
Es
difícil comprender entonces como en
determinados espacios televisivos se
potencia un tipo de programación que
reproduce los valores de la sociedad
capitalista y que genera una cultura
enajenante, embrutecedora y en esencia
dominante.
La
lucha tiene que ser coherente,
planificada y organizada para obtener
los frutos esperados. La acumulación
cultural de valores socialistas es
también una responsabilidad de la
cultura y las instituciones del estado,
que lógicamente compiten con lo que el
mercado mundial, en su afán hegemónico y
totalizador, ha impuesto a nuestros
pueblos.
Pedro de la Hoz (Cuba)
(Perodista, periódico Granma):
Estoy
ciento por ciento de acuerdo con la
valoración anterior. La esquizofrenia en
los enfoques televisivos debe ser
superada. Los creadores cubanos debaten
sobre estos temas, presentan propuestas
y tratan de ganar terrenos en la
aplicación de una política cultural
coherente en los medios.
Lo
difícil es abrir caminos mentales,
desburocratizar la cultura mediática,
superar dialécticamente los agujeros
negros. Esa es una batalla
irrenunciable.
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Pedro la Hoz, periodista del
periódico Granma |
Antonio Gutiérrez Laborit:
Los
cambios en estas áreas son lentos, no se
operan de un día para otro, los debates
en los congresos de la UNEAC y otras
instituciones culturales cubanas e
incluso los últimos, son muestras de que
un debate franco y revolucionario se da
en torno a estos temas, lo importante es
no mantener el silencio y luchar
ininterrumpidamente contra este tipo de
dominación cultural en la tierra de la
disidencia contra la hegemonía cultural
del imperialismo.
María Isabel Domínguez:
Este
es un tema esencial para el desarrollo
cultural de nuestra población y en
especial de la juventud. Y creo que se
desaprovechan las potencialidades que
tiene nuestra sociedad para entender la
cultura en sentido amplio y lograr una
mayor integración de saberes. Procedo de
la investigación social y a veces me
pregunto cómo pueden televisarse
productos culturales que lejos de formar
valores humanos positivos estimulan
algunos de los males sociales de los que
hay información y se intentan enfrentar
por diferentes vías.
Creo
que hay que ganar mayor conciencia de
que los medios, pero muy en especial la
televisión, son agentes socializadores
por excelencia y no debemos subvalorar
sus impactos sociales, lo mismo en
sentido positivo como negativo.
Miguel Sancho Fernández:
Como
paradigma del ejercicio del pensamiento
crítico y de fomentar una adecuada
cultura del debate, nuestros medios de
comunicación juegan un papel educativo
insustituible, el modo en que los medios
nacionales manejen la información tiende
a reproducirse como reflejo en toda la
sociedad.
El
problema no es solo que nuestros medios
nacionales puedan perder en ocasiones
credibilidad ante el pueblo. Muchas de
las ausencias en sus temáticas
corresponden por un lado a un
insuficiente diseño y conducción de
estrategias culturales del binomio
estado-partido, y por otra de la falta
de iniciativa y poca concientización de
los ejecutores de la necesidad de una
trasformación, sin embargo, estas causas
no se reflejan así para el imaginario
colectivo donde la lectura es simplista,
sencillamente se aprecia como un
problema de censura y prohibiciones.
Lo más
peligroso y lamentable que poco a poco
va distorsionando la política cultural
de la Revolución sintetizado en la frase
“Lee no cree”, dejando de ejercer su
función formativa de una conciencia
crítica, además de su rol regulador y su
papel realmente revolucionario en la
construcción socialista. Enfoques
autocomplacientes y conformistas hacen
acostumbrarnos a convivir con los
problemas con comodidad. Los medios en
manos del pueblo tienen que tener un
papel de denuncia, de lucha contra los
males que perseveran hoy en nuestra
sociedad.
No
podemos de ningún modo pecar de
inocentes. Las críticas que sean
discutidas en nuestros medios tendrán de
manera inmediata un eco en los
monopolios de la información. Un eco por
demás, distorsionado, con todo el veneno
que caracteriza a estos voceros del
imperio. Se trata de una guerra en la
que el imperialismo cuenta a su favor
con gigantes informativos. Pero de todos
modos, ellos siempre distorsionan
verdades e inventan mentiras, y sus
mejores oportunidades son los temas que
no son abordados por nuestros medios.
Muchas veces llegan a pagarles a
supuestos disidentes, en su búsqueda
incansable de la "noticia periodística".
Luego, creemos que es importante
reflexionar a partir de nuestro contexto
(de guerra) actual, cuál debe ser el
grado de cambio a nivel nacional que
pudiéramos proponernos, para que los
medios jueguen mejor el papel educativo
y regulador que les corresponde en el
proyecto socialista.
Se
trata como bien ha reiterado nuestro
ministro de Cultura Abel de "hacer en
una trinchera un parlamento".
María Isabel Domínguez:
Es
cierto que en la constante intención de
desacreditar los logros cubanos, hay
mucha mala intención en tomar cualquier
información para tergiversarla y está
claro que no se puede ser ingenuo. Pero
también hay una obligación con la
población cubana de hacer una reflexión
seria de análisis de nuestra realidad y
de usar la información en los productos
comunicativos que elaboremos, pues a
veces los mensajes indirectos que
subyacen en muchos de ellos hablan peor
de nuestra realidad que una información
clara.
Cine
y mercado
¿Cómo afecta el
Bloqueo norteamericano a la Industria
Cinematográfica Cubana?
¿Qué alternativas aplican
ante estas agresiones y si realizan en
la actualidad filmes cubanos?
Roberto Smith de Castro
(Vicepresidente
del Instituto Cubano del Arte e
Industria Cinematográficos):
Agradezco su interés sobre un tema tan
sensible para nosotros. El bloqueo
comercial y económico que ejerce EE.UU.
sobre Cuba desde hace más de 40 años,
provoca graves daños a toda la sociedad
cubana. Por tanto, la industria
cinematográfica como parte del país debe
desarrollarse en un contexto económico
tenso y complejo. De forma particular,
la industria cinematográfica nacional
enfrenta costos adicionales en la
adquisición de tecnología, película
virgen, quimicales y otros insumos
indispensables. Por ejemplo, es
imposible la adquisición directa de la
película Kodak, una de las preferidas
por directores y fotógrafos.
Es imposible el acceso directo a la
licencia Dolby de sonido, requisito que
se exige para la distribución
internacional de una película.
El bloqueo impide las relaciones con
distribuidoras norteamericanas, y por
tanto, la distribución de cine cubano en
los EE.UU.
El bloqueo no permite la participación
de Cuba en los importantes mercados
cinematográficos que se realizan en
territorio norteamericano (NAPTE, y
American Film Market).
El bloqueo impone obstáculos casi
insalvables a los realizadores
norteamericanos que desean filmar en
Cuba. Un ejemplo reciente es el proceso
abierto al prestigioso cineasta Michel
Moore después de filmar en nuestro país
para su documental Sicko.
De cualquier modo, a pesar del bloqueo,
nuestro país avanza y también avanza la
cinematografía cubana. Desafiando sus
retos, el cine incrementa su producción
y su vocación de contribuir, con rigor y
calidad artística, a la cultura
nacional.
Cuando hablamos de mercado pensamos casi
sin transición en industrias, si el cine
es innegablemente una industria, ¿cómo
eludir la relación entre cultura y
mercado en un sector como este?
Roberto Smith
(Vicepresidente del
Instituto Cubano de Arte e Industria
Cinematográficos, ICAIC):
¿Es
posible eludir la relación entre cine y
mercado? ¿Es conveniente eludir esa
relación? El cine con sus altos costos,
con su carácter industrial, necesita
financiamiento, casi siempre muy
elevado, que deberían recuperarse en el
mercado. Sin embargo, cada vez más
aparecen producciones cinematográficas
que nacen con respaldos financieros
(institucionales, comunitarios) que lo
liberan de la dependencia del mercado.
Por otro lado, el mercado asegura —casi
siempre— una amplia visibilidad para las
películas, sea en salas o en televisión.
El mercado, de este modo, se convierte
en una ventana necesaria, recomendable
para el cine. Sin duda, existen otras
ventanas no comerciales en circuitos
alternativos, redes comunitarias,
festivales, muestras…
En
resumen, el cine, en su creación, debe
buscar alternativas para no doblegarse a
un mercado que lo condene a la
banalización. Para su distribución debe
buscar alternativas, no para eludir,
sino para participar en una relación
justa, en un mercado que contribuya a su
exhibición.
Artes plásticas y mercado
¿Las artes plásticas no es una
manifestación que solo puede llegar al
público a través del mercado?
¿Cómo enfrentan ese reto los artistas
plásticos cubanos?
Ana Daglio (Alemania):
Las
obras de los artistas plásticos y
también de poetas y escritores salen a
través del mercado en las sociedades
regidas por el capitalismo y el
neoliberalismo. Son solamente para una
elite de clase media alta y oligarquía
pudiente, ya que en esos países el arte
no está al alcance de los pueblos.
En
los países capitalistas, hay cientos de
salas de exposición, pero todas en el
centro comercial de las capitales, donde
los obreros no llegan, ya que las
fábricas están muy lejos de esos
centros.
No es
como en Cuba que la Feria del Libro, por
ejemplo, es itinerante, recorre toda la
Isla desde Pinar del Río hasta
Guantánamo.
Por
ejemplo, en Argentina, solamente la
pueden ver esta Feria en la Capital
Federal, Buenos Aires y no son
precisamente obreros, y los pocos que
asisten no pueden comprar los libros por
sus precios inaccesibles.
Jorge Alfonso García (Cuba):
Efectivamente, en las artes plásticas,
como en el resto de las artes, unido a
la libertad de creación en formas y
estilos, están los mecanismos de
promoción de las obras, a partir de la
red de galerías de arte, de eventos de
gran significación cultural como la
Bienal de La Habana, el trabajo de los
museos y en particular del Museo
Nacional de Bellas Artes.
Son
instituciones cuyo acceso es
prácticamente gratuito, que unido a la
labor de los medios de comunicación, en
particular los medios audiovisuales han
permitido una percepción más plural de
las artes visuales en Cuba.
Esta
red institucional está distribuida por
todo el país.
Importante paso en ascenso al
coleccionismo institucional en
particular vinculado a nuevos proyectos
de desarrollo turístico y de significado
social y cultural.
Música
Oksana Tsikisova:
En primer lugar nosotros,
sus amigos
rusos, quisiéramos agradecerles muy
profundamente por la posibilidad que nos
brindan de participar en este foro.
Admiramos su cultura cada día más porque
cada día aprendemos y descubrimos más.
De parte de todo el grupo musical ruso
"Grenada" les felicitamos por el
aniversario 100 de Compay Segundo, que
era y sigue siendo un gran artista y una
gran persona.
Me gustaría saber si hay alguna película
sobre su vida como las hay sobre Benny
Moré y Los Zafiros. Por favor que
transmitan a los directores de cine
cubano que no tienen igual en todo el
mundo que hacen un trabajo maravilloso.
Hablando de la música quisiera saber si
no hay peligro para la bella y rica
música tradicional cubana de tanta
influencia de reguetón que tiene mucho
éxito comercial hoy en día.
Aquí también vienen las preguntas de los
estudiantes de la Universidad de la
Amistad de los Pueblos:
1. Ana Rutkovskaia:
La pintura contemporánea de Cuba. Los
pintores famosos.
2. Aglaia Smushko:
¿Qué películas o documentales cubanos
gozan de más fama en Cuba?
¿Cuáles son los directores de cine
cubanos más famosos?
3. Kristina Melnik:
Los bailes tradicionales en Cuba.
4. Yulia Nikanorova:
Las tradiciones cubanas.
5. Serguei Maligin y Alejandro Soboliev:
¿Qué géneros musicales están de moda en
Cuba?
6. Olga Lanova:
¿Qué escritores cubanos y extranjeros
están de moda en Cuba?
7. Julia Vorobiova:
¿Qué cantantes de la música pop hay en
Cuba?
Jorge Alfonso García
(Cuba):
Cuba cuenta con un sistema gratuito de
enseñanza artística, tenemos escuelas de
Artes Plásticas en cada provincia del
país y una Universidad de las Artes, lo
cual garantiza, unido a la labor que se
realiza en casas de cultura y escuelas,
un desarrollo en la creación y en la
apreciación de las artes visuales.
Diversos géneros de artes plásticas
confluyen: Roberto Fabelo, Pedro Pablo
Oliva, Nelson Domínguez, Zaida del Río,
Manuel Mendive, Antonio Vidal, Alfredo
Sosabravo, Flora Fong, Ernesto Rancaño,
Vicente González, Carlos Guzmán, Esterio
Segura, Ángel Ramírez, Alexis Leyva
(Kcho), y muchos otros que no alcanzo a
mencionar.
Ambrosio Fornet
(Cuba):
Las películas y documentales más famosos
siguen siendo las de los clásicos:
Lucía, de Humberto Solás; La
primera carga al machete, de Manuel
Octavio Gómez; Memorias del
subdesarrollo, de Tomás Gutiérrez
Alea; Juan quin quin, de Julio
García Espinosa. Y los documentales de
Santiago Álvarez, Now, Ciclón,
Cerro Pelado, Hanoi, martes 13.
A los documentales debe
sumarse Por primera vez, de
Octavio Cortázar. Entre los
largometrajes posteriores habría que
mencionar El hombre de Maisinicú,
de Manuel Pérez, Retrato de Teresa,
de Pastor Vega, y, más recientemente,
Fresa y chocolate, de Alea, y las
películas de Fernando Pérez, en especial
Madagascar y Suite Habana.
Los directores más famosos son los ya
citados: Gutiérrez Alea, Solás, Santiago
Álvarez...
Roberto Smith de Castro
(Cuba):
Le agradezco mucho su afectuoso interés
por la cultura cubana. Sobre cine, le
respondo que —por el momento— no existe
ninguna película de ficción sobre Compay
Segundo, no dudo que en el futuro
aparezca un proyecto sobre tan notable
artista. Sí existen documentales con
entrevistas, y muchos sobre su obra.
El interés de sus estudiantes sobre el
cine cubano puede encontrar respuesta en
el sitio web del Instituto Cubano del
Arte e Industria Cinematográficos
(www.cubacine.cu). El cine cubano es muy
admirado por el público nacional. En
sentido general las películas cubanas
son preferidas a las producciones
extranjeras. Sería incompleta o parcial
cualquier opinión sobre películas y
directores famosos. Me permito citar a
dos directores: Tomás Gutiérrez Alea y
Santiago Álvarez. El primero es el
director de grandes películas como
Memorias del subdesarrollo, La
última cena y Fresa y chocolate.
El segundo es el director de grandes
documentales del cine universal.
Laura Vilar y Neris González
(Cuba):
Kristina Melnik: Los bailes
tradicionales son el casino, el danzón,
cha cha chá, sucu-sucu, rumba y bailes
folclóricos (rituales festivos) de
antecedente afrocubano y afrocaribeño.
Serguei Maligin y Alejandro Soboliev:
Están de moda la salsa, la timba, el
regaetón y el pop.
Julia Vorobiova: Los cantantes de música
pop más populares son: David Blanco,
Dayani Lozano, Dúo Buena Fe, Buena
Honda, Moneda Dura.
Oksana Tsikisova: No hay peligro alguno
porque las raíces musicales cubanas
están muy bien afianzadas en el pueblo y
en los artistas, quienes han mostrado su
capacidad y habilidad para asimilar todo
tipo de influencias en función de
renovar e imprimirle un sello de
contemporaneidad a la música popular
cubana sin olvidar nunca la esencia.
En los últimos tiempos, los timberos
cubanos han asumido el reguetón en su
repertorio como elemento tímbrico y
rítmico en pos de la diversidad, sin que
ello signifique hacer conseciones en su
estilo interpretativo y creativo.
Conjunto musical Grenada (Rusia):
Sabemos que el Movimiento de Nueva
Canción luchó con éxito contra la
ideología del mercado. Tenemos buenos
ejemplos del trabajo de los grupos
cubanos con los cuales teníamos amistad
muchos años atrás.
Quisiéramos restablecer contactos con
los participantes de los grupos Manguaré
y Moncada, especialmente con Manolo
Calviño.
Mónica Paredes Lastra:
El
movimiento de la Nueva Canción o Nueva
Trova no ha detenido su marcha. Además
de los grupos que mencionas (juglares de
un momento importante de la cultura
cubana) en la actualidad existe un
movimiento renovado por las nuevas
tendencias pero sin perder la esencia de
la Nueva Trova de los años 80.
Cultura es la Identidad de los
pueblos.
Literatura
Con
la crisis del papel de los 90, la idea
que circula por estos lares europeos es
que los escritores se quedaron sin
libros publicados, pero no es tan así.
¿Qué balance —cuantitativo y
cualitativo— se podría hacer de la
producción editorial a partir de la
creación del FONCE y de las nuevas
editoriales en particular las de
provincia?
Abel Prieto
(Ministro de Cultura de
Cuba):
Desde
finales de los 90 se comenzó una
recuperación de la producción editorial
cubana, que había caído de 50 millones
de ejemplares en 1989 a 2 millones en
1993. Primero, fue a través de la labor
del Fondo de Desarrollo de la Educación
y la Cultura, colecciones como Pinos
Nuevos, y a partir del año 2000 se crea
el Programa de apoyo para las
editoriales provinciales que editan un
promedio anual superior de más de 350
títulos. Luego surge la concepción de
Fidel de extender la Feria del Libro a
las principales ciudades del país. La
Feria, en su nueva concepción, comenzó
poniendo a la venta 5 millones de
ejemplares que ya el año pasado fueron
ocho.
En el
2006 los 145 sellos editoriales
registrados en Cuba pusieron en
circulación 65 millones de ejemplares de
más de 2 900 títulos, lo que supera
ampliamente lo realizado antes de 1990.
En
Cuba algunas esferas de la cultura como
el libro, por ejemplo, son
subvencionadas, pero a otras como la
música o la pintura sí se les ve con un
carácter más comercial, ¿cómo se
enfrenta esa dualidad de relaciones
dentro de un mismo sector?
Iroel Sánchez
(Presidente del Instituto
Cubano del Libro):
Hay
diferencias en el tratamiento económico
a distintas manifestaciones culturales,
en el libro la subvención es más fuerte,
pero en todas hay géneros como la música
sinfónica o la danza folklórica que son
subvencionados. Las condiciones en que
esto se desarrolla (mercado
internacional de arte y la literatura
dominado por Europa y EE.UU., divisas de
una parte de la economía cubana, papel
de los medios de difusión, limitaciones
que impone el bloqueo, entre otras),
genera no pocas contradicciones que las
instituciones culturales debemos
intentar resolver.
¿Qué
parte del programa escolar cubano ocupa
el estudio de la literatura nacional y
el arte de Cuba? Y al mismo tiempo, ¿qué
obras de los escritores clásicos rusos
siguen atrayendo el interés de los
alumnos cubanos en pleno siglo XXI? ¿Se
nota algún cambio en la percepción de la
joven generación cubana de los valores
culturales? Les puedo confesar que la
cultura cubana en sentido más amplio de
la palabra tuvo una gran influencia en
el desarrollo de miles de compatriotas
míos. Quisiera saber: ¿Se pronostica un
mayor estrechamiento para ampliar el
intercambio de las culturas de Cuba y
Rusia?
En Rusia evaluamos muy
altamente cada encuentro, cada
exposición que nos ofrecen los
representantes de la gran cultura
nacional cubana.
Pedro de la Hoz
(Cuba):
El arte y la literatura integran un
núcleo fundamental en los programas
escolares cubanos. Pero no solo se trata
de una actividad curricular. Graduamos
desde hace cuatro años 3 000
instructores de arte para trabajar en
las escuelas.
Nuestros jóvenes son más exigentes y
aprecian con agudeza los matices de la
diversidad.
Más que las novelas, gustan del cine.
Tarkovski es un mito. Pero no abandonan
a Dostoievski ni Gogol.
Hace dos días se inauguró en La Habana
la exposición Vostok, sobre las
cercanías ruso-cubana.
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Ambrosio Fornet,
ensayista cubano, Premio
Nacional de Edición
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La experiencia de la
Casa
de las Américas
¿Cuál es la experiencia de
Casa de las Américas
para lograr difundir la obra de artistas
de nuestra América y su relación con el
mercado global imperante?
Ambrosio Fornet
(Cuba):
Mi vinculación con la Casa de las
Américas me permite asumir
provisionalmente el papel de vocero. Lo
esencial de mi experiencia se relaciona
con la amplitud de visión con que la
Casa, desde sus inicios, enfocó su
relación con los intelectuales y
artistas. Ese enfoque se centró en la
calidad, en la inventiva, en el aporte
de cada cual a un concepto auténtico,
renovador, no imitativo, no provinciano
de la cultura latinoamericana. Yo, y
otros muchos como yo, estamos
convencidos de que sin tomar en cuenta
la labor de la Casa, no podría hacerse
la historia de la cultura
latinoamericana, por lo menos en la
década de fundación de una nueva
cultura, la década del 60. Hasta dónde
esa labor
—y
la que lleva a cabo la Casa desde
entonces—
ha contribuido a difundir la obra de
escritores y artistas, es algo que está
fuera de dudas, y que se hizo
particularmente visible en el caso de la
Nueva Novela Latinoamericana.
Ahora bien, ¿esos valores son
pertinentes o defendibles en el contexto
de un “mercado global” que ha situado
entre sus prioridades el factor
“ganancia”, “rentabilidad”? si la
literatura y el arte de acuerdo con la
ideología del marketing y la
globalización, son tratados como simples
mercancías, entonces no tengo mucho que
añadir, me basta con lamentar y
condenar.
Centro
Marinello: investigación sobre
cultura y mercado en Cuba
¿Tiene el centro Marinello alguna línea
de investigación que sea sobre la
mercantilización de la cultura en
nuestro país?
Tania
García (Cuba):
El
Instituto Cubano de Investigaciones
Culturales Juan Marinello tiene dentro
de sus líneas de investigación el
estudio y análisis de la economía de la
cultura, que comprende las tendencias
del mercado mundial del arte y la
literatura, la financiación de la
cultura por la vía del presupuesto y el
sistema empresarial de la cultura.
También existen otras áreas de
investigación que se complementan
recíprocamente como es la que aborda el
consumo cultural. |