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Definiciones y conceptos.
Interconexiones con el
Foro "Caliban
ante la globalización"
Luis Torres Monroy (México):
Creo
que el foro debiera empezar por alcanzar
una convención sobre los conceptos del
tema. Habrá que definir "cultura" y, con
esta base, tender los vínculos con el
concepto "mercado". Según yo, el
planteamiento de este foro lleva la
intención de conectar esta
discusión a
la de "Calibán ante la globalización" y,
tan solo por ello, cobra sentido dar al
concepto de "cultura" un alcance que
rebase el ámbito de la expresión
plástica, intelectual y científica,
marcadas por un sello de
intencionalidad, y debiera comprender
este concepto toda la gama de
expresiones que distinguen a un pueblo.
Por la misma razón, el concepto
"mercado" no podrá acotarse al
intercambio material de bienes y
servicios, por más que estos sean los
rasgos más visibles de su expresión.
Nota: debo advertir que antes de
escribir este comentario he leído cada
uno de los que contiene el foro hasta
este momento.
Gertrudis Contreras (Bolivia):
Quisiera pensar en el aspecto del
concepto (no soy experta) y
evidentemente cultura me pareciera que
tiene un sentido mucho más rico y
profundo si lo entendemos desde la
expresión e identidad de los pueblos, y
así es como la entiendo!! Sólo que el
sistema económico, que va minando
nuestras miradas, desde hace siglos que
viene mercantilizando nuestra cultura y
eso es, se podría decir, un
culturisidio. Al extremo que ahora
cultura es cualquier cosa que puede
venderse….Saludos desde un país con
mucha riqueza cultural, Bolivia.
Mónica Paredes Lastra (Cuba):
Me
pudiera aclarar los conceptos de Cultura
Hegemónica y de Cultura Subalterna. Y la
relación entre cultura e identidad de
los pueblos.
Aurelio Alonso (Cuba):
Siguiendo el sentido que Gramsci dio al
concepto de hegemonía (que es el
riguroso aunque se tiende a olvidarlo y
a identificar hegemonía y dominación),
cultura hegemónica es la que predomina
en la sociedad, que por definición
responde a las clases hegemónicas. Estas
imponen su cultura, sus miradas, sus
gustos, sus costumbres, al conjunto de
la sociedad, y relegan las expresiones
culturales de las clases explotadas a un
segundo plano, el plano subalterno. Pero
el concepto de cultura subalterna no es
una antípoda en sentido estricto porque
esta puede ser pasiva o activa, de
resistencia, contrahegemónica, y
explotar la creatividad propia, o
acomodaticia. Es un largo tema.
Abel Prieto
(Ministro de Cultura de
Cuba):
Tiene
razón usted, la idea de hacer este foro
surgió justamente cuando participábamos
en el
foro sobre Calibán y la
globalización y vemos los dos temas muy
conectados. Cuando hablamos de
“cultura”, efectivamente, nos referimos
a procesos que van mucho más allá de lo
propiamente “artístico-literario” y
tienen que ver también con las
expresiones tradicionales y populares
que identifican a un pueblo. Todo eso,
al igual que las expresiones de la mal
llamada “alta cultura”, está sufriendo
hoy un impacto terrible por parte del
mercado. Las culturas populares, o son
sencillamente olvidadas y
“desaparecidas” por la industria
hegemónica del entretenimiento, o se les
saquea y utiliza sin piedad, y se les
presenta con una imagen deformada,
caricaturesca y seudofolklórica. Cuando
hablamos de “mercado”, nos referimos a
ese intercambio material que mencionas y
a toda la maquinaria publicitaria y de
difusión que lo sustenta y acompaña. Esa
maquinaria es la que fija hoy las
jerarquías y modelos culturales a nivel
mundial, la que decide de qué forma y
con qué productos hay que perfumarse,
vestirse, transportarse, comer,
respirar, vivir, para ser distinguido,
importante, feliz. Por supuesto, también
es la que decide que debemos
avergonzarnos de nuestro origen, de
nuestras raíces, de nuestra raza e
identidad.
Cultura y
defensa de la nación
Tamara Takeva (Hispanista búlgara.
Traductora de literatura española y
latinoamericana):
La comercialización de la emisión y
divulgación de libros afecta
profundamente antes que todo a los niños
y jóvenes en edad escolar de la
enseñanza media y universitaria. Afecta
de una manera agresiva y grosera la
formación de algunos valores morales y
tradicionales de cada nación y cada
cultura nacional. También impide la
tradicional e imprescindible correlación
entre las culturas de diferentes
naciones. La comercialización de la obra
literaria priva a la literatura
tradicional para niños de sus mejores y
más importantes ideas y protagonistas, a
veces por falta de espacio en la misma
edición se reduce, o por otras razones
comerciales. Así desaparecen de la obra
los verdaderos protagonistas, desaparece
el bello estilo del autor, como los
valores típicos nacionales. Todo este
proceso es dirigido a formar desde
tempranas edad a personas principalmente
consumistas y unificadas. La diferencia
y la pluralidad de intereses trae poca
ganancia de dinero. Estoy convencida de
que el objetivo de los verdaderos
artistas y creadores de nuestra época es
trabajar por preservar los altos valores
artísticos y nacionales en sus obras.
Me gustaría expresarle al cro. Ministro
Abel prieto, amigo de muchos artistas y
escritores búlgaros, así como al
admirado poeta Roberto Fdez. Retamar, la
posición firme de los escritores,
traductores y artistas búlgaros, por
preservar y seguir desarrollando los
valores tradicionales de nuestra
cultura, pues estoy convencida de que
solo de esta manera contribuiremos a
formar niños y jóvenes amantes de sus
patrias, de su historia nacional y
creadores del progreso futuro de sus
países.
Ahora mismo estoy traduciendo la
extraordinaria obra “Cien horas con
Fidel”, las entrevistas de Ignacio
Ramonet al comandante. Ya hemos
publicado en el periódico "Le monde
diplomatique" de Bulgaria, tres
capítulos del libro. Seguiremos el
cuarto. A finales de febrero esperamos
la publicación de esta obra en búlgaro.
Estoy haciendo este trabajo con mucha
emoción y con un gran sentido del deber
y de participación en esta breve, pero
tan fuerte historia de cuba expresada
por su líder, el comandante Fidel
Castro, una historia que es ejemplo para
toda la gente del mundo que desea el
bienestar y la paz para su pueblo.
La unión de escritores y la embajada
estamos preparando la presentación en
Sofía del libro de poemas traducido al
búlgaro, del profesor Retamar, y también
en Bansko, la ciudad natal del patriota
y poeta búlgaro Nikolavapzarov, para
continuar desarrollando los vínculos de
amistad entre escritores, artistas,
creadores y nuestros pueblos.
Cultura
revolucionaria y
mercado
Antonio Gutiérrez Laborit
(Cuba):
En estas décadas de Capitalismo tardío
el aparato ideológico imperialista
intenta destruir los símbolos
revolucionarios convirtiéndolos en
simples mercancías. La izquierda tiene
el deber no solo político sino también
cultural de rescatar sus símbolos y
darles el contenido movilizativo y de
lucha que estos realmente tienen, no
podemos permitir que el mercado nos
despoje también de nuestros ideales.
James Cockcroft
(EE.UU.):
En mi poema “Hace 40
Años Caminaba” [2007, poema escrito en
homenaje a Ernesto “Che” Guevara para el
40 aniversario de su asesinato,
www.jamescockcroft.com], escribí estos
dos versos:
No es un misterio la fama del Che,
ni el porqué de su comercialización,
ya que desde el viaje de Nixon a China
y las siguientes ventas de sacos estilo
Mao
hemos sabido que el capitalismo consume
al comunismo.
Che está presente en todas partes del
mundo,
un símbolo de lo mejor del ser humano,
de los sueños, los principios de
solidaridad,
el internacionalismo, la honestidad, la
generosidad,
el actuar según el mejor análisis
alcanzable,
para que se logren la justicia social y
la paz mundial.
Ahora me pregunto, ¿Cómo es posible
tanto consumismo del Che (T-shirts,
etc.) y a la vez tanta presencia de los
valores que el representó en su praxis?
Marilia Guimaraes
(Brasil):
Hay muchas discusiones sobre la
utilización de la imagen del Che en
todos los medios de comunicación y
marketing, pero esta propaganda que a
primera vista puede tener una
connotación negativa ha concientizado
millones de jóvenes por el mundo.
Ostentar la imagen del Che, en el mundo
capitalista, es casi siempre decir no a
lo establecido. Cuando el Che fue
asesinado, no sé si fue un poeta
uruguayo que dijo que las cenizas del
Che serian llevadas por el viento,
ganaría el mundo y su ejemplo se
convertiría en parámetros para muchas e
muchas generaciones. Hoy razas de todos
los colores y credos de una manera u
otra ostentan la imagen del guerrillero
heroico con mucha dignidad. Es la
reafirmación de identidad del ser humano
suplantando el poder económico.
Podemos citar otras manifestaciones: el
carisma de Fidel, La Trova - antigua +
la nueva y la adolescente, la
popularidad de esta isla hermosa en
todos los sentidos y sentimientos,
difícil encontrar alguien que no sabe
que es Cuba, los pintores, los poetas...
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James Cockcroft,
politólogo norteamericano |
Cultura, praxis, mundo
James Cockcroft
(EE.UU.):
José Martí dijo que “no solo de pan vive
el hombre” y que la poesía es
indispensable a los pueblos, o sea que
la poesía es un alimento imprescindible.
"Ser cultos es el único modo de ser
libres."
Así dijo Martí, y lo vivió, lo practicó.
Fidel hace eco de Martí cuando insiste
que “Sin cultura no hay libertad
posible.” Para lograr todo esto es
necesario una revolución social que
enfatiza la educación popular durante
toda la vida de una persona, la salud
pública, y el respeto para “el otro,” o
sea un internacionalismo en defensa de
la variedad de las culturas de nuestro
mundo. Creo que los procesos
revolucionarios actuales en América
Indo-Afro-Latina nos ofrecen esta visión
y praxis, sean los que sean sus
obstáculos o fallas hasta ahora.
Antonio Gutiérrez Laborit
(Cuba):
Las nacientes
revoluciones latinoamericanas tienen en
su génesis estas ideas éticas que están
en la propia esencia de lo humano, y
tienen el deber como genuinas
revoluciones que son de construir un
pueblo sujeto, que pueda ser actor de
ese proceso revolucionario que se
despoje de las tendencias anteriores de
construcción socialista y que con
creatividad suprema hagan de la
educación un arma para la libertad, una
revolución social profunda es en
principio una profunda transformación
cultural y su misión primaria es ser
justa y humana, educar al pueblo en lo
mejor de la cultura nacional y universal
como elemento esencial para la toma de
decisiones y la libertad. Ese es el
único camino para la liberación
anticapitalista de mundo.
Problemas actuales de la relación cultura-mercado
Matías Bosch (Chile):
Recientemente fue consignado en la
prensa internacional un descubrimiento
sorprendente. Según informa el periódico
Hoy de República Dominicana, en
su edición del 4 de noviembre, en
diferentes lugares del norte de África,
hoy Marruecos, han sido encontrados
restos de conchas, collares y otros
utensilios con que era realizada la
decoración corporal y las celebraciones
rituales. Se reseña además, las
evidencias materiales de la actividad
productiva de estos bienes simbólicos,
que caracterizaba a los grupos humanos
de esa zona.
Lo
relevante es que esos indicios se asumen
como válidos para afirmar la aparición
en la faz de la tierra del pensamiento
simbólico y por tanto del ser humano
moderno; y por otro lado, que ello
apareció el doble de años de lo que se
creía hasta ahora, es decir, 82.000
años.
Un
tanto de tiempo después, vemos que la
actividad de producción simbólica que
caracteriza la aparición de sociedades
humanas y de patrimonios culturales, ha
alcanzado por primera vez dimensión
masificada y global, de la mano con el
proceso globalizatorio de tecnologías de
la información, y por tanto de la
mundialización capitalista. Y que, al
mismo tiempo, ello conlleva un proceso
de creciente expropiación de la cultura,
el pensamiento y el conocimiento de los
sujetos. Frente a 82,000 años, este ha
sido un proceso sumamente acelerado que,
quizá, no tiene más que algunas décadas.
Dos
mitos sumamente demagógicos se han
venido diluyendo en el tiempo:
- Que
la aparición de las tecnologías de la
información en masa, ha creado una nueva
sociedad horizontal a escala planetaria.
El apologista más derechista de esta
idea es, a mi parecer, Thomas Friedman
con su "la tierra es plana". El sistema
post-fordista no supone la desaparición
de una distribución desigual de poder,
sino un cambio en la misma.
- Que
la diferencia pasa a ser constitutiva de
una mirada más diversa de lo humano,
cuando en realidad asistimos a una época
en que el orden imperante se ha hecho
más capaz de nunca para incluir y
administrar dicha diferencia, no para
admitir la "alteridad". Lo local y lo
particular, lejos de ser alternativo, no
consiste hoy en un desafío para un orden
realmente hegemónico, y por tanto es
disminuido el peso político del "tener
identidad". Hoy muchos actores pueden
"representarse", pero la cultura
hegemónica está "sobrerepresentada".
Me
parece en ese sentido, que en nuestros
países emergen al menos tres
problemáticas de índole
político-cultural frente a esta
estructura imperante:
1-
La capacidad real de la economía-mercado
dominante de producir identidad sin
fronteras. El presidente de Ecuador,
Rafael Correa, señalaba recientemente
que en su país de seis o siete canales
de televisión existentes, al menos cinco
son propiedad de la banca. Se diluyen
las fronteras entre ramas de producción
con la flexibilidad de las inversiones,
y sectores como la banca o los grandes
consorcios inciden hoy en la producción
de cultura a nivel masivo e intervienen
en la política. Al mismo tiempo, cada
vez son más difusos las relaciones de
propiedad y los grupos de interés
nacionales o extranjeros.
2-
Relacionado con esto, la banalización y
administración casi absoluta de la
información social, política y
económica. Evidencia de ello es la
pasada Cumbre Iberoamericana, donde
nadie a través de los medios
"oficiales", pudo tener acceso al debate
de fondo y sí a la versión
"comercializable" de ella editada por
los medios. Es el mundo del rating y
-paradójicamente-la "democratización"
del mensaje.
3-
Políticas culturales público-privadas
cada vez más sesgadas a la adquisición
de cultura como bien simbólico
significativo socialmente, reificada
como bien de consumo de elite, mientras
los medios que realmente pueden
masificar la cultura lo hacen, pero con
los contenidos adecuados a sus
objetivos. Se crea un vacío cada vez más
grave entre el fenómeno de masas, la
"cultura de mercado" que maneja los
artistas, los intelectuales y sus
producciones, y la necesidad de bienes
culturales de dimensión colectiva,
popular y democrática. La tentación de
los Estados es a participar en lo
primero, mientras que lo segundo se
llena espontáneamente sin contenido
político.
4- La
ausencia casi general de medios de
comunicación ciudadanos, donde al fin se
haga realidad al servicio de la
ciudadanía las capacidades tecnológicas
actuales del reportaje autónomo, el
flujo de información en tiempo real, al
servicio de la realidad social y los
agentes culturales que existen en los
territorios. Los canales Estatales
difícilmente vayan a cumplir esa misión
salvo en honrosas excepciones.
James Cockcroft
(EE.UU.):
Quisiera responder al último punto de la
muy útil contribución al foro del amigo
Matias Bosch: “La ausencia casi general
de medios de comunicación ciudadanos.”
Entre paréntesis, es curioso que en
EE.UU. hay acceso en algunas ciudades a
algo llamado “community televisión,” o
algo del estilo. Poca gente sabe de eso,
desde luego, ni lo aprovecha. Más
importante, desde mi punto de vista, es
la pregunta siguiente: ¿Cómo podríamos
hacer una realidad “medios de
comunicación ciudadanos” en que habría
debates entre muchos ciudadanos de
distintos niveles de cultura y vida
económica, sin manipulación por parte de
nadie? En este foro hemos visto muchas
buenas contribuciones de los
participantes en cuanto a la cultura, el
mercado, definiciones, contradicciones,
etc., y casi todas nos lleva a una
visión nueva, en proceso de crearse
todavía, en la cual habrá una democracia
participativa en un mundo mejor de
cultura, política estatal, y el hacer de
decisiones por parte de mayorías y no
elites del poder. Creo que las teles y
los radios son claves para la apertura
de tal mundo posible, pero como se ha
notado en este foro son ellos
precisamente los que están en las manos
de los monopolios capitalistas. Hay que
desafiar a esos monopolios, En Toronto
donde acabamos de concluir un encuentro
internacional en defensa de los Cinco
Héroes Cubanos, hablábamos mucho de la
necesidad de llevar nuestro “picketing”
(líneas de protesta como en una huelga)
desde los consulados estadounidenses a
las oficinas principales de los grandes
medios, especialmente las teles, es
decir si es que no hay noticias de los
Cinco – “romper el silencio” fue el tema
del encuentro. Saludos a todas y todos,
todavía estamos tratando de crear
soluciones reales y no simplemente
buenas palabras... de James, en
Montreal.
Keith Ellis (Jamaica):
La
problemática de la cultura y el mercado
se manifiesta de varias maneras y tiende
a reflejar la etapa de desarrollo en la
región o el país afectado. Si uno
examina el problema en el Caribe de
habla inglesa a partir de la década de
los cincuenta, la década que precede a
la del comienzo del período de
independencia del sistema colonial
británico, uno encuentra varias
paradojas.
Los
escritores no gozaban de casas
editoriales, y la industria del libro,
como casi todas las industrias, se
situaba en Inglaterra para exportar sus
productos a las colonias. Tampoco había
un público adecuado en esas islas, dado
el bajo nivel de educación secundaria,
para la compra y el disfrute de las
obras de los escritores. Además los
libros, los periódicos y las revistas
que eran fácil y legalmente asequibles a
todo el mundo en el Reino Unido fueron
prohibidos a todos en el Caribe
colonial, aunque los seleccionados para
ser registrados tendían a ser
identificados como izquierdistas. (Yo
mismo ayudé a un amigo a esconder sus
libros y papeles cuando supimos que iba
a ser visitado por un inspector de la
policía británico ayudado por un guardia
jamaicano. A pesar de las precauciones
que tomamos descubrieron el recorte de
un periódico de Rumanía y el amigo fue
multado).
Estas
circunstancias —factores relacionados
con el acceso a las casas editoriales,
con el mercado, con la relativa libertad
de leer y escribir, con acceso a los
medios de comunicación— determinaron que
muchos de los mejores escritores
salieron para Inglaterra.
Allí
produjeron admirablemente introduciendo
en algunos casos temas regionales de
profunda importancia. Además de
aumentar considerablemente la venta de
sus libros, trabajaron con instituciones
como la BBC, presentando programas
literarios de radio como “Calling the
Caribbean” (Llamando al Caribe) y
seleccionando lecturas de autores
caribeños para tales programas. Incluso
leyeron un cuento mío. Todo esto fue
positivo para el bienestar económico y
el prestigio de los escritores en el
Caribe. Fue muy positivo también para
la reputación de la BBC en esa región.
Sin embargo, por muy progresistas que
fueran las obras de estos escritores, el
hecho de que la BBC fuera su promotor
más reconocible originó una cierta
cautela en cuanto a su recepción por
parte de un sector del público caribeño
que entendía que la intención principal
de la BBC era mantener una posición de
prestigio que facilitara la aceptación
de la política conservadora que ha sido
la esencia de la práctica de este
poderoso órgano mediático.
Por
ejemplo, durante ese período, Inglaterra
libraba su guerra brutal contra los mau
maus en Kenya, y muchos, tal vez la
mayoría de los receptores de las obras
de estos autores caribeños y, a veces,
los autores mismos, como fue el caso de
Derek Walcott, engañados por las
actitudes aparentemente liberales de la
BBC terminaron aceptando la perspectiva
impuesta por este organismo de que los
ingleses eran las víctimas, cuando de
hecho la guerra era un ejercicio salvaje
del poder imperialista.
Hasta
hoy la BBC sigue siendo considerada por
muchos en el Caribe como la fuente
fidedigna de noticias internacionales y
caribeñas. Se aprovecha de estas
circunstancias para atreverse a dar
opiniones e informes distorsionados
especialmente acerca de Cuba y
Venezuela.
Nicasio Pardillo Santos (Cuba):
Según
entiendo en su texto, existe una
interrelación entre, sistema político,
modo económico, sistema de propiedad,
nivel de educación de las personas que
integran la sociedad y la difusión, con
la Cultura y el Mercado. ¿Es que la
cultura puede ser orientada y hacer que
los grupos de personas transformen sus
hábitos y costumbres? ¿El mercado
contribuye a ello? ¿Los intereses de las
clases en el poder se han impuesto?
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Aurelio Alonso, sociólogo cubano |
Aurelio Alonso (Cuba):
Keith, tu pregunta es casi un tratado.
El Caribe de habla inglesa es un foco de
creatividad impresionante. Tú y yo lo
sabemos. Pero la CNN es capaz de
reducirlo a folklor. Cuando el huracán
Noel, todavía tormenta tropical, nos
atravesaba, yo estaba en Istanbul y las
noticias de CNN y BBC comentaban su paso
por Haití y República Dominicana, sin
decir palabra de Cuba; y se me antojó
pensar que para alguien cuya vida
decurse sujeta a esa desinformación
sistemática no tiene la menor idea del
mundo más allá del perímetro donde se
mueve. Creo que la deformación mediática
ha afectado más a nuestros pueblos,
condicionados a la vez por la
insularidad y la dependencia. Es un tema
que no acaba aquí, mi amigo.
Manifestaciones culturales y
globalización
Marilia Guimaraes (Brasil)
En el
escenario contemporáneo, principalmente
en los países desarrollados la industria
cultural mueve millones de dólares
generando empleos.
La
cultura industrializada es un producto
altamente rentable. Pero las
manifestaciones culturales hechas del
pueblo para el pueblo son obligadas a
incorporar los nuevos elementos
impuestos por esta industria organizada,
transformarlos para sobrevivir a la
imposición alienígena.
¿Cómo
los gobiernos de los países considerados
del tercer mundo - los más ricos
culturalmente - pueden crear condiciones
para impedir la masificación mediocre
impuesta por la globalización?
Pedro Monzón (Cuba):
Efectivamente: esta es una consecuencia
de la función de la mercantilización de
la cultura en los procesos de
globalización actuales. El poderío
financiero y los criterios de
rentabilidad y ganancia predominan; ello
da un poder especial a los países
desarrollados de occidente y, dentro de
estos a las culturas anglófonas,
eminentemente la estadounidense.
Adicional, y precisamente, en ese marco,
los productos de la peor factura, que
son lo de más rápida y fácil realización
comercial ocupan el mayor espacio. Eso,
actualmente, se expresa en el predominio
de la influencia de estos patrones en
las conductas y los productos culturales
del “pueblo” en general y de los pueblos
del tercer mundo. En particular incluyo
aquí dentro de cultura no solamente
aquellas manifestaciones del mundo
artístico y literario. Sino generadores
fundamentales de influencia cultural
como las modas, el diseño, el “branding”
los patrones de las cadenas que expenden
“fastfood”, etc, etc. La única forma de
reducir o atenuar el impacto de estas
influencias que atacan a las propias
identidades nacionales y dan lugar a
seres humanos enajenados y
superficiales, es mediante el desarrollo
de políticas, desde el nivel político (y
por otros actores sociales) que
privilegien intereses culturales
auténticos nacionales e
internacionales. Ello supone un estado
con poder y protagonismo real y puede
significar la aplicación de la "fórmulas
de subvención y de estímulos, y
restricciones de política de diversa
índole. En el ámbito de las
instituciones nacionales, implica una
incidencia directiva sobre medios
masivos fundamentales de comunicación y
una activa promoción de “la política
cultural” por parte de las instituciones
responsables en cada país.
En
fin, supone un balance entre estado y
mercado, política y mercado que impidan
que este último imponga las tendencias
culturales predominantes.
Jorge Alfonso (Cuba):
Coincido contigo que la industria
cultural mueve hoy millones de dólares,
pero no necesariamente generando
empleos, respetando la identidad
nacional y preservando el derecho de los
autores sobre la obra.
La
transnacionalización de la economía, así
como la centralización de esos procesos
y la globalización a escala planetaria,
tiene en las industrias culturales una
expresión concentrada. La distribución y
comercialización de las marcas está
concentrada en unas pocas
transnacionales, la distribución de
películas en el mundo en una proporción
mayor al 70% corresponde a empresas
norteamericanas.
Los
productos tratan de sustituir al autor.
Ante este gran dilema los países del sur
tienen y pueden realizar esfuerzos y
desplegar iniciativas al respecto.
Hay
una insuficiente producción audiovisual
que no es apreciada en nuestros países,
una distribuidora donde se conceden
cuotas de pantalla podría ir abriendo un
espacio a un cine nacional más autóctono
y menos comercial. Políticas nacionales
de leyes de apoyo a los productos, etc.
En la
música, abriendo espacios para la
distribución de nuestros productos.
Tiene
que estructurarse una política de apoyo
estatal a la cultura, de preservar los
valores autóctonos de las comunidades y
de preservar el derecho de los autores.
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Lillian Álvarez Navarrete, abogada |
La cultura y los
acuerdos
comerciales
Lillian Álvarez Navarrete (Cuba):
Con
los vientos que soplan desde la OMC y
todas las variantes posteriores de TLC
los productos y servicios culturales y
la llamada “propiedad intelectual” han
pasado a ser un rubro más en los
compromisos de liberalización del
comercio que adquieren los países
miembros y los Estados han quedado
francamente limitados en el ejercicio de
su soberanía. Tal es el esquema que
pretende imponer el neoliberalismo a
escala mundial. Bajo esta óptica de
igualdad entre desiguales, sólo se
benefician aquellos países exportadores
de este tipo de productos y servicios.
Por ejemplo, en los llamados productos
basados en la "propiedad intelectual"
(música, libros, obras audiovisuales,
software, videojuegos, etc.) los EE.UU
ocupan el primer lugar como exportadores
y los 50 países más pobres del planeta
no tienen cifra alguna que mostrar pues
son importadores netos. Así de desigual
es el flujo del comercio en esta
materia. Si en los productos
tradicionales el comercio desbalanceado
profundiza las desigualdades y arruina
a los productores nacionales de los más
pobres , cuando se trata de productos de
un valor cultural estamos hablando,
además, de la dominación de una cultura
sobre otra, de la extinción de lenguas y
expresiones culturales, de pérdida de
identidad al ser los países
subdesarrollados eternamente
receptores de mensajes ajenos que le
incitan a modos de vida que nada tiene
que ver con sus necesidades y realidades
y que han sido diseñados en función de
los requerimientos del capital.
Se
agrava la situación cuando son
utilizados los organismos
internacionales para promover la
homogeneización de legislaciones sin
tener en cuenta los diferentes niveles
de desarrollo lo cual se convierte en un
arma a favor de los países desarrollados
para proteger sus inversiones.
Carlo Frabetti (Italia)
Estás
hablando, entre otras cosas, de
colonización cultural, tan peligrosa o
más que la económica. ¿Cómo crees que se
puede luchar contra ella?
Aprovecho para mandarte un abrazo y
decirte que tu libro ha sido muy bien
acogido por quienes en España luchan
contra el préstamo de pago en las
bibliotecas. |