Año VI
La Habana

24 al 30 de NOVIEMBRE
de 2007

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Creación y conocimiento

La Habana
Fotos: Kaloian (La Jiribilla)
 


Si observamos el fenómeno de la privatización de las universidades nos damos cuenta de que el mercado se ha apoderado también del conocimiento. ¿Cómo enfrentar este problema hoy para que el conocimiento siga teniendo un valor legítimo? 

Eduardo Torres-Cuevas
(Doctor en Ciencias Históricas y Director de la Biblioteca Nacional José Martí. Premio Nacional de Ciencias Sociales 2000):

La privatización de las universidades forma parte de la concepción neoliberal de reducir el conocimiento a las necesidades del mercado. Es el proceso de sustituir la universidad popular por la universidad de elite. El conocimiento en el campo de las humanidades y ciencias sociales se ha reducido, e incluso, facultades de este corte han desaparecido. Según el aporte económico es la categoría de la carrera. Enfrentar el problema de la privatización universitaria requiere de múltiples acciones, sobre todo, de un contra proyecto que permita llevar al pueblo a las universidades. Ello solo es posible mediante procesos de "culturación" desde las bases y con el apoyo de un estado que asuma, como parte de su presupuesto, la educación universitaria desprovista de intereses mercantiles y encaminados al desarrollo cultural, científico y social de las grandes agrupaciones humanas. 

Dr. Rubén Zardoya Loureda
(Rector de la Universidad de La Habana):

La invasión de las universidades por el neoliberalismo es parte de una guerra mayor contra los programas sociales, los sistemas de seguridad social y lo que ellos llaman “legislaciones laborales paternalistas”. Es parte de un ataque frontal contra el sector estatal de la economía. Está asociada, sobre todo, al proceso creciente de desnacionalización de las riquezas naturales y hasta de la cultura de nuestros pueblos. Solo si lo integramos a todo esto, podremos entender el impacto que ha producido sobre las universidades, el cual ha sido demoledor.

Se ha procurado —no sin éxito en muchos casos— convertir a las universidades en empresas capitalistas, regidas por los postulados de eficiencia económica, libre competencia, iniciativa privada y lucro. El estado se retira y comienza a hablar de la necesidad de que las universidades se autofinancien, lo cual raya en el absurdo; y se identifican los aranceles de las matrículas como la principal fuente de este autofinanciamiento, por lo cual estos tienden a aumentar.

Todo esto trae nefastas consecuencias para la vida universitaria. Comienzan a privilegiarse las actividades y áreas profesionales que puedan producir una mayor ganancia con el menor costo posible, y no aquellas que se orientan hacia el logro de una formación de profesionales más eficaz y hacia el incremento del conocimiento.

Esto impacta negativamente las ciencias básicas como la Física, la Química, las Matemáticas, la Biología. También golpea a las Humanidades y Ciencias Sociales, en general: la Historia, la Literatura, la Filosofía, la Antropología. Estás ramas del conocimiento quedan virtualmente en las llamadas universidades tradicionales.

La gran mayoría de las nuevas universidades, que son privadas, no cuentan con esas carreras. El mercado y las empresas no necesitan hombres y mujeres cultos, sino especialistas estrechos, aquellos que Marx llamaba “cretinos profesionales”.

La mercantilización de la educación tienda así a formar hombres y mujeres unilaterales, yo diría que monstruosamente unilaterales. Impera un pragmatismo feroz. Se deja de estimular la investigación. Una parte importante de los presupuestos en los meses previos a la matrícula se va en campañas publicitarias, destinadas a venderles la universidad a los alumnos. ¿Qué se les vende? Títulos fáciles de obtener, aseguramientos materiales vistosos y promesas de intercambios académicos internacionales. Lo importante es la imagen, la envoltura.

La educación superior se abre al mercado y se cierra al pueblo. Accede a las universidades quien puede pagarlas. El pago no se refiere solo a los costos de la matrícula, sino también a la compra de la bibliografía, equipos de computación, alojamiento y transporte. Se acentúa el carácter elitista.

Los profesores a tiempo completo y dedicación exclusiva, que son costosos, van convirtiéndose en una rareza; se tiende a contratar profesores a tiempo parcial. La vida de estos se caracteriza por la precariedad laboral. No disponen de tiempo para educar ni para empeñarse en la formación de valores, con lo cual las universidades van transformándose en meros espacios de instrucción y capacitación para el mercado laboral. Tampoco hay tiempo ni estímulo para la investigación. Va desapareciéndole ideal del educador, que al decir del sabio cubano don José de la Luz y Caballero debía ser un evangelio vivo, que acompaña a los estudiantes, los asiste en sus angustias, los conoce, les brinda una atención diferenciada y ve en cada uno de ellos un reto pedagógico.

La situación creada conduce a una creciente pérdida de autonomía de las universidades. Pese al discurso oficial, estas se hacen más dependientes de las empresas, del mercado y, por tanto, pueden decidir menos a partir de sí mismas, de sus propios valores, de sus necesidades inmanentes de desarrollo. Con ello tiende a desvanecerse el sentido universalista de la educación. La formación de la juventud va dejando de ser un fin, para convertirse en un medio: conquistar clientes que compren y paguen; producir individuos parciales, unilaterales, incultos en esencia, pero capaces, en virtud de su especialización, de satisfacer las demandas de las empresas capitalistas. Nosotros defendemos la autonomía universitaria: la autonomía frente a los poderes despóticos, sean estos políticos o económicos; la autonomía frente a un estado que se desentiende de la educación, no la financia, no la apoya y, sin embargo, pretende ejercer un poder policíaco sobre las universidades; y la autonomía frente a la dictadura de las empresas capitalistas, movidas solo por el afán de lucro.

Más que una conquista ya consagrada, la autonomía es algo que las universidades debieran conquistar y reconquistar cada día. Una genuina autonomía universitaria supone que el estado y los poderes públicos se pongan en función de ella, financien y viabilicen las políticas educativas, garanticen las condiciones necesarias para el adecuado desarrollo de las funciones sustantivas de la universidad la docencia, la investigación, la extensión, la protejan de la tiranía del mercado, contribuyan a dignificar la profesión del educador y a incrementar la calidad de la educación. Si esto no se logra, la consigna de la autonomía se transforma en una finta propagandística, en una treta para encubrir una actitud servil frente a los poderes establecidos.

Nosotros creemos en la integración y en la internacionalización de la educación superior. Aspiramos a una integración entre iguales y a una internacionalización con soberanía. La universidad, o se internacionaliza, o perece. Por su propia naturaleza, la educación, como la ciencia en sentido general, transciende las fronteras nacionales. Podemos darnos cualquier lujo menos el de dejar de conocer y estudiar la forma en que instruyen, investigan y desarrollan nuevos modelos formativos. Somos firmes partidarios, pues, de la integración entre las universidades latinoamericanas y entre las universidades del mundo, sin imposiciones de conceptos, patrones, normas, o esquemas de validez supuestamente universal; una integración solidaria, distante de toda suerte avasallamiento cultural. Por esta razón, no podemos apoyar los programas de integración de la educación superior que se promueven desde proyectos de dominación como el ALCA, de inspiración netamente neoliberal.

Para el capital transnacional, la Educación Superior se ha revelado como un negocio tan rentable como los de la droga, el sexo y la guerra. Apreciamos la existencia de formas primarias de lo que podríamos llamar un proceso de transnacionalización desnacionalizadora de las universidades, bien marcada por el neoliberalismo. Una de sus modalidades consiste en instalar campus de universidades extranjeras en el territorio de una u otra nación latinoamericana, prestas a insertarse ventajosamente en el mercado, esquivas a toda forma de control y regulación por parte de autoridades nacionales.

Otra forma de transnacionalización consiste en el establecimiento de alianzas entre universidades para una formación de alternancia, y suele ocurrir que nuestros jóvenes viajan a los países desarrollados, donde reciben una formación que los distancia de la realidad concreta a la cual deben en principio reintegrarse.

Más significativa parece la tendencia creciente a la compra de universidades latinoamericanas por empresas transnacionales. Universidades con decenas de miles de estudiantes.

Por último – y aquí entramos en el reino de la desregulación total – en los últimos tiempos se ha disparado la oferta de licenciaturas y postgrados transnacionales a distancia, mediante la utilización de las nuevas tecnologías de la información.

Ahora bien, el efecto más grave de este proceso de transnacionalización sigue siendo el robo de cerebros. Se ha convertido en una norma la emigración de los mejores talentos de América Latina hacia los países capitalistas desarrollados, motivada por muy diversos factores, entre ellos, la precariedad de las instituciones universitarias de nuestros países, la oferta insuficiente de maestrías y doctorados de calidad, la carencia de infraestructura institucional para la investigación, de la falta de reconocimiento social del trabajo científico, los bajos salarios y la inestabilidad del empleo de los profesores e investigadores.



Dr. Rubén Zardoya Loureda, Rector de la Universidad de La Habana

 

Así, pues, todo parece indicar que, como en el resto de los dominios del mercado, nuestros pueblos están perdiendo más de lo que ganan con el desarrollo de la transnacionalización de la Educación Superior. Nada es más valioso que el talento de nuestros jóvenes. No quiere decir que renunciemos a la internacionalización. Pero pensar muy bien, conocer con precisión nuestras fortalezas relativas y nuestras debilidades, buscar formas de garantizar el retorno de los estudiantes; ser inteligentes y repensar todo lo que hacemos.

Una experiencia interesante es la que ofrece a la Educación Superior la Alternativa Bolivariana para las Américas, en la que Cuba está participando ampliamente. Vale la pena resaltar el compromiso que hemos asumido de formar hasta 100 mil médicos en diez años, en lo fundamental latinoamericanos. Soñamos con un ejército de batas blancas descendiendo desde el Río Bravo hasta la Patagonia, llevando salud, higiene, saber, cultura. En este caso, los países participantes lo hacemos en calidad de iguales. Es la igualdad de quienes tenemos una historia común, una cultura común, una lengua común, intereses comunes. Es una internacionalización de la Educación Superior donde no rige la ley del mercado, la ley del más fuerte, la ley de la selva; donde las universidades no se convierten en un espacio de lucha de todos contra todos. Creemos en una internacionalización justa, solidaria, que tengo muy poco que ver con los mandatos del mercado. 


¿Hasta qué punto la investigación hoy no responde mayoritariamente al interés del mercado? 

Rolando González Patricio
(Director del Centro de Investigaciones de la Cultura Cubana Juan Marinello):

El influjo neoliberal de las últimas décadas ha logrado hacer de muchas universidades y centros de investigación menos subordinados de los intereses que rigen el mercado. Por ese camino se conoce y produce para dichos intereses hegemónicos y no para las mayorías de nuestros países. La mercantilización del conocimiento, su privatización es a la postre un fenómeno económico y al mismo tiempo un instrumento de dominación en el contexto globalizador, entendido como el ámbito regido por los intereses de las megacorporaciones. El Banco Mundial y otras instituciones que responden a esos intereses han sido grandes promotores de la suposición de la lógica mercantil en el proceso de producción y reproducción del conocimiento. 

Raymundo Ubieta Gómez (Cuba):

Desgraciadamente, la investigación en el mundo está cada vez más dirigida y dependiente del interés del mercado. Tal es así que en el campo de la salud las grandes transnacionales orientan en el desarrollo de nuevos fármacos, fundamentalmente aquellas enfermedades que aquejan a poblaciones de alto poder adquirido de manera de garantizar el establecimiento de altos precios y una venta significativa sin concesiones comerciales. Las enfermedades que aquejan básicamente a parientes de países pobres que no pueden pagar estos precios sencillamente quedan fuera de los planes. Ejemplo: Malaria, dengue, etc. Incluso un alto porcentaje de los nuevos medicamentos que surgen en el mercado no tienen ninguna recepción. En vez de mejoría de la salud, solo se orientan a exigencias de forma que los hagan más atractivos al mercado. Las vacunas, como tratamiento profiláctico, no son priorizadas, y sí las drogas terapéuticas que resultan productos de mayores ganancias.

En Cuba hemos mantenido el principio esencial de que la ciencia debe servir al mejoramiento de la calidad de la vida del hombre. Las investigaciones en vacunas son prioritarias bajo el concepto del desarrollo de una medicina fundamentalmente preventiva (único país con un plan de vacunación conformado por más de 13 vacunas).

La prioridad número uno de la ciencia es la salud de la población cubana (gratuita por demás) y se trabaja en todas aquellas afecciones que inciden en la población cubana independientemente de su impacto económico. No se concibe un resultado científico cubano que busque un mercado internacional sin tener resuelta la necesidad del país. De esta manera las vacunas y fármacos producidos han garantizado la salud del pueblo en primera instancia. Ejemplo: la vacuna de la Hepatitis B producida en el país ha logrado por su aplicación inmediata y masiva la casi desaparición de esta enfermedad en la población menor de 15 años, con tendencia a desaparecer en la población total. 


En el ámbito de los Estudios Culturales, ¿cómo se posicionarían los estudios etnoliterarios en la dinámica de la interacción entre Cultura y Mercado, en el contexto latinoamericano?  

Rolando González Patricio (Cuba):

En mi opinión, se trata de evitar que sean solo los intereses del mercado, es decir, de quienes lo controlan, los que formulen la agenda de indagación sobre nuestras culturas. El interés público y la riqueza cultural de nuestros pueblos requieren, a partir de sus propias necesidades, de agendas académicas que no respondan únicamente a intereses mercantiles generalmente foráneos, y enfiladas a conocernos mejor. Esto incluye darnos a conocer por nosotros mismos, desde nuestras propias miradas. En resumen, dejar de ser invisibilizados. Por otra parte, ejercer una agenda académica propia —liberadora— va por un camino que esquiva el influjo hegemónico.


Medios de Comunicación

¿Cómo lograr que la prensa sea una forma de comunicación y no un instrumento del Régimen, para sostenerlo?

La poesía nutre a todas las artes y sin embargo, es la Cenicienta de las artes. Los poetas son nombrados en los discursos oficiales, pero la mayoría padece penurias, sobre todo si se trata de poesía comprometida. 

Marilia Guimaraes (Brasil):   

La poesía es la madre de todas las manifestaciones artísticas, está presente en todas ellas de ahí, la grande complejidad de colocación en el mercado. Lo que quiero decir es que, las editoras hacen publicaciones, publican mientras que la prensa habla más a menudo. En Brasil, los poetas se unieron a los artistas de cine, teatro y  televisión, e hicieron de la poesía una necesidad vital. Hoy existen grupos formados en distintas capas sociales utilizando esta práctica. De saraus, tiene jornadas de poesía por todos los rincones del país. Este movimiento ha obligado a las editoras a publicar mayor número de poetas.  

Iroel Sánchez
(Presidente del Instituto Cubano del Libro):  

1- En el régimen capitalista tres elementos definen los contenidos de la prensa: Propiedad, Anunciantes y Fuentes. Solo un 20% de la sociedad puede participar del control de esos elementos, lo que convierte a la prensa en un instrumento más de dominación.

Solo la democratización de la sociedad, incluyendo por supuesto la igualdad económica y las posibilidades de acceso a la cultura garantizaría una prensa realmente libre.

2- El mercado y la poesía están en las antípodas, si se deja la posibilidad de publicarla a las ganancias que pueda recibir un editor, estará destinada a ser leída solo por muy exiguas minorías y condena a los poetas a la penuria.

En Cuba la publicación de libros en general y la de poesía en particular, es subvencionada al igual que el fomento de diversos espacios para su lectura pública con la mayor amplitud estética.


Cultura y mercado en Internet 

¿Se encuentra en Internet de todo y no siempre los mejores valores culturales prevalecen, se considera entonces Internet un peligro a la cultura? ¿Será su sustituta o pueden coexistir? 

Antonio Gutiérrez Laborit (Cuba):

Es evidente que en Internet coexiste todo tipo de anuncios culturales e información que se mueven entre la alta cultura y la cultura chatarra, enajenante y dominadora. Desde mi punto de vista lo importante no esta simplemente en que esta ultima este situada o no en la red, lo importante es la preparación que posean nuestros ciudadanos para poder apropiarse de una cultura liberadora y enriquecedora y desechar aquella que los mantiene dominados.

Tenemos el deber de ofrecer lo mejor de nuestras culturas y educar el gusto de nuestros pueblos para que por si solos y con argumentos sólidos puedan elegir lo que consumen con una alta responsabilidad ética, moral, cultural y social. 

Rolando González Patricio (Cuba):

La historia demuestra que las nuevas artes y las nuevas tecnologías no necesariamente hacen desaparecer las anteriores y pueden coexistir como el teatro y el cine, la radio y la televisión, o la tracción animal y la locomotora.

Internet es una enorme oportunidad para la cultura. También puede ser una amenaza. El peligro viene no de ella misma, sino de quienes la usan en sentido contra cultural con fines lucrativos excluyentes y para definir ideas y prácticas antisociales. Tal vez la amenaza mayor venga por el camino de Internet II, profundamente condicionada por mecanismos mercantiles. 

Tamara Roselló Reina (Directora de la revista Alma Máter):

Internet es un medio increíble y es una suerte tener la posibilidad histórica de conocerlo. Pero el tema de la brecha digital es una muestra de que en el ciberespacio se replica casi a imagen y semejanza que en otro espacio, los problemas del hombre y la mujer de hoy. Entonces tenemos que aprender a utilizar Internet, a socializar sus posibilidades, para no perdernos en la red. Desde una computadora tenemos acceso a las producciones culturales de todo el mundo, pero también a la basura, a la verdad y también a la mentira, y eso no lo podemos desconocer. Hay entre ciertos intelectuales una resistencia a la era de Internet y eso debe superarse porque la red de redes es un hecho y sus atractivos  le han ganado seguidores, por ahí también hay que poner al alcance el conocimiento y lo mejor de nuestras culturas, que una vez más están en desventaja con la cultura hegemónica también en el ciberespacio. No permitamos que se disuelvan nuestras propuestas culturales en medio de tanta información. Hay que valerse de Internet como herramienta y para eso hay que conocer sus interioridades.

Los medios alternativos, los weblog han desarrollado la posibilidad de que todos seamos comunicadores, pero detrás de esa comunicación debe alzarse nuestra cultura y la integración a redes de comunicación facilitarán que nuestra voz salga del silencio.


El Copyright y el mercado 

Álvaro Terrazas (Alemania):  

Tuve la oportunidad de escuchar la ponencia de algunos representantes europeos de la lucha en contra del copyright, los cuales en mi parecer, interpreto como representantes de una lucha muy sectorial, casi reivindicativa, haciendo una analogía con el resto de las luchas jump on the bandwagon europeas o pequeño burguesas, las cuales además de estar por lo que es supuesto como lo éticamente correcto y tener la simpatía de las reivindicaciones liberales, no toca en absoluto el acceso de la mayor parte del mundo (que es pobre) al conocimiento, ya que consideran una supuesta liberación del copyright que en realidad es solo una "antimonopolización" del conocimiento, pero no es una liberalización real de este, argumentado por la necesidad de subsistencia del artista. Por lo que sintetizo: no habrá real acceso de la población al conocimiento y la cultura plena sin cambio real en las relaciones de producción y sin que el pueblo ostente los medios de producción. Es así, las verdades duelen, y nuestra arma y esperanza actual es el ALBA. 

Lillian Álvarez (Cuba):

En el mundo de hoy hay ya un fuerte movimiento en contra del sistema del copyright, sistema que se ha ido deformando y tergiversando cada vez más para convertirse en un protector  por excelencia de la industria, en detrimento de la verdadera protección a la creación y a la sociedad. Hay muchas alternativas surgidas, la primera brecha la abrió el software libre y el principio del copyleft, luego han surgido otras como creative commons que no modifican el sistema sino que se mueven creando espacios de mayor libertad dentro de éste. Coincido en que el cambio verdaderamente efectivo será aquel que se construya sobre un pensamiento nuevo sobre una nueva doctrina que tenga en su base la solidaridad, la construcción colectiva de saberes, el respeto a la creación artística, el reconocimiento de formas diversas de crear (no sólo las propias de la cultura occidental) y el acceso de todos al conocimiento y a los resultados de la creación.

La necesidad de subsistencia del artista es cierta, por eso insistimos en el papel de las políticas culturales. Quienes defienden esas ideas es porque no logran imaginar que es posible un espacio de intercambio cultural fuera del mercado, ni que las políticas públicas se encarguen responsablemente de la cultura.

El sistema internacional de derechos de autor hoy vigente, está construido sobre la base de las necesidades de protección de la industria de los países desarrollados. La protección al creador sin recursos económicos y la protección a la sociedad en sus derechos de acceso han quedado en un reconocimiento falso que los deja cada vez más desprotegidos.

A mi juicio la protección a la creación comienza con el reconocimiento previo de toda una serie de derechos como el derecho a la vida, a la educación, a la salud, para seguir con el derecho a disfrutar de la cultura preexistente, la propia y la universal y todo eso hoy en día le es negado a las grandes mayorías.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2007.
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