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Si
observamos el fenómeno de la
privatización de las universidades nos
damos cuenta de que el mercado se ha
apoderado también del conocimiento.
¿Cómo enfrentar este problema hoy para
que el conocimiento siga teniendo un
valor legítimo?
Eduardo Torres-Cuevas
(Doctor en
Ciencias Históricas y Director de la
Biblioteca Nacional José Martí. Premio
Nacional de Ciencias Sociales 2000):
La
privatización de las universidades forma
parte de la concepción neoliberal de
reducir el conocimiento a las
necesidades del mercado. Es el proceso
de sustituir la universidad popular por
la universidad de elite. El conocimiento
en el campo de las humanidades y
ciencias sociales se ha reducido, e
incluso, facultades de este corte han
desaparecido. Según el aporte económico
es la categoría de la carrera. Enfrentar
el problema de la privatización
universitaria requiere de múltiples
acciones, sobre todo, de un contra
proyecto que permita llevar al pueblo a
las universidades. Ello solo es posible
mediante procesos de "culturación" desde
las bases y con el apoyo de un estado
que asuma, como parte de su presupuesto,
la educación universitaria desprovista
de intereses mercantiles y encaminados
al desarrollo cultural, científico y
social de las grandes agrupaciones
humanas.
Dr.
Rubén Zardoya Loureda
(Rector de la
Universidad de La Habana):
La
invasión de las universidades por el
neoliberalismo es parte de una guerra
mayor contra los programas sociales, los
sistemas de seguridad social y lo que
ellos llaman “legislaciones laborales
paternalistas”. Es parte de un ataque
frontal contra el sector estatal de la
economía. Está asociada, sobre todo, al
proceso creciente de desnacionalización
de las riquezas naturales y hasta de la
cultura de nuestros pueblos. Solo si lo
integramos a todo esto, podremos
entender el impacto que ha producido
sobre las universidades, el cual ha sido
demoledor.
Se ha
procurado —no sin éxito en muchos casos—
convertir a las universidades en
empresas capitalistas, regidas por los
postulados de eficiencia económica,
libre competencia, iniciativa privada y
lucro. El estado se retira y comienza a
hablar de la necesidad de que las
universidades se autofinancien, lo cual
raya en el absurdo; y se identifican los
aranceles de las matrículas como la
principal fuente de este
autofinanciamiento, por lo cual estos
tienden a aumentar.
Todo
esto trae nefastas consecuencias para la
vida universitaria. Comienzan a
privilegiarse las actividades y áreas
profesionales que puedan producir una
mayor ganancia con el menor costo
posible, y no aquellas que se orientan
hacia el logro de una formación de
profesionales más eficaz y hacia el
incremento del conocimiento.
Esto
impacta negativamente las ciencias
básicas como la Física, la Química, las
Matemáticas, la Biología. También golpea
a las Humanidades y Ciencias Sociales,
en general: la Historia, la Literatura,
la Filosofía, la Antropología. Estás
ramas del conocimiento quedan
virtualmente en las llamadas
universidades tradicionales.
La
gran mayoría de las nuevas
universidades, que son privadas, no
cuentan con esas carreras. El mercado y
las empresas no necesitan hombres y
mujeres cultos, sino especialistas
estrechos, aquellos que Marx llamaba
“cretinos profesionales”.
La
mercantilización de la educación tienda
así a formar hombres y mujeres
unilaterales, yo diría que
monstruosamente unilaterales. Impera un
pragmatismo feroz. Se deja de estimular
la investigación. Una parte importante
de los presupuestos en los meses previos
a la matrícula se va en campañas
publicitarias, destinadas a venderles la
universidad a los alumnos. ¿Qué se les
vende? Títulos fáciles de obtener,
aseguramientos materiales vistosos y
promesas de intercambios académicos
internacionales. Lo importante es la
imagen, la envoltura.
La
educación superior se abre al mercado y
se cierra al pueblo. Accede a las
universidades quien puede pagarlas. El
pago no se refiere solo a los costos de
la matrícula, sino también a la compra
de la bibliografía, equipos de
computación, alojamiento y transporte.
Se acentúa el carácter elitista.
Los
profesores a tiempo completo y
dedicación exclusiva, que son costosos,
van convirtiéndose en una rareza; se
tiende a contratar profesores a tiempo
parcial. La vida de estos se caracteriza
por la precariedad laboral. No disponen
de tiempo para educar ni para empeñarse
en la formación de valores, con lo cual
las universidades van transformándose en
meros espacios de instrucción y
capacitación para el mercado laboral.
Tampoco hay tiempo ni estímulo para la
investigación. Va desapareciéndole ideal
del educador, que al decir del sabio
cubano don José de la Luz y Caballero
debía ser un evangelio vivo, que
acompaña a los estudiantes, los asiste
en sus angustias, los conoce, les brinda
una atención diferenciada y ve en cada
uno de ellos un reto pedagógico.
La
situación creada conduce a una creciente
pérdida de autonomía de las
universidades. Pese al discurso oficial,
estas se hacen más dependientes de las
empresas, del mercado y, por tanto,
pueden decidir menos a partir de sí
mismas, de sus propios valores, de sus
necesidades inmanentes de desarrollo.
Con ello tiende a desvanecerse el
sentido universalista de la educación.
La formación de la juventud va dejando
de ser un fin, para convertirse en un
medio: conquistar clientes que compren y
paguen; producir individuos parciales,
unilaterales, incultos en esencia, pero
capaces, en virtud de su
especialización, de satisfacer las
demandas de las empresas capitalistas.
Nosotros defendemos la autonomía
universitaria: la autonomía frente a los
poderes despóticos, sean estos políticos
o económicos; la autonomía frente a un
estado que se desentiende de la
educación, no la financia, no la apoya
y, sin embargo, pretende ejercer un
poder policíaco sobre las universidades;
y la autonomía frente a la dictadura de
las empresas capitalistas, movidas solo
por el afán de lucro.
Más
que una conquista ya consagrada, la
autonomía es algo que las universidades
debieran conquistar y reconquistar cada
día. Una genuina autonomía universitaria
supone que el estado y los poderes
públicos se pongan en función de ella,
financien y viabilicen las políticas
educativas, garanticen las condiciones
necesarias para el adecuado desarrollo
de las funciones sustantivas de la
universidad
—la
docencia, la investigación, la extensión—,
la protejan de la tiranía del mercado,
contribuyan a dignificar la profesión
del educador y a incrementar la calidad
de la educación. Si esto no se logra, la
consigna de la autonomía se transforma
en una finta propagandística, en una
treta para encubrir una actitud servil
frente a los poderes establecidos.
Nosotros creemos en la integración y en
la internacionalización de la educación
superior. Aspiramos a una integración
entre iguales y a una
internacionalización con soberanía. La
universidad, o se internacionaliza, o
perece. Por su propia naturaleza, la
educación, como la ciencia en sentido
general, transciende las fronteras
nacionales. Podemos darnos cualquier
lujo menos el de dejar de conocer y
estudiar la forma en que instruyen,
investigan y desarrollan nuevos modelos
formativos. Somos firmes partidarios,
pues, de la integración entre las
universidades latinoamericanas y entre
las universidades del mundo, sin
imposiciones de conceptos, patrones,
normas, o esquemas de validez
supuestamente universal; una integración
solidaria, distante de toda suerte
avasallamiento cultural. Por esta razón,
no podemos apoyar los programas de
integración de la educación superior que
se promueven desde proyectos de
dominación como el ALCA, de inspiración
netamente neoliberal.
Para
el capital transnacional, la Educación
Superior se ha revelado como un negocio
tan rentable como los de la droga, el
sexo y la guerra. Apreciamos la
existencia de formas primarias de lo que
podríamos llamar un proceso de
transnacionalización desnacionalizadora
de las universidades, bien marcada por
el neoliberalismo. Una de sus
modalidades consiste en instalar campus
de universidades extranjeras en el
territorio de una u otra nación
latinoamericana, prestas a insertarse
ventajosamente en el mercado, esquivas a
toda forma de control y regulación por
parte de autoridades nacionales.
Otra
forma de transnacionalización consiste
en el establecimiento de alianzas entre
universidades para una formación de
alternancia, y suele ocurrir que
nuestros jóvenes viajan a los países
desarrollados, donde reciben una
formación que los distancia de la
realidad concreta a la cual deben en
principio reintegrarse.
Más
significativa parece la tendencia
creciente a la compra de universidades
latinoamericanas por empresas
transnacionales. Universidades con
decenas de miles de estudiantes.
Por
último – y aquí entramos en el reino de
la desregulación total – en los últimos
tiempos se ha disparado la oferta de
licenciaturas y postgrados
transnacionales a distancia, mediante la
utilización de las nuevas tecnologías de
la información.
Ahora
bien, el efecto más grave de este
proceso de transnacionalización sigue
siendo el robo de cerebros. Se ha
convertido en una norma la emigración de
los mejores talentos de América Latina
hacia los países capitalistas
desarrollados, motivada por muy diversos
factores, entre ellos, la precariedad de
las instituciones universitarias de
nuestros países, la oferta insuficiente
de maestrías y doctorados de calidad, la
carencia de infraestructura
institucional para la investigación, de
la falta de reconocimiento social del
trabajo científico, los bajos salarios y
la inestabilidad del empleo de los
profesores e investigadores.
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Dr.
Rubén Zardoya Loureda, Rector de la
Universidad de La Habana
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Así,
pues, todo parece indicar que, como en
el resto de los dominios del mercado,
nuestros pueblos están perdiendo más de
lo que ganan con el desarrollo de la
transnacionalización de la Educación
Superior. Nada es más valioso que el
talento de nuestros jóvenes. No quiere
decir que renunciemos a la
internacionalización. Pero pensar muy
bien, conocer con precisión nuestras
fortalezas relativas y nuestras
debilidades, buscar formas de garantizar
el retorno de los estudiantes; ser
inteligentes y repensar todo lo que
hacemos.
Una
experiencia interesante es la que ofrece
a la Educación Superior la Alternativa
Bolivariana para las Américas, en la que
Cuba está participando ampliamente. Vale
la pena resaltar el compromiso que hemos
asumido de formar hasta 100 mil médicos
en diez años, en lo fundamental
latinoamericanos. Soñamos con un
ejército de batas blancas descendiendo
desde el Río Bravo hasta la Patagonia,
llevando salud, higiene, saber, cultura.
En este caso, los países participantes
lo hacemos en calidad de iguales. Es la
igualdad de quienes tenemos una historia
común, una cultura común, una lengua
común, intereses comunes. Es una
internacionalización de la Educación
Superior donde no rige la ley del
mercado, la ley del más fuerte, la ley
de la selva; donde las universidades no
se convierten en un espacio de lucha de
todos contra todos. Creemos en una
internacionalización justa, solidaria,
que tengo muy poco que ver con los
mandatos del mercado.
¿Hasta qué punto la
investigación hoy no
responde mayoritariamente al interés del
mercado?
Rolando González Patricio
(Director
del Centro de Investigaciones de la
Cultura Cubana Juan Marinello):
El influjo neoliberal de las
últimas décadas ha logrado hacer de
muchas universidades y centros de
investigación menos subordinados de los
intereses que rigen el mercado. Por ese
camino se conoce y produce para dichos
intereses hegemónicos y no para las
mayorías de nuestros países. La
mercantilización del conocimiento, su
privatización es a la postre un fenómeno
económico y al mismo tiempo un
instrumento de dominación en el contexto globalizador, entendido como el ámbito
regido por los intereses de las
megacorporaciones. El Banco Mundial y
otras instituciones que responden a esos
intereses han sido grandes promotores de
la suposición de la lógica mercantil en
el proceso de producción y reproducción
del conocimiento.
Raymundo Ubieta Gómez (Cuba):
Desgraciadamente, la investigación en el
mundo está cada vez más dirigida y
dependiente del interés del mercado. Tal
es así que en el campo de la salud las
grandes transnacionales orientan en el
desarrollo de nuevos fármacos,
fundamentalmente aquellas enfermedades
que aquejan a poblaciones de alto poder
adquirido de manera de garantizar el
establecimiento de altos precios y una
venta significativa sin concesiones
comerciales. Las enfermedades que
aquejan básicamente a parientes de
países pobres que no pueden pagar estos
precios sencillamente quedan fuera de
los planes. Ejemplo: Malaria, dengue,
etc. Incluso un alto porcentaje de los
nuevos medicamentos que surgen en el
mercado no tienen ninguna recepción. En
vez de mejoría de la salud, solo se
orientan a exigencias de forma que los
hagan más atractivos al mercado. Las
vacunas, como tratamiento profiláctico,
no son priorizadas, y sí las drogas
terapéuticas que resultan productos de
mayores ganancias.
En
Cuba hemos mantenido el principio
esencial de que la ciencia debe servir
al mejoramiento de la calidad de la vida
del hombre. Las investigaciones en
vacunas son prioritarias bajo el
concepto del desarrollo de una medicina
fundamentalmente preventiva (único país
con un plan de vacunación conformado por
más de 13 vacunas).
La
prioridad número uno de la ciencia es la
salud de la población cubana (gratuita
por demás) y se trabaja en todas
aquellas afecciones que inciden en la
población cubana independientemente de
su impacto económico. No se concibe un
resultado científico cubano que busque
un mercado internacional sin tener
resuelta la necesidad del país. De esta
manera las vacunas y fármacos producidos
han garantizado la salud del pueblo en
primera instancia. Ejemplo: la vacuna de
la Hepatitis B producida en el país ha
logrado por su aplicación inmediata y
masiva la casi desaparición de esta
enfermedad en la población menor de 15
años, con tendencia a desaparecer en la
población total.
En
el ámbito de los Estudios Culturales,
¿cómo se posicionarían los estudios
etnoliterarios en la dinámica de la
interacción entre Cultura y Mercado, en
el contexto latinoamericano?
Rolando González Patricio (Cuba):
En mi opinión, se trata de
evitar que sean solo los intereses del
mercado, es decir, de quienes lo
controlan, los que formulen la agenda de
indagación sobre nuestras culturas. El
interés público y la riqueza cultural de
nuestros pueblos requieren, a partir de
sus propias necesidades, de agendas
académicas que no respondan únicamente a
intereses mercantiles generalmente
foráneos, y enfiladas a conocernos
mejor. Esto incluye darnos a conocer por
nosotros mismos, desde nuestras propias
miradas. En resumen, dejar de ser invisibilizados. Por otra parte, ejercer
una agenda académica propia —liberadora—
va por un camino que esquiva el influjo
hegemónico.
Medios de Comunicación
¿Cómo lograr que la prensa sea una forma
de comunicación y no un instrumento del
Régimen, para sostenerlo?
La poesía nutre a todas las artes y sin
embargo, es la Cenicienta de las artes.
Los poetas son nombrados en los
discursos oficiales, pero la mayoría
padece penurias, sobre todo si se trata
de poesía comprometida.
Marilia Guimaraes (Brasil):
La
poesía es la madre de todas las
manifestaciones artísticas, está
presente en todas ellas de ahí, la
grande complejidad de colocación en el
mercado. Lo que quiero decir es que, las
editoras hacen publicaciones, publican
mientras que la prensa habla más a
menudo. En Brasil, los poetas se unieron
a los artistas de cine, teatro y
televisión, e hicieron de la poesía una
necesidad vital. Hoy existen grupos
formados en distintas capas sociales
utilizando esta práctica. De saraus,
tiene jornadas de poesía por todos los
rincones del país. Este movimiento ha
obligado a las editoras a publicar mayor
número de poetas.
Iroel Sánchez
(Presidente del Instituto
Cubano del Libro):
1- En
el régimen capitalista tres elementos
definen los contenidos de la prensa:
Propiedad, Anunciantes y Fuentes. Solo
un 20% de la sociedad puede participar
del control de esos elementos, lo que
convierte a la prensa en un instrumento
más de dominación.
Solo
la democratización de la sociedad,
incluyendo por supuesto la igualdad
económica y las posibilidades de acceso
a la cultura garantizaría una prensa
realmente libre.
2- El
mercado y la poesía están en las
antípodas, si se deja la posibilidad de
publicarla a las ganancias que pueda
recibir un editor, estará destinada a
ser leída solo por muy exiguas minorías
y condena a los poetas a la penuria.
En
Cuba la publicación de libros en general
y la de poesía en particular, es
subvencionada al igual que el fomento de
diversos espacios para su lectura
pública con la mayor amplitud estética.
Cultura y mercado en
Internet
¿Se encuentra en Internet de todo y no
siempre los mejores valores culturales
prevalecen, se considera entonces
Internet un peligro a la cultura? ¿Será
su sustituta o pueden coexistir?
Antonio Gutiérrez Laborit (Cuba):
Es
evidente que en Internet coexiste todo
tipo de anuncios culturales e
información que se mueven entre la alta
cultura y la cultura chatarra,
enajenante y dominadora. Desde mi punto
de vista lo importante no esta
simplemente en que esta ultima este
situada o no en la red, lo importante es
la preparación que posean nuestros
ciudadanos para poder apropiarse de una
cultura liberadora y enriquecedora y
desechar aquella que los mantiene
dominados.
Tenemos el deber de ofrecer lo mejor de
nuestras culturas y educar el gusto de
nuestros pueblos para que por si solos y
con argumentos sólidos puedan elegir lo
que consumen con una alta
responsabilidad ética, moral, cultural y
social.
Rolando González Patricio (Cuba):
La historia demuestra que las
nuevas artes y las nuevas tecnologías no
necesariamente hacen desaparecer las
anteriores y pueden coexistir como el
teatro y el cine, la radio y la
televisión, o la tracción animal y la
locomotora.
Internet es una enorme oportunidad para
la cultura. También puede ser una
amenaza. El peligro viene no de ella
misma, sino de quienes la usan en
sentido contra cultural con fines
lucrativos excluyentes y para definir
ideas y prácticas antisociales. Tal vez
la amenaza mayor venga por el camino de
Internet II, profundamente condicionada
por mecanismos mercantiles.
Tamara Roselló Reina (Directora de la
revista Alma Máter):
Internet es un medio increíble y es una
suerte tener la posibilidad histórica de
conocerlo. Pero el tema de la brecha
digital es una muestra de que en el
ciberespacio se replica casi a imagen y
semejanza que en otro espacio, los
problemas del hombre y la mujer de hoy.
Entonces tenemos que aprender a utilizar
Internet, a socializar sus
posibilidades, para no perdernos en la
red. Desde una computadora tenemos
acceso a las producciones culturales de
todo el mundo, pero también a la basura,
a la verdad y también a la mentira, y
eso no lo podemos desconocer. Hay entre
ciertos intelectuales una resistencia a
la era de Internet y eso debe superarse
porque la red de redes es un hecho y sus
atractivos le han ganado seguidores,
por ahí también hay que poner al alcance
el conocimiento y lo mejor de nuestras
culturas, que una vez más están en
desventaja con la cultura hegemónica
también en el ciberespacio. No
permitamos que se disuelvan nuestras
propuestas culturales en medio de tanta
información. Hay que valerse de Internet
como herramienta y para eso hay que
conocer sus interioridades.
Los
medios alternativos, los weblog han
desarrollado la posibilidad de que todos
seamos comunicadores, pero detrás de esa
comunicación debe alzarse nuestra
cultura y la integración a redes de
comunicación facilitarán que nuestra voz
salga del silencio.
El Copyright
y el mercado
Álvaro Terrazas (Alemania):
Tuve
la oportunidad de escuchar la ponencia
de algunos representantes europeos de la
lucha en contra del copyright, los
cuales en mi parecer, interpreto como
representantes de una lucha muy
sectorial, casi reivindicativa, haciendo
una analogía con el resto de las luchas
jump on the bandwagon europeas o
pequeño burguesas, las cuales además de
estar por lo que es supuesto como lo
éticamente correcto y tener la simpatía
de las reivindicaciones liberales, no
toca en absoluto el acceso de la mayor
parte del mundo (que es pobre) al
conocimiento, ya que consideran una
supuesta liberación del copyright que en
realidad es solo una
"antimonopolización" del conocimiento,
pero no es una liberalización real de
este, argumentado por la necesidad de
subsistencia del artista. Por lo que
sintetizo: no habrá real acceso de la
población al conocimiento y la cultura
plena sin cambio real en las relaciones
de producción y sin que el pueblo
ostente los medios de producción. Es
así, las verdades duelen, y nuestra arma
y esperanza actual es el ALBA.
Lillian Álvarez (Cuba):
En el
mundo de hoy hay ya un fuerte movimiento
en contra del sistema del copyright,
sistema que se ha ido deformando y
tergiversando cada vez más para
convertirse en un protector por
excelencia de la industria, en
detrimento de la verdadera protección a
la creación y a la sociedad. Hay muchas
alternativas surgidas, la primera brecha
la abrió el software libre y el
principio del copyleft, luego han
surgido otras como creative commons
que no modifican el sistema sino que se
mueven creando espacios de mayor
libertad dentro de éste. Coincido en que
el cambio verdaderamente efectivo será
aquel que se construya sobre un
pensamiento nuevo sobre una nueva
doctrina que tenga en su base la
solidaridad, la construcción colectiva
de saberes, el respeto a la creación
artística, el reconocimiento de formas
diversas de crear (no sólo las propias
de la cultura occidental) y el acceso de
todos al conocimiento y a los resultados
de la creación.
La
necesidad de subsistencia del artista es
cierta, por eso insistimos en el papel
de las políticas culturales. Quienes
defienden esas ideas es porque no logran
imaginar que es posible un espacio de
intercambio cultural fuera del mercado,
ni que las políticas públicas se
encarguen responsablemente de la
cultura.
El
sistema internacional de derechos de
autor hoy vigente, está construido sobre
la base de las necesidades de protección
de la industria de los países
desarrollados. La protección al creador
sin recursos económicos y la protección
a la sociedad en sus derechos de acceso
han quedado en un reconocimiento falso
que los deja cada vez más desprotegidos.
A mi
juicio la protección a la creación
comienza con el reconocimiento previo de
toda una serie de derechos como el
derecho a la vida, a la educación, a la
salud, para seguir con el derecho a
disfrutar de la cultura preexistente, la
propia y la universal y todo eso hoy en
día le es negado a las grandes mayorías. |