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El ALBA:
un intento de construir un mercado
nuestro
La creación de iniciativas como el
proyecto editorial del ALBA es, de
algún modo, un intento de construir un
mercado nuestro; con otras leyes y
funcionamientos.
James Cockcroft (EE.UU.):
Esta
nueva alternativa no valdrá nada si no
se relacionara mucho con los de abajo.
En mi propia experiencia en el nuevo
programa Palabras en Puerta del capítulo
venezolano de Intelectuales y Artistas
en Defensa de la Humanidad, he notado
una posibilidad de dialogar y aprender
en encuentros entre gente de los barrios
urbanos e intelectuales. Así debe ser
con nuestros autores, artistas, músicos,
y todos los artistas y sus obras
—libros,
bailes, conciertos, teatro, etcétera.
Manuel Salvador Espinoza:
(coordinador de
la Carrera de Relaciones Internacionales
UNICIT, Nicaragua)
Considero, que la construcción de un
mercado regional, consolidaría muchos
pilares económicos a lo interno de
nuestros países, los cuales son
necesarios para contrarrestar la fuerza
de atracción de los mercados
capitalistas y su capacidad de
generación de sectores influyentes en la
política interna de nuestras naciones.
El
temor, que la empresa privada genera y
propaga, utilizando el eje del cierre
del mercado norteamericano a muchos de
nuestros productos, se ha convertido en
una soga a control remoto, que ata
nuestra capacidad productiva y
comercializadora a una sola dirección.
No importa si nuestra producción esta
condenada a venderse al precio que ellos
imponen. No importa si sus productos
agrícolas son subsidiados. No importa si
la inexistencia de programas de
financiamiento al pequeño y mediano
productor son inexistentes y los que
existen son mortales para aquel que
intente utilizarlos. No importa nada.
La política de gravedad en torno al
mercado norteamericano no contempla
disminuir su fuerza de atracción, al
contrario se esfuerza por aumentar dicha
capacidad.
Creo que la cultura de mercado, que
se debe propiciar en el marco del
ALBA, debe tener como fundamentos
morales todas aquellas percepciones de
rechazo que poseemos sobre el modelo de
mercado capitalista. Nuestro accionar
debe ser coherente con lo que se
desea construir y con lo que se desea
competir.
Tania García (Cuba):
El
ALBA representa una filosofía totalmente
contraria a la que ha primado en las
relaciones entre los Países Capitalistas
Desarrollados y los subdesarrollados y
eso se constata en la historia del
continente. El mercado es una relación
social y contrapone poderes y en esa
confrontación los grandes capitales han
sometido a las pequeñas economías,
desarrolladas desde siglos de
dominación. El ALBA puede contraponer
ese predominio aunando todas las fuerzas
del continente, un mercado de los
pueblos y para los pueblos y donde el
espíritu de la cooperación y respaldo a
los que más ayuda necesiten y en
beneficio de los pueblos sea la
prioridad. Eso sería una concepción
cultural de desarrollo a escala regional
basada en la unidad, respetuosa de las
identidades nacionales.
Ramiro Roldán (Cuba):
No es
la creación de un mercado nuevo, es la
creación de una vía de divulgación de
nuestra cultura imposibilitada muchas
veces de alcanzar el nivel de
visibilidad que le corresponde.
No
solo el proyecto editorial del ALBA sino
el ALBA en sí es una iniciativa varada
en una perspectiva completamente
contrapuesta a las leyes del mercado
capitalista. En el caso del proyecto
editorial es una forma de apoyar a la
divulgación del conocimiento y la
creación intelectual de nuestros países
que han estado en sentido general tan
minimizados en los medios de
comunicaciones internacionales,
dominados por grandes transnacionales y
con muy poco acceso por parte de los
sectores de la población más
necesitados. De hecho esta constituyendo
ya una vía más de poner al alcance de
todos la rica y amplia producción
cultural.
Los jóvenes en el centro
del debate
¿Cómo enfrentamos los jóvenes la
disyuntiva cultura versus mercado?
¿Cuánto nos preocupa desmontar los
mecanismos de dominación que también
pasan por la hegemonía de la cultura del
mercado?
¿Qué influencias tienen los medios de
comunicación en los jóvenes?
¿Cómo nos prepara la educación para
enfrentar esos desafíos en esta era de
las nuevas tecnologías?
¿Hasta dónde esto, es una responsabilidad
individual, institucional o colectiva?
Tamara Roselló Reina:
(Directora de la revista
Alma Máter)
Los
jóvenes son un blanco fundamental de
esas dinámicas del mercado. La
publicidad tiene bien definida los
perfiles de ese segmento de usurarios y
los bombardea constantemente. Los medios
de comunicación han movido sus funciones
sociales, para jerarquizar una por
encima de todas, la del entretenimiento,
con un aparato industrial diseñado para
enajenar y desmovilizar en tiempos en
los que urge integrarse.
Los
jóvenes que tienen acceso a Internet
muchas veces se enredan solo en aquellos
sitios para chatear o hacer nuevos
amigos. Y no está mal, porque esa es
una potencialidad de las nuevas
tecnologías, pero más allá de hacer
amigos, los medios nos tienen que servir
para conectarnos, para emprender
proyectos comunes, y alternativas que
alcen nuestras culturas por encima de
las ofertas y demandas del mercado.
La
vida es tan acelerada que no nos da
tiempo para sentarnos a desmontar lo que
sucede a nuestro alrededor y poder
decidir cómo incidimos en nuestra
formación, en nuestros destinos. Tener
una educación y una comunicación que
favorezcan el pensamiento y la recepción
crítica es una responsabilidad de
todos, de las instituciones que norman
políticas y modos de hacer, de los
medios que narran a su modo la realidad
e intentan manipular de maneras cada vez
más sutiles. Pero sobre todo nos asiste
a los jóvenes una parte importante de
esa responsabilidad, que no puede quedar
para mañana.
Hay
asuntos que podemos cambiar ya. ¿Por qué
reducimos nuestro idioma a símbolos y
frases hechas, por qué evitamos su uso
cuando escribimos correos o chateamos?
¿Por qué no le damos la voz a otros que
no pueden o no saben cómo contarse?
Narremos nuestro tiempo, propongamos ese
futuro en el que la cultura sea más que
un tema pendiente y desplace de una vez
y para siempre al mercado.
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No
creo que la misión final de la cultura
sea desplazar de una vez y por todas al
mercado, me parece que más bien debe haber una simbiosis en
la que uno se
complemente con el otro, partiendo de la
realidad que hoy se vive en cualquier
país del mundo. Claro, siempre desde la
posición que nunca puede ser el
mercado el factor determinante de la
cultura porque en todo caso estaríamos
prostituyendo nuestra identidad. Lo que
pasa es que los jóvenes se enfrentan a
una realidad un tanto complicada. Las
nuevas generaciones cuando entran al
denominado "mundo cultural" se enfrentan
a determinado obstáculo que hacen que
tengan que asumir determinadas
posiciones, lo cual como es lógico varía
del sistema capitalista al socialista
pero que no hace que este último esté
ajeno a la realidad. Y esto se complica
mucho más cuando la propuesta parte de
la defensa de lo autóctono. El reto está
en no convertirse en un burdo
instrumento del mercado, cuyas leyes
pueden trasformar lo más puro en lo más
superficial. Creo que la idea está en
que los jóvenes tengan la oportunidad de
presentar propuestas culturales que
respondan a sus propios principios y no
a los que imponen el mercado, pero sin
obviar las pautas que este marca, si no
entraríamos en una contradicción casi
que filosófica, y que a veces se puede
resolver muy fácilmente en este plano
pero en la realidad objetiva es un tanto
diferente.
Por
otro lado, coincido en cuanto al papel
que deben jugar los medios de
comunicación, y la política que estos
pueden mantener con respecto a propuesta
juveniles. Lo que pasa es que también estos
se encuentran en la disyuntiva de responder en un determinado
momento al Mercado, lo cual se ve de
forma más marcada en el capitalismo,
pero que tampoco escapa de la sociedad
socialista.
Ahora
bien, ¿si los jóvenes defienden
propuestas culturales que van en contra
de las propuestas defendidas por el
mercado, acaso se estarían formando
propuestas contraculturales?
Michael Ortega:
(Young Socialists-United
States, California)
Saludos revolucionarios a todos de parte
de los delegados de la Juventud
Socialista de los EE.UU. Estando aquí en
el Congreso Latinoamericano de
Estudiantes, hemos podido decir la
verdad acerca de las luchas sociales
adentro de los EE.UU. Muchos creen que
la cultura allí es una en la que no se
puede hablar en contra del gobierno ni
de los gobernantes, una llena de
individualismo, una sin solidaridad.
Pero estamos presentes como un ejemplo
de que hay resistencia adentro de las
entrañas de la bestia. Aunque los
gobernantes sí dominan la cultura con su
ideología imperialista, hemos visto
resistencia en contra de las injusticias
que la clase capitalista hace adentro
del país. Cuando regresemos del CLAE
vamos a seguir luchando, compartiendo lo
que hemos aprendido de las batallas
latinoamericanas. Vamos a estar abriendo
puertas al pueblo norteamericano, a las
experiencias de las luchas en América
Latina para que podamos aprender de
ellos, para adelantar la revolución
social en nuestro país.
Fernando L. Rojas (desde Quito):
Me
interesa mucho la pregunta referida al
papel de la educación. Estamos próximos
a los 90 años de la Reforma de Córdoba,
que marcó un hito en la actividad del
movimiento estudiantil y
coincidentemente, el próximo año, se
recordarán los aniversarios del Mayo
Francés y la matanza de Tlatelolco. Las
instituciones educativas en América
Latina están en una situación muy
difícil, de igual forma la educación a
otros niveles. Una propuesta
transformadora y revolucionaria
—teniendo
en cuenta la coyuntura internacional y
su incidencia en la desmovilización de
algunos jóvenes—
situaría las instituciones educativas
como uno de los centros de cambio. Para
ello, retomar el debate en temas como la
Autonomía Universitaria es
trascendental.
En el
caso de Cuba, creo que los jóvenes
tienen una gran potencialidad. Podemos
construir la sociedad cubana educados en
un código de valores muy ajustados a lo
que ocurre hoy. Con nuestros padres es
diferente —es natural que lo sea— muchos
se formaron en una realidad diferente y
responder a las problemáticas de los 90
les impone un gran reto. Considero que
debemos ser cada vez más activos. Se
demuestra cada vez más que la educación
no es una responsabilidad única de las
instituciones, es necesario sentirnos
parte y estimular y practicar
alternativas educativas comunitarias,
responsabilizarnos con la intervención
en los escenarios educativos, entre
otros.
De
igual forma, es vital seguir trabajando
en el componente académico e
investigativo de nuestra educación, es
esa una de las mejores formas de educar
en valores. El conocimiento es un camino
a la libertad y para ello, la escuela ha
de ser un arma.
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Ambrosio Fornet y el Dr. Eduardo
Torres Cuevas, Director de la
Biblioteca Nacional José Martí |
Dr.
Eduardo Torres Cuevas (Cuba):
Ante
todo, creo que la primera pregunta es la
que todo joven debe hacerse, pero, para
ello, debe comenzar a estudiar los
mecanismos del mercado y su reducción de
los espacios políticos y espirituales de
la cultura. El mercado "vende" una
cultura, o anticultura, de mercado. Este
es un importante mecanismo de dominación
y debe ser más que denunciado, estudiado
y desmontado en todas las formas
posibles. Los medios de comunicación han
instaurado un nuevo tipo de dictadura,
un nuevo tipo de censura. Son los
grandes dictadores porque, en un
lenguaje simple, dictan normas de
conductas, ideas. Su discurso es
necesario someterlo a crítica y son los
jóvenes los que deben defender su
derecho a pensar y no a imitar.
Lilliam Álvarez (Cuba):
Creo
que el problema de los jóvenes es uno de
los más importantes que pueda
discutirse. Son ellos los más
susceptibles a los mensajes con que nos
bombardean a diario, los más directos y
los más indirectos, los que llegan a
través de la recepción de productos
culturales diseñados para formar
consumidores y que transmiten las
aspiraciones y los modos de vida
necesarios para las ventas.
Es un
imperativo hacer lo posible y lo
imposible por desmontar esos mecanismos
de manipulación de las mentes de
nuestros jóvenes y formar una conciencia
crítica acerca de esto. Esto es una
responsabilidad a mi juicio individual,
institucional y colectiva; es una
responsabilidad como padres, como
creadores, como promotores y es una
responsabilidad pública poner límites a
esa invasión de todos los espacios
públicos por parte de la publicidad y
poner límites a la presencia foránea y
consumista en los medios de
comunicación.
Las
nuevas tecnologías nos brindan
magníficas herramientas, pueden ser
utilizadas para bien o para mal. Además,
no podemos olvidar que cuando hablamos
de, por ejemplo, el acceso a Internet,
estamos hablando del 15% de la población
mundial y quedan también en el otro 80%
problemas gravísimos que resolver.
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Iroel Sánchez,
Presidente del Instituto Cubano
del Libro |
Desgaste
de la hegemonía del mercado
¿El llamado
Waterloo ideológico al que hizo
referencia Fidel en su reciente
reflexión, expresa alguna relación entre
Cultura y Mercado?
Iroel Sánchez
(Presidente
del Instituto Cubano del Libro):
En mi opinión, el desgaste de la
hegemonía del mercado como solución para
los graves problemas de América Latina y
la expresión emergente de una cultura
descolonizadora fueron las que chocaron
en Santiago de Chile.
El Waterloo ideológico al que se
refiere Fidel es también una victoria
cultural de los pueblos latinomericanos.
Dignidad
y mercado
Montserrat Ponsa i tarrés:
(Activista
cultural, social, defensora de los derechos de
los hombres y los pueblos)
Me
preocupa el tema dignidad. En un mundo
abocado al desastre, donde solo prima el
mercado, el dinero, el ser el primero a
costa de pisotear no importa quién, creo
que deberíamos revalorizar el tema
dignidad: en la escuela, en la cultura,
en la familia, en el trabajo, en la
calle.
Vosotros, diestros en el tema educación,
primordial para reflotar una sociedad
enfermiza, ¿cómo aplicaríais el tema
dignidad, "asignatura" obviada,
desconocida, único paliativo para salvar
a una sociedad que se derrumba?
Rosmelia Yamilet Lozano (Venezuela):
Sí,
realmente es un término que tiene que
revalorizarse, al ser humano, en todas
sus expresiones, se le está haciendo
mucho daño. Cuando se violan los
derechos humanos, cuando millones de
niños padecen de hambre, enfermedades,
maltrato; cuando hay familias desasistidas y
divorciadas de las escuelas; cuando
vemos escuelas
conducidas por docentes que se han
formado en un mundo mercantilista que
cumplen sus funciones para cubrir sus
necesidades económicas, etc. mientras esto
ocurre, el hombre del mañana se deforma.
Gracias a Dios, contamos con excepciones
como el gobierno de Cuba que se ha
preocupado por humanizar las
universidades, sensibilizando al ser
humano a través de la prioridad que le
da a los niños, a la familia, teniendo como
resultado los grandes éxitos alcanzados
hasta el momento. En Venezuela, nuestro
gobierno trabaja arduamente por
profundizar la revalorización del ser
humano, en busca de darle la mayor suma
de felicidad posible. Con programas de
gobierno totalmente humanizados y
profundamente orientados por una ética
socialista. En Cuba se puede hablar de
Dignidad; en Venezuela, sentimos —y lo
expresamos al mundo—, que la dignidad del ser
humano está siendo reconocida y respetada.
Ingrid Storgen (Argentina):
La
dignidad va de la mano con la cultura,
el irrespeto hacia los pueblos
originarios a los que en los países
capitalistas se les obliga a aprender el
idioma español, adaptarse a las
costumbres occidentales, arrasando con
su pasado son la demostración palpable
que las leyes del capitalismo están
abocadas a asesinar la cultura en todas
sus formas.
Por
suerte, en estos momentos, hay pueblos
que la están reivindicando y esos
pueblos están abriendo paso a la
esperanza que creíamos perdida para
siempre y es un deber moral que tenemos
los revolucionarios del mundo con esos
pueblos, el colaborar para que su
proyecto se plasme en una realidad
permanente.
No es
casual que, justamente sobre esos
pueblos, tenga sus ojos puestos el
monstruo imperialista, considerándolos
"eje del mal latinoamericano"
Sin
cultura, estimo, no puede existir
dignidad, sin derecho a la cultura no
habrá liberación y la penetración
ideológica lo sabe, por eso emplea
tantos millones de dólares anuales para
el extermino que está llevando a cabo
diariamente.
Dr. Rubén Zardoya Laureda (Cuba):
En
efecto, el capitalismo tiende a
convertir en mercancía todos los valores
materiales y espirituales producidos por
la humanidad. Todo se compra y se vende,
todo se mide y tasa con arreglo a
consideraciones de costo y beneficios.
No escapa a ello la dignidad. Tan
acosada se encuentra por una parte, por
instintos que nos emparientan con el
mundo animal y son exacerbados
artificialmente y, por otra por reflejos
condicionados sembrados por los poderes
hegemónicos, que hoy parecería más bien
un objeto de burla y conmiseración.
Pero
no es posible hacer desaparecer la
dignidad del pecho y la inteligencia de
los seres humanos, como no es posible
hacer desaparecer el sentimiento de
justicia. Precisamente, lo que nos hace
seres humanos son los valores, en
particular, valores como la dignidad y
la justicia.
En
los marcos del sistema de compra-venta
de todos los valores, la dignidad solo
puede constituir una actitud heroica por
ser el producto de una resistencia
consciente.
No
hay otra forma de educar valores como la
dignidad y la justicia que practicarlos,
que crear las condiciones necesarias
para que puedan ser practicados. Esto
solo es posible si logramos sustraer a
los seres humanos de las trampas que le
tiende el mercado, es decir, si logramos
trascender el capitalismo, como modo de
producción y apropiación de valores
materiales y espirituales. Claro que
ello puede procurarse en pequeños
espacios
—un
hombre o una mujer, una familia, una
escuela, un gremio, una comunidad—
pero es posible también hacerlo a escala
de toda una sociedad. En ese empeño anda
Cuba.
No
otra cosa ha procurado la Revolución
Cubana que dignificar la vida del
pueblo. No ha tenido otro horizonte el
proceso de nacionalización de la riqueza
social, la creación de un sólido sistema
de salud y el cultivo de la inteligencia
y de los sentimientos. No ha sido un
camino llano y libre de obstáculos, ha
sido en cambio un camino digno de ser
recorrido.
Marilia Guimaraes (Brasil):
Cuba
ha sido el aliciente y la esperanza de
todos nosotros, preocupados en cambiar
para mejor este mundo que hoy vivimos.
La Revolución Cubana fue centrada en la
cultura, en los valores del pueblo. Este
es el secreto de su integridad y
dignidad. Fidel es cubano, tiene valores
patrios muy arraigados, sus compañeros
de lucha aliados al pueblo, aman su isla
por encima de todas las convenciones. |