Año VI
La Habana

24 al 30 de NOVIEMBRE
de 2007

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Lo que te den… es de Lucas

Paquita Armas Fonseca • La Habana

 

Orlando Cruzata se viste de informalidad. Tanto que no pocas personas cuando comenzó a realizar el programa Lucas, hace diez años, pensaron que duraría poco tiempo en el aire. Pero digo mal: el nombre del espacio entonces era Hecho en casa, luego El regreso de Lucas, le siguió  El patio de mi casa, hasta Lucas. La razón de  esas diferentes formas  Cruzata la explica: “Porque hemos ido cambiando el formato. Realmente, ahora se llama La técnica de Lucas. Fíjate en lo que se dice en la presentación. Todo eso tiene que ver con la estética del programa, las sagas, las segundas partes...”.
 

 Así de sencillo parece, pero no lo es.  El director de uno de los espacios más polémicos y audaces de la Televisión cubana no ha transitado por un camino de rosas, incluso en sus primeros años de vínculo con la TV: “En 1981 dejé la carrera que estaba estudiando: Licenciatura en Deportes, Educación Física y Recreación. Estuve entonces un tiempo trabajando en el Mercado Libre Campesino —gané bastante dinero en aquella época—, hasta que vino una tía mía y me preguntó que hasta cuándo yo iba a estar de freelance, como un semidelincuente. Dime dónde tú quieres trabajar, agregó. Yo, por decir algo, contesté que en la televisión y a la semana ya estaba allí. Entré en atrezzo como ayudante de escenografía; tenía que hacer de todo: el engrudo, limpiar cuando se terminaba de trabajar, recoger… Estuve en ese taller alrededor de un año y aprendí mucho de papier maché, del trabajo con yeso, gracias a que cogí una alergia que me sacó de allí definitivamente. Me pasaron al Departamento de Muebles, cargando estos casi dos años, llevándolos a todos los programas de la televisión (teatros, aventuras…). Ese mundo me llamó la atención, aproveché el tiempo y pasé un curso importante de Historia del Arte, específicamente del mueble, hasta que un escaparate me cayó en la espalda y me hizo una fisura en una vértebra. Entonces pasé al Departamento de maticas. Era muy bonito, porque tú llegabas a las siete de la mañana, te entregaban un pedido e ibas en un camión a buscarlas. Trabajé también en la nave de pinturas y en vestuario, porque era un ayudante y tenía que hacer esas labores. Ya de utilero,  me vinculé más a las filmaciones, me hice miembro de la Asociación Hermanos Saíz e hice algunos trabajos; gracias a ellos me ofrecieron ser asistente de dirección en prestación de servicios. Y hasta el día de hoy”.

Fue por esa organización cultural juvenil que Cruzata accedió a lo que sería su destino por casi dos décadas: “no es una deuda pero una de las cosas de las que estoy agradecido, es la posibilidad que nos dio a muchos de los que empezábamos en ese momento, de hacer las primeras cositas”.

Luego de dirigir En confianza y otros espacios fundamentalmente juveniles, se acercó al videoclip, al que llegó, según confiesa por dos razones: “una, la necesidad de expresar cuál era el audiovisual que uno quería hacer; eso es muy difícil a través de una película, un tele play, sobre todo para una persona joven. Mediante el videoclip sentía que podía expresar diferentes formas, diferentes sensaciones, diferentes lenguajes, que podían ser válidos o no, pero que uno necesitaba decirlos, en fin, probar. El otro problema era puramente económico, porque en 1993, cuando hice mi primer videoclip, la situación era muy tensa, y realizarlo significaba una entrada de dinero bastante importante para la época. Descubrí que uno puede combinar la economía con el arte”.

Cuatro años más tarde, Cruzata inauguraba Hecho en casa, nombre con el que se estrenó Lucas, entonces se hacían en Cuba unos 27 videoclip al año y muchos creyeron que era una locura. Dos lustros más tarde ha dejado de ser un programa semanal para convertirse en un proyecto que incluye los Premios Lucas con dos espectáculos anuales, giras por diversas provincias, un festival con encuentros teóricos  y una labor de marketing que nada les envidia a buenas campañas publicitarias.

Este año, por ejemplo, lanzó el concurso ¿Quién tiene el 10? que durante semanas mantuvo un excelente spot en la televisión e hizo pensar a muchos de qué se trataba. La respuesta estuvo en los diez años de vida de Lucas ¿Y por qué este nombre? Cruzata ha dicho: “Para mí Lucas es como la posibilidad de demostrar qué nosotros podemos hacer dentro del mundo del videoclip, y dentro del mundo de la creación, cosas interesantes; que un programa de televisión puede arrastrar masas, y a la vez ayudar a desarrollar el videoclip; que se pueden hacer espectáculos. Es como una imagen corporativa. Estuve viviendo cerca de un año y pico en España, y había un personaje humorístico llamado Lucas: yo me reía con él. Cuando regresé a Cuba, comencé con el lío de echar para adelante los videoclips. Un día yo le dije al conductor del programa en ese momento: —Mira chico, por qué cuando te despides, no dices "hasta luego, Lucas". A la semana había como siete u ocho personas llamando, preguntando quién era Lucas, qué cosa era Lucas.  Después lo conceptualizamos: Lucas tiene que ser eso, la posibilidad de crear, la posibilidad de que el videoclip cubano tenga un espacio, un nombre, una calidad, un respeto, y, además, el aporte que le pueda dar. Si tú desarrollas el videoclip, estás desarrollando la discografía, estás desarrollando la música, la estás promoviendo, y la cultura cubana se engrandece”.

Uno de los conductores en un programa dijo: “lo que te den, cógelo”. Reiterado oportunamente, ha devenido frase común en el habla popular. Casi un refrán que no necesita su enunciado completo para ser entendido. El espacio ha impuesto términos como 'teleluqueños' y  'teleluquinos', y también un estilo de conducción propio que lo diferencia del resto de las propuestas televisivas. La estética de Lucas se basa en el uso del humor cubano, por eso la apropiación  caricaturesca del serial Expedientes X o de los filmes norteamericanos Misión Imposible, Minority Report y The Matrix.

Por supuesto, no todos los videoclips que se hacen en Cuba y que trasmite Lucas son de la misma calidad. El propio Cruzata lo subraya “Hay fórmulas que funcionan, y hay quienes se establecen y entonces se repiten. Viene entonces lo que tú decías: las locaciones que se reiteran, las bailarinas eróticas, las mulatas. Se empiezan a repetir porque dan resultado para lo que quieren los productores del video y se establece un esquematismo”. Y también acota: “Puede haber tanto cliché, falta de contenido, superficialidad en una telenovela, como en una película, como en un libro, como en cualquier manifestación artística y hay mucha profundidad, mucha reflexión, mucha creatividad en películas, en poemas, en programas de televisión como lo puede haber en un videoclip. Estos esquemas de que lo comercial no puede ser profundo, no puede ser auténtico, no puede ser artístico, es un esquema que no es serio. He visto videoclips que me han dejado una onda impresión emocional y me he sentido como ser humano muy bien. En el caso cubano se están viendo buenos ejemplos, es verdad que hay una meseta como te decía al principio, pero se ven propuestas excelentes con las que uno se siente orgulloso de que lo haya hecho un cubano y que haya obtenido ese nivel de realización. El videoclip ha hecho mucho por la música cubana”.

Autor de más de 100 piezas, en su mayoría con Rudy Mora, el director de Lucas define al género “una vez leí que era la caotización de la imagen. Es un caos, pero un caos organizado. A veces la gente piensa que es romper por romper el orden. El verdadero realizador, el artista, sabe que no es romper por romper. Cuando eso aflora, sale toda esa caotización de la imagen. Aunque ya te digo, hay mucho que hacer, a medida que la tecnología se desarrolla, se descubren nuevas formas del mundo audiovisual. Pienso que es la gran victoria de la imagen, me gusta que sea así”.
 

Por esa creencia Cruzata ha defendido y engrandecido a Lucas. Su tenacidad e indudable talento han posibilitado que el videoclip cubano tenga su espacio, en el que se pueden encontrar verdaderas gemas en piezas del propio Cruzata junto a Rudy, de X Alfonso, Santana,  y Bilko Cuervo o incursiones en el género de  Pavel Giroud, Lester Hamlet, Alejandro Gil o Ian Padrón, por citar solo algunos autores.
 

Lo cierto es que ante un aniversario de un programa como Lucas uno se reconforta. Qué bien que haya durado diez años con renovaciones constantes y con propuestas avaladas por lo mejor del audiovisual contemporáneo. Felicidades, entonces, Lucas.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2007.
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