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All inclusive
y todo mezclado: aquí están las imágenes
que ha seleccionado ahora Eduardo Moltó
para alegrarnos, enriquecernos,
complicarnos la vida: como debe ser.
Todo está incluido, como en los paquetes
turísticos y las compras normadas. Todo
está mezclado, como en la vida misma.
Por eso desfilan, en su armonía y en su
contradicción, esas imágenes sobre las
pantallas iluminadas: el diseño
comunicacional, el arte digital, la
plástica, el arte en el cuerpo, el video
son los nombres específicos en esta
caravana de asombros que Moltó ha
reunido para que recordemos juntos sus
20 años de vida creativa.
Yo las veo, sobre todo, como
invitaciones para acompañarlo en esas
"aventuras": una palabra muy importante
a la hora de hablar de este artista
irreverente, para quien el juego forma
parte imprescindible de la realidad y
para quien la realidad es un territorio
apasionante e interminable.
Y las veo, en su conjunto, como la
expresión en movimiento de esta verdad
en la que creo: la historia de estos
años de arte digital, video, diseño
comunicacional entre nosotros sería otra
sin la presencia de Moltó.
Cuando las pantallas de esta exposición
presenten, enlacen, articulen,
yuxtapongan, ensamblen las imágenes
creadas por este artista múltiple y
multiplicador, saltarán ante nosotros
los fuegos de la contradicción, esa
madrecita de la inteligencia y de la
transformación: la sensualidad y el
raciocinio arderán sobre un mismo
cuerpo, lo popular y lo culto brillarán
en la misma luz: la de la imaginación y
la poesía.
Lo he visto / lo hemos visto crecer a lo
largo de estos años junto a esas
imágenes que han ido llegando en
pantallas, libros, discos, revistas,
escenarios, paneles, más pantallas, en
una secuencia alucinante e indetenible.
La sensibilidad y la inteligencia
dominaron las tentaciones imitativas de
las nuevas tecnologías: todo incluido,
menos el culto a la ligereza y al mal
gusto, menos la concesión a la
improvisación y la superficialidad.
Todo mezclado: "el misterio de la mirada
virtual", el amor, el humor, "la memoria
y el caché, haz el bien pero mira con
quién, nadie es perfecto, en el límite".
Todo incluido: todos los caminos
expresivos son válidos e
intercomunicados; todos los temas son
posibles; todos los recursos
tecnológicos son explorables. Todo vale
la pena, "inclusive" la angustia de la
creación y los riesgos de la búsqueda.
No sé ustedes, pero yo, cuando sea
grande, quiero ser como Moltó. |