La exigencia del
diario El País
[1] para que, tanto yo como
rebelión.org, retiremos
un texto crítico con ese
periódico
[2] ha dejado sin duda
asombrados no solamente al
equipo de rebelión.org, sino a
todas las personas con sentido
común que han conocido la
noticia. Lo primero que resulta
absurdo es que el representante
de El País se dirija a
mí diciendo que en Rebelión
aparece un artículo de Vargas
Llosa que no cuenta con su
autorización ni se ha pagado por
los derechos y, como prueba,
adjunta el vínculo a un artículo
mío,
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=59219
. A través de mi abogada
intentamos explicarles que el
artículo en cuestión sólo tiene
una cita del escritor peruano,
junto con otras muchas, como
todo lector puede apreciar, y
que se acoge legalmente al
derecho de cita. A pesar de lo
cual El País responde
no discutiendo la tesis de mi
abogada, sino repitiéndose, como
si no la hubiesen leído ni
escuchado: “Nadie de
WWW.REBELION.ORG nos ha
contactado para solicitar la
cesión de derechos de
reproducción del texto de Mario
Vargas Llosa, El Comandante y
el Rey , por lo que la
publicación de dicho texto en
esa página web es de todo punto
de vista ilegal”. Se trata de la
patología del soberbio que
considera que no debe molestarse
en argumentar ni razonar, le
basta con ordenar.
Y, para seguir su
teatro del absurdo, la
representante de El País
termina diciéndole a la abogada:
“Entendemos que Don Pascual
Serrano no es el responsable de
dicha inclusión pero estaríamos
muy agradecidos si hiciera la
gestión para eliminar dicho
texto de esa web”. Ahora resulta
que hasta el abogado que me
representa a mí debe hacer
gestiones para ellos. Ni el más
burdo señor feudal se hubiera
imaginado con derecho a pedirle
a todo ser humano que haga
gestiones y trabaje para ellos.
Por otro lado,
exigen la retirada de
rebelión.org, pero no de mi web
personal, a pesar de que han
tenido que verlo allí, porque es
a través de ella por la que han
podido conocer mi email. Son
conscientes de que el enemigo no
es una persona, sino un proyecto
comunicacional colectivo,
alternativo y muy crítico con la
línea desinformativa de El
País y de otros muchos
medios de comunicación.
El cinismo de
El País es tal que,
simplemente consultando en
google en qué lugares de la web
de elpais.com se cita a
rebelión.org (busquese en google
rebelion.org site:elpais.com),
se pueden encontrar numerosos
artículos de Rebelión
reproducidos en las páginas de
El País (véase algunos
ejemplos
[3] ), concretamente en lo
que denominan La Comunidad, un
colectivo de blogs personales
abiertos en el diario. Y no se
piense que al tratarse de blogs
personales no tienen relación
con el diario, su normativa
establece
[4] que, si bien no se hacen
responsables de los contenidos y
delegan en el usuario la
obtención de la licencia de los
derechos de reproducción de lo
que allí coloquen, “el usuario,
al enviar, publicar o mostrar
contenido en la sección de blogs
de ELPAIS.com, concede a
PRISACOM una licencia mundial no
exclusiva y gratuita para
reproducir, comunicar
públicamente y distribuir dicho
contenido en los medios de
PRISACOM”. De modo que El
País se considera con
derechos para reproducir textos
íntegros de rebelión.org –algo
de lo que no tenemos
inconveniente- y de cualquier
medio, mientras exige la
retirada de cualquier cita de
los suyos en rebelión.org.
Como han
percibido la mayoría de los
lectores y
recoge Carlos Martínez en
Rebelión
[5] , el incidente no tiene
ninguna relación con el derecho
de autor ni con el copyright. El
artículo que les molesta se
encuentra reproducido en una
docena de medios y blogs en
Internet; si, según dicen, es de
Vargas Llosa y no mío, deberían
también exigirles a todos la
retirada. Nos encontramos con el
uso, o mejor dicho abuso, del
supuesto derecho de autor para
perseguir toda voz crítica hacia
ellos. Ya les habíamos visto
prostituir la apelación a la
libertad de expresión para
dominar el mercado y
garantizarse la impunidad para
mentir y engañar, pero no era
suficiente, ahora quieren
refugiarse en el copyright para
proscribir cualquier opinión o
análisis que les dejara en
evidencia. La embestida ha sido
tan torpe y tan burda que la
unanimidad entre los internautas
ha sido absoluta. Desde los
defensores de la libre
reproducción del conocimiento,
hasta los especialistas en
derecho o simplemente quienes ya
van estando hartos de las
cacicadas e impudicias de los
grandes medios nos han hecho
llegar su solidaridad. Basta con
comprobar los comentarios
enviados y publicados a las
páginas que reprodujeron la
noticia de la exigencia de
El País de retirar el
artículo, de diferente signo
ideológico, para descubrir que
absolutamente nadie se ha visto
con la capacidad de cargar con
la defensa de las tesis del
periódico. Yo mismo, que recibo
todo tipo de comentarios a mis
artículos, algunos muy críticos,
no he recogido ninguno que
intente razonar o justificar la
posición del periódico de Prisa.
Y es que
quizás El País tiene
sobradas razones para mostrarse
nervioso. Basta con ofrecer
algunos datos para entenderlo.
El artículo “El País
contra Chávez, fuego a
discreción”, sólo en Rebelión lo
han leído doce mil personas -sin
que sea uno de los artículos más
leídos de esa web-, la mitad del
número de accesos al de Vargas
Llosa en El País, según
sus propias estadísticas, con la
diferencia de que el de
rebelión.org ha sido reproducido
en Internet en más de medio
centenar de medios alternativos
y blogs. Sin duda, son cifras
que hacen pensar sobre el dudoso
predominio y aceptación social
de todo un emporio
comunicacional como Prisa frente
a un colectivo de periodistas
que edita un periódico en
Internet en sus ratos libres.
Seguramente tampoco se han
recobrado de la humillación que
les supuso comprobar cómo
lectores, intelectuales y hasta
sus propios trabajadores
se sublevaron contra el infame
editorial
[6] que dedicó el periódico
en el 40 aniversario de la
muerte del Che Guevara. Un
clamor contra el periódico del
que puntualmente informaron y
dieron fe numerosas personas
desde los medios alternativos
que tanto molestan al diario.
No sabemos
cuál será el siguiente paso de
El País hacia Rebelión,
por lo que nos corresponde al
colectivo, y a mí mismo,
aprovechar para agradecer todas
las muestras de apoyo y
solidaridad recibidas y añadir,
citando a Hugo Chávez, quien
seguro no me denunciará por
atentar contra sus derechos de
autor, que “con la verdad ni
ofendo ni temo”.