|
Parecía disgustado y decepcionado cada
vez que atravesaba el lobby del Hotel
Nacional provocando la persecución de
periodistas y aficionados. En cuanto al
afecto desbordado que le profesa la
gente, solo se le vio conmocionado ante
los mil y tantos espectadores que
atestaron el cine Yara para disfrutar el
estreno del documental en cinco partes
titulado Invisibles (producido
por el propio Bardem y con la dirección
de Wim Wenders, Javier Corcuera, Mariano
Barroso, Isabel Coixet y Fernando León
de Aranoa) porque pudo percibir, según
nos comentó en diálogo más o menos
privado, que "fue uno de los momentos
más impresionantes de su carrera
apreciar ese teatro gigantesco, y lleno
hasta el tope, para ver este documental
tan pequeñito, lo cual evidencia la
voluntad, por parte del Festival, de
estimular en la gente la aceptación del
cine y el placer de verlo en pantalla...
Esa magia solo se da en Cuba".
"Es
que uno se acerca a estos temas, como
los que toca Invisibles, con el
deseo de ejercer una misericordia mal
entendida, como el hombre blanco del
primer mundo dispuesto a ayudar a 'los
pobrecitos'; pero uno sale pidiendo, por
favor, que alguien lo ayude a uno, sobre
todo por el nivel de dignidad, de
entereza, de lucha, de fe, de humor y
amor por la vida encontrados allí. Eso
me dejó un sinsabor muy fuerte porque la
película que me había propuesto naufragó
por falta de dinero. Qué puedo hacer
entonces, me pregunté, como retribución,
como agradecimiento. Se lo conté a los
directores que antes mencioné y no
tardaron ni un segundo en decir sí.
Durante tres semanas fueron a hacer
terreno, a hablar con los protagonistas,
y trajeron un material impresionante,
cada uno dentro de su estilo, cada uno
con su sello personal. Y aquí en
La Habana había mil 500 espectadores
conectados con ese tipo de cine, desde
el interés. Fue algo mágico, hermoso. Un
disfrute, un placer ver a gente que va
al cine a ver cine. Es un resultado de
la voluntad de un festival empeñado en
atraer masivamente al público a las
salas."
Ganador de los Premios al Mejor actor en
los festivales de San Sebastián (Días
contados, El detective y
la muerte), y Venecia (Mar
adentro), nominado al Oscar (por
Antes que anochezca, de Julian
Schnabel), al Goya de la Academia
cinematográfica española, y a los
galardones del cine europeo (Lunes al
sol, Días contados, Carne
trémula, Boca a boca y
Huevos de oro), Javier Bardem parece
totalmente sereno, o impasible, ante los
premios, los elogios, la fama y el
éxito. Y lo mejor es que en su falta de
adoración por estos estímulos no se
vislumbra ni pizca de soberbia, ni mucho
menos desdén por quienes reconozcan su
talento. Alguien pudiera preguntarse
cómo le va a sentar tan mal el
spotlight a quien vive de exponerse
ante el público, pero el actor detesta
la llamada prensa del corazón y las
preguntas tontas, indiscretas o
dirigidas a hurgar en su vida privada,
más que a develar las claves de su
trabajo.
|
 |
Luego
de celebrar la masividad del Festival,
las impresionantes proporciones del cine
Yara, y de explicar en detalle el
making of verbal de su altruista y
conmovedor documental, donde se combinan
realidad y ficción, sobre la
organización Médicos sin fronteras y su
accionar en diversos países, Bardem se
refirió, con bastantes pormenores, a sus
cuatro filmes más recientes: Vicky
Cristina Barcelona, como parece que
se llamará la nueva película de Woody
Allen, en compañía de Penélope Cruz y
Scarlet Johansson; Love in the Time
of Cholera, dirigida por Mike Newell,
e inspirada en la clásica historia de
amor escrita por Gabriel García Márquez;
No Country for Old Men, donde
encarna a un asesino psicópata que se
lanza a cometer una oleada de crímenes
en Texas durante los años 70; y Los
fantasmas de Goya, donde Milos
Forman, el director de Amadeus y
Atrapado sin salida, se propone
mostrar los cambios políticos en la
España oscura e inquisitorial, violada y
corrupta.
"En
cuanto a Woody Allen, es un señor
bajito, que llega al set y dice buenos
días, como si se sorprendiera de que
estuvieras allí. Hace una sola toma, la
mayoría de las veces improvisada, y todo
le parece bien. Pero cuando tú llegas
con tus dudas, y se las planteas, te
ofrece respuestas brillantes. Me percaté
pronto de eso y le extraje algunas que
son verdaderas joyas. Sus diálogos están
muy bien escritos, sabe lo que hay que
decir, es como una inspiración de brisa,
de mar. No sé lo que será la película (Vicky
Cristina Barcelona) ni sé lo que
quiere hacer. En cambio, Milos Forman es
la persona más deliciosa del mundo,
siempre de buen ánimo, sin hablar de su
talento. Lo que une a todos los grandes
entre los grandes con quienes he
trabajado es su humildad, la modestia
con que se acercan al arte."
|
 |
Conste que la visita a La
Habana
de Bardem ha coincidido con que se diera
a conocer que su más reciente filme,
No Country for Old Men, dirigida por
los cineastas estadounidenses Joel y
Ethan Coen, fue agraciado con el premio
del National Board of Review de EE.UU.
como mejor filme de 2007, un paso que
confirma la carrera y prestigio
internacionales del actor y,
probablemente, le gane una nominación al
Oscar.
"He
trabajado últimamente con tanta
frecuencia fuera de España —aclara el
actor—, porque no me queda más remedio.
En mi país no me ofrecen buenos
proyectos ni personajes que me interesen
o aporten algo nuevo. No quiero repetir
lo que ya hice, y como manejo más o
menos el inglés...
Trabajo fuera
porque me falta talento para hacer
guiones o dirigir, y debo esperar a que
alguien me ofrezca proyectos
interesantes. Tengo la suerte de poder
emigrar, trabajar y regresar a mi país,
y la fortuna de poder manejar el inglés,
incluso ese inglés de andar por casa.
Siempre que acepto una propuesta fuera
lo hago llevado únicamente por mi
intuición. Cuando surgió la oportunidad
con los Cohen, con quienes soñaba
trabajar, por ejemplo, no lo pensé ni un
minuto. Son cineastas muy sólidos,
sorprendentes como contadores de
historias, creadores de personajes
específicos, muy bien definidos.
Increíblemente, reina un prejuicio entre
los directores que me consideran
demasiado caro, y yo solo lo soy con
quien debo serlo, porque en realidad
creo que la gente no tiene precio, y que
el interés de un proyecto no está en los
millones que cueste levantarlo, y además
algunos suelen creer que vivo en EE.UU.
Y eso tampoco es cierto.
"Mi
carrera se ha conducido siempre de una
manera accidental, a nivel de la
intuición, que es lo único que tengo de
guía, y no por el cálculo de otras
ventajas. Por supuesto, me encanta
filmar con todos esos maestros del cine,
pero quisiera trabajar en español, soy
un actor con limitaciones que necesita
dominar completamente el idioma para
sentirme más relajado.
"Los
premios, sí, son importantes, evidencian
que lo que hiciste le gustó mucho a un
grupo grande de gente, pero ser nominado
al Oscar significa una carrera
promocional y competitiva demasiado
fuerte y me dejó exhausto, no la quiero
repetir. En la promoción para el Oscar
te sumerges en un proceso de
declaraciones promocionales, y hay
momentos en que te distancias, y te
pones a hablar en las entrevistas de
cualquier cosa menos de tu trabajo en
sí. No quiero pasar por eso de nuevo."
|
 |
Clasificado, con toda razón, entre los
cinco mejores actores del mundo por
diversas publicaciones de prestigio,
Bardem es uno de esos creadores capaces
de combinar instinto y preciosismo,
franqueza absoluta y técnica
sofisticada, sencillez en la proyección
física e introspección intensa, amén de
una versatilidad fuera de serie. "No
suelo pegar las películas, porque no
estoy nada ansioso por pasarme la vida
rodando algún título nuevo, pero
últimamente se me juntaron en el tiempo
el personaje siniestro y arrasador de
los Coen, y ese tipo dulce y romántico
que es Florentino Ariza, a quien El Gabo
me recomendó que interpretara como un
hombre incapaz de levantar la voz, que
camina como un perro apaleado. No los
hice para probarme, ni mucho menos para
demostrar nada a nadie, sino porque
quería desentumecerme. Uno de mis sueños
era trabajar con esos grandes contadores
de historias que son los hermanos Coen;
parecía poco posible, porque sus
personajes son profundamente
norteamericanos, pero el milagro
ocurrió, y seguidamente vino el otro
proyecto que, aunque ha sido golpeado
por la crítica, todos los que
participamos entendimos que era un honor
estar implicados, porque se trataba de
un homenaje al escritor, a su
maravillosa novela, a la preciosa ciudad
de Cartagena...
"En
mi opinión, El amor en los tiempos
del cólera logra atrapar ciertas
esencias de la novela y, además, yo
aprendo mucho más de las películas que
no me quedan del todo bien, porque las
otras, las que me quedaron bien, las
termino y no tengo nada más que añadir o
mejorar en un futuro."
Proyectos como El amor en los tiempos
del cólera, Pasos de baile,
Antes que anochezca, Perdita
Durango y las próximas Killing
Pablo y Tetro, conectan al
actor con temáticas latinoamericanas.
"La esperanza está en Latinoamérica. Es
el reservorio de muchas dignidades, al
igual que África. Aparte del buen cine
que están haciendo en varios países, me
fascina el modo en que se habla aquí el
español, sobre todo, a nivel de la
calle, y en cuanto al sentido
humorístico. Siempre adoré a escritores
vuestros como Lezama, Virgilio, Reynaldo
(Arenas)... Aunque creo poco en las
nacionalidades, o más bien quiero decir
que no creo en la elección de directores
o proyectos a partir de su nacionalidad.
Alejandro Amenábar (Mar adentro),
por ejemplo, es un chileno que vive en
Madrid, mientras que una temática muy
española (Los fantasmas de Goya)
también se puede tocar a través de un
director checo, que suele trabajar en
EE.UU. Por otro lado, hay temas
universales, como las relaciones entre
los sexos, uno de esos asuntos típicos
de Woody Allen, puestos en la película
que recientemente terminamos en
Barcelona".
|

En una de las
noches habaneras con Fito Paéz y el
actor cubano Jorge Perugorría |
Admirador de Francisco Rabal, Fernando
Fernán Gómez, Al Pacino y Daniel Day
Lewis, con el sueño a cuestas de
trabajar con Martin Scorsese, Ken Loach
(quien suele elegir actores no
profesionales o sin experiencia) o
Francis Ford Coppola (se rumora que será
incluido en Tetro, a filmarse en
Argentina el año próximo), Bardem ha
pasado por La Habana, y a través de su
Festival, para ratificarnos que el
brillo de una estrella no se divorcia
para nada del tenaz mejoramiento
humanístico, ni mucho menos se opone a
los criterios artísticos coherentes. El
triunfo de Bardem a escala universal
significa, ni más ni menos, el laurel
obligado por la inteligencia, la
sensibilidad y la acrisolada
profesionalidad.
En La
Habana también recibió profusión de
aplausos, amistad y declaraciones de
afecto. Y quién sabe lo que resulte
mañana del idilio entre Cuba y Bardem.
Quizá su deseo de trabajar para nuestro
cine derive luego en algo más que en una
frase elogiosa y simpática, dicha con el
deseo de fortalecer la mutua simpatía. |