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El pintor, dibujante y grabador catalán
Josep Guinovart ha fallecido este jueves
a los 80 años de un infarto agudo de
miocardio en el hospital de Barcelona,
donde llevaba ingresado desde el pasado
día 4 de diciembre. Nacido en esta
ciudad en 1927, ganó en 1982 el Premio
Nacional de Artes Plásticas y en 1990,
el Premio Nacional de la Generalitat de
Cataluña. |
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Guinovart estuvo en Cuba. Lo conocí y
conversamos mucho sobre arte, la técnica
como código de lenguaje y la
responsabilidad social del artista. Acá
realizó obras suyas y las multiplicó en
el Taller René Portocarrero, entonces
del Fondo Cubano de Bienes Culturales,
durante el Primer Encuentro
Internacional de Serigrafía en 1984.
Era una persona sencilla, no muy
preocupada por la publicidad personal,
aunque sí conversadora en asuntos de su
interés: la naturaleza, los medios de
creación artística, la poética de la
materia, el espíritu individual del
gesto, la música clásica y popular de
su tierra, etc. Luego tuvimos
comunicación indirecta, sobre todo
porque teníamos un amigo mutuo: el
importante crítico de arte y jurista
español Cesáreo Rodríguez-Aguilera,
también catalán.
Sus ojos brillaban al contacto con la
vida de acá, cuando recorríamos las
calles de la Habana Vieja o asistíamos a
las acciones culturales de la primera
Bienal de La Habana, que fue precedida
por lo de los serígrafos.
Apreciaba la enseñanza artística cubana
y decía que si los artistas cubanos
recibieran un mayor apoyo material, pues
sabía de las limitaciones en nuestra
realidad, harían aún más maravillosas
propuestas plásticas. Su obra era, para
él, su modo de hablar, porque pensaba
que lo que expresa el arte como portador
de sensibilidades y elecciones del
hombre es superior a lo que se dice por
la palabra. Todo su hacer queda para el
arte de España y del mundo. También como
parte de la presencia episódica de
nombres importantes del arte mundial en
nuestra historia cultural. |