Año VI
La Habana

15 al 21 de
DICIEMBRE
de 2007

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Gael García Bernal y Diego Luna:
cine con un propio punto de vista

Yinett Polanco • La Habana
Fotos: Kaloian (La Jiribilla)
 


El Festival del Nuevo Cine Latinoamericano trajo, entre otras sorpresas, el estreno de las primeras películas como directores de los actores mexicanos Gael García Bernal y Diego Luna. La presentación de Déficit, obra de ficción de Gael y el documental JC Chávez, de Diego, sirvieron como pie para iniciar una hora de conversación con la prensa en el Hotel Nacional de Cuba en la que se abordaron sus motivaciones para hacer cine, el espacio que en México tiene la filmografía joven, hasta las aficiones deportivas de ambos.

Gael se inicio en el mundo del cine en el 2000 con Amores Perros que fue un éxito en taquilla y nominada al Oscar como Mejor Película Extranjera. En el año 2001 filmó Y tu mamá también, que a pesar de no ser elegida por México para representar al país en el Oscar, fue nominada al Mejor Guión. En el 2002, fue el protagonista de El crimen del padre Amaro, también nominada al Oscar como Mejor Película Extranjera. En el 2004 interpretó al Che en Diarios de motocicleta, del brasileño Walter Salles y por primera vez trabajó para el cine español en La mala educación, de Pedro Almodóvar, rol en el cual ganó el Premio de Mejor actor de largometraje en el Festival Internacional de Cine de Valdivia. En el 2006 participó en la multipremiada Babel y este año estuvo dentro del elenco de Ensayo sobre la ceguera, filme aún en producción.

Diego Luna inició su carrera en el cine a los 11 años, en el cortometraje El último fin de año. El año siguiente participó en su primera telenovela El abuelo y yo al lado de Gael García Bernal. Alternó el cine y la televisión por el resto de la década y en el 2001 volvió al cine con Y tu mamá también junto a Gael. Esta cinta catapultó su carrera y desde entonces ha filmado en México, EE.UU. y España. En el 2003 participó en el rodaje de Nicotina y en el 2006 filmó Solo Dios sabe.

Al decir de Gael una razón especial por la que estaban aquí “es el cariño que tenemos, digo en lo particular y creo que Diego dirá lo mismo, hacia Cuba y hacia la magia de este lugar donde, de alguna manera, nos podemos encontrar todos los latinoamericanos. Estamos orgullosos de estar aquí y felices de que nuestras primeras películas, no solo como directores, también como productores, se presenten en este festival, se cumplen algunos sueños quizá con eso, pero al mismo tiempo empiezan otros.”

Según Diego Luna, ambos no habían parado de sorprenderse: “por el nivel de atención que se genera alrededor de este festival, es energía pura para seguir, un bálsamo necesario para todos los que hacemos cine saber que hay estas ganas y espacio para mostrar nuestro trabajo y sí es muy especial que en nuestro primer viaje como directores nos esté pasando esto. Es impactante cómo la gente llena las salas, cómo hay una necesidad de ver y escuchar las historias que venimos a contarle, es muy gratificante.” El director del documental sobre la vida del famoso boxeador mexicano Julio César Chávez, afirmó además que había escogido esta historia para iniciarse como realizador porque el boxeo era una gran metáfora para hablar de su país.

Interrogados por La Jiribilla acerca de la razón que los había motivado a contar sus propias historias contando ambos con reconocidas carreras como actores, Diego expresó: “Es muy simpático porque parece que hay algo entre nosotros que siempre nos ponemos de acuerdo, pero en esta ocasión no fue así, fue parte de un proceso natural seguido por ambos pero resultó que las dos películas estuvieron listas el mismo mes, aunque cada una tuvo su proceso.

"En mi caso siempre supe que quería dirigir, siempre fui muy curioso de lo que pasaba en el set antes de la llegada de los actores y después. Un poco por la influencia de mi padre que hace escenografía e iluminación y trabaja en teatro, siempre me interesó mucho desde que las historias son apenas un boceto, ideas al aire y creo que fue  gradual, primero empecé a producir y acompañar el proceso desde sus inicios hasta el final, hasta que la historia te la encuentras también en el camino. Para mí el cine que vale la pena es aquel que defiende un punto de vista y por ende debes estar seguro de por qué vas a contar una historia, si no, no tiene caso ponerse a dirigir por dirigir, por lo menos en mi caso yo no lo hago para vivir, por lo tanto, sí tiene que venir de una necesidad real de contar algo, en este caso la necesidad de contar una historia sobre la fama, el poder y la idea de la derrota.

"Fue como muy natural y muy irresponsable también, decir sí, sí la hago porque al otro día te torturas, sufres, tienes pesadillas y te preguntas, cómo me atreví a decir que podía dirigir una película. El problema viene ahí, a partir de ese día, porque por dos años ―en este caso fueron dos años y medio, otras veces son muchos más― debes seguir adelante, necesitas una confianza en ti mismo que da miedo a veces, debes confiar mucho en ti y hacer que la gente a tu alrededor confíe en que tú sabes, en que estás claro, aunque en realidad no tengas ni idea, es un ejercicio diario de introspección al cual hoy puedo calificar como la mejor experiencia de mi vida profesionalmente hablando.”

A esto Gael añadió: “Quizás el que hayamos empezado a producir con Canana fue una manera de formalizar una serie de energías que estaban girando alrededor de nosotros, a veces en torno nuestro y otras generadas por nosotros, queríamos capitalizarlas de alguna manera y Canana es el cono donde convergen todas esas energías y han salido varias cosas a raíz de eso. Sí hay una decisión ―como dice Diego― irresponsable, un poco inocente tal vez, porque de lejos aparenta ser todo un viaje, un elemento que va a crecer de manera general, donde se va a generar todo este mundo de nuevas películas, de nuevas ideas, nuevos guiones, festivales de cine, pero la verdad ha requerido muchísimo trabajo y también muchísimo dinero que hemos debido buscar en diferentes lados y así ha nacido todo esto. La verdad ya estamos encarrerados y queremos seguir el camino para ver hasta dónde aguanta, hasta la fecha a mi juicio vamos muy bien porque estamos haciendo lo que nos gusta y lo que hace falta en una industria es puntos de vista personales, eso es lo que estamos apoyando realmente.”

Para el director de Déficit en este momento “es sintomático que existan historias de jóvenes porque somos un continente de jóvenes, creo que además es un momento espectacular para quienes nos tocó vivir esta etapa de finales de un siglo y principios de otro en la que muchas cosas se han consolidado, mucho temores e injusticias han salido a flote y nos estamos reinventado constantemente. Ahora existe un tráfico de comunicación impresionante que también ayuda, el cine en este caso es como un emoliente de este proceso (…) en lo particular hacer esta película era como un homenaje a mi generación quizá porque somos una generación que nacimos con la palabra déficit, desde niños la escuchamos aunque no entendíamos bien su significado, pues es un concepto bastante extraño que hasta la fecha no comprendo bien, porque si existe déficit, entonces de quién es el dinero, de quién es esa ausencia, y tiene que ver con toda una gama de déficits emocionales, de identidad, afectivos, que los personajes viven y quizá eso es lo que no les hace ser quienes quieren llegar a ser, se convierten en el estereotipo de quienes están marcados a ser estas personas quizá por su casta, por su color de piel o por su posición social.


Gael y Diego en el cine Yara durante la presentación de Déficit

Según Gael, “estamos viviendo todos un proceso de búsqueda de identidad que se presta para contar nuevas historias, que es un lugar fértil para contar miles de historias. También se ha capitalizado de alguna manera el diálogo entre quienes hacen cine y quienes ven cine, se ha roto un poco esa barrera porque los cineastas están respondiendo como espectadores antes que como cineastas, eso es muy importante. Además se han quebrado varios estereotipos y prejuicios que antes cargábamos, por ejemplo, antes una película latinoamericana que se escuchara bien, con buen sonido, ya quería ser Hollywood, si hacías una comedia te tachaban de reaccionario, durante mucho tiempo eso era lo que salía de Latinoamérica a diferentes partes del mundo y era lo que de alguna manera iba y venía en Latinoamérica también. Ahora existe una gama más amplia, se han roto un poco esos prejuicios y se valora mucho el atrevimiento de alguien de querer fotografiar algo bien o que muestre otro punto de vista, eso también se valora, que ya no solo se diga, yo no hice esta película para denunciar algo, sino hice esta película para provocar, para hacer reír o llorar; tomar de alguna manera pura la artesanía del cine y hacer con ella lo que uno quiera. También existe una atención porque como público yo quiero ver más películas que tengan que ver con mi contexto inmediato, porque eso me cambia mucho las perspectivas y me hace cuestionarme de dónde vengo y a dónde voy. Para mí en lo particular Memorias del subdesarrollo es justamente eso, cuando la vi por primera vez fue mi experiencia inicial de viajar fuera de México dentro de Latinoamérica, me tocó venir aquí justamente y esa película fue como una ventana hacia mí, para saber que debía seguir viajando y encontrándome en este continente, no se diga ya Diarios de Motocicleta, esa experiencia trascendental para todos los que la hicimos.
 

En mi opinión se avecinan buenos tiempos, pero debemos aprender muchísimo de diferentes regiones, por ejemplo, hay que celebrar y emular la independencia del cine argentino, gente que decide juntarse y armar una película con pocos recursos con una desventaja económica frente a otros países, deciden hacer una película y lanzarla al aire muchas veces con muy buenos resultados. Hay que valorar también mucho en México la disciplina y el rigor técnico que se ha incrementado muchísimo, existen muy buenos técnicos, gente con la capacidad de  realizar una película de una manera muy eficaz y respetuosa del punto de vista del director. En Brasil se están haciendo grandes documentales, chicos en todos lados están agarrando cámaras y están siendo muy congruentes consigo mismo, preguntándose todo. "Hay que ver de dónde están saliendo esas voces y fiarnos de esos valores y sobre todo hacer películas que no se traten exclusivamente de lo que se vive aquí, sino de lo que vive un ser humano, porque esas películas mientras más específicas dentro de su contexto, mucho más universales van a ser. Hay algo que hace una falta enorme, y qué bueno que este es un Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, porque no existe todavía una comunicación de películas mexicanas estrenadas en Argentina o brasileñas que se estrenen en Perú constantemente, tenemos que poner ciertas reglas quizá para que nos toque ver esas realidades de manos de los mismos directores.”                                

 

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La Habana, Cuba. 2007.
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