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El Festival del Nuevo Cine
Latinoamericano trajo, entre otras
sorpresas, el estreno de las primeras
películas como directores de los actores
mexicanos Gael García Bernal y Diego
Luna. La presentación de Déficit,
obra de ficción de Gael y el documental
JC Chávez, de Diego, sirvieron
como pie para iniciar una hora de
conversación con la prensa en el Hotel
Nacional de Cuba en la que se abordaron
sus motivaciones para hacer cine, el
espacio que en México tiene la
filmografía joven, hasta las aficiones
deportivas de ambos.
Gael se inicio en el mundo del cine en
el 2000 con
Amores
Perros que fue un éxito
en taquilla y nominada al Oscar como
Mejor Película Extranjera. En el año
2001 filmó
Y tu
mamá también, que a pesar
de no ser elegida por México para
representar al país en el Oscar, fue
nominada al Mejor Guión. En el 2002, fue
el protagonista de
El
crimen del padre Amaro,
también nominada al Oscar como Mejor
Película Extranjera. En el 2004
interpretó al Che en
Diarios
de motocicleta, del
brasileño
Walter
Salles y por primera vez
trabajó para el
cine
español en
La mala
educación, de
Pedro
Almodóvar, rol en el cual
ganó el Premio de Mejor actor de
largometraje en el
Festival
Internacional de Cine de Valdivia.
En el 2006 participó en la multipremiada
Babel
y este año estuvo dentro del elenco de
Ensayo sobre la ceguera, filme
aún en producción.
Diego Luna inició su carrera en el cine
a los 11 años, en el
cortometraje
El
último fin de año. El año
siguiente participó en su primera
telenovela
El
abuelo y yo al lado de
Gael
García Bernal. Alternó el
cine y la televisión por el resto de la
década y en el
2001
volvió al cine con
Y tu
mamá también junto a
Gael. Esta cinta catapultó su
carrera y desde entonces ha filmado en
México,
EE.UU.
y
España.
En el 2003 participó en el rodaje de
Nicotina y en el 2006 filmó Solo
Dios sabe.
Al decir de Gael una razón especial por
la que estaban aquí “es el cariño que
tenemos, digo en lo particular y creo
que Diego dirá lo mismo, hacia Cuba y
hacia la magia de este lugar donde, de
alguna manera, nos podemos encontrar
todos los latinoamericanos. Estamos
orgullosos de estar aquí y felices de
que nuestras primeras películas, no solo
como directores, también como
productores, se presenten en este
festival, se cumplen algunos sueños
quizá con eso, pero al mismo tiempo
empiezan otros.”
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Según Diego Luna, ambos no habían parado
de sorprenderse: “por el nivel de
atención que se genera alrededor de este
festival, es energía pura para seguir,
un bálsamo necesario para todos los que
hacemos cine saber que hay estas ganas y
espacio para mostrar nuestro trabajo y
sí es muy especial que en nuestro primer
viaje como directores nos esté pasando
esto. Es impactante cómo la gente llena
las salas, cómo hay una necesidad de ver
y escuchar las historias que venimos a
contarle, es muy gratificante.” El
director del documental sobre la vida
del famoso boxeador mexicano Julio César
Chávez, afirmó además que había escogido
esta historia para iniciarse como
realizador porque el boxeo era una gran
metáfora para hablar de su país.
Interrogados por La Jiribilla
acerca de la razón que los había
motivado a contar sus propias historias
contando ambos con reconocidas carreras
como actores, Diego expresó: “Es muy
simpático porque parece que hay algo
entre nosotros que siempre nos ponemos
de acuerdo, pero en esta ocasión no fue
así, fue parte de un proceso natural
seguido por ambos pero resultó que las
dos películas estuvieron listas el mismo
mes, aunque cada una tuvo su proceso.
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"En mi caso siempre supe que quería
dirigir, siempre fui muy curioso de lo
que pasaba en el set antes de la llegada
de los actores y después. Un poco por la
influencia de mi padre que hace
escenografía e iluminación y trabaja en
teatro, siempre me interesó mucho desde
que las historias son apenas un boceto,
ideas al aire y creo que fue gradual,
primero empecé a producir y acompañar el
proceso desde sus inicios hasta el
final, hasta que la historia te la
encuentras también en el camino. Para mí
el cine que vale la pena es aquel que
defiende un punto de vista y por ende
debes estar seguro de por qué vas a
contar una historia, si no, no tiene
caso ponerse a dirigir por dirigir, por
lo menos en mi caso yo no lo hago para
vivir, por lo tanto, sí tiene que venir
de una necesidad real de contar algo, en
este caso la necesidad de contar una
historia sobre la fama, el poder y la
idea de la derrota.
"Fue como muy natural y muy
irresponsable también, decir sí, sí la
hago porque al otro día te torturas,
sufres, tienes pesadillas y te
preguntas, cómo me atreví a decir que
podía dirigir una película. El problema
viene ahí, a partir de ese día, porque
por dos años ―en este caso fueron dos
años y medio, otras veces son muchos
más― debes seguir adelante, necesitas
una confianza en ti mismo que da miedo a
veces, debes confiar mucho en ti y hacer
que la gente a tu alrededor confíe en
que tú sabes, en que estás claro, aunque
en realidad no tengas ni idea, es un
ejercicio diario de introspección al
cual hoy puedo calificar como la mejor
experiencia de mi vida profesionalmente
hablando.”
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A esto Gael añadió: “Quizás el que
hayamos empezado a producir con
Canana fue una manera de formalizar
una serie de energías que estaban
girando alrededor de nosotros, a veces
en torno nuestro y otras generadas por
nosotros, queríamos capitalizarlas de
alguna manera y Canana es el cono
donde convergen todas esas energías y
han salido varias cosas a raíz de eso.
Sí hay una decisión ―como dice Diego―
irresponsable, un poco inocente tal vez,
porque de lejos aparenta ser todo un
viaje, un elemento que va a crecer de
manera general, donde se va a generar
todo este mundo de nuevas películas, de
nuevas ideas, nuevos guiones, festivales
de cine, pero la verdad ha requerido
muchísimo trabajo y también muchísimo
dinero que hemos debido buscar en
diferentes lados y así ha nacido todo
esto. La verdad ya estamos encarrerados
y queremos seguir el camino para ver
hasta dónde aguanta, hasta la fecha a mi
juicio vamos muy bien porque estamos
haciendo lo que nos gusta y lo que hace
falta en una industria es puntos de
vista personales, eso es lo que estamos
apoyando realmente.”
Para el director de Déficit en
este momento “es sintomático que existan
historias de jóvenes porque somos un
continente de jóvenes, creo que además
es un momento espectacular para quienes
nos tocó vivir esta etapa de finales de
un siglo y principios de otro en la que
muchas cosas se han consolidado, mucho
temores e injusticias han salido a flote
y nos estamos reinventado
constantemente. Ahora existe un tráfico
de comunicación impresionante que
también ayuda, el cine en este caso es
como un emoliente de este proceso (…) en
lo particular hacer esta película era
como un homenaje a mi generación quizá
porque somos una generación que nacimos
con la palabra déficit, desde niños la
escuchamos aunque no entendíamos bien su
significado, pues es un concepto
bastante extraño que hasta la fecha no
comprendo bien, porque si existe
déficit, entonces de quién es el dinero,
de quién es esa ausencia, y tiene que
ver con toda una gama de déficits
emocionales, de identidad, afectivos,
que los personajes viven y quizá eso es
lo que no les hace ser quienes quieren
llegar a ser, se convierten en el
estereotipo de quienes están marcados a
ser estas personas quizá por su casta,
por su color de piel o por su posición
social.
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Gael y Diego en el
cine Yara durante la presentación de
Déficit |
Según Gael, “estamos viviendo todos un
proceso de búsqueda de identidad que se
presta para contar nuevas historias, que
es un lugar fértil para contar miles de
historias. También se ha capitalizado de
alguna manera el diálogo entre quienes
hacen cine y quienes ven cine, se ha
roto un poco esa barrera porque los
cineastas están respondiendo como
espectadores antes que como cineastas,
eso es muy importante. Además se han
quebrado varios estereotipos y
prejuicios que antes cargábamos, por
ejemplo, antes una película
latinoamericana que se escuchara bien,
con buen sonido, ya quería ser Hollywood,
si hacías una comedia te tachaban de
reaccionario, durante mucho tiempo eso
era lo que salía de Latinoamérica a
diferentes partes del mundo y era lo que
de alguna manera iba y venía en
Latinoamérica también. Ahora existe una
gama más amplia, se han roto un poco
esos prejuicios y se valora mucho el
atrevimiento de alguien de querer
fotografiar algo bien o que muestre otro
punto de vista, eso también se valora,
que ya no solo se diga, yo no hice esta
película para denunciar algo, sino hice
esta película para provocar, para hacer
reír o llorar; tomar de alguna manera
pura la artesanía del cine y hacer con
ella lo que uno quiera. También existe
una atención porque como público yo
quiero ver más películas que tengan que
ver con mi contexto inmediato, porque
eso me cambia mucho las perspectivas y
me hace cuestionarme de dónde vengo y a
dónde voy. Para mí en lo particular
Memorias del subdesarrollo es
justamente eso, cuando la vi por primera
vez fue mi experiencia inicial de viajar
fuera de México dentro de Latinoamérica,
me tocó venir aquí justamente y esa
película fue como una ventana hacia mí,
para saber que debía seguir viajando y
encontrándome en este continente, no se
diga ya Diarios de Motocicleta,
esa experiencia trascendental para todos
los que la hicimos.
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En mi opinión se
avecinan buenos tiempos, pero debemos
aprender muchísimo de diferentes
regiones, por ejemplo, hay que celebrar
y emular la independencia del cine
argentino, gente que decide juntarse y
armar una película con pocos recursos
con una desventaja económica frente a
otros países, deciden hacer una película
y lanzarla al aire muchas veces con muy
buenos resultados. Hay que valorar
también mucho en México la disciplina y
el rigor técnico que se ha incrementado
muchísimo, existen muy buenos técnicos,
gente con la capacidad de realizar una
película de una manera muy eficaz y
respetuosa del punto de vista del
director. En Brasil se están haciendo
grandes documentales, chicos en todos
lados están agarrando cámaras y están
siendo muy congruentes consigo mismo,
preguntándose todo. "Hay que ver de
dónde están saliendo esas voces y
fiarnos de esos valores y sobre todo
hacer películas que no se traten
exclusivamente de lo que se vive aquí,
sino de lo que vive un ser humano,
porque esas películas mientras más
específicas dentro de su contexto, mucho
más universales van a ser. Hay algo que
hace una falta enorme, y qué bueno que
este es un Festival del Nuevo Cine
Latinoamericano, porque no existe
todavía una comunicación de películas
mexicanas estrenadas en Argentina o
brasileñas que se estrenen en Perú
constantemente, tenemos que poner
ciertas reglas quizá para que nos toque
ver esas realidades de manos de los
mismos directores.” |