Año VI
La Habana
2007

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¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 
El asesino de la luna
Hebert Poll Gutiérrez (Ciudad de La Habana, Cuba)  
 

Salgo de noche porque soy mayor de edad.
La Luna

---Extra, extra. ¡Mataron a la Luna! ¡Mataaron a la Luna!

¡Increíble!. Uno de los astros más protegidos del Universo, adorado por los artistas y odiado por sus vecinos celestes, ha sido asesinado, perdón, asesinada.

No hay tiempo para lágrimas. El asesino será castigado. Hay que demostrarle a todos los delincuentes del cosmos: El Sistema Solar no protege a los criminales. 

---¡Liberen a Plutón! ¡Liberen a Plutón!--- gritan una y otra vez los manifestantes, amenazando con destruir el Palacio de la Justicia Verdadera.

 El Sol, príncipe del calor insoportable, está preocupado. No veía tanto alboroto desde que Inocencio, un  niño de siete años intentó robarse la Vía Láctea porque quería tomar leche pura y de calidad.        

---Mi cliente es inocente. Su crimen: ser oscuro, misterioso y pobre--- comenta Mercurio, el único planeta que ha logrado convertirse en abogado; el sol ha eliminado a todos lo que se han creído inteligentes como  él.

---Pero mató a la Luna porque... gritan desde el público.

---No es necesario que cuentes la historia, fue publicada en Internet.

---Detesto la Internet. Creo que soy el único en esta galaxia que prefiere los periódicos --- comenta el juez.

Mercurio sonríe y continúa.

---No voy a negar que mi cliente fue expulsado de la mansión de la Luna, al ser agarrado in fraganti, bailando y besándose con Casiopea en “El Hueco Negro”, la mejor Discoteca de la galaxia.  También les mentiría si dijera que está contento porque tiene que volver a SALSIPUEDESSITEACUERDASCOMO; pero si de motivos se trata, entonces todos somos culpables. 

Júpiter, el planeta más grande y generoso de todos los tiempos, se defiende afirmando, sin cruzar los dedos, que matar es una palabra rechazada por su diccionario. Venus, la belleza personificada sin la ayuda de las cremas francesas, no niega que era enemiga de la Luna (la difunta le robaba sus admiradores)  pero comenta a los cuatro vientos:

¿Por qué asesinarla si desde hace tres años estoy casada con Ceres, el asteroide más rico de la galaxia? La Tierra  no asiste al juicio por hallarse enferma; está muy mareada por dar tantas vueltas alrededor del sol. Marte, el terrorista del Sistema solar, jura que él nunca mata los domingos. Saturno dice: Paso todo el tiempo luchando contra los que quieren robarme mis anillos de oro 22  y Neptuno y Urano claman al unísono: ¿Por qué matar a la Luna si a ella nunca le molestó nuestra fábrica ilegal de Meteoritos?

---No ganarás esta vez, Sol--- dice una profunda voz.  Y como en los espectáculos de Ilusionismo donde el mago aparece después de los Efectos Especiales, Infinito,  creador del cosmos hace su entrada acompañado de un encapuchado.

--- ¿De qué hablas?---comenta el astro rey. No tiene miedo de hablarle con altanería a su jefe.

El encapuchado deja ver su rostro  y...

¡No puede ser!---exclaman todos. ¡Está viva! ¡La Luna está viva!

La causante de que la paz estuviera de vacaciones durante un mes, da un luminoso  paso al frente y dice:

Después que Plutón me engañó, nunca volvía ser la misma. Me ofrecí como Luna Llena y me dejó en Cuarto Menguante. Entonces apareció el sol con sus costosos regalos ultravioletas. Una noche entré a su casa y me robé un poco de luz (Yo no tengo luz propia y me cansé de comprarla a contrabando). Él se enteró, me disparó y…  gracias a Dios que no aprendió a disparar en el Servicio Militar.

El Sol fue castigado. Lo obligaron a compartir su luz con los demás planetas.

Hebert Poll Gutiérrez: Narrador. Estudiante de Licenciatura en Comunicación Social. Graduado del VII Curso de Técnicas Narrativas, auspiciado por el Centro de Formación Literaria “Onelio Jorge Cardoso”. Estudioso de las religiones afrocubanas.

 
 

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