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Salgo de noche porque soy
mayor de edad.
La Luna
---Extra, extra. ¡Mataron a la Luna!
¡Mataaron a la Luna!
¡Increíble!. Uno de los astros más
protegidos del Universo, adorado por los
artistas y odiado por sus vecinos
celestes, ha sido asesinado, perdón,
asesinada.
No hay tiempo para lágrimas. El asesino
será castigado. Hay que demostrarle a
todos los delincuentes del cosmos: El
Sistema Solar no protege a los
criminales.
---¡Liberen a Plutón! ¡Liberen a
Plutón!--- gritan una y otra vez los
manifestantes, amenazando con destruir
el Palacio de la Justicia Verdadera.
El Sol, príncipe del calor
insoportable, está preocupado. No veía
tanto alboroto desde que Inocencio, un
niño de siete años intentó robarse la
Vía Láctea porque quería tomar leche
pura y de calidad.
---Mi cliente es inocente. Su crimen:
ser oscuro, misterioso y pobre---
comenta Mercurio, el único planeta que
ha logrado convertirse en abogado; el
sol ha eliminado a todos lo que se han
creído inteligentes como él.
---Pero mató a la Luna porque... gritan
desde el público.
---No
es necesario que cuentes la historia,
fue publicada en Internet.
---Detesto
la Internet. Creo que soy el único en
esta galaxia que prefiere los periódicos
--- comenta el juez.
Mercurio sonríe y continúa.
---No voy a negar que mi cliente fue
expulsado de la mansión de la Luna, al
ser agarrado in fraganti, bailando y
besándose con Casiopea en “El Hueco
Negro”, la mejor Discoteca de la
galaxia. También les mentiría si dijera
que está contento porque tiene que
volver a SALSIPUEDESSITEACUERDASCOMO;
pero si de motivos se trata, entonces
todos somos culpables.
Júpiter, el planeta más grande y
generoso de todos los tiempos, se
defiende afirmando, sin cruzar los
dedos, que matar es una palabra
rechazada por su diccionario. Venus, la
belleza personificada sin la ayuda de
las cremas francesas, no niega que era
enemiga de la Luna (la difunta le robaba
sus admiradores) pero comenta a los
cuatro vientos:
¿Por qué asesinarla si desde hace tres
años estoy casada con Ceres, el
asteroide más rico de la galaxia? La
Tierra no asiste al juicio por hallarse
enferma; está muy mareada por dar tantas
vueltas alrededor del sol. Marte, el
terrorista del Sistema solar, jura que
él nunca mata los domingos. Saturno
dice: Paso todo el tiempo luchando
contra los que quieren robarme mis
anillos de oro 22 y Neptuno y Urano
claman al unísono: ¿Por qué matar a la
Luna si a ella nunca le molestó nuestra
fábrica ilegal de Meteoritos?
---No ganarás esta vez, Sol--- dice una
profunda voz. Y como en los
espectáculos de Ilusionismo donde el
mago aparece después de los Efectos
Especiales, Infinito, creador del
cosmos hace su entrada acompañado de un
encapuchado.
--- ¿De qué hablas?---comenta el astro
rey. No tiene miedo de hablarle con
altanería a su jefe.
El encapuchado deja ver su rostro y...
¡No puede ser!---exclaman todos. ¡Está
viva! ¡La Luna está viva!
La causante de que la paz estuviera de
vacaciones durante un mes, da un
luminoso paso al frente y dice:
Después que Plutón me engañó, nunca
volvía ser la misma. Me ofrecí como Luna
Llena y me dejó en Cuarto Menguante.
Entonces apareció el sol con sus
costosos regalos ultravioletas. Una
noche entré a su casa y me robé un poco
de luz (Yo no tengo luz propia y me
cansé de comprarla a contrabando). Él se
enteró, me disparó y… gracias a Dios
que no aprendió a disparar en el
Servicio Militar.
El Sol fue castigado. Lo obligaron a
compartir su luz con los demás planetas.
Hebert Poll Gutiérrez: Narrador.
Estudiante de Licenciatura en
Comunicación Social. Graduado del VII
Curso de Técnicas Narrativas, auspiciado
por el Centro de Formación Literaria
“Onelio Jorge Cardoso”. Estudioso de las
religiones afrocubanas.
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