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No fue la curiosidad ni la nostalgia las
que incitaron a viajar a Cuba a muchas
de las personalidades extranjeras que
protagonizaron a lo largo de 2007 la
vida cultural en la isla.
El último febrero, durante su segunda
estancia en este país, el célebre
filósofo italiano Gianni Váttimo,
explicó las razones de su reincidencia:
“Ciertamente, estoy aquí porque he sido
invitado a participar en el jurado del
Concurso Pensar a Contracorriente. Pude,
sin embargo, haber declinado, pues no me
gusta, a estas alturas de mi vida,
trasladarme de un lugar a otro. Venir a
Cuba es otra cosa. No es un acto de
solidaridad con una sociedad que tiene
virtudes y defectos que muchas veces se
exageran. Es un acto de honestidad
conmigo mismo, en tanto aquí confronto
muchas de las preguntas que me hago
desde Italia sobre cómo pensar el mundo
que se nos viene encima”.
Ya casi al terminar el año, Cristina
Hoyos y los miembros de su compañía
Ballet Flamenco de Andalucía, hicieron
vibrar la escena del Gran Teatro de La
Habana. ¿Motivaciones? “Desde que vine
por primera vez en 1975 sentí algo que
ratifico ahora: mi admiración por el
hacer de los cubanos y ser en sí mismos,
una voluntad de lucha para alcanzar lo
que se proponen en todos los ámbitos”.
Dos Nobel de Literatura revisitaron los
predios habaneros: Gabriel García
Márquez, en dos ocasiones y en medio del
jolgorio ujniversal por su ochenta
cumpleaños, y el nigeriano Wole Soyinka,
quien afirma que cada regreso confirma
los vínculos ancestrales entre su tierra
y la nuestra.
En todos los campos de la creación fue
significativo el paso de prestigiosas
figuras por diversos espacios de la
isla. En unos casos, como el de Váttimo,
autor de la polémica teoría del
pensiero debole (pensamiento débil),
ya conocían las realidades nuestras. En
otros, como el pianista argentino Miguel
Ángel Estrella, de bien ganada fama como
intérprete y activista a favor de los
derechos humanos, se trataba de una
primera vez. Pero en todos predominó una
actitud de respeto que contrastó con las
presiones ejercidas desde los poderes
mediáticos de Estados Unidos y sus
aliados para descalificar a Cuba,
estereotiparla y aislarla del concierto
universal.
Es sabido cómo la actual administración
norteamericana ha recrudecido la
hostilidad hacia Cuba e impedido todo
tipo reintercambio cultural entre
nuestros países. Una de las más
recientes víctimas de esa política de
odio irracional fue el realizador Brian
de Palma, quien no pudo asistir a la
inauguración del 29 Festival
Internacional del Nuevo Cine
Latinoamericano debido a que las
autoridades de su país no le concedieron
una licencia de viaje.
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“Creo, creemos, que hay sin
vacilación, firmemente, que confiar
en la joven generación
latinoamericana, en ese pueblo
joven, en sus intelectuales, en sus
cineastas, ellos sabrán construir,
ejercer, honrar la vanguardia de que
parte serán en la nueva época”,
afirmó Alfredo Guevara en las
palabras inaugurales del Festival
Internacional de Cine
Latinoamericano de La Habana en su
29 edición.
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MENSAJE DEL DIRECTOR DE Redacted
Siento un gran amor por el pueblo
cubano
Brian de Palma
• EE.UU. |
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Su colega Michael Moore se saltó el
trámite y viajó en febrero con un grupo
de socorristas que actuaron en la
limpieza de los estragos de los ataques
terroristas del 11 de septiembre de
2001, enfermaron y fueron dejados a la
buena de dios. La visita quedó
registrada en el documental Sicko.
En mayo, el Departamento de Tesoro
amenazó a Moore con multas por violar
las leyes el bloqueo. La respuesta de la
productora del cineasta resultó
ejemplar: “El presidente Bush y su
Gobierno deberían gastar su tiempo
intentando ayudar a estos héroes (los
socorristas) para que reciban la
asistencia sanitaria que necesitan, en
lugar de abusar de su poder legal para
su agenda política”.
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Bardem es uno de esos creadores
capaces de combinar instinto y
preciosismo, franqueza absoluta y
técnica sofisticada, sencillez en la
proyección física e introspección
intensa, amén de una versatilidad
fuera de serie: "La esperanza está
en Latinoamérica. Es el reservorio
de muchas dignidades, al igual que
África. Aparte del buen cine que
están haciendo en varios países, me
fascina el modo en que se habla aquí
el español, sobre todo, a nivel de
la calle..."
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Gente de cine llegó a Cuba, sobre todo
en los días del 29 Festival. Al actor
Javier Bardem le pareció que la cita
habanera era una de las más cálidas que
hubiera conocido por la sensibilidad e
inteligencia del público., que acogió
con ovaciones el filme Invisibles,
que el astro español produjo. Años antes
había protagonizado Antes que
anochezca, versión fílmica de la
autobiografía del escritor Reinaldo
Arenas, donde la realidad cubana es
distorsionada y manipulada. Nadie se lo
echó en cara. A Bardem le complació
hablar con muchas personas de cine, sin
sentir el acoso de los paparazzi que en
otros sitios chismean a costa de su vida
privada. Y le salió del alma decir,
porque le vino en gana, que “Bush, Blair
y Aznar debían ser juzgados por sus
crímenes de guerra”.
Los muy famosos actores mexicanos
Gael
García Bernal y Diego Luna escogieron a
La Habana como plataforma para mostrar
sus óperas primas como realizadores
cinematográficos. La gran diva alemana
Hanna Schygulla volvió a sentir placer
al entrar a los cines habaneros repletos
de público.
Pero no solo el Festival marca la pauta
cubana de los cineastas: en septiembre el
realizador español Fernando Trueba,
ganador de un Oscar, llegó para impartir
clases y talleres a estudiantes de la
Escuela de San Antonio de los Baños y
acompañar la proyección de su más
reciente filme, El embrujo de
Shanghai, basado en una novela
homónima de Juan Marsé.
Casa de las Américas comenzó el año con
una invitación al dramaturgo y teatrista
colombiano Santiago García para que
dejase inaugurado los trabajos del
Premio Literario.
Dicha institución recibió en junio al
poeta, narrador y ensayista barbadense
George Lamming, para festejar allí su 80
cumpleaños.
Entre las personalidades de las artes
escénicas que viajaron a la isla destacó
el alemán Thomas Ostermeier, director de
la célebre compañía del Schaubuhne am
Lehniner Platz, de Berlín.
A principios de enero no pasó
inadvertido el arribo del célebre
roquero británico Sting, quien pese al
carácter privado de su visita, compartió
faenas musicales con Carlos Varela,
Ernán López Nussa y otras figuras del
ambiente musical doméstico.
Y si se trata de rock, en una tierra
donde la huella argentina en el género
es muy apreciada, el público agradeció
las entregas de Juan Carlos Baglietto en
febrero y de Fito Páez en diciembre.
El sinfonismo se vistió de largo con la
presencia del destacado director alemán
Werner Pfaff, quien se trasladó a La
Habana para conducir el Réquiem de
Brahms con intérpretes cubanos.
Y si, como bien dice el verso, “Cuba y
Puerto Rico son de un pájaro las dos
alas”, la hermandad en el canto de ambas
tierras antillanas cobró altura en
encuentros como los que sostuvieron Andy
Montañez y Danny Rivera con el público
de esta isla.
Cubadisco, en mayo, convocó además a
maestros de la música tradicional y
contemporánea de Venezuela, y a
cantautores de nombradía como el
dominicano Víctor Víctor y el chileno
Pancho Villa.
En el ámbito de las letras sobresalió la
visita que realizó, a propósito de la
Feria Internacional del Libro Cuba 2007
de la escritora mexicana Elena
Poniatowska. Su última visita había
acontecido 27 años atrás, cuando buscaba
datos para su novela biográfica
Tinísima, que presentó ahora en una
edición cubana. Cuando se le preguntó
por qué había vuelto al cabo de tanto
tiempo, respondió: “Cuba se
está salvando más que cualquier otro
país de América Latina, se salva a la
inteligencia, a la verdad, del
consumismo asqueroso que nos agobia”.
Otra gran dama acompañó a los lectores
cubanos durante la Feria del Libro: la
argentina Luisa Valenzuela. De aquel
país también viajaron otros notables, el
novelista David Viñas y el dibujante
Joaquín Lavado (Quino), el creador de
Mafalda.
En junio volvió a celebrarse el Festival
Internacional de Poesía de La Habana, y
entre los participantes hubo figuras
prominentes como el mexicano Juan
Bañuelos, el mozambicano Marcelino dos
Santos, el sudafricano Keorapetse
Kgotsitsile, el nigeriano Odia Ofeimun,
y el jamaicano Keith Ellis.
Importantes creadores de las artes
visuales también viajaron a Cuba para
exponer sus obras. Tales fueron los
casos del alemán Peter Klasen, uno de
los gurúes de la llamada figuración
narrativa; y del norteamericano de
origen británico Peter Nadin.
Este recuento no puede obviar a tantos y
tantos amigas y amigos incondicionales
que a través de los años han expresado
su solidaridad activa hacia Cuba y que
desde diversas trincheras intelectuales
han expresado su repudio al bloqueo que
los gobiernos de EE.UU ejercen contra
Cuba y a la cobija con que la Casa
Blanca apaña a peligrosos terroristas
anticubanos, mientras mantiene
encarcelados a cinco compatriotas
nuestros, luchadores antiterroristas, en
cárceles norteamericanas.
Lo cualitativamente nuevo en el año que
concluye está en cómo nuevas voces se
han sumado al rechazo al bloqueo y a
favor de una normalización de las
relaciones entre Cuba y EE.UU., que
favorecería los intercambios culturales.
Desde noviembre pasado, y en respuesta a
un mensaje enviado por la gran bailarina
Alicia Alonso a sus colegas
norteamericanos, circula una carta
suscrita por más de 1 500 académicos,
artistas e intelectuales de ese país y
dirigida al presidente George W. Bush a
fin de que cese el bloqueo y permita
esos intercambios.
Entre los suscriptores del reclamo se
encuentran populares actores como Sean
Penn (Oscar en el 2004 por Mystic
River), Peter Coyote (ET y
Erin Brocovich), Harry Belafonte y
Danny Glover, y afamados novelistas como
Alice Walker (El color púrpura),
William Kennedy (Premio Pulitzer en 1983
por Tallo de hierro), Gore Vidal
(Juliano y
Williwaw) y Cristina García
(finalista del National Book Award en
1992 por Soñando en cubano).
En el orden cuantitativo sobresale la
adhesión de numerosos músicos y
ejecutivos de la industria musical,
entre los que se hallan el notable
guitarrista Carlos Santana, el
compositor y cantante Tom Waits, el
productor y guitarrista Ry Cooder,
colíder del primer Buenavista Social
Club; los roqueros Tre Cool (de la banda
Greenday), Mickey Hart (ex integrante de
Grateful Dead) y Tom Morello (ex Rage
Against Machina y actualmente con
Audioslave); los íconos del folk Holly
Near y Bonnie Raitt, esta última con
nueve Grammy en su carrera, y el salsero
Andy Montañez.
Llama la atención la adhesión de altos
ejecutivos de la industria cultural de
EE.UU, como Robert Kraft, presidente de
Fox Music, y Andy Spahn, consultor de
los estudios de Steven Spielberg.
Continuará... |