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En diversos escenarios del mundo, la
cultura cubana dejó su huella múltiple a
lo largo de 2007, año que confirmó en el
plano internacional el interés por
conocer, comprender y valorar las
expresiones artísticas y literarias de
la isla en toda su magnitud y
pluralidad.
Con orgullo nuestros compatriotas
recibieron en marzo la noticia de la
adjudicación del Premio Iberoamericano
de Poesía Pablo Neruda a Fina García
Marruz, que meses después se otorgaría
en la ceremonia de inauguración de la
reunión de Ministros de Cultura de la
región, efectuada en Santiago de Chile.
En ese país austral, la Universidad de
Talca distinguió a Miguel Barnet
—protagonista este año, asimismo, de una
de las jornadas más intensas del
establecido Festival Internacional de
Poesía de la ciudad colombiana de
Medellín—; y tuvo también una
extraordinaria repercusión mediática la
participación del poeta y ensayista
Roberto Fernández Retamar en los
festejos en Santiago y Concepción por el
90 cumpleaños de su colega Gonzalo
Rojas.
Entrevista con René Vázquez Díaz,
Premio Juan Rulfo de Radio Francia
Internacional
Historias de amor y desamor
Johanna Puyol
• La Habana
"Hay escritores, como los del
circuito de la revista Encuentro,
que aceptan los dineros que
provienen de las mismas manos que
torturan en Guantánamo, y que con el
bloqueo y el Plan Bush impiden el
desarrollo de sus compatriotas en la
Isla. Pero también existen los que
mantienen una actitud de honor que
los dignifica.”
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FRAGMENTO DE LA
NOVELA
PREMIADA: De pronto el doctor Leal
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El año cerró con otra buena nueva para
nuestras letras: la conquista del Premio
Internacional de Novela Breve Juan
Rulfo, al escritor cubano residente en
Suecia René Vázquez Díaz.
La concurrencia de escritores cubanos en
varias Ferias Internacionales del Libro
potenció la promoción de la creación
literaria de la isla.
Cuatro autores premiados en los
concursos nacionales Alejo Carpentier y
Nicolás Guillén, cuyas obras fueron
publicadas por Letras Cubanas,
presentaron sus obras en la Feria
Internacional del Libro de Guadalajara:
Aida Bahr, con el libro de cuentos
Ofelias; Alberto Garrandés con la
novela Las potestades incorpóreas,
y Ricardo Alberto Pérez, con el poemario
Oral-B. Asimismo se presentaron
las novelas de Marta Rojas, El
harén de Oviedo y Santa Lujuria.
De esta autora circuló, además, el
testimonio El juicio del Moncada,
por la Editorial Espartaco, de la ciudad
argentina de Córdoba.
Uno de los omentos culminantes de la
cita mexicana aconteció cuando el
narrador y profesor, Eduardo Heras León,
Premio Nacional de Edición y director
fundador del Centro de Formación
Literaria Onelio Jorge Cardoso, tuvo a
su cargo las palabras de entrega del
volumen Desde la soledad y la
esperanza, dedicado a los Cinco
Héroes antiterroristas presos
injustamente en los Estados Unidos.
Nunca antes la literatura cubana estuvo
representada en la Feria del Libro de
Frankfurt como este año, en el que
fructificó el auspicio de la Alternativa
Bolivariana para las Américas (ALBA)
para la promoción de los escritores de
Venezuela y la isla caribeña. Asistieron
los poetas y narradores Miguel Mejides,
Jesús David Curbelo, Mylene Fernández,
David Mitrani, Ana Lydia Vega Serova y
Jorge Ángel Pérez.
Mientras en Moscú el novelista Julio
Travieso se hacía acreedor de la Medalla
Pushkin, la poesía cubana se abría
espacio en Paraguay, país que honró la
presencia del Premio Nacional de
Literatura, César López.
Los medios italianos se hicieron eco de
la concurrencia del narrador Senel Paz a
la Fiesta de la Literatura de Mantua y
de la puesta en circulación de la
edición en esa lengua de su novela En
el cielo con diamantes.
También en Europa fue destacada la
contribución del crítico y traductor
Desiderio Navarro durante el verano en
el foro teórico de la Documenta 12, el
foro más innovativo de las artes
visuales en el Viejo Continente.
En las artes escénicas sobresalió la
reconquista de París por el Ballet
Nacional de Cuba y la prima ballerina
absoluta Alicia Alonso.
Aplausos
estruendosos e interminables bravos
saludaron en el majestuoso marco del
Grand Palais de París, al BNC y su
directora, Alicia Alonso, al terminar la
representación de Giselle, que
abrió el Festival Les Etés de la Danse.
La compañía desplegó en la capital gala,
donde no había actuado desde 1998, la
maestría que le ha valido su reputación
de templo de la tradición de la danza
clásica. Idéntica huella dejaron los
bailarines cubanos en Canadá, donde
fueron a representar hace pocos días la
gala de fin de año con Cascanueces.
En Canadá también la compañía de Lizt
Alfonso cosechó éxitos al protagoinizar
en el Royal Alexander Theater de Toronto
el espectáculo Vida, al que sumó
las voces de Omara Portuondo y Ele
Valdés.
Otro representante de la Escuela Cubana
de Ballet, Carlos Acosta, tuvo un
excelente año, coronado por sus
intervenciones junto al Ballet Bolshoi
de Rusia en la puesta en escena de
Espartaco.
Significativo resultó el paso de
teatristas cubanos por las tablas de la
hermana República Bolivariana de
Venezuela, desde el descollante aporte
de Osvaldo Doimeadiós al inaugurar el
Festival Internacional de Monólogo con
Santa Cecilia, de Abilio
Estévez (Teatro El Público) sasta el
Festival de Teatro de Occidente, en la
ciudad de Guanare en el estado
Portuguesa, donde el reconocido actor y
director Michaelis Cué, concurrió con
Marx en el SOHO, de Howard Zinn:
Teatro D’Dos con La casa vieja,
de Abelardo
Estorino; y el bayamés Teatro Alas con
su probado espectáculo El sueño
inmóvil, del argentino Carlos María
Alsina.
En la música, Leo Brouwer viajó por
primera vez a Chile donde fue objeto de
un cálido homenaje y recibió la Orden
Pablo Neruda, impuesta por la presidenta
de ese país, Michelle Bachelet. Este
mismo año, la obra del gran compositor,
guitarrista y director de orquesta
estuvo en el centro de unas jornadas
especiales organizadas por las
autoridades de la española ciudad de
Córdoba.
Tras una exitosa gira por diversas
ciudades de España, para promover su
disco Érase que se era, Silvio
Rodríguez llegó a la localidad chilena
de Talca en los primeros días de
diciembre, donde ofreció un
multitudinario concierto al aire libre.
Este año comenzó, asimismo, la andadura
internacional de la más reciente
producción de otro grande de la Nueva
Trova, Regalo, de Pablo Milanés,
quien entre sus tantos compromisos fuera
del país logró una de las más
impactantes presentaciones de los
últimos tiempos en el Palau de la
Música, de Barcelona.
Hasta Japón viajó el sonido
inconfundible de Los Van Van,
considerados en Tokio los reyes de lo
que allá llaman música tropical.
En el orden de la tradición, el Septeto
Nacional Ignacio Piñeiro cumplió ochenta
años de existencia en medio de una
rutilante gira por Polonia, Eslovenia,
Eslovaquia, Holanda, Suiza, Francia y
Alemania.
Una importante embajada artística,
integrada por maestros de la charanga
típica, representó a la isla en un
festival de música en Abiján, capital de
Costa de Marfil.
Y en el ámbito jazzístico, a la
acostumbrada resonancia de cada
concierto de Chucho Valdés en diversos
escenarios internacionales, se añadió
este año la satisfacción de que un joven
valor del género, Rolando Luna,
conquistara el primer premio en el
Concurso Solo Piano, de la ciudad suiza
de Montreux.
Llamó la atención el fichaje de la
cantautora Yusa para integrar el elenco
del espectáculo de apertura de los
Juegos Panamericanos Río 2007.
El popular cantaor Diego El Cigala
quiso, asimismo, que en su nueva
producción y gira internacional, lo
acompañaran tres músicos de la isla: los
percusionistas Tata Guines y Changuito
Quintana y el pianista Guillermo
Rubalcaba.
Con algunas de sus más recientes
producciones, el cine cubano acumuló
varios galardones internacionales en
importantes festivales, y se anotó, en
términos de extensión, un importante
triunfo con la realización de semanas de
cine en La Paz y El Cairo.
Antes de finalizar el año se conoció que
La edad de la peseta, de Pavel
Giroud, había sido nominado entre los
cuatro filmes finalistas del español
Premio Goya.
Quizá una de las más significativas
acciones de la cinematografía cubana en
estos tiempos haya fructificado con la
Primera Muestra Itinerante de Cine del
Caribe, que bajo la coordinación de
Rigoberto López llevó a todos los
territorios insulares de las Antillas un
panorama de la creación documental y de
ficción de nuestros países. Sin lugar a
dudas, fue un paso firme en aras de la
integración caribeña.
En cuanto a las artes visuales, los
mayores impactos internacionales
corrieron por cuenta de la sorprendente
muestra de refrigeradores artísticamente
trabajados por 50 artistas cubanos bajo
la rectoría de Mayito González, que se
exhibió en París, coincidiendo con la
temporada del Ballet Nacional de Cuba,
la colección Inside, curada por
Juan Delgado, que itineró por los más
importantes espacios mexicanos; y la
irrupción del videoarte insular en el
exigente European Media Art Festival.
Desde el punto de vista individual
destacó la participación de Joel Joven
en el Salón de Mayo; de René Francisco y
Wilfredo Prieto en la Bienal de Venecia;
y de Gilberto Frómeta con una muestra
comercial en China.
Continuará... |