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Un saldo favorable en términos de
identidad y compromiso del movimiento
intelectual con las ideas de justicia,
equidad, participación ciudadana,
responsabilidad ética, estímulo a la
creación y amplitud de la vida
espiritual, dejaron los debates
promovidos entre artistas, escritores y
representantes de las instituciones
culturales a lo largo del año.
Entre los espacios de mayor incidencia
en la vida cultural cubana estuvo el
ciclo de conferencias "La política
cultural del período revolucionario:
memoria y reflexión", realizado en la
capital cubana a lo largo del primer
semestre del año, bajo los auspicios del
Centro Teórico-Cultural Criterios, que
dirige Desiderio Navarro.
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Junto con la validez histórica de
nuestro proyecto de nación, la
unidad es lo único, en efecto, que
garantiza nuestra superioridad sobre
enemigos y adversarios.
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Los escritores y artistas cubanos
coincidían en el
propósito de construir una nación
para encontrar en ella razón de ser
y de existir. Como la isla, la
política se vestía de limpio y
dejaba de mostrar el rostro corrupto
de los mercaderes del voto. También
vestidas de limpio, las palabras
recuperaban su sentido original.
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Con sentido crítico y madurez analítica,
los participantes en cada una de las
sesiones abordaron las experiencias en
la aplicación de la política cultural en
las últimas cuatro décadas y media, con
sus luces y sombras, y extrajeron
conclusiones que apuntan a la necesidad
de defender el papel de la cultura como
elemento de cohesión y factor
imprescindible para el desarrollo de una
sociedad más plena en todos los órdenes.
De igual modo rechazaron todo intento de
manipulación del legítimo debate
originado en el seno de la comunidad
intelectual cubana por parte de quienes
se alinean a los detractores de la obra
revolucionaria, a la vez que se
reconocieron graves errores pasados y se
ventilaron sensibles problemas que en
determinados momentos han afectado la
vida cultural de la nación.
El ciclo se inició el 30 de enero en la
sala Che Guevara, de la Casa de las
Américas, con la exposición del
ensayista
Ambrosio Fornet, "El
Quinquenio Gris: revisitando el
término"; y luego continuó en el
Instituto Superior de Arte el 19 de
marzo con la conferencia del arquitecto
Mario Coyula, "El Trinquenio Amargo y la
ciudad distópica: autopsia de una
utopía".
El 15 de mayo, en este mismo lugar,
compartieron la sesión los escritores
Eduardo Heras y Arturo Arango, el
primero con un testimonio de los
percances sufridos por él a partir de la
publicación de su libro de cuentos
Los pasos en la hierba en 1971 pero
también de su lealtad a la Revolución; y
el segundo con un análisis sobre la
repercusión de los giros en la
aplicación de la política cultural en la
creación y promoción editorial de la
poesía.
A la problemática de las ciencias
sociales y humanísticas estuvo dedicada
la jornada del ciclo, que contó el 3 de
julio con la lectura de la ponencia
"Pensamiento social y política de la
Revolución", por el ensayista Fernando
Martínez Heredia.
Como parte de estos debates, la
Asociación Hermanos Saíz organizó el 23
de febrero, también en la sede del ISA,
un taller sobre la política cultural de
la Revolución.
Otro momento importante de este proceso
de reflexión tuvo lugar el 30 de junio
en la Biblioteca Nacional José Martí, en
ocasión de conmemorarse el aniversario
46 de Palabras a los intelectuales,
discurso pronunciado por Fidel Castro en
el que se definieron importantes bases
de la política cultural de la
Revolución. Un panel integrado por el
ministro de Cultura Abel Prieto, Eliades
Acosta, jefe del Departamento de Cultura
del Comité Central del Partido; la
doctora Graziella Pogolotti, Premio
Nacional de Literatura; Haydée Montes,
secretaria general del Sindicato
Nacional de Trabajadores de la Cultura;
y Luis Morlote, presidente de la
Asociación Hermanos Saíz, evaluó la
trascendencia de aquellos
pronunciamientos y su vigencia.
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Debemos avanzar hacia el
establecimiento de un diálogo
cultural impostergable entre las
ideas de vanguardia y la tecnología
más avanzada de nuestra época, de lo
que dependerá su socialización y uso
cultural. Nos espera la toma de
decisiones estratégicas, por
ejemplo, sobre el uso de Internet y
la apropiación de códigos actuales,
revolucionarios, en la música, el
diseño y la gráfica para transmitir
ideas revolucionarias, o lo que es
lo mismo, propiciar la renovación
del encuentro o una nueva
confluencia entre vanguardia
artística y vanguardia política.
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El intercambio reafirmó el carácter
fundacional de aquel discurso, su
capacidad abarcadora de reconocer todas
las tendencias y la diversidad de la
cultura, y el carácter humanista de la
Revolución cubana.
A lo largo de estos debates se puso en
evidencia cómo en este momento es
imprescindible la participación y el
apoyo consensuado de artistas e
intelectuales en la defensa y promoción
de la cultura nacional y en la
actualización de la política cultural de
la Revolución.
Se trata de luchar por la eficacia de
nuestras instituciones culturales, y
contra las decisiones unipersonales, las
improvisaciones, la insensibilidad, la
burocracia, la incapacidad para
discernir lo importante de lo
secundario, lo auténtico de lo banal.
En medio de este proceso de reflexiones
se produjo el llamamiento al VII
Congreso de la Unión de Escritores y
Artistas de Cuba —y la constitución de
la Comisión Organizadora, presidido por
el teatrista Sergio Corrieri—, en el que
se reconoce cómo gracias a la voluntad
de la dirección del país y al trabajo de
escritores, artistas y promotores, se ha
ido restaurando el tejido cultural de la
nación después de la crisis de los 90.
El documento recuerda, como alertó el
propio Fidel en su intervención en la
Universidad de la Habana el 17 de
noviembre de 2005, que estamos muy lejos
de haber hecho irreversibles los valores
humanistas de la Revolución.: “Esta
batalla ética a la que se nos convoca,
tiene que animar nuestras reflexiones.
Es más urgente que nunca luchar contra
todas las expresiones de colonialismo
cultural presentes entre nosotros y
contra la persistencia de fenómenos
sociales ajenos a nuestros valores y
contrarios al proyecto socialista.
Debemos convertir la auténtica cultura
en parte esencial de la vida cotidiana
del pueblo”.
Otro saldo importante apunta
precisamente a la necesidad de asumir
nuevas responsabilidades y perspectivas
en la cultura del debate. Al dialogar
con los jóvenes en el taller convocado
por la Asociación Hermanos Saíz, el
ministro de Cultura, Abel Prieto,
expresó que “nuestra institucionalidad
tiene que organizar debates y a esos
debates le tiene que dar cauce y eso
debe llevar a soluciones, a respuestas”.
No se trata de reincidir en la catarsis
sino de propiciar “un sentido de
construcción colectiva de la
institucionalidad revolucionaria, de
reconstruir permanente y colectivamente
nuestra política cultural”.
El Centro Criterios también propició
diversas sesiones de intercambio con
prestigiosos intelectuales extranjeros,
como fueron los recientes encuentros con
el alemán Boris Groys, el francés Nicola
Bourriaud y la británica Claire Bishop,
y brindó posibilidades de acceso a
información teórica de primera mano, con
iniciativas como las de Los Mil y Un
Textos en una Noche, donde se pudo
copiar gratuitamente artículos y ensayos
sobre estética, culturología y otras
disciplinas.
La utilización de las nuevas tecnologías
de la información contribuyó a crear un
espacio de intercambio entre el
pensamiento intelectual cubano y el de
otros países. Prueba al canto, los foros
interactivos auspiciados por La
Jiribilla, la Casa de las Américas y la
red de redes En Defensa de la Humanidad,
con los temas Caliban ante el siglo XXI
(octubre) y Cultura y
mercado: por la diversidad de las
expresiones culturales
(noviembre), con la participación, por
la parte cubana, de destacados
intelectuales como Roberto Fernández
Retamar, Aurelio Alonso, Adelaida de
Juan, Ambrosio Fornet, Abel Prieto,
Alpidio Alonso, Eduardo Torres Cuevas,
Julio César Guanche, Juan Luis Martín,
Laura Vilar, Iroel Sánchez y Rubén
Zardoya, y los aportes del argentino
Atilio A. Borón, el italoespañol Carlo
Frabetti, el jamaicano Keith Ellis, el
norteamericano James D. Cockcroft y
centenares de internautas de 25 países.
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Otra acción significativa fue el Taller
"Revolución bolchevique, historia de la
URSS y Cuba: análisis crítico socialista
desde el siglo XXI". Fue convocado por
la Cátedra Antonio Gramsci del Centro de
Investigación y Desarrollo de la Cultura
Cubana Juan Marinello y por este propio
Centro, con el apoyo del Ministerio de
Cultura.
Estos espacios de reflexión se articulan
con la participación activa de la
vanguardia intelectual cubana en el
debate ideológico que tiene lugar a
escala internacional y que cuenta con
expresiones tan dinámicas como la red de
redes En Defensa de la Humanidad.
El Capítulo Cubano de la red participó
en el Foros Social Mundial de Nairobi
(enero), en talleres y paneles de la XVI
Feria Internacional del Libro de La
Habana (febrero), en el encuentro de los
movimientos sociales paralelo a la V
Cumbre de la Alternativa Bolivariana
para las Américas, en Venezuela (abril),
en el V Taller Internacional sobre
Paradigmas Emancipatorios, en La Habana
(abril), en el VI Encuentro Hemisférico
contra el ALCA, en La Habana (mayo), en
las Jornadas Internacionales sobre
comunicación de TeleSur, en Caracas
(mayo), en el V Encuentro en defensa de
la Humanidad, en Cochabamba, Bolivia
(mayo), en el V Congreso Cultura y
Desarrollo, en La Habana (junio), y en
el Foro Mundial Diálogo de
Civilizaciones, en Rodas, Grecia
(octubre). La más reciente acción dejó
instalada, desde La Habana, una página
web dedicada a la poesía.
Por su parte, el Centro Cultural Dulce
María Loynaz, adscrito al Instituto
Cubano del Libro, promovió una serie de
paneles, integrados por expertos de
primera línea, bajo el título Ciclos en
movimiento, a fin de canalizar
inquietudes y abordar problemas
relacionados con la creación y difusión
de la producción artística y literaria y
su circulación en el contexto
internacional predominante.
Entre los temas abordados en este tipo
de encuentros estuvieron la perspectiva
histórica sobre la etapa de la República
mediatizada; las relaciones, mediaciones
y turbulencias entre la escritura y el
mercado editorial en Iberoamérica, y las
interinfluencias entre creación,
artística, comunicación y mercado.
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CICLOS EN MOVIMIENTO “La República,
¿angelical?”
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Continuará... |