Año VI
La Habana

22 al 28 de
DICIEMBRE
de 2007

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2007 en retrospectiva (IV)

Fundaciones cotidianas

Pedro de la Hoz • La Habana

 

Si cada lector ganado por un libro, cada espectador deslumbrado por la magia de la escena o por las líneas y densidades cromáticas de un cuadro, y cada oyente aventurado a ir más allá del hábito es una ganancia espiritual, pudiera decirse que durante 2007 los más diversos parajes de la isla —ciudades y campos, llanos y montañas, ámbitos de gran resonancia público y modestos hogares— fueron testigos de este tipo de fundación cotidiana.

Desde fecha muy temprana, la política cultural de la Revolución tuvo entre sus preceptos aquel enunciado de Fidel: “A este pueblo no le decimos: cree; le decimos, lee”.

Como nunca antes en el año que concluye la promoción de la lectura ha tenido tan alto vuelo. La Feria Internacional del Libro Cuba 2007 se consolidó, entre febrero y marzo, con sus programas de presentaciones, de actividades académicas, de ventas de ejemplares, de agendas especialmente preparadas para los niños, en el complejo cultural Morro Cabaña, otros puntos de la capital, y las 30 sedes repartidas a lo largo y ancho del país.  

Desandar la Feria de un estante a otro, tanto en La Habana como en cualquier ciudad de la isla, es una aventura maravillosa por la cantidad de público que acude en busca de las obras y sus autores.

La convocatoria de la Feria atrajo a 82 expositores extranjeros. El país invitado fue Argentina, país que trasladó una delegación de unos 200 intelectuales y artistas, así como una importante suma de libros que se obsequiaron y vendieron durante el evento.

La obra más vendida durante etapa la capitalina fue Cien horas con Fidel, del intelectual de origen español Ignacio Ramonet.

Al concluir el 11 de marzo en Santiago de Cuba, la Feria arrojó datos reveladores: se vendieron 5 216 933 ejemplares, cifra superior en más de dos millones a la del año anterior, y en los recintos feriales se recibieron cerca de cinco millones y medio de visitantes.

Para el comienzo del verano, el Instituto Cubano del Libro y la Unión de Jóvenes Comunistas urdieron otra feliz iniciativa: La Noche de los Libros.

Este suceso aconteció el 6 de julio a lo largo de la céntrica Calle 23, desde 12 hasta Malecón. Más de cien autores y trovadores, entre las 4:00 y las 10:00 p.m. participaron en una nutrida trama de actividades. En más de 20 puntos se vendieron libros; y hubo lecturas de cuentos, recitales poéticos, trovadas, pasacalles, diálogos con autores y proyecciones fílmicas relacionadas con la literatura. Fue cosa de ver a Daniel Cavaría aropado por infinidad de lectores en el parque de El Quijote, a la caída de la tarde. Todo ello dedicado a la memoria de Nicolás Guillén.

En declaraciones a la prensa, Julio Martínez, primer secretario de la UJC dijo que la jornada “fue una expresión de la propuesta recreativa que tenemos para brindarle a todo el pueblo; una señal de cómo nuestra cultura debe convertirse en el centro de la utilización del tiempo libre”.

Aquel fue el preludio del programa Lecturas del Verano que se extendió a todos el país. A guisa de ejemplo, vale la pena describir lo que sucedió en Mantua, en el extremo occidental de la Isla. Unos 70 títulos recibieron especial promoción por parte de escritores, activistas y especialistas de la librería Gustavo Luis Pozo y la biblioteca Rafael Morales, en medio de una efervescencia popular como nunca antes se había visto.

Altísima convocatorias generó Lecturas en el Prado. El viernes 24 de agosto, durante la primera de estas citas, más de 2 000 títulos estuvieron a disposición de lectores. Se calcula en más de 20 000 personas los asistentes al evento.

Cincuenta artistas acudieron al llamado del ICL y el Consejo Nacional de las Artes Plásticas para pintar un enorme mural (42 metros de largo por 2,40 de alto) en la esquina de Prado y Genio, que evocó al gran escritor Alejo Carpentier y su ensayo sobre La Habana, La ciudad de las columnas.

En la explanada del Castillo de la Punta se desarrolló el Festival del Papalote, donde ondearon siete cometas gigantes que representaron figuras de la literatura, El Principito, Sancho Panza y Don Quijote, junto a uno simbolizando la bandera cubana

Los portales del Gran Teatro de La Habana fueron sitio propicio para la presentación de un libro sobre ballet, destacados escritores protagonizaron las Narraciones en el Prado; en la esquina de Trocadero, calle donde se encuentra la casa de José Lezama Lima, los jóvenes poetas ofrecieron un recital en su homenaje, mientras, en la intersección de Prado y Genio, apropiadamente, los Premios Nacionales de Literatura César López, Miguel Barnet, Pablo Armando Fernández, Nancy Morejón y Antón Arrufat leyeron algunos de sus poemas y los asistentes pudieron llevarse, gratuitamente, un cuadernos con ellos.

La experiencia fue aún más impresionante el viernes 12 y el sábado 13 de octubre: desde  el Parque de la Fraternidad hasta Malecón, hubo un sinfín de presentaciones y ventas de libros de diversas temáticas en diferentes puntos de la calle, una programación cinematográfica especial, el Festival de Libros de Uso, servicios de cibercafé, ventas de abanicos de cartulina, pulóveres de la colección Verso a verso, y conciertos. El soneto salió de sus cauces para conquistar al público con un festival inusual.

Como colofón de estos empeños promocionales llegó el Festival Universitario del Libro y la Lectura durante la primera quincena de noviembre, con el que se honró el centenario del nacimiento de Raúl Roa.

Escritores, intelectuales y promotores se adueñaron no solo del Pabellón Cuba, sede principal, sino de todas y cada una de las sedes universitarias del país, las unidades docentes (policlìnicos, hospitales) y las residencias de los profesores generales integrales.

En el campo de las artes escénicas, la práctica comunitaria se extendió por lugares de la Sierra Maestra, una vez más, mediante la Guerrilla de Teatreros, que en la provincia Granma suma a actores, trovadores, poetas y promotores.

Hay que destacar cómo en esa provincia, el movimiento profesional y de aficionados se volcó hacia los albergues de los damnificados por las lluvias del huracán Noel para llevarles un aliciente espiritual.

En Guantánamo unos 50 000 campesinos, en el extremo más oriental de Cuba, disfrutaron durante más de un mes, a partir del 28 de enero,  de cerca de 400 funciones a cargo de la Cruzada Teatral por las Montañas, Premio Nacional de Cultura Comunitaria, y renovadora del arte de las tablas en las serranías cubanas.

Dentro de la programación cinematográfica, que cuenta en el país con más de 2 000 salas de video, alternativa que contrapesa los embates sufridos por la red de exhibición tradicional (hoy en vías de paulatina recuperación), desempeña cada año un papel especial el Festival de Cine de la Montaña. 

No puede obviarse el enorme aporte de los instructores de arte al logro de una dimensión social de la cultura. Destaca la labor de la Brigada José Martí, que en octubre contaba con una afiliación de 9 347 miembros que trabajaban en 6 249 centros educacionales, atendiendo a 1 224 917 niños y adolescentes en horario curricular y a 261 316 en horario extracurricular.

Con los nuevos egresados de 2007, en la cuarta graduación, suman ya más de 12 0000 los brigadistas.

Este año, entre el 16 y el 19 de octubre, se realizó en la capital Primer Festival Nacional de la Brigada, con la participación de 272 brigadistas en las especialidades de música, danza, teatro y artes plásticas, y 58 colectivos.

En el orden de la proyección comunitaria, el Consejo Nacional de Casas de Cultura auspició este año el Festival Nacional de Teatro Aficionado Olga Alonso en Fomento y la Feria Nacional de Arte Popular, en Ciego de Ávila.                         

 
   2007 en retrospectiva (I)
Encuentros cercanos de primera clase
 
   2007 en retrospectiva (II)
El peso de una isla
 
   2007 en retrospectiva (III)
Memorias y nuevos puntos de partida
 

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La Habana, Cuba. 2007.
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