|
Colibrí, sello discográfico del
Instituto Cubano de la Música, hace
realidad con cada entrega su empeño por
salvaguardar el patrimonio musical
cubano. Entre la amplia muestra de
fonogramas a citar, desde hace dos años
resalta la colección El joven
espíritu del jazz cubano (The
jazz young spirit).
La compilación agrupa los discos de
jóvenes jazzistas cubanos que, como
punto homólogo podemos decir reúnen en
su música virtuosismo y madurez estética
dignos de quedar registrado en una placa
a pesar de no sobrepasar, ninguno de
ellos, las tres décadas de vida. Otro
motivo para la grabación es que han sido
noveles ganadores del concurso JoJazz
que el pasado noviembre arribó a su
décima edición.
El proyecto ya aloja
a figuras de un alto reconocimiento en
el gremio musical cubano y de currículos
envidiables como son los del pianista
Alejandro Vargas, Harold Lopéz-Nussa,
Dayramir González Vicet y Rolando Luna;
el saxofonista Ariel Bringues Ruiz y los
trompetistas Carlos Sarduy y Yasek
Manzano Silva. De esta forma ya se han
publicado los discos Trapiche, de
Vargas; Charly en
La Habana,
de Sarduy; Pa’ Gozar, de Dayramir
y Habana en Trance y Canciones,
de Harold. Durante el 2008 verán la luz
los otros discos y se incorporarán
nuevos proyectos al catálogo.
|

El pianista Alejandro vargas |
Pero la historia y el concepto mismo de
El joven espíritu del jazz cubano
superan las expectativas de los lauros
de este concurso y el pago de una
“deuda” discográfica con los ganadores.
¿Cómo comienza a labrarse el camino para
grabar entonces la obra de jóvenes
creadores del jazz en Cuba? A la sazón,
ya el certamen Jojazz sobrepasaba el
lustro de creado y uno de sus
alicientes, que era la grabación de un
disco individual, solo se concretó con
el fonograma —por demás colectivo— El
joven jazz cubano bajo el sello
EGREM. El CD pertenece a los primeros
premiados: Yasek Manzano y el
saxofonista Roberto Martínez.
La labor de Colibrí con la colección de
marras ha venido a saldar el trance y
sentar para la historia de la cultura y
el disco cubano una especie de hito
fidedigno. Gloria Ochoa, musicóloga,
directora del sello y productora general
de la colección es una las gestoras de
este proyecto y quizá su más fiel
defensora. En poco más de media hora
fluyó una conversación lejos de estar
enfrente de un directivo institucional o
con matiz de un empresario discográfico.
Mi interlocutora es una elegante mujer,
apasionada por nuestra música y que
apuesta por aquellas obras que
representan valores auténticamente
musicales. “El talento es
tan grande que irrumpe en cualquier
mercado”, manifiesta con
el ímpetu abierto para todos los que
llegan virtuosos al pentagrama.
|

Gloria Ochoa,
musicóloga, directora del sello
y productora general de la
colección |
“Cuando llego a dirigir Colibrí
—rememora Gloria— propongo que me
permitan asumir el compromiso de grabar
los discos del concurso Jojazz como una
de las líneas del sello, pues desde hace
muchos años sigo este concurso con
especial atención. Empiezo por estudiar
en qué condiciones, en materia musical,
se encontraban todos esos jóvenes.
Inicié desde la “deuda” para decirlo de
alguna forma, para ver cómo había sido
el desarrollo de cada uno de ellos, pues
evidentemente después de tanto tiempo ya
no eran los mismos. Así me di cuenta de
que había muchísimo material de calidad
por grabar. No solo en aquellos que
habían sido en algunos momentos
galardonados con los primeros premios,
sino también otros que solo habían
participado o alcanzado el tercer
premio, por ejemplo. Encontré entonces
que muchos habían mejorado enormemente y
esto era algo interesante porque era
prácticamente la evolución de un
movimiento en sí, una generación o
sencillamente un grupo de jóvenes
creadores. Fue esa riqueza musical tan
grande la que me llevó a crear la
colección El joven espíritu del jazz
cubano. La que abarca no solo editar
el CD individual, sino que también
incluye un DVD colectivo (aunque
posteriormente se proyectan hacer varios
volúmenes), presentaciones en vivo y un
libro con una selección de las
partituras registradas. Es la
respuesta además a qué cosa es el Jojazz.
Sí, porque estos muchachos, con su corta
edad, son ya verdaderas joyas de nuestra
música toda.”
En la mayoría de los casos, estos discos
vienen a ser la ópera prima de
estos muchachos. ¿Cómo es la relación de
la disquera con estos compositores a
la hora
de realizar el disco?
Es increíble la madurez musical que
poseen. Por supuesto, hay criterios de
producción musical a la hora de hacer el
disco que no conocen y los ayudamos,
pero lo que representa la creación
musical, la obra en sí, esa está.
Trabajamos con ellos sin apelar al
pensamiento de ese productor musical que
busca en los mercados y arma la historia
para salir a venderla. No hace falta
porque son originales. No hay necesidad
de cambiarlos porque cada uno sabe lo
que quiere. Entonces un objetivo también
es presentarlos tal y como son y ahí
radica otro de los valores que poseen:
la autenticidad.
|

El trompetista Yassek Manzano |
Ellos son resultado de nuestros sistemas
de enseñanzas artísticas, son tan
integrales en su pensamiento creador que
son virtuosos como instrumentistas y
compositores. Poseen un trabajo riguroso
en la armonía, el contrapunto, la
orquestación. Aquí vemos, como decía
Chucho alguna vez, que si existe un jazz
cubano que no es precisamente el jazz
latino que se hace en Puerto Rico o el
Caribe. Hace rato que lo demostraron
Afrocuba, Irakere y muchos otros. Y en
este tiempo, ese jazz cubano se nota
más, partiendo de que estos muchachos
han tomado esa herencia para crear cada
uno sus propios códigos. Habría que
decir que ellos han sido parte de esas
grandes bandas y figuras. A su vez los
ya consagrados en el género son
entusiastas de este proyecto. Participan
en los discos desinteresadamente y con
mucho compromiso. Entonces hay una
continuidad histórico-musical, son el
resultado de un entorno sociocultural,
de un pensamiento musical, colectivo e
identitario.
En los 90, por el duro golpe del período
especial, hubo un silencio pero no fue
un silencio creativo. El joven
espíritu del jazz cubano viene a
demostrar que aunque la situación fue
muy tensa y poco se pudo grabar, la obra
siguió desarrollándose. Puedo decir, ya
como musicóloga, que la propuesta
conceptual y estética de estos jóvenes
tienen un rigor y una madurez artísticas
insospechada e impresionante. Por eso,
con toda honestidad digo que yo veo a
estos jóvenes como el futuro de la
música cubana. |