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Holguín dista mucho de parecerse a Nueva
Orleans. Sus calles rectas y limpias,
las nuevas edificaciones que aspiran a
convertirla en urbe moderna y la
tranquilidad de sus noches difieren del
aire bohemio de la cuna del jazz.
Sin embargo, por estos días, la ciudad
de los parques propició el renacer del
género en el Oriente cubano. HolJazz,
evento que por vez primera reúne a
músicos cultivadores del género, contó
con la presencia de importantes artistas
como Bobby Carcassés, Yassek Manzano y
el Cuarteto Oriental, que dirige el
joven pianista Alejandro Vargas. Esta
banda cuenta en su nómina con tres
ganadores del Festival Internacional
JoJazz: El propio Vargas, el
clarinetista y saxo tenor Ernesto Camilo
Vega y el baterista Raciel Jiménez.
Raciel es el más reciente galardonado de
la agrupación, aún guarda la emoción de
haber sido el Primer Premio, junto a
Jorge Luis Pacheco, en la categoría de
mayores de este 2007 que ya termina. Es
un percusionista de formación
autodidacta por lo que jamás imaginó
concursar en un evento de tan alta
categoría y mucho menos llegar a ganar
el premio con el drums como
instrumento musical. “Nunca pensé que
iba a competir en el JoJazz —confiesa—,
incluso dos días antes había llegado
abrumado a casa por lo que decidí no
participar, pero gracias a Adalberto, el
representante del cuarteto, hoy soy
premio JoJazz. A él, por haberme
impulsado este tiempo, se lo debo
todo.”
¿Cómo se llama la pieza que
interpretaste?
Fueron dos, pero en realidad la que me
tenía muy nervioso y por la que creo que
gané se llama "La loma de la cruz".
Es un tema muy difícil, un compás
irregular. Pero lo logré y me sentí muy
contento. Además, en esta ocasión los
participantes tenían mucha calidad y el
nivel de competencia fue muy alto. Todos
los concursantes hubiesen podido ser
premiados, el certamen por esa parte
estuvo equilibrado. Y para mí ser el
ganador fue algo realmente
impresionante.
Ganaste el premio de interpretación,
pero ¿en alguna ocasión te has dedicado
a componer?
Sí, tengo alrededor de ocho canciones y
en estos momentos estoy trabajando en un
tema que se llamará “Hiperquinético”. Es
un texto que me retrata y no pretendo
hacer ningún concierto sin tocarlo.
Eres el tercer JoJazz de la agrupación…
Sí, ahora somos el grupo… ¡JoJazz!
Estudiaste técnico medio en Construcción
civil. ¿Qué tiene que ver eso con el
jazz?
Literalmente nada. Bueno desde el punto
de vista musical, los cimientos y la
construcción de un solo podrían tener
cierta semejanza. En realidad yo me
escapaba de la escuela y me colaba en el
ISA. Me paraba en las ventanas de las
aulas para mirar y escuchar como
estudiaban. Eso fue muy bueno aunque
muchas veces me botaron de ahí.
Si tu formación es autodidacta, ¿qué
influencias te impulsaron a dedicarte al
jazz?
Siempre me llamó la atención la música
extraña, esa que suena rara, misteriosa,
diferente. Descubrí al antiguo Rubalcaba
y desde ese entonces el jazz ha sido una
fiebre. Es algo que me apasiona y en mi
vida es lo primero.
La ciudad de Holguín, con la realización
del evento, ha querido pronunciarse por
el desarrollo del jazz en Cuba. ¿Cómo
ves tú este movimiento hoy?
Holguín siempre me ha sorprendido, hoy
día es la primera provincia que tiene un
evento dedicado al jazz, exceptuando el
JoJazz y el JazzPlaza, lo que demuestra
que el género se está haciendo notar en
el país. Desde las renovadoras
propuestas de Irakere en Cuba los temas
se vienen haciendo de la misma manera y
el jazz necesita cambios y nuevas
formas. Actualmente hay un grupo de
jóvenes como Yassek Manzano, Alejandro
Vargas, Emil Santa Cruz, el
contrabajista Gastón y otros que han
evolucionado el género.
Formas parte de una de las agrupaciones
noveles de mayor calidad en Cuba dentro
del jazz. ¿Cómo llegas al Cuarteto
oriental?
Hace 12 meses tuve una presentación en
el teatro Auditórium Amadeo Roldán y
Alejandro Vargas se interesó en mí; me
invitó a hacer algo juntos y desde esa
época integro el cuarteto. Ahora parece
que nací originalmente dentro del grupo.
Todo es genial y con Alejandro uno
aprende un montón. Es como mi papá,
siempre está regañándome pero ¡Viva el
jazz!
Las descargas de jazz son un espacio de
creación y libertad, ¿qué experimentas
en ese trance?
El jazz es llanto. Es algo profundo que
va más allá de lo externo y se basa en
cosas espirituales. Es un estilo de
vida. Vives lo que tocas. Es imposible
que no hagas lo que sientas en ese
instante. Este género se nutre de los
sentimientos y es muy espontáneo. Veo y
escucho la música en todos lados, en el
sonido de los carros, en el aire… o sea
siempre trato de estar conectado con
eso. |