Año VI
La Habana

29 de DICIEMBRE
al 4 de ENERO
de 2008

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NOTA DEL DISCO

Dayramir y Habana Entrance

María Elena Mendiola • La Habana

 

“…la creatividad de todos estos muchachos es asombrosa,
sólo que ellos no lo saben”

Así me comentaba en una ocasión Chucho Valdés  a propósito de los integrantes de su cuarteto. El protagonista que nos ocupa, bien que responde a estas características: formación académica, alto nivel técnico en el instrumento, conocimientos muy al día de las tendencias contemporáneas de la música y un dominio verdadero de los géneros de la música cubana.

Los 70´s dieron una pléyade increíble de pianistas  que salieron a asombrar al mundo con su virtuosismo, pero sobre todo por la novedad de sus ideas, de su discurso: Emiliano Salvador, Hilario Durán. Luego vendría Gonzalito Rubalcaba en los 80´s para darle continuidad a una genealogía de príncipes del piano que comenzó con Cervantes, Antonio Ma Romeu, Lecuona……….En los 90´s irrumpió Ernán López-Nussa con su inconfundible sello de gentleman-rumbero y le seguirían con lenguajes bien audaces Robertico Fonseca,  Robertico Carcasés. Y en el nuevo milenio siguen llegando unos retoños (pronto empezarán a llegar todavía con pañal y andador, pues cada día salen más jóvenes) que nos hacen preguntarnos: “y de dónde sacan semejantes ideas?”

El sello Cinquillo de la Casa Discográfica Producciones Colibrí se complace en presentar el opus uno de un joven pianista, Dayramir González, que se hace acompañar por una nómina de estrellas, derecho ganado por el talento y resonancia que desde muy temprano alcanzan muchos de estos jóvenes en el panorama jazzístico en Cuba. Así, los invitados de larga data profesional que acceden a este fonograma, lo hacen en abrazo de iguales.

Como resultado del vuelco que dio a la fusión Chucho Valdés en los 70´s a partir de ‘Misa Negra’, ‘Juana 1600’,’Estela va a estallar’, ‘Danza de los Ñáñigos’y tantos otros clásicos, en ese gran “tren” que es la fusión, se han montado toda suerte de componentes ( y no dejan de llegar otros nuevos) que en realidad son los perfiles básicos de los géneros de la música popular cubana: el chá chá chá, la rumba, el son, el mambo, el filin, a los que se siguen sumando otros,( foráneos y nacionales) como la salsa, la timba, el rap y cualesquiera otros que vengan a cuento.

Dayramir González es un joven graduado de la Escuela Nacional de Arte (ENA) y cursa la carrera de composición en el Instituto Superior de Arte (ISA). Ha sido premiado en el concurso Jojazz, lid para jóvenes jazzistas, (edición del 2004) e integra la nómina de excelentes músicos que agrupa el baterista Giraldo Piloto en el grupo Klímax.

Es sabido que por nuestras agrupaciones de la música bailable han pasado músicos que han devenido monstruos sagrados de la música cubana: desde Lilí Martínez en el Conjunto de Arsenio Rodríguez, pasando por Rubén González en la orquesta de Enrique Jorrín, Juan Formell en la orquesta Revé, los hermanos Israel y Orestes López en la orquesta de Arcaño y sus Maravillas y así pudiéramos continuar en una larga lista.

Klímax es del tipo de agrupaciones que como NG la Banda y hasta la mismísima súper banda Irakere, propicia, dada su propuesta de amplio espectro, que sus músicos interactúen y se retroalimenten. Resultado: la fusión de hoy día en Cuba es una mixtura bien compleja, sin fronteras de géneros y que parece regirse por una máxima común a todos sus cultivadores: la frescura, la actualidad, la fluidez con que decursan todos los componentes que la integran.

Con un contexto semejante y nutrido durante su formación académica de los clásicos correspondientes, Dayramir tiene todos los ingredientes para poner su olla al fuego. Es así que partiendo de un “caldo” de latin jazz, encuentran su tono adecuado, lo mismo un danzón, que un chá chá chá, que una timba, que un rap, que un clásico del filin.

Partiendo de estas premisas, en paralelo con su labor dentro de Klímax, Dayramir ha creado su propia formación, Habana Entrance, con jóvenes músicos con los que cruzó travesuras en las aulas de la ENA y que gozan al igual que él, de excelentes ubicaciones en formaciones como el cuarteto de Chucho Valdés, Habana Ensemble ( que dirige el saxofonista César López), Afro Cuban All Star, que dirige el creador del Buena Vista Social Club, el tresero y orquestador Juan de Marcos González y el grupo Diákara( que dirige el ex Irakere Oscar Valdés).

Y por si fuera poco, ha tenido el privilegio de contar como invitados, a músicos de la talla del guitarrista Elmer Ferrer, el rumbero Amado Dedeu (director del grupo Clave y Guaguancó), y tres grandes saxofonistas: los ex-Irakere Javier Zalba, y César López y el también clarinetista y ex integrante del grupo de Pablo Milanés, Orlando Sánchez, Cubajazz.

Uno de los rasgos más sobresalientes de este registro es la total imposibilidad de llegar al aburrimiento, a la sensación de estar oyendo “más de lo mismo”. La diversidad de géneros abordados y el acierto de los formatos utilizados en cada tema constituyen de por sí la garantía de atender y disfrutar cada uno, tan diferente del anterior.

“Gozando”, es la credencial que da inicio a este fonograma. Especie de definición del perfil, asentamiento de bases del discurso armónico, derroteros sonoros y rítmicos que le interesan a nuestro protagonista, que nos tiene deparadas muchas sorpresas en el transcurso de este disco.

Con un claro propósito de evocar las primeras formaciones danzoneras del siglo XIX, en las que el clarinete tenía un gran protagonismo, Dayramir, nos propone este delicioso tema: “Complaciendo peticiones”, en el que emplea una formación de dos clarinetes y un clarinete bajo, apareciendo como solista Orlando Sánchez.

En la estructura del tema, juega con la danza, el danzón y el chá chá chá, (pudiéndose apreciar claramente la línea de continuidad genealógica), pero lo mejor es lo fluidamente que anda y desanda de uno al otro y con sabrosura criolla, tradicional. Muy a tono su solo, sin desenfreno de notas, muy por el contrario, centrado en el estilo que acuñaran pianistas como Rubén González, Bebo Valdés y Lilí Martínez.

Uno de los temas más sobresalientes en este disco: “Interludio”, de César Portillo de la Luz, deviene en doble homenaje: tanto al creador (junto a José Antonio Méndez) del filin, como a ese príncipe indiscutible de la recreación de temas de filin en el piano: el ya desaparecido pianista ciego Frank Emilio Flynn. Bravo por la elección y aún más por la interpretación. Sólo una cosa no concuerda en este corte: la absoluta maestría con que Dayramir aborda el tema y su extrema juventud. Esa madurez y buen gusto; la pausa y comedimiento, son propios de los que están ya “de regreso”. Enhorabuena por esta lección de buen arte.

Ya decíamos antes que estos jóvenes de la vanguardia creativa de esta isla echaban en su “olla” cuanto elemento sintieran que encajara bien para expresarse. Es así que el rap entronca con este tema: “San Francisco.com.” Con los raperos del grupo Obsesión, como invitados, este excelente tema se gasta además el lujo de incorporarle un texto,  (¡un texto!)  en el que abordan con inspiración y honestidad la problemática de qué hacer con el tiempo libre, pero quienes buscan qué hacer son estos mismos músicos que necesitan acceder a lugares donde escuchar buena música, “hacer tierra” e interactuar. Y como invitado de lujo, el saxofonista César López, con el swing a que nos tiene acostumbrados. Abrazo de jóvenes y consagrados que comulgan en el mismo cáliz:  el de la sensibilidad y  derroteros coincidentes.

De muy buena factura “Mabel´s chá”, tanto el tema como el arreglo. Virtuosa e interesante exposición en bloque de metales y reposada, “como va” la improvisación de otro de los invitados: el saxofonista y flautista Javier Zalba.  Nótese que el pianista que descarga aquí, es el mismo de “Interludio” y de “Complaciendo peticiones”. Con tantos invitados relevantes, si no se tratara de su opus uno como pianista y creador, hubiésemos apostado que el solo de piano ha estado interpretado por veteranos tan respetables como Emilio Morales o Ernán López-Nussa.

Uno de los temas más interesantes, por su riqueza melódico armónica y por la acertada combinación de la flauta y el clarinete (y las gratas apariciones de los intervalos de cuarta!) es “Camello tropical” ( nada casual este título, nótese la cadencia del tema y los giros de la melodía). Nuevamente con la intervención de Orlando Sánchez, “Cubajazz”. Nadie podía resultar mejor escogido que este músico para el solo de clarinete, ya que su discurso suele moverse en franjas “extra muros” de la tonalidad, en lo que vendría siendo un reflujo de Schöemberg y Coltrane. Vuelve a sorprendernos Dayramir con un solo que ya tenía como pie forzado, los ámbitos por los que se movió Sánchez y que si fuésemos a poner en duda las capacidades de este joven pianista, hubiésemos dicho que se trataba del mismo músico que soltó el clarinete y se sentó al piano.

Del exotismo de “Camello tropical”, viene un rápido cambio de telón con el danzón “Kimb´s blue eyes”, con su correspondiente formato de charanga clásica (cello incluido) y toda la sabrosura y melodismo que exige el género.

De que Dayramir tiene los “Patrones” que rigen su creación muy claramente establecidos y delimitados, no hay duda: por los arreglos y tratamiento tímbrico dado a cada tema, por el equilibrio entre la actualidad armónica, rompimientos rítmicos, el manejo de los bloques, las construcciones asimétricas, todo en perfecto encuadre con el género abordado. No hay que pensar o adivinar que el sexto tema es un danzón, o que el quinto es un chá o que el octavo es un guaguancó. Palmas nuevamente para este joven músico por la perfección formal, sonora, la riqueza  (y ricura) de los coros y el arreglo en general de “Patrones”.

Con un formato de jazz band, “Invitation” es el tema que denota que estamos ante el músico completo: creador fresco, de buena lira, bien entendido en los géneros de la música (la popular cubana, la foránea actual, la clásica), buen pianista y líder de banda, nos propone un tema como “Invitation”, donde todos los invitados son todo y parte, cada uno en su momento, con total entendimiento y disfrute de lo que hacen.

Se despide Dayramir con un guiño de ojos con el solo de piano “Transición”. Ahí están volcados sus años de estudios académicos, las fuentes clásicas a las que ha decidido tributar: desde Bach hasta Rachmaninov, las mismas  de las que se han servido Chick Corea, Keith Jarret, Chucho Valdés y todos los que han venido y vendrán para ser capaces de pintar su paisaje con los mismos siete colores y entonar sus voces con las mismas siete notas que han existido siempre y que sólo en manos de  los que han sido tocados por el talento, resultan siempre nuevas.                        

 
EN MP3  
 

DAYRAMIR Y HABANA ENTRANCE
Dayramir González Vicet

 

 

1. Gozando                                                                  0.42
2. San Francisco.com                                               0.48
3. Patrones                                                                 0.55
 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2007.
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