OÍDOS SORDOS

El espionaje telefónico en el imperio, aunque no logre detectar actividades terroristas, es muy provechoso. Baste preguntarle sobre ello al especialista en telecomunicaciones del FBI, que se embolsilló 25 000 dólares.

El Departamento de Justicia, que hizo una investigación por sospechas de fraude, confesó que el servicio telefónico para las escuchas secretas tuvo que ser cortado por los operadores, nada más y nada menos que porque nadie pagaba las facturas.

Probablemente no solo no pagaban, sino que tampoco escuchaban… pues los agentes estaban muy ocupados, robándose los fondos de los contribuyentes.

LA JIRIBILLA. 2008