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OÍDOS SORDOS
El espionaje telefónico en el imperio, aunque no logre detectar
actividades terroristas, es muy provechoso. Baste preguntarle sobre ello
al especialista en telecomunicaciones del FBI, que se embolsilló 25 000
dólares.
El Departamento de Justicia, que hizo una investigación por sospechas de
fraude, confesó que el servicio telefónico para las escuchas secretas
tuvo que ser cortado por los operadores, nada más y nada menos que
porque nadie pagaba las facturas.
Probablemente no solo no pagaban, sino que tampoco escuchaban… pues los
agentes estaban muy ocupados, robándose los fondos de los
contribuyentes. |