Año VI
La Habana

26 de ENERO
al 1ro de FEBRERO
de 2008

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 OPINAN hermanos de generación y de arte

La generación del 70 sigue viva

Liomán Lima • La Habana

 

Para muchos dividir el arte en generaciones es a veces reducirlo. Para otros, separar a los artistas en grupos, tendencias, formas de llevar la vida al lienzo o la escultura es también una forma de de desnudar una época. De mirar desde otro lado para reflejar  los tiempos y la gente desde la semilla de las artes.

Los años pasan y nuevos pinceles intentan re-ver al mundo, al hombre y a esa partícula en la nada que llamamos vida. Las generaciones perduran por sus obras, por esos rasgos que inspiraron las épocas, por esas realidades que hicieron coincidir a un manojo de hombres en el tiempo y el espacio.

La década del 70 fue de rupturas y de cambios, de búsquedas de horizontes y futuros inciertos, de dudas y manos duras. Cuando despertaban las decepciones y en el corazón de la gente se apagaban los cantos triunfales, un grupo de vienteañeros creía todavía(y todavía creen) que podían cambiar con su arte los derroteros de Cuba y, tal vez, del mundo. Flora, Pedro Pablo, Nelson, Fabelo, Zaida, Choco, Ever… para muchos formaron una “generación del desencanto” . Sus obras han sido siempre motivos de pasión y de rechazo. Tal vez porque desde miradas muy personales y controvertidas han intentado reflejar el “espíritu de su tiempo.”

Ha pasado en el mundo y también en la Cuba nuestra, que las generaciones se han superado o peor aun, se han agotado en sus temas y su forma de crear. Pero estos artistas de los 70, como muchos, se niegan a consumirse en la rutina de lo mismo y cada año nos sorprenden (para bien o para mal) con nuevas dimensiones de su arte.

Flora Fong ha llenado por estos días la sala transitoria del Museo Nacional de Bellas Artes con nueve esculturas de acero, pintadas con sus símbolos de siempre.

Algunos de sus hermanos de generación y de arte, de aquellos muchachos inquietos que parieron los años 70, nos hablan ahora de las dimensiones artísticas y humanas de Flora:

La obra de Flora se inserta en lo más genuino de la cubanía, sus cuadros están llenos de símbolos de lo que somos como nación, una mezcla de lo cubano y de lo chino y de otras nacionalidades. Desde sus coladeras de café hasta los ciclones que cada años nos dan un colazo, se encuentra en sus obras esos elementos identitarios que nos hacen nación. Es muy interesante su búsqueda de lo cotidiano, que lo representa con mucha fuerza en sus cuadros.

Sobre su incursión en la escultura pienso que es una muestra de la fuerza de nuestra generación, de que no nos hemos agotado, de que todavía estamos vivos y seguimos dando de qué hablar. Ya es un paso que alguno de nosotros había dado. Ya lo habían hecho Nelson, Oliva o yo mismo.  En este caso llama la atención que están hechas por una mujer. Yo creo en fin que eso  es una manifestación de la fuerza de nuestra pintura. Creo que nuestros cuadros siempre han logrados nuevas dimensiones, entonces porqué no probar con la escultura, por qué no intentar llevar esa vitalidad de los cuadros a una tercera dimensión.

(Eduardo Roca, Choco, artista de la plástica)


En primer lugar la admiro como mi amiga y como mujer .Ella ha logrado con símbolos tradicionales asiáticos y el mundo que la rodea en esta isla, una figuración personal donde resalta el uso plano del color, línea y la simplicidad del mensaje.

(Zaida del Río, artista de la plástica)

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2008.
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