Año VI
La Habana

29 de MARZO al 4 de ABRIL de 2008

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JUAN PADRÓN: PREMIO NACIONAL DE CINE 2008

Un Chaplin de retribuciones

Marianela González • La Habana
Fotos: Kaloian (La Jiribilla)
 

Declaración del Jurado

GALERÍA DE IMÁGENES

 

 


 

En la sala Chaplin no sobró una butaca. “Se lo merece”, escuché decir a más de una persona durante los casi veinte minutos que duró la espera. Sin avisos, nos despojaron de las luces y la pantalla las remplazó con rostros conocidos, alumbrando el desorden: “¡Mi papá hace tuercas!... mientes, rata inmunda… el de la cornetica… ¡Hasta la vista compay!”….más de treinta fragmentos de animados que el público coreaba entre risas; acertada selección cuyo texto final acompañaría el resto de la gala. En mayúsculas, junto a la foto, “Juan Padrón, Premio Nacional de Cine 2008.”
 

Fue una noche de razones, aunque pudieran parecer innecesarias. Ni Reynaldo González, Premio Nacional de Literatura; ni Silvio Rodríguez, trovador; ni Paco Prats, productor y miembro del jurado que entregó el premio; ni Luis Alberto García, actor y conductor del espectáculo; ni Buena Fe, grupo musical; ni el público, derrochador de aplausos; ni esta redactora, ¿por qué no?...quisimos desechar la oportunidad de devolverle al artífice los años de goce.

“Yo aprendí a leer con los muñequitos ― comenzó Reynaldo sus minutos de retribución―. Pero más tarde nació otro mito, de este señor a quien celebramos hoy, que descubrió que podía hacernos amar a Cuba a través de un comic, que nos dijo que la lucha se hace también sonriendo y que sonriendo podemos llamar al degüello. Nació el coronel Valdés: el más humilde de los apellidos para la más grande hazaña”.

Fueron palabras improvisadas, “perdidas en el aire del Chaplin” ―comentó―  como casi instantáneo fue el “Homenaje a Juan Padrón”, de Buena Fe ― “Fui novio de María Silvia, aunque ella no se enterara/ me fui de carga al machete, a galope y carcajadas/ un vampiro corneta lanzaba la clarinada” ― o el cambio en la letra de acordes conocidos, en voz de Silvio y cuerdas de Trovarroco ― “por esto y por lo otro/ por lo de más allá/ te felicitamos/ por darle a nuestros sueños tu amistad” . La “Balada de Elpidio Valdés” cambió de héroe. 

Cada uno tomó el micrófono, frente a una primera fila en la que Padrón recepcionó cada palabra para devolverla luego en elogios a otros, como si la sencillez del Valle de Guamacaro lo obligara a compartir el premio. Cuando terminó el “¡Hasta la vista, compay!”, el público hizo lo suyo y el cineasta bajó del escenario sacudido por los aplausos. Entonces, llegó mi turno.

“Me siento muy orgulloso, con el vanidómetro en alto ―confesó. La gente está sintiendo el premio como si fuera de ellos y eso me alegra tanto como haberlo recibido, porque todo lo que he hecho hasta hoy ha sido siempre para divertirlos, desde el humor negro para los adultos hasta los animados para niños. Estoy recibiendo hoy uno de los premios más grandes de mi vida, aunque confieso que el más emotivo lo recibí en 1979, cuando estrenamos Elpidio Valdés en la Ciudad de los Pioneros “José Martí”. Allí había diez mil niños gritando con la película… aquello acabó conmigo. Con esos recuerdos y con este nuevo impulso seguiré haciendo películas, mientras tenga aliento.”                                       

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2008.
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