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Con la mira puesta en la salvaguarda y
la gestión, se sucedieron los debates
del 7mo Congreso Internacional de
Patrimonio Cultural en La Habana entre
el 17 y el 21 de marzo. El evento de
2008, año iberoamericano de museos, se
celebró con la coyuntura especial de los
cambios experimentados por el concepto
de patrimonio. Expertos de varias
disciplinas debatieron sobre el
patrimonio construido, gestión
medioambiental, las expresiones de la
cultura inmaterial y la preservación de
museos y colecciones.
En conversación con La Jiribilla,
la presidenta del Comité Organizador del
Congreso, Msc. María Mercedes García
Santana, comentó acerca del impacto que
tuvo el mismo, hecho que se demuestra en
la gran asistencia de ponentes,
fundamentalmente del patio, con
representación de todas las provincias.
“Ha sido muy importante encontrarnos de
nuevo, saber que estamos haciendo lo
correcto o lo incorrecto, conocer cómo
se está comportando la protección, la
salvaguarda, la gestión del patrimonio
en la nación, porque ese es el objetivo
principal del evento”.
¿Cuáles son las diferencias y puntos de
encuentro de este 7mo congreso con
ediciones anteriores?
Se mantiene como punto común el espíritu
de la conservación del patrimonio
cultural. A este 7mo congreso se le
añade el concepto de patrimonio
inmaterial. Esta viene a ser una visión
más integral y holística del patrimonio,
visto en todas sus manifestaciones: en
las tradiciones populares, las
preferencias, etc. El hombre entra ya
más como un actor según las recientes
disposiciones de la UNESCO, que nosotros
asumimos, aprobamos y hemos comenzado a
poner en práctica.
¿Cómo puede ser asumida desde Cuba esta
nueva visión del patrimonio?
El concepto de patrimonio inmaterial es
un gran reto a nivel global. ¿Cómo
enfrentarlo? ¿Cómo defenderlo? ¿Cómo
protegerlo? ¿Cómo no banalizarlo? Pueden
ser los problemas que tenemos que ir
canalizando. Pienso que Cuba lo puede
hacer, a través no del museo solamente,
sino del sistema de Casas de Cultura y
otras instituciones que han venido
trabajando durante mucho tiempo
tradiciones, bailes y una serie de
manifestaciones que nos pueden servir
como un importante referente en esta
etapa. Tenemos que ser muy cuidadosos,
porque el patrimonio mueble e inmueble
es más fácil de cuidar, porque lo
tenemos inmóvil. Pero mantener una
tradición viva, una tradición
comunitaria, espontánea, es el gran
reto.
Además, no estamos muy distantes de lo
que se hace en otros países, porque Cuba
fue uno de los primeros en crear la
Comisión de Salvaguarda del Patrimonio
Inmaterial, que tiene la función de
impulsar el trabajo en este sentido.
¿Podemos decir que esta especialización
del patrimonio atenta contra una visión
integral del mismo?
Esa afirmación se refiere en lo
fundamental al hecho de que al hablar
nosotros de patrimonio inmaterial nos
colocamos al borde de un precipicio.
Corremos el riesgo de que todo sea visto
como patrimonio inmaterial, todo lo que
pasó por la mente del hombre y las cosas
se quedan sin tocar de cierta manera. El
patrimonio inmaterial tiene el instante
de ser.
Esta visión fragmentada atenta contra el
concepto de patrimonio que hemos tenido
durante todo el siglo XX, durante el
cual las leyes protegieron al patrimonio
tangible. Esto nos pone una meta que
tiene otros matices con la
informatización, Internet, el museo
virtual, etc. Todo ello nos lleva a
adoptar esa posición de duda, que
tenemos que superar, porque somos
diferentes en el siglo XXI. |