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La sexta edición del Festival
Internacional del Cine Pobre, en Gibara,
abrió las sesiones de este 2008 al son
de una música distinta, las
luminiscencias de mil fuegos
artificiales, y el tradicional desfile
desde el barrio alto, de la calle
Independencia, hasta el cine. Allí,
escoltado por los telones de los mejores
artistas plásticos cubanos, que pendían
del frontis engalanando el portalón del
Jibá, donde Humberto Solás, presidente
del Festival, reiteró con firmeza que
“no ha sido en vano perseverar en la
defensa de un cine emancipado,
alternativo y libertario”, un proyecto
al cual se han sumado con calor la gente
del gremio cinematográfico, sobre todo
los más jóvenes; además de pintores,
teatristas y músicos, entre muchos otros
creadores.
El desfile se inauguró con la bulla
alerta y las luces turquesa de la
policía motorizada, que recorrió
Independencia arriba y abajo, anunciando
la masa de pueblo, sobre todo niños y
niñas, que bajaría desde la loma hasta
el parque central; escoltando la paloma
de la paz entre antorchas, aplausos,
vítores y la fellinesca música que, año
tras año, sirve de banda sonora la
caminata.
La llegada al parque, todos reunidos —al
menos todos los gallardos y orgullosos
que decidieron renunciar a la
telenovela, por lo menos esta noche—,
tuvo como primera peripecia el himno de
la Villa Blanca de los Cangrejos,
entonado por cientos de voces que muy
bien se lo saben; y luego una pareja de
baile, ya frente al cine, representó una
historia similar a la que describe la
admirable canción "Valsinha", o
"Valsecito", de Chico Buarque.
Luego las palabras de Humberto, breves y
nada ceremoniosas, como corresponde al
espíritu de este evento, y la proyección
inaugural del filme Personal
Belongings, que ha remontado vuelo
internacional gracias, en parte, a un
premio que ganara aquí cuando se
encontraba en el estadio de maqueta…
Y en el oído nos zumbaba insistente la
pegajosa música del "Valsecito" que mal
citada y de memoria, cuenta la historia
de una pareja que un día se miró de un
modo diferente al que siempre
acostumbraban, y comenzó a besarse
locamente como nadie se besa ya, y
salieron a bailar como hace tiempo no se
usaba más, y todo comenzó, y el día
amaneció en paz. Excelente elección para
ponerle música a la apertura de esta
fiesta condenada a romper con las
rutinas. |