Año VI
La Habana

19 al 25 de ABRIL
de 2008

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 

Sobre dramaturgia, paradigmas y rupturas

Carlos Lechuga • Holguín

 

“Es un buen síntoma que a los jóvenes se nos dé la palabra, otra demostración de la confianza que tiene la dirección de este Festival en los nuevos. (…) Hoy es una realidad que una película puede ser vista en casa, y en múltiples reproductores, desde la pantalla de un móvil, hasta la computadora o la televisión de última tecnología, con resolución y calidad óptimas. (…) Me llama la atención cómo la evolución de la tecnología nos lleva a cambiar la manera de percibir y disfrutar las historias. No concibo ver una película de tres horas de Theo Angelopoulos, o una de siete de Bela Tarr en un móvil, con una pantalla de cinco centímetros, menos aún si se tiene en cuenta el tempo y la atmósfera que caracteriza a estos autores.

“La dramaturgia está cambiando y no solo debido al avance y los cambios en la cadena de realización y exhibición de un filme, sino también por la pérdida de la inocencia y la saturación visual del espectador medio, y también porque es el reflejo de los tiempos que corren. La dramaturgia en estos tiempos no se puede desligar de la cultura visual, que impone nuevas condiciones a la mirada.

Esa educación visual es inmediata porque no se busca, se encuentra, y más que encontrarte te asalta sin que te des cuenta, porque es consustancial a la vida contemporánea. Hablo de los video-juegos, de Internet, de la televisión, del móvil, pero también me refiero a la vida cotidiana de las ciudades contemporáneas, totalmente diseñada en función de la comunicación visual: toda información se transmite de manera inmediata, las experiencias se comparten instantáneamente, los aparatos electrónicos sustituyen la percepción directa del sujeto. […]

“Está claro que el espectador de hoy ha visto mucho más que el espectador de ayer, y de la misma manera el narrador de hoy se ve precisado a introducir cambios en sus relatos, porque el receptor lleva miles de años escuchando historias. Los cambios son tantos que el oficio de guionista pudiera desaparecer, sin embargo, me reconforta pensar que siempre, sea el medio que sea, habrá que organizar el relato, las imágenes y el sonido.

“Hoy parece más interesante un picotillo de información, como una droga de efecto rápido, que el detenimiento y la reflexión en una película que nos despierte algo. Los picotillos, el zapping llevan al vacío, a la nada, y estamos viviendo tiempos tan cargados de conflictos, de problemas por resolver, que tan solo con prender una cámara ante la realidad ya se conforma un discurso. Lo que no hay es tiempo para historias falsas, y en el cine cubano hay mucha falsedad. En estos tiempos el autor debe permitirse ironizar, parodiar, reinterpretar o citar otras fuentes del arte, referenciar el momento en que vive y las etapas que atravesó el pensamiento del hombre.

“El espectador de hoy, como el de todos los tiempos, espera ver siempre la misma historia, pero también aspira a que en tres o cuatro minutos de filme se rompa el paradigma y suceda algo impredecible. Solo de esta manera puede engancharse al espectador en un nuevo discurso. Aun cuando se opte por un cine que solo refleje los problemas reales y concretos, el entretenimiento no puede quedarse fuera. […]

“Es fácil, en los tiempos que corren, caer en la fórmula fácil y anotarse una película de éxito. Todos aspiran a un éxito tremendo con su ópera prima, y derivan en facilismos para alcanzar el triunfo, como el acercamiento a temas políticos escabrosos, y no estoy en contra de que cada cual luche su pan, pero teniendo en cuenta la tremenda responsabilidad inherente al acto de crear un discurso y soltarlo en el aire. […]

“No hay nada asegurado. No hay esquemas ni recetas salvadoras. Cada historia deberá ser distinta aunque sepamos que no hay nada nuevo bajo el sol. A pesar de tantas verdades falsas y tantas mentiras verdaderas, hay cada vez más personas con el olfato alerta para detectar cuándo una película no es auténtica, verosímil, real o bella. Lamentablemente hay demasiado cine falso, de narices arregladas y dientes de funda. Esperemos que los dramaturgos cubanos de cine, televisión, teatro, video juegos, fiestas, móviles, interacciones y descargas opten por tejer historias que citen, ironicen, satiricen, sean auténticas y logren estremecernos.
 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2008.
IE-Firefox, 800x600